Published 23rd Jun 2013

Islam 101

En febrero de 1993 un coche bomba detonó en el estacionamiento de las Torres Gemelas. 606 kilos de nitrato de urea en una furgoneta Ford Econoline de color amarillo. La intención era tirar abajo la Torre Norte para que cayera sobre la Torre Sur. Dos pájaros de un tiro.

El 11 de septiembre no fue el primer ataque terrorista a las Torres Gemelas aunque sí fue el primero en cumplir su cometido. Del ataque de febrero de 1993 lo que quedó fue un cráter de 60 metros de profundidad en el estacionamiento, seis muertos, y más de mil heridos.

El FBI logró arrestar a cuatro de los terroristas a los pocos días del atentado, pero el que lo planificó todo, Ramzi Yousef, logró escapar a Pakistán con un pasaporte falso y le perdieron la pista.

Dos años después, en 1995 Yousef reapareció en Las Filipinas con un plan para detonar una docena de aviones americanos. Mientras mezclaba los explosivos en la cocina de su apartamento en Manila, tuvo un accidente, el apartamento se incendió y tuvo que huir.

La policía encontró un ordenador en el apartamento con todo tipo de información acerca de Yousef y su vida en Manila. Tenía una novia filipina, salía a beber por las noches, y visitaba con asiduidad un club de strippers, en pocas palabras: no parecía un hombre religioso. Con la información que encontraron pudieron capturarlo en Islamabad.

Antes del juicio le hicieron una entrevista en la que le preguntaron por qué había planificado los atentados si su comportamiento era el de cualquier hombre occidental. Yousef respondió: He hecho tantas cosas malas en mi vida que lo único que podría hacer en este momento para redimirme ante Dios es ir a Israel a matar judíos.

Lo que sorprende de su respuesta es lo diferente que puede ser la moral de una persona a la de otra. Para Yousef matar no forma parte de la categoría cosas malas que he hecho en mi vida, sino que pertenece a la categoría de lo bueno, de aquello que me redime.

Lo que no queda claro al leer esa entrevista es si esa idea es algo personal que se le ocurrió a él, si es la ideología de un grupo minoritario de musulmanes fanáticos, o si es algo propio del islam, algo que sacó directamente de las enseñanzas de Mahoma y del Qur’an.

El islam es la religión de mil quinientos millones de personas, el 20% de la población mundial. Evidentemente no todos son terroristas. La mayoría de los musulmanes vive su vida pacíficamente. Se dedica a lo que nos dedicamos todos: a preocupaciones cotidianas. El islam para muchos de ellos es una fuente espiritual, o parte de un legado cultural que han recibido de su familia.

La mayoría de los musulmanes son pacíficos, pero Yousef no es el único que piensa que matar lo redime. Cada día nos llegan noticias de nuevos ataques mortales perpetrados en nombre del islam. Desde el 11 de Septiembre ha habido 20279 ataques terroristas en el mundo perpetrados por musulmanes en nombre del islam, y cada día aumenta la cifra a razón de 4 o 5 ataques más. Con cada uno de ellos nos volvemos a enfrentar a la pregunta de si es el terrorismo un problema inherente al islam o es un problema de fanatismo.

Frente a esta pregunta hay muchas posturas. Es un espectro. En un extremo está el que piensa que el problema es el islam. Piensa que el islam es un culto, que la única forma posible de practicar el islam es a través del terrorismo y que por lo tanto el islam debe ser prohibido.

Algunos dicen que no es un problema de la religión sino un problema cultural, que cuestiones como los crimenes de honor o la mutilación genital femenina son en realidad tradiciones culturales de cada región que tienen poco que ver con el islam.

Para la mayoría el problema no es ni de la religión ni de la cultura, es un problema de fanatismo. Dicen que los actos terroristas los planifican radicales que tergiversan las enseñanzas de Mahoma para justificar sus psicopatías o sus ambiciones políticas.

