Dirigente timorato de VOX me escribe una misiva

April 2, 2016

Os regalo una verdad universal: La gente normal no le escribe a un desconocido por email. Si recibes un email de un desconocido sin un propósito claro hay altas probabilidades de que sea una persona rara o de que pretenda hacerte responsable de alguno de sus problemas. Lo mejor que puedes hacer es no responder. Por eso hace un mes, cuando recibí este primer email de un dirigente del partido VOX no respondí.


*Se refiere a este vídeo que hice sobre Donald Trump

Un partido de derecha moderno” – Lo primero que pensé cuando leí esa frase es que me estaban escribiendo directamente desde la Movida Madrileña. La primera señal de que VOX es un partido político de y para timoratos está ahí, en esa frase. ¿Qué clase de derecha es la que considera que ser moderno es una virtud? La derecha es ante todo una posición de admiración hacia el pasado, hacia la tradición, la herencia, las virtudes, y el orden. Ser moderno (como actitud) nunca ha sido una aspiración de la derecha. Es una contradicción.

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Atentados en Bélgica

March 22, 2016

Esto va así: cuanto más tarden las autoridades belgas en darnos una descripción detallada de los terroristas, más certeza tendremos de que no se trata de hombres blancos. Por ahora oficialmente solo se habla de un “ataque suicida”.

Como es poco probable que el suicida lleve por nombre Thomas o Maxime, todos sospechamos que se trata de yihad islámico, lo digan o no las autoridades, porque los supervivientes del aeropuerto dijeron que escucharon gritos en árabe antes de las explosiones, y porque el modus operandi de atacar aeropuertos y estaciones de metro, está más que claro, así que los medios no lo pueden ocultar.

En lugar de ocultarlo van a echar mano del Plan B que es defender al islam culpando indirectamente a Europa y al hombre blanco de este ataque. Todos los periódicos reportan lo ocurrido, e incluso reportan lo de los gritos en árabe. El truco lo hacen a la hora de dar las interpretaciones sobre la motivación del ataque. Según los medios los ataques son en represalia por la captura de uno de los terroristas del atentado de la Sala Bataclán Salah Abdeslam días atrás.

Solía creer que el problema de la derecha era que se informaba de las mismas fuentes que la izquierda y no tenían la capacidad para desmarcarse. Pero ahora creo que tanto la derecha como la izquierda defienden los mismos intereses globalistas porque todos los medios, independientemente de su ideología, están al servicio de los mismos grupos. Tanto en España como en el extranjero están promoviendo la misma interpretación, tanto El País como el ABC. Tanto The Guardian como DailyMail. Tanto NY Times como Washington Post. Todos quieren vendernos la idea de que el atentado fue la consecuencia de haber capturado a Abdeslam. Cualquier ficción con tal de mantener el credo de que con las fronteras abiertas estamos todos mejor.

Funcionan igual que los trileros. Tú quieres saber dónde está la bola, y ellos te marean dándole vueltas a los vasitos. Cuando te explican un ataque terrorista de este tipo obligándote a ponerte en el lugar del yihadista ya has perdido la batalla. Para que alguien entienda por qué ocurre esto en Bélgica, no tiene que preguntarse qué es lo que motiva al yihadista. Lo que motiva al yihadista es el islam. Partiendo de la pregunta incorrecta jamás llegarás a la respuesta. Lo que tienes que preguntarte es por qué Europa permite que esto ocurra en tus ciudades.

La pregunta correcta es: “¿cómo hemos permitido que ocurra esto?”. Como los terroristas han existido siempre la respuesta es que no nos hemos defendido. Y eso nos llevaría a preguntarnos por qué Europa no se defiende. Los periódicos no pueden arriesgarse a plantear estas preguntas porque si la gente se lo plantea de esta manera la respuesta es tan sencilla, es tan de sentido común, que una vez hecho el ejercicio van a llegar a la raiz del problema, y eso no conviene.

