El curioso caso del Papa Comunista

September 21, 2015

Estoy viendo al Papa Francisco en la tele. Está en Cuba y en unos días vendrá a América en el tour apostólico de la Misericordia, el tema que eligió para 2015.

Mientras ISIS decapita decenas de cristianos en Oriente Medio y en el norte de África y pone los vídeos a la disposición de todos en internet. Mientras que en Europa cientos de miles de musulmanes están invadiendo los suelos de la cristiandad ahora mismo, en calidad de “refugiados”. Mientras todo eso está pasando… el Santo Padre Francisco está visitando a Fidel Castro en el Palacio de la Revolución, en La Habana, Cuba.

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Está ahí para celebrar el triunfo de las negociaciones. La que negoció el Papa entre EEUU y Cuba para levantar el bloqueo y reanudar las relaciones diplomáticas entre ambos países. El Papa lo denomina “un acuerdo de paz y reconciliación”. El Papa se ha unido al apocalipsis semántico de la izquierda en el que el bien es el mal, el mal es el bien, las mujeres son hombres y los hombres mujeres, el blanco es negro y el negro blanco. Para el Papa Francisco, “La Paz” significa “apaciguar al asesino” y la “reconciliación” se puede dar entre dos que nunca fueron amigos.

Había que nacer en esta época para ver al líder máximo de la Iglesia sentarse a la mesa de negociaciones con el líder del Comunismo. El Papa con Fidel Castro Ruz. Es el mismo dictador, no ha cambiado. No hubo un traspaso del poder. Fidel y Raúl son las mismas personas que eran en la Sierra Maestra en 1957. Son los mismos que fusilaron a sangre fría y con su propia mano a decenas de camaradas en las montañas. Son los mismos que mandaron a fusilar a más de 5700 cubanos a lo largo de su gobierno. Los mismos que han causado la muerte de más de cien mil cubanos, el 1% de la población de Cuba, por causas políticas, o por hambre. Los mismos que hicieron que dos millones de cubanos huyeran de su país, los mismos que han dividido a todas las familias, y han traído miseria a su pueblo.

Fidel y Raúl Castro son los mismos que persiguieron a los homosexuales, los metieron en la Umap, en campos de trabajos forzados, sólo por ser homosexuales. También metieron allí a los religiosos, a los cardenales, a los sacerdotes, a las monjas, a las alumnas, metieron en el Umap a 22 mil cubanos, a todos los que no cumplían con el dogma comunista. Son los mismos que controlaban carteles de la droga e introducían en Estados Unidos miles de kilos de cocaína usando aviones con el expreso objetivo de desestabilizar el país y ganar dinero para financiar la Revolución en America Latina. Son los mismos. No son otros. Son el mal.

El Papa Francisco negocia “la paz” con esto, con el mal. Cree que hay que ser misericordioso con el mal. No con el pueblo de Cuba. La misericordia del Papa Francisco está reservada para los tiranos, pero no para los inocentes. La misericordia verdadera no es eso. No está en sentarse en una mesa a tomar el té con Fidel Castro Ruz y Cristina Fernandez de Kirchner mientras el pueblo cubano sufre los embates de 56 años de castro-comunismo. Mientras el Papa bendice fotógrafos en la Plaza de la Revolución, los cubanos siguen pasando hambre y miseria, secuestrados en un país del que no pueden salir. La “paz” que el Papa comunista ha negociado, no es otra cosa que una tregua. Es una tregua para los asesinos. Un respiro para los Castro. Pero la paz para el pueblo cubano no llegará hasta que ese régimen sea depuesto, los responsables de tanto dolor sean juzgados y paguen por sus crimenes, hasta que las familias cubanas se reúnan y se le devuelva al pueblo su libertad. Eso no va a pasar en paz. La paz en este caso es complicidad. Eliminar el bloqueo a Cuba y restablecer las relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana es darle un salvavidas a los dictadores.

Si la amistad con los Castro fuese la única instancia de comunismo que ha exhibido Jorge Bergoglio en sus años como pontífice, podríamos hablar de un simple desliz. Pero no, esto es sólo parte de una serie de acciones tan subversivas en el seno de la Iglesia, que no queda otra más que concluir que Francisco está trabajando mano a mano con la policía ideológica de la izquierda, o que es un tonto útil a su servicio. Que es, en resumen, un Papa comunista.

Frente al Parlamento Europeo en Estrasburgo, Bergoglio declaró que Europa es “una abuela infértil que ha perdido su vivacidad” declaró que el riesgo es que Europa pierda “su alma” que “aquellas grandes ideas que inspiraron a Europa han perdido su atractivo”. Es decir, el Pontífice reconoció que en Europa tenemos un problema demográfico y cultural que pone en peligro la existencia de nuestro modo de vida, de nuestra civilización. Cualquier Papa en su lugar haría una campaña en pro de la familia y del matrimonio, de la idea de tener muchos, muchos hijos. En cambio, esto es lo que ha hecho Bergoglio:

A finales de Agosto anunció que los sacerdotes de la Iglesia tendrán poderes especiales y podrán suministrar el perdón a las mujeres por el pecado de abortar durante un año, por ser el “año de la misericordia”. Misericordia con las madres, los fetos seguirán pagando con su vida los pecados de otros. Será todo muy conveniente, las 4 mujeres que quedaban en Europa que por católicas no abortaban, ahora podrán hacerlo y acto seguido dirigirse a su Iglesia más cercana para obtener el perdón. Todo en una tarde.