Los hay que defienden el islam como una religión de paz porque conocen a varios musulmanes que viven en su ciudad. Sienten que la gente que critica al islam está atacando la fe de sus amigos, o a los musulmanes como personas.

Después hay un grupo que considera que cualquier crítica al islam como ideología es una forma de racismo. Son los que acuñaron el término islamofobia que usan para desacreditar cualquier crítica legítima que se pueda hacer al islam sin tener que discutirla. Acusar a una persona de islamofobia es una falacia una porque el islam no es una raza ni una etnia, es una ideología como cualquier otra que se elige voluntariamente. Acusar a una persona de islamofobia es tan irracional como lo sería acusar a alguien que critica al comunismo de comunistofobia.

Hay que saber diferenciar entre una ideología y quienes la practican. La religión judía estipula que el judío debe circuncidar a sus hijos varones. Si un judío decide no hacerlo, eso no significa que la religión judía no propone la circunsición, lo único que eso significa es que ese judío en particular ha decidido no practicar esa parte de la religión.

Si alguien ataca la idea de la circunsición porque la considera una práctica agresiva o medieval, eso no significa que está atacando a los judíos, ni al judaísmo como étnia. Sólo está criticando una práctica religiosa, que es tan criticable como puede serlo cualquier otra sea religiosa o no.

Se puede extrapolar a una práctica secular. Usemos como ejemplo el vegetarianismo. Si un vegetariano elige comer pescado eso no significa que el vegetarianismo es menos “radical”. Lo único que significa es que ese vegetariano no sigue los lineamientos del vegetarianismo al pie de la letra, y que es menos vegetariano que alguien que no come pescado.

Por lo tanto el islam no puede ser estudiado solamente desde lo que hacen quienes lo practican, o peor aún: desde lo que hacen tus amigos musulmanes. Aunque ese ejercicio puede ser útil para dar algunos matices a la idea que tienes del islam, no es suficiente para entender la religión. Para entenderla hay que empezar por estudiar sus creencias. Hay que entenderla desde 3 ángulos:

  1. Estudiar sus creencias (los textos sagrados)
  2. Estudiar las tradiciones (lo que transmiten sus líderes religiosos)
  3. Estudiar sus prácticas (cómo practican la religión en el día a
    día sus creyentes)

LAS CREENCIAS DEL ISLAM

Es fácil entender una religión que es completamente diferente de la tuya. Entender la religión de los mayas, por ejemplo, puede ser relativamente fácil. No hay áreas confusas, no hay espacios grises, no se parece a lo que conoces y lo puedes estudiar como algo nuevo.

También es fácil entender una religión que es muy parecida a la tuya. Supongamos que eres católico y estudias las creencias de los evangélicos, es fácil entender en qué punto se separan de tus creencias y en qué punto coinciden.

El problema está en el espacio intermedio. En las religiones que se parecen un poco a la tuya, pero no lo suficiente. En esos casos te puedes equivocar por exceso o por defecto. Puedes considerar que una religión es similar a la tuya a priori, sólo porque lo es en apariencia. O puede que por el contrario la demonices sin entender que se parece más de lo que crees a tu religión.

Por eso entender las creencias de otra religión monoteísta es difícil si sólo conoces la tuya. Yo soy judía y conozco bien el judaísmo, pero al mismo tiempo estudié el catolicismo en una universidad del Opus Dei con lo que conozco las diferencias que puede haber entre dos religiones monoteístas que se parecen, pero no se parecen.

Los cristianos no suelen tener contacto con otras religiones porque viven en países en los que son la mayoría. Cuando me preguntan acerca del judaísmo me preguntan sobre Moisés con mucho interés como si Moisés fuese una especie de Mesías, como si fuese nuestro Cristo. Me preguntan por la Torá como si fuese el único texto judío. Se sorprenden cuando les explico que Moisés no fue más que un líder, y que la Torá es importante pero tenemos muchos otros textos sagrados.