El problema lo tiene Europa. Sus puertas abiertas. Abiertas hacia países islámicos y sus influencias. Los gobiernos europeos han dejado entrar células terroristas a Europa en números nunca antes vistos, les han dado protección, y nos han convencido de que es lo correcto hacerlo. Merkel y la Unión Europea ha permitido a Arabia Saudita y a la OTAN financiarlo y financiar también la construcción de mezquitas salafistas en nuestras tierras. Con el agravante de la política de libre circulación dentro de Europa que permite que los musulmanes se muevan de un país a otro como si fuesen el mismo, que planifiquen ataques y huyan a otro país como si nada.

La única conclusión posible es que si queremos vivir en paz y proteger la seguridad de nuestras ciudades lo que hay que hacer es destituir y juzgar a los políticos que crearon el problema, cerrar las fronteras de Europa, echar a los refugiados, eliminar todo tipo de inmigración proveniente del mundo musulmán, vigilar las mezquitas y tomarnos la amenaza del islam realmente en serio. También tendríamos que proteger cada país individualmente eliminando la libre circulación en Europa para que cada país pueda controlar su territorio sin preocuparse sobre lo que le llega del vecino. Y tenemos que hacerlo ahora mismo.

Mientras tanto, los tontos útiles de Europa reciben a esta gente con los brazos abiertos, con carteles y flores, les regalan comida y los albergan en sus casas. Es una psicosis colectiva, un masoquismo suicida que va a llevar a Europa a su propia destrucción.

Yo puedo decir todas estas cosas porque a mí no me paga nadie, no tengo que cuidar la línea editorial de ningún periódico y no estoy al servicio de ninguna empresa. Pero difícilmente vas a escuchar esta interpretación de nadie más. Especialmente no la vas a escuchar de los periódicos porque estas ideas van en contra de los intereses globalistas de sus inversores, pero también porque los agitadores profesionales también están al servicio de los mismos intereses y cuando alguien colorea por fuera de las líneas lo acusan de racista, de xenófobo y todo lo que eso conlleva.

Zasca en toda la boca

November 22, 2015

Estaba feliz sin pensar en política, sin meterme en nada, sin leer las noticias. En Tokio es muy fácil desconectarse de todo, mi japonés es muy rudimentario y no me entero de nada. Llevo casi dos meses aquí y a mi alrededor la gente podría estar discutiendo el Apocalipsis inminente que yo seguiría pensando que estamos de maravilla, que nunca hemos estado mejor, comiendo la mejor comida del mundo, mirando tiendas raras en Omotesando y jugando a Hearthstone.

Hasta ayer pensé que Israel exageraba cuando me repetía que sí, que no eran imaginaciones suyas, que ciertos periodistas de derecha copian todo lo que digo, reutilizan mis argumentos, les ponen algún adorno, y así escriben sus columnas o hablan en las tertulias. No era una apuesta, pero siempre pensé que Israel exageraba y que los periodistas de los que hablábamos cuando discutíamos esto, eran personas inteligentes, formadas, y listas, tanto como yo. En mi ausencia he tenido que darle la razón.

En mi ausencia los periodistas de derecha se han ido quedando sin argumentos, pareciera que no saben qué decir, y se han deslizado de regreso a su gris mediocridad. Da pena verlos en las tertulias, la radio, o los periódicos cediendo terreno. Después del ataque a Paris perder en una tertulia en contra de un progresista de pañuelo palestino y puño en alto parecía una tarea difícil, sólo había que señalar lo obvio para ganar el debate porque los hechos hablan por sí solos. Pero aún así se las ingenian para perder. Así es la derecha, así son sus periodistas, incapaces. Si no pueden copiar lo que otro dijo, no saben qué decir. Copian tanto que ni siquiera se dan cuenta de que están repitiendo argumentos de izquierda: que sí, que los musulmanes son pacíficos, que nos hemos olvidado de Malí, y que no todos los refugiados.

Otros intuyen lo que tienen que decir, saben en dónde está el problema, pero no saben defender su postura. Este es caso que nos ocupa hoy, el “zasca en toda la boca”, uno de tantos, el topicazo de que el islam no puede ser el problema si los musulmanes matan a otros musulmanes, o si los que están peleando en contra del ISIS son otros musulmanes. El periodista de derecha calla y otorga. Yo no.