Además, en numerosas ocasiones el Papa ha exigido a Europa acoger más refugiados musulmanes, sirios y de otros lugares. Ha llegado incluso a pedir a la feligresía, a los católicos, que los acojan en sus hogares. Hace poco se reunió con una familia de refugiados sirios en el Vaticano y habló maravillas de ellos en la televisión. Añadió que “el mundo está sediento de paz”. De este tipo de paz, quizás, la paz de Francisco, que significa bajar la cabeza y dejar que te degollen.

Lleva dos años hablando en contra del matrimonio. Primero declaró que Dios no condena la homosexualidad. Después sugirió que la Iglesia está dispuesta a aceptar las uniones civiles de homosexuales porque “aunque el matrimonio es entre un hombre y una mujer” cuando se trata de uniones homosexuales, “tenemos que mirar cada caso y evaluarlos por separado”. Desde el principio del año se ha reunido con una plétora de activistas transexuales en el Vaticano y en Sudamérica.

Es decir, el Papa sabe que hay un problema demográfico en Europa y a pesar de eso se apunta a matar bebés cristianos en el vientre de sus madres, a importar musulmanes para que se queden en Europa y tengan muchos, muchos hijos musulmanes que adoran a Mahoma y desean implantar la Sharía en territorio de la Cristiandad. Se apunta a decirle a la juventud católica que ser gay está bien, que seguirán siendo aceptados en el seno de sus comunidades, que tener hijos es innecesario o irrelevante. Todo lo que este Papa hace y dice pareciera estar diseñado para debilitar a Europa, y por consiguiente a la Civilización Occidental. A la Cristiandad.

No solo es un tema de bebés cristianos. En una encíclica acerca del medio ambiente, el Papa Francisco denunció que el uso de combustibles fósiles es el causante del calentamiento global, que pone en peligro el planeta y a la humanidad, y pidió a los gobiernos del mundo que renuncien a usarlos, a pesar de que hay pocas evidencias científicas que respalden estas creencias. Sus declaraciones en contra del capitalismo son rabiosas. Dice que los comunistas son cristianos de armario. Repudia el patriarcado (que no es otra cosa que la familia nuclear), se pronuncia en contra de la mítica diferencia de sueldos, en contra de la desigualdad, a favor del desmoronamiento de la familia, de la emancipación de la mujer.

En resumen: podríamos hacer una lista de marxismo cultural y en el caso del Pontífice marcaríamos con un visto bueno cada uno de los puntos. En aquellos puntos en los que el marxismo y la Iglesia se separan, el Papa Francisco se apunta a la columna del marxismo y desecha la doctrina católica. Si para ello tiene que modificar las posturas que la Iglesia ha defendido durante milenios, y lo que dicen los evangelios, adelante, no hay problema. Se hace. La Iglesia, con Francisco a la cabeza, se ha convertido en un repetidor más de la izquierda. El Papa Francisco no es la voz de Dios en el mundo, sino la voz de Lenin en Europa.

Hubo una época en la que la Iglesia inspiraba terror. No solamente era el Papa la voz de Dios en Occidente. También portaba la espada y defendía a los hijos de la Iglesia en Europa y en el resto del mundo. Su papel era ese. Ser el héroe de Occidente, defender los valores católicos. ¿Qué otra cosa fueron las Cruzadas sino el más poderoso despliegue de la hombría europea y la defensa de sus valores frente a las invasiones islámicas?

Hoy, Europa ha sido domesticada y con ella su religión. La Iglesia es incapaz, no sólo ya de defenderse, es que es incapaz hasta de resistirse. Frente al enemigo pide que todos abramos nuestras puertas. Abrirle la puerta al comunismo, enseñarle misericordia. Abrirle la puerta al islam, meterlo en nuestros hogares. En lugar de reemplazar el terror del pasado por templanza, fue reemplazado por cobardía y debilidad, sin pasar siquiera por el sano equilibrio aristotélico. Este hombre no es un Papa, es un eunuco.

Europa está totalmente castrada. Hasta sus símbolos más importantes han sido tomados por esta cobardía terminal. Si durante la Segunda Guerra Mundial toda Europa se levantó para hacer frente al horror más grande que el hombre ha conocido: la Alemania Nazi, hoy ante la misma amenaza Europa se quedaría callada. Permitirían a Hitler arrasar con el continente entero, con el mundo. Iría el Papa a tomarse el té en el Ruhmeshalle, bendeciría a Himmler, se haría unas fotos con Goebbels. Lo aplaudiríamos en la tele.