Para un cristiano que no ha tenido contacto con otras religiones, todas las religiones siguen la fórmula de la suya, sólo hay que sustituir la forma por otra. Para él el judaísmo es como el cristianismo sólo hay que sustituir Jesús por Moisés y La Biblia por la Torá. Lo mismo con el islam, sustituyendo Cristo por Mahoma y La Biblia por el Corán. Para el cristiano todas las religiones comparten el mismo fondo moral del cristianismo, son diferentes versiones de los 10 mandamientos en lo que cosas como matar están prohibidas.

El islam comparte ciertas cosas con el catolicismo, pero no se parecen en sus fundamentos. El islam y la religión judía se parecen un poco más, no en su contenido que es diferente, sino en su estructura: ambas son religiones de origen semítico que fueron concebidas principalmente como una forma de gobierno.

EL QUR’AN

Una de las principales diferencias entre el Nuevo Testamento y el Qur’an es que el Qur’an no fue escrito por Mahoma, ni por sus seguidores. Para los musulmanes el Qur’an fue escrito por Dios. Sólo fue revelado a Mahoma por el Ángel Gabriel y sus seguidores lo pusieron por escrito.

Al ser escrito por Dios el contenido del Qur’an es inmutable, es eterno, no puede ser cuestionado ni modificado y debe ser adoptado en su totalidad por todo musulmán.

Con respecto a la forma y el contenido, el Qur’an tiene una extensión parecida al Nuevo Testamento y está divida en 114 suras que son como capítulos y cada capítulo tiene varios versos que se llaman aleyas.

No tendrás una idea clara del contenido del Qur’an si lo lees de manera lineal porque no está ordenado de forma cronológica. Tampoco sigue un orden temático, está compilado de acuerdo con la longitud de las suras (las más largas primero).

Otra cosa que dificulta la lectura del Qur’an es que muchas de sus partes tratan acerca de eventos en la vida de Mahoma que no están directamente narrados en el texto. Para entender su significado tienes que conocer los eventos a los que se refiere. Un musulmán que conoce bien la vida de Mahoma y un occidental que nunca ha leído su biografía entenderán cosas completamente diferentes al leer el Qur’an.

La teología islámica divide los suras en dos categorías: las que fueron reveladas en La Meca y las que fueron reveladas en Medina. Están divididas de esa manera porque la vida de Mahoma tuvo dos partes: al principio Mahoma vivía con sus seguidores en La Meca y eran una minoría vulnerable bajo el dominio de los politeístas; tiempo después tuvieron que huir a la ciudad de Medina y ahí Mahoma se convirtió en el líder de un gran ejército que conquistó toda la zona.

En La Meca Mahoma reveló varias ideas pacíficas como por ejemplo, la idea de que la religión debe ser libre y no se puede forzar a otra persona a adoptar el islam.

Este fragmento pacífico fue revelado en La Meca:

Les dirás “Oh infieles, yo no creo en lo que creéis vosotros.
Ni vosotros creéis en lo que creo yo.
Yo no compartiré vuestras creencias.
Ni vosotros las mías.
Para vosotros vuestra religión y para mí la mía.”

(109)

Este fragmento fue revelado poco tiempo después, cuando los musulmanes llegaron a Medina huyendo de La Meca:

No se debe imponer la religión por la fuerza. El camino correcto se ha diferenciado de la senda equivocada. El que no cree en la idolatría y cree en Dios, se habrá aferrado al asidero más confiable que nunca se romperá. Alá todo lo oye, todo lo sabe.
(2:256)

Pero Mahoma se fortaleció en Medina, ganó una gran cantidad de seguidores, formó su propio ejército, y conquistó territorios por la fuerza. A medida que se fortalecía el tono de las revelaciones fue cambiando de un tono pacífico a uno bélico.

En Medina Mahoma reveló que a los infieles hay que capturarlos, sitiarlos, y matarlos a menos de que se conviertan. Llama a erradicar la incredulidad hasta que la única religión que quede sea la islámica. Reveló que Alá tiene enemigos a los que hay que vencer por la fuerza, incluso masacrarlos si quieres tener acceso al Más Allá.