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Este artículo no va sobre este tema, pero ya que estamos en esto, es mejor quitarlo de en medio para poder avanzar. El islam sí es el problema. Los que pelean en contra de ISIS son otros musulmanes, es verdad, la mayoría de ellos pertenece a grupos como el Frente Al-Nusra o Jaysh al Mujahadiin. ¿Qué es el Frente Al-Nusra? Es una marca blanca de Al Qaeda. Jaysh al Mujahadiin es otro grupo yihadista.

El único grupo islámico violento no es ISIS. El hecho de que haya otros musulmanes que pelean en contra de ISIS no significa que lo hacen por las causas correctas. Los musulmanes que están peleando en contra de ISIS no quieren la paz para el mundo, quieren quitar a ISIS para ponerse en su lugar y desatar el mismo terror sobre sus enemigos.

En resumen: en Oriente Medio el enemigo de tu enemigo no es tu amigo, puede ser tu enemigo también. El hecho de que Al Qaeda odie a ISIS no implica que de estar en su posición no harían estallar la sala Bataclán. Ambos quieren tu destrucción, lo que pasa es que no se ponen de acuerdo en quién tiene que llevarla a cabo. Los dos quieren hacerlo.

Pero a lo que vamos: la izquierda miente, la derecha no está preparada, los periodistas no tienen ni idea, y la gente en twitter no se entera de nada. Pero todos dicen que “zas en toda la boca”. Porque aunque nadie parecer querer reconocer el problema en el que nos estamos metiendo con el islam en Europa todos aplauden con fuerza a quien sea que les ofrezca una salida fácil, al que les diga que no hay que preocuparse, que el islam es pacífico y que todos estamos muy bien.

Los periodistas de derecha tienen buenas intenciones y a veces tienen los argumentos pero no saben defenderlos. Evitar un zasca en el momento es sencillo pero requiere de un esfuerzo previo, de una preparación. Eso no le gusta mucho al periodista español, esforzarse, planificar. ¿Para qué molestarse si el que va a debatir contigo tampoco se entera de nada y el lector sabe todavía menos? Es mucho más cómodo improvisar.

Pero he aquí el problema: cuando eres de izquierda puedes darte el lujo de improvisar. Vas armado con un abanico de zascas, chistecitos, manipulaciones y lagrimita fácil. Pero cuando eres de derecha y vas con la verdad en la mano, tu única arma es la razón. No hay que sentirse mal, la verdad es más poderosa que cualquier acrobacia verbal. Cuando tienes razón y hablas con claridad, desarmas cualquier “zasca”. Pero hace falta ir preparado. De nada te sirve intuir la verdad si no eres capaz de explicarla o de defenderla.

El zasca es la acrobacia favorita del analfabeto y por consiguiente del tertuliano de izquierdas. El zasca deslumbra, luce estupendo en cualquier debate y genera muchos aplausos. Si bien es posible producir un zasca con verdades, es fácil colar una mentira si suena contundente y deja a otro mal parado, total, lo que importa en el zasca no es que sea verdadero o que tenga sustancia, sino la gracia torera con la que muevas el capote. Si fuera un gimnasta, daría tres volteretas en el aire, caería de pie con los brazos en alto y da igual lo que haya dicho. Cuando los analfabetos aplauden un zasca lo hacen en virtud de la acrobacia. Da igual si es verdad o no es verdad, lo que aplauden es la pose final.

El público lo prefiere así, prefiere el zasca que el debate real porque el debate real lo obligaría a confrontar la realidad de lo que está ocurriendo. Lo obligaría a abrir los ojos, a plantearse las cosas. Tendría que cuestionarse, por ejemplo, si lo de Paris podría pasar en Madrid, o en Barcelona o en Sevilla. Tendría que sopesar la posibilidad real de que algunos de los millones de musulmanes que viven en España y de los miles de refugiados que dejamos entrar a nuestras “ciudades-refugio” pertenezcan a los cientos de miles de jóvenes que voluntariamente se han sumado al llamado a la yihad de ISIS, de Al-Nusra, de Hezbolá, o en fin, de cualquiera de los innumerables grupos jihadistas islámicos. Habría que preguntarse si el islam es realmente una religión de paz, y ante las evidencias de que no lo es, tendríamos finalmente que preguntarnos si podemos o no convivir con ellos. En qué punto decimos “basta”.

