Eleanor Bolton: sculptural neckwear
by Yaya.
A veces las calles están llenas de gente, hay mucho ruido y tráfico, y de pronto, a muchos metros distancia distingo un elemento, un bolso, un par de zapatos, dibujado perfectamente contra el resto del desorden. Pareciera estar fuera de contexto, como si no perteneciera a este mundo, sino a otro más claro y limpio. Yo no puedo evitar sentirme invariablemente atraída a esos elementos, y creo que es esa cualidad la que define a un ícono y lo distingue de un objeto mundano.
Pasa también en las tiendas por departamento: uno entra y alrededor de la puerta sólo hay confusión, corbatas feas y gafas de sol que ya no vienen a cuento, y uno comienza a caminar por los pasillos adentrándose poco a poco en el laberinto de etiquetas. Al principio con un poco de duda, comparando esto con aquello, hasta que al final, a lo lejos, con el rabillo del ojo, uno identifica las cosas que realmente interesan contra la pared del fondo. Te abres paso hasta llegar a ellas para verlas de cerca y es cuando te das cuenta de que la tienda por departamento te ha vencido: ya estás en el fondo de sus entrañas, sin escapatoria alguna. Ya te olvidaste de la ciudad y de las calles, del trabajo y la familia, estás rodeado. Las tiendas por departamento se parecen un poco a Jonás y la ballena.
Cuando me encontré con estas piezas de Eleanor Bolton sentí exactamente eso: estas son las que desatan guerras.
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