Estos son algunos de los fragmentos violentos que fueron revelados en Medina:

Cuando hayan transcurrido los meses sagrados, entonces matad a los incrédulos y a los politeístas dondequiera que les encontréis. ¡Capturadles!, ¡sitiadles!, y preparad para ellos todas y cada una de las emboscadas. Pero si se arrepienten y rezan los rezos islámicos, y dan la limosna, entonces dejadlos libres. Alá es indulgente, misericordioso. (9:5)

Lucha en contra de los incrédulos hasta erradicar la incredulidad y hasta que toda la religión sea para Alá. Y si cesan Alá ve bien lo que hacen. (8:39)

No es propio de un profeta capturar prisioneros de guerra hasta que haya infligido una gran masacre entre los enemigos de Alá en la tierra. (8:67)

Lucha en contra de quienes no creen en Alá, en contra de los que no creen en el Último Día, en contra de los que no se abstengan de aquello que ha sido prohibido por Alá y su Profeta, y contra aquellos que no reconocen la religión verdadera (el islam) entre los pueblos de las escrituras (judíos y cristianos) hasta que paguen jizya (impuesto especial) con sumisión y se sientan sometidos. (9:29)

Total, que el Qur’an ordena de manera explícita no imponer la religión por la fuerza, pero al mismo tiempo ordena luchar en contra de todo el que no es musulmán hasta que muera o se convierta. Ordena respetar a los monoteístas, pero después ordena subyugarlos. Ordena tolerar al pagano y al incrédulo y después ordena masacrarlos.

El musulmán pareciera encontrarse ante una contradicción irremediable: es imposible aceptar todo el Qur’an y aplicarlo al completo cuando dos partes se contradicen. Para seguir una de sus órdenes tienes que desobedecer la otra.

Si el Qur’an fue escrito por Dios y es eterno, ¿cómo puede admitir contradicciones? ¿Puede Dios cambiar de opinión? Si la respuesta es sí: ¿cómo sabremos cuál de sus opiniones es la que debemos seguir y cuál debemos descartar? ¿Cómo puede un musulmán aceptar una parte del Qur’an y rechazar otra?

Frente a las contradicciones de sus revelaciones y las dudas de sus seguidores Mahoma reveló el principio de abrogación que forma parte del Qur’an y que dice que si dos versos del Qur’an se contradicen hay que seguir el verso más reciente y olvidar el verso antiguo.

Si abrogamos una aleya o provocamos su olvido, aportamos otra mejor o semejante. ¿No sabes que Dios todo lo puede? (2:106)

Lo que indica el principio de abrogación es que las aleyas más recientes anulan las antiguas. Es decir, si encuentras dos aleyas que están en conflicto y no sabes qué hacer, debes buscar cuál de las dos fue revelada después, y seguirla porque esa anula a la anterior.

Siguiendo ese principio las aleyas violentas que fueron reveladas en Medina abrogan a las aleyas pacíficas que fueron reveladas en La Meca. Es decir, entre no imponer el islam por la fuerza o luchar contra los incrédulos hasta que se conviertan debes hacer lo segundo.

Hay otras aleyas contradictorias dentro del Qur’an, no se trata nada más de la lucha en contra de los infieles. Por ejemplo, con respecto a las bebidas alcohólicas: en las aleyas de La Meca, Mahoma reveló que el alcohol y los juegos de azar eran pecado pero también tenían beneficios, lo único que estaba prohibido era beber durante el rezo. (2:219) Pero en Medina las aleyas con respecto al alcohol se volvieron más estrictas hasta que Mahoma prohibió completamente el alcohol y el juego (5:91). Hoy en día ningún musulmán que siga su religión considera que beber alcohol está permitido.