Dado que el periodismo en España es consuetudinario y están todos esperando a que yo de el veredicto en este caso para poder usar el argumento en el futuro una y otra vez, estoy preparada para ofreceros el arsenal para este debate. Sé que todo lo que pongo aquí si eres periodista lo vas a repetir en tu columna mañana, sin darme crédito de ningún tipo desde luego, porque así funciona España (os padezco desde que abrí el blog hace seis años). Sólo quiero señalar que en esta ocasión no estoy publicando en mi blog personal, que si bien allí me leía mucha gente, ahora he decidido escribir en Greenshines, porque es un altavoz muchísimo más grande y lo lee muchísima más gente, así que quizás te convenga hacerlo con un poco más de disimulo.

Bien, a lo que iba, los argumentos. Es muy fácil responder a cualquier excusa progresista porque tienen 4 excusas universales. Los de izquierda son todavía peores, más perezosos, más ignorantes, y están menos acostumbrados a usar la independencia de pensamiento, lo único que hacen es repetir cosas que dicen otros. Así que es muy fácil predecir exactamente qué es lo que te van a responder cuando les digas que el islam sí es el problema y que estás en contra de aceptar refugiados sirios.

La tesis principal del progresista es que el islam no es el problema, que el islam está bien. El progresista intentará por todos los medios convencer a quién lo escucha de que esta es la realidad aunque todas las evidencias apunten a lo contrario, aunque le traigas el Corán, los hadices y el Sira, aunque le enseñes sermones dentro de las mezquitas inglesas en las que incitan al odio en contra de los occidentales y a matar al infiel, aunque cuentes con testimonios de apóstatas del islam que explican que es una religión violenta en todas partes, y que todo musulmán admira a los jihadistas, aunque les enseñes fotos y vídeos, buscarán la forma de negar toda la evidencia, y eso no es fácil.

Por suerte para los progresistas, los periodistas de derecha raras veces traen evidencias. No se preparan, no van armados con datos, fotos, vídeos, o en su defecto con argumentos sólidos. Lo que traen al debate son frases manidas, cosas que escucharon decir a alguien alguna vez, la idea que le robaron al autor de un blog, alguna idea que sacaron de un libro sobre Medio Oriente que leyeron en la universidad pero no recuerdan ahora mismo el autor, etc.

Así que el periodista de izquierda lo tiene fácil, sus mentiras no encuentran resistencia. Todas son pequeñas variaciones del mismo tema, el de que el islam es pacífico. La primera es “No todos los musulmanes”. Esta excusa dice que si en el mundo hay un billón y medio de creyentes mahometanos, y la mayoría son pacíficos, el islam no puede ser una religión violenta. Ante un zasca como ese el periodista de derecha se queda tieso.

No hay que temer, amigo periodista, si bien es cierto que hay 1 billón y medio de musulmanes y la mayoría nunca ha puesto una bomba en ninguna parte, hay que preguntarse dos cosas: ¿qué significa ser pacífico? y ¿el hecho de que hayan musulmanes pacíficos implica que el islam es una religión pacífica?

La respuesta a la primera pregunta parece simple pero no lo es. Si tú personalmente no pones una bomba, pero incitas a que otros lo hagan ¿eres pacífico? Si no incitas a que otros lo hagan, ni pones la bomba, pero aplaudes cuando lo hacen otros, ¿eres pacífico? Si no incitas, ni pones la bomba, ni aplaudes, pero votas por el que promete aniquilar a otra civilización ¿eres pacífico? Y si no haces ninguna de las anteriores pero donas dinero a las mezquitas que trabajan día y noche para que mueran personas inocentes ¿eres pacífico? ¿lo eres si rezas lo que pone un libro que dice que hay que matar a todo el que no comparte tu creencia?, Y si no rezas, pero sí crees en un líder que arrasó con pueblos enteros, que cometió genocidios, que violó a niñas, lapidó mujeres, cortó personalmente las manos, los pies, las lenguas y las cabezas de cualquiera que se oponía a su gobierno, ¿eres pacífico?

Los votantes de Herri Batasuna no eran todos terroristas como tal, no todos iban a pegar bombas debajo de los coches. Imagino que la mayoría vivía una vida pacífica, preocupándose por lo que nos preocupamos todos: tener comida, techo, ver la tele. Pero estaban apoyando al brazo político de una banda terrorista.

No todos los musulmanes son terroristas, pero el brazo armado del islam es el yihad, conformado por grupos como ISIS y Al Nusra. No todos los musulmanes son yihadistas, pero los yihadistas son los héroes del islam, son sus mártires, son ídolos en el mundo islámico y se les admira. En la casa de un musulmán que cree en su religión aplauden cuando ocurren cosas como el ataque a la sala Bataclán, aplauden como aplaudirían los votantes de Herri Batasuna cuando ocurría algún atentado. Si un musulmán dice que no se alegra de que te maten, es un musulmán no practicante. Si practica su religión se alegra de que te maten, y aplaude ataques como el de Paris.

Si bien es cierto que muchos musulmanes huyen de Siria, de grupos como ISIS, o de Assad, o de Al-Nusra, la realidad es que si siguen siendo musulmanes, hay un punto que los une a todos y en el que todos están de acuerdo: el odio hacia Occidente y el deseo de que te conviertas al islam o mueras, tú, tu familia, y todos los que son como tú. Puede ser que ISIS y Al-Nusra se enfrenten, puede ser que se maten los unos a los otros, las guerras entre los chiítas y los suníes han sido muy sangrientas desde el principio. Ambos creen que al infiel hay que masacrarlo, lo único que cambia es su definición de quién es un infiel. Para el suní, los chiítas son infieles, para los chiítas, lo suníes lo son, para todos tú eres un infiel y mereces una masacre. Todos son verdugos, da igual que se maten entre ellos, todos quieren que mueras.

Cuando concluya el proyecto alemán para Europa y absorbamos nuestra cuota de millones de musulmanes provenientes de Siria, no me cabe duda de que muchos vivirán “pacíficamente” en Europa. Visitarán sus mezquitas, comerán su comida halal, rezarán mirando a la Meca, pagarán sus impuestos, enviarán a sus hijos al colegio, llevarán velos por las calles de España. Pensaremos que son pacíficos, pero cuando el primer refugiado sirio, de esos a los que generosamente le dimos la ciudadanía, decida ocupar un cargo público, todos los musulmanes pacíficos le van a ir a votar, en especial si dice que impondrá la Sharía en la ciudad, que impondrá la dieta halal a toda la población o que hará que tu hermana, tu mujer, tu madre, y tu hija se tengan que poner un velo.

Es normal que te preocupen más los franceses.

November 21, 2015

He escuchado la misma idea mil veces en los últimos dos días. Primero la escuché de periodistas, como por ejemplo, en este artículo del NY Times:

Días después la escuché en la radio española acerca de Malí.

La idea es la misma: lo de Paris fue una tragedia, pero ¿por qué no nos llevamos las manos a la cabeza de la misma manera por Beirut? ¿o por Malí? ¿Acaso las vidas de ellos valen menos que las vidas de los franceses? ¿Acaso las vidas africanas carecen de valor?

Es normal escuchar esas ideas de la izquierda, es su credo, lo sorprendente es escucharlo en todo el espectro político, hasta en 13TV y en la radio de la COPE, nada sospechosas de ser de izquierda, usan el argumento. Todo el mundo sucumbe a la estupidez: “si nos vamos a preocupar, tenemos que preocuparnos por todas las culturas y todos los países por igual. O no nos preocupamos por nadie, o nos preocupamos por todos.”

La idea está de moda, pero no es nueva. Cada vez que ocurre una masacre en Occidente la religión universalista nos recuerda que no es correcto sentirnos mal por la desgracia de nuestro vecino, es necesario primero sentirnos mal por toda la humanidad. Cuando la tragedia ocurre en el tercer mundo no pasa lo mismo, desde luego, en 2010 nadie le pidió a los indonesios después del tsunami que se preocuparan primero por el terremoto de Haití.

El artículo del NY Times dice: “Para algunos en Beirut, la solidaridad se mezcló con angustia con respecto al hecho de que una de las dos ciudades atacadas, Paris, recibió apoyo global, similar al que recibiera Estados Unidos después del ataque del 11 de Septiembre.