En Medina se impuso la pena de muerte como castigo al apóstata, se incrementó la severidad de los castigos por transgresión, robo, fornicación, y aumentaron las agresiones permitidas en el trato a las mujeres. Las aleyas pacíficas y laxas son las de La Meca, y las aleyas violentas y opresivas son de Medina que son posteriores y por lo tanto abrogan a las primeras.

La mayoría de las autoridades del islam acepta el principio de abrogación como válido pero difieren en su interpretación de cuáles aleyas abrogan otras aleyas. La mayoría considera que las aleyas posteriores anulan a todas las anteriores que son similares. Otros consideran que el principio de abrogación es válido pero las aleyas sólo pueden ser anuladas si existe una contradicción. El último grupo considera que las aleyas son anuladas o sostenidas dependiendo del contexto, lo que quiere decir que un musulmán debe actuar de acuerdo con las aleyas pacíficas si sus circunstancias se parecen a las de Mahoma en La Meca: si vive en una sociedad mayoritariamente incrédula en la que los musulmanes son minoría; y que debe actuar de acuerdo con las aleyas violentas cuando vive en un país con mayoría musulmana o con un ejército islámico como el que tenía Mahoma en Medina.

El caso es que gran parte del Qur’an no es un texto religioso, sino que trata sobre la guerra en contra de los incrédulos y la expansión del umma (el mundo musulmán). El Qur’an ordena las formas en las que se deben cumplir estos objetivos por medio de la violencia física o de otros tipos de subyugación. El Qur’an, por lo tanto, sienta las bases para una ideología política.

Dicen que cuando el Qur’an es recitado en árabe por un experto, es hermoso porque el Qur’an está escrito en verso y ninguna traducción puede transmitir su sentido poético. El Qur’an como obra escrita y como melodía es una obra estéticamente bella, pero irónicamente, esa cualidad sólo hace que su contenido, que el mensaje de intolerancia que atraviesa el texto, sea aún más terrible. El problema de intolerancia en el islam abarca más que un par de versos aislados, porque es uno de sus temas más importantes, hay más de 130 órdenes violentas en contra de quien no es musulmán dentro del Qur’an.

Es necesario entender el Qur’an en orden cronológico para poder saber qué aleyas abrogan a otras, el problema es que el Qur’an no está compilado en órden cronológico y por lo tanto si un musulmán quiere entender el Qur’an necesita una guía para saber en qué momento de su vida Mahoma reveló cada sura. Esa guía es el Sunnah, el segundo texto sagrado del islam.

EL SUNNAH

El Qur’an estipula que la vida de Mahoma es fuente de moral. Todo musulmán debe vivir su vida de acuerdo con la de Mahoma. Así que la vida de Mahoma no se mide en contraste con un estándar moral externo, sino que su vida es directamente el estándar moral con el que debe medirse la vida de todo musulmán. (3:32, 3:164, 33:21) por lo tanto la manera de servir a Alá es emulando las acciones de Mahoma.

La vida de Mahoma está compilada en el Sunnah que está compuesto por varios textos. Por un lado están los hadiths que son los testimonios de sus seguidores, de quienes lo conocieron personalmente, viene a ser un concepto similar al de los Evangelios cristianos, y por otro lado está el Sira que es la biografía de Mahoma y que narra su vida en orden cronológico.

Con respecto a los hadiths: había miles de testimonios, algunos eran largos, de varias páginas, y otros bastante cortos de no más de dos líneas, y cuando quisieron reunirlos y poner orden, los estudiosos del islam descubrieron que probablemente la mayoría de los hadiths eran falsos. Identificar estos hadiths y separarlos de los auténticos fue un gran trabajo. Algunas ramas del islam aceptan algunos testimonios, otras aceptan otros, pero los que son reconocidos universalmente como válidos son el hadith de Bukhari y el de Muslim. Contienen 7000 y 12000 testimonios respectivamente aunque hay varios repetidos.