Los monumentos de todo el mundo se encendieron con los colores de la bandera francesa, los presidentes de todos los países se pronunciaron para defender “los valores compartidos”, a los usuarios de Facebook se les ofreció la opción de colocar sobre sus fotos de perfil un filtro con el tricolor francés, algo que no ocurrió con la bandera de Líbano”.

Quitarse esta superstición de encima no es difícil. Pasa por utilizar el antídoto al marxismo cultural, que es el sentido común. Es normal que te preocupes porque a tu hermano lo atropelló un coche ayer y no te preocupes por los cientos de personas que son atropelladas cada día en el resto del mundo.

Es normal que te preocupe más lo que está pasando en Francia, la casa de tu vecino, que lo que ocurre en un país con el que no compartes nada. Porque España pertenece a la misma civilización que Francia, Occidente, pero no compartimos nada con Líbano. Ni etnias, ni idiomas, ni cultura, ni nada. Son personas extrañas en un país lejano que posiblemente con un poco de suerte jamás visitemos, cuyo destino ni nos concierne ni nos importa demasiado.

Por último, entender que si los periódicos hablan más de lo de Paris que de lo de Beirut es porque interesa más. Líbano forma parte del mundo musulmán. Es parte del problema. El mundo musulmán sufre ataques islámicos cada día, los ha sufrido desde que el islam existe. Que hoy hayan matado a 44 en Líbano, o a no sé cuántos en Malí es un grano de arena, si haces un barrido de la prensa internacional cosas similares pasan a diario.

En Paris, sin embargo, no solía ser así. Paris es una ciudad occidental, de religión católica. Francia no solía ser un país musulmán y por lo tanto no tenía los problemas que tienen todos los países musulmanes. Pero, gracias al crisol de culturas, Francia está enriqueciendo de islam a su sociedad, y está empezando a observar los beneficios de este intercambio cultural en su suelo. El crisol de Culturas junto con la realidad ha estallado en la cara de toda Europa.

Dentro de poco los ataques musulmanes en Europa serán habituales, quizás tan habituales como en esos otros países del tercermundo que poco nos importan, que llegará un momento en el que nadie encenderá su monumento con los colores del país europeo al que le haya tocado ese día.

La Sala Bataclán y por qué no va a parar de morir gente

November 17, 2015

Si 4chan es el lugar donde todo el mundo puede decir lo que piensa porque se escribe de manera anónima y por lo tanto lo políticamente correcto se hace innecesario, Reddit es justo lo contrario. Reddit es el nido de evangelizadores progresistas más grande de internet, y allí ha sido votado hasta la portada el post de alguien que enlaza a una entrevista que hizo un periodista en las calles de Francia sobre los atentados terroristas de hace 2 días.

El título parece ser algo directo y hasta sencillo: un padre francés y su hijo dan una entrevista acerca de los ataques en Francia que al autor del post le parece adorable. Todos tenemos una imagen mental más o menos formada de lo que vamos a encontrar dentro de ese post. Pero cuando hacemos click nos encontramos con la siguiente imagen:

El señor y su hijo no son franceses, son asiáticos. El señor y su hijo viven en Francia, imagino que gracias a las bondades del crisol cultural y desde hace un par de generaciones porque no parecen tener acento extranjero. Pero eso no los hace franceses. Los hace inmigrantes. Los hace parte del problema. Es una entrevista que hace un señor francés, a un señor asiático y su hijo sobre los problemas que tiene Francia.

Sin embargo, al escuchar la entrevista nos damos cuenta de que, a diferencia de muchos de los musulmanes, esta familia de asiáticos se ha asimilado con soltura a la mentalidad predominante en Francia. Si escuchas al padre hablar no se te ocurriría pensar que fue criado en otro lugar que en Europa. Por la fuerza de sus convicciones parecería que fue criado en un hogar francés, pero aunque no es más que una especulación mía, supongo que el trabajo lo hizo alguna de las universidades europeas en las que el padre pudo haberse formado.

Lo peor no es el título del vídeo sino la entrevista como tal. Por lo que dicen, da igual el origen de los entrevistados, el pueblo al que pertenecen. A medida que escuchamos a este padre hablar con su hijo nos damos cuenta de que estamos en presencia del momento justo en el que nace un socialista. Podemos ver en el vídeo cómo la mente nueva, fresca, e intacta de un niño normal se retuerce dentro de su cráneo tratando de comprender exactamente qué quiere decirle su padre. Al final, aunque la explicación carece totalmente de sentido y su cara de confusión no cambia, el niño acepta con resignación la explicación.

Antes de que el padre contaminara su cabeza con creencias de este tipo, este era un niño normal con habilidad para distinguir el bien del mal, con capacidad natural para usar el sentido común, y con una preocupación sana por su propia supervivencia y la de su grupo. El padre le enseña a ir en contra de todos sus instintos y a tomar decisiones que ponen en peligro su vida simplemente porque es lo que los demás desean escuchar. Es decir, el padre utiliza una tragedia para inculcarle al hijo la cultura de lo políticamente correcto como un testigo de jehová usaría la muerte de un ser querido para convertir a alguien.

Si no entiendes francés ni inglés, o te da pereza ver el vídeo, he traducido la entrevista al español para que puedas leerla:

El periodista (al niño): “¿entiendes lo que ha ocurrido? ¿entiendes por qué hicieron eso?”

El niño: “Sí, porque son muy muy malos. Los hombres malos no son muy buenos. Y…. y tenemos que tener mucho cuidado porque ahora tenemos que cambiarnos de casa”

El padre (al niño): “Oh, no, no te preocupes… no tenemos que mudarnos a otro lugar. Francia es nuestro hogar.”

El niño (al padre): “Pero hay hombres malos, papá”

El padre: “Sí, pero hombres malos los hay en todas partes… están en todas partes”

El niño: “Tienen pistolas, pueden dispararnos porque son muy muy malos, papá”

El padre: “Está bien… puede ser que ellos tengan pistolas, pero nosotros tenemos flores”

¡Flores!

El niño no se lo traga: “pero las flores no hacen nada… están para… están para…”

El niño no sabe por qué el padre le está hablando de flores cuando él le está hablando de la posibilidad real de que los terroristas que mataron a 120 personas el día anterior en su ciudad lo maten el día de mañana a él y a su padre. Pero el padre insiste.

El padre: “Por supuesto que sí hacen cosas, mira, todo el mundo está dejando flores. Son para pelear en contra de las pistolas.”

El niño (con cara de confusión): “¿son para protegerse?”

El padre: “exactamente”

El niño: “¿y las velas también?”

El Padre: “Es para recordar a la gente que se fue ayer”

El niño: “Las flores y las velas están aquí para protegernos”

El periodista (como dando por válido este nuevo bautizo): “¿Te sientes ahora mejor?”

El niño (con cara de no entender mucho): “sí, me siento mejor”

El niño en este intercambio está haciendo el papel que debería estar haciendo el padre. El niño, que por cierto no debe tener más de cinco años, está diciéndole al padre que tienen que irse de Francia, posiblemente hacia China o el país asiático que sea del que salieron él y su familia, porque ya no es seguro estar en Francia, y el padre le responde que flores, imagine all the people.

Estaría muy bien que tragedias como la de Francia sirvieran para que la gente en general sacara sus conclusiones con respecto a la inmigración masiva de gente que proviene de culturas que tienen poco que ver con las nuestras, o con respecto a la seguridad y la mejor forma de protegerse de este tipo de ataques.

Estaría bien, por ejemplo, que saliera la gente a la calle a protestar, no ya en contra del islam que es la mantilla, sino en contra del torero que es el socialismo y sus nefastas consecuencias. Si ocurriera algo así y Europa aprendiera a defenderse, a levantar muros, a echar a todo refugiado e inmigrante ilegal de culturas variopintas que nada tienen que hacer en nuestros territorios, podríamos decir que hubo un silver lining en todo esto.

Pero para que eso ocurriese la gente tendría que actuar de manera racional y la gente es ante todo estúpida, cobarde, y complaciente. Por eso, cuando ocurren desgracias como estas, las generación de imbéciles que está criando a sus hijos hoy, aprovecha para inculcar en sus corazones la religión suicida de lo políticamente correcto. Porque si un poquito de socialismo produjo Bataclán la solución será beberse el frasco entero.