Lo que aparece en los hadiths es difícil de creer. Al leerlos parece poco probable que una persona de estas características se haya convertido en el profeta de más de mil millones de personas. Cuando alguien señala el carácter violento de Mahoma y ofrece como prueba los hadiths el que escucha se siente avergonzado y se obliga a creer que debe haber algún error. Piensa que ese error seguramente está en el texto que están citando o sospecha de la intención del crítico. Piensa que lo más probable es que el crítico seleccionara las acciones violentas de Mahoma entre un gran número de acciones pacíficas, buenas, y generosas que hizo en su vida y que pueden explicar por qué tanta gente lo sigue. De esa manera se convence de que los ejemplos que citan los críticos son casos puntuales sacados de contexto.

Pero todo lo que voy a poner a continuación son recuentos de la tradición islámica, de los testimonios de los seguidores de Mahoma, y de los escritos de sus historiadores más respetados. Cuando estudias las evidencias con cuidado te das cuenta de que las acciones violentas conforman la gran mayoría de las acciones de Mahoma y las pacíficas son las excepciones. Cuando entiendes eso es imposible afirmar que Mahoma era un hombre de carácter pacífico o que la paz formaba parte de su mensaje. Su vida estuvo llena de episodios crueles.

Así que cuando leas lo que viene a continuación no tienes que creerlo, pero no lo descartes sin buscar evidencias. Puedes investigar cada una de las cosas que aparecen aquí para satisfacer tus dudas e incluso puedes buscar la biografía de Mahoma de alguna fuente islámica confiable como la historia de Al-Tabari, leerla y sacar tus propias conclusiones. Lo que sigue no es mi opinión, es un resumen de algunas acciones representativas de la vida de Mahoma como aparecen en las fuentes islámicas.

Mahoma fue un líder militar que unificó la península arábiga conquistándola por la fuerza. Para ello asaltó caravanas (Ibn Ishaq/Hisham 424-425), asedió ciudades, organizó expulsiones (Ibn Ishaq/Hisham 920-923), destruyó templos (Bukhari 43:658, Bukhari 59:643), masacró y torturó pueblos enteros (33:26, Bukhari 58:148) lapidó centenares de personas (Bukhari 6:60:79, Bukhari 83:37, Muslim 17:4192, Ibn Ishaq 970) cortó lenguas, manos, pies (5:33\, Muslim 4131), y cabezas (Muslim 4422, Ibn Ishaq/Hisham 451, Ibn Ishaq/Hisham 449, Ibn Ishaq/Hisham 458), quemó vivos a los que no iban a rezar (Bukhari 11:626), ordenó violar mujeres, (4:24, Muslim 3433) aprobó la pedofilia, (65:4) y la practicó desposando a una niña de 6 años (Muslim 3309), e impuso una ley opresiva en toda la región. Al final de su vida ni siquiera toleró la presencia de los monoteístas, ordenó la expulsión de judíos y cristianos de la península (Muslim 4366). Mahoma trajo la desolación a todos los pueblos que rechazaron su fe y llevó una vida más violenta de lo que el Qur’an de por sí estipula.

Muchos de los castigos islámicos no están en el Qur’an sino en el Sunnah, descritos en los hadiths. Por ejemplo, lapidar al adúltero no aparece en Qur’an, pero sí aparece varias veces en los hadiths: era una práctica de Mahoma y por lo tanto pasa a formar parte de la moral islámica: lapidar adúlteros es considerado bueno dentro del islam.

Todas las acciones de Mahoma, tanto las pacíficas como las violentas, forman parte de “lo bueno” dentro de la moral islámica. Estas son algunas de las cosas que describen los hadiths sobre Mahoma:

El profeta escribió (el contrato matrimonial) con Aisha cuando ella tenía 6 años de edad, y consumó su matrimonio con ella cuando tenía 9 años, y con él se quedó durante nueve años más (hasta su muerte). (Bukhari 62:64)

El Profeta cortó las manos y los pies de los hombres de la tribu de Uraina y no cauterizó (sus heridas sangrantes) hasta que murieron.(Anas 82:795)

Los judíos (de Medina) trajeron al profeta a un hombre y una mujer que habían cometido adulterio. Ordenó que ambos fuesen lapidados, cerca del lugar en el que se hacían los funerales junto a la mezquita.(Abdullah bin Umar 23:413)

Cuando el apóstol ordenó que lo mataran, Uqba dijo, “Pero ¿quién cuidará de mis hijos, Oh Mahoma?” (Mahoma respondió) “El infierno.” El hombre fue decapitado.*(Ibn Ishaq/Hisham 458)

Los casos en los que Mahoma demostró una disposición violenta hacia otras personas son numerosos, no son un par de incidentes aislados. Los hadith están llenos de ellos. Mahoma aprobó el asesinato de 800 hombres y niños de la tribu de Qurayza que hasta el momento habían sido sus aliados. Sus hombres asesinaron a una anciana después de tomarla prisionera durante el asalto a la tribu de Banu Fazara. Según Al-Tabari asesinaron a la anciana atándole con una soga cada pie a un camello, y montando los camellos en direcciones opuestas hasta que la mujer fue partida en dos acto seguido entregaron a la hija de la mujer a uno de los asesinos.

Uno podría pensar que en el siglo 7 este tipo de prácticas eran algo común, y que por lo tanto las estamos analizando fuera de contexto. Pero aunque los castigos reales y las torturas no eran algo extraño, en la mayoría de los reinos no eran una práctica común, mucho menos una práctica que debía aplicarse masivamente. Partir a una anciana en dos usando camellos era en el siglo 7 algo tan brutal como es hoy por hoy atar el cadáver de un enemigo a una moto para arrastrarlo por las calles del pueblo. En la actualidad este tipo de cosas ocurren, pero su crueldad no deja de sorprendernos.

Son estas prácticas crueles las que permitieron que el islam se expandiera a una velocidad tal que en menos de 30 años pasó de ser un grupo pequeño a conquistar toda la Península Arábiga y a convertir a toda su población. Es poco probable que una empresa de ese tamaño se consiga por vías pacíficas.

La moral islámica no se parece a la moral occidental. La mayoría de las cosas que estipula Mahoma están en directo conflicto con nuestra forma de vida. Pero el musulmán no puede cuestionar la vida de Mahoma como lo haría un católico con algún personaje de la Biblia, sino que debe tomar sus acciones como perfectas e infalibles aún si las acciones de Mahoma le resultan dolorosas o terribles. La moral islámica está por encima del juicio del hombre (2:216)

Aunque a un musulmán le resulte desagradable o dolorosa una práctica violenta, su deber es actuar de acuerdo con ella. La moral islámica es una moral inflexible, muchas veces violenta que se parece poco a los 10 mandamientos y difiere de lo que en Occidente se entiende por bueno y malo. Cuando una autoridad islámica habla de bondad o de bienestar, su idea de “bien” no es la que manejamos en Europa.

Cuando la realidad es tan descabellada puede parecer una fantasía, y entonces como autor uno siente que lo mejor es suavizar las cosas para que la descripción suene más real. Un poco por aquella idea de que nada es completamente malo ni completamente bueno. Para escribir un texto equilibrado, piensa uno, es necesario ofrecer contraste. Pero a veces hay cosas muy difíciles de defender. Frente a la crueldad indiscriminada forzar un equilibrio que no existe es dañino. Lo que logras no es hacer de tu recuento algo más real, sino ocultar la realidad detrás de una cortina de falacias amigables.

Por dar un ejemplo, yo podría hablar de que a pesar de que Mahoma fue un líder violento, es una inspiración porque llenó un vacío espiritual que había en Arabia con el monoteísmo. Que si bien él era violento, los politeístas de La Meca lo eran más que él así que Mahoma hizo de La Meca un lugar más tolerante. Que trajo consigo un trato más justo a la mujer. Pero todas estas ideas aunque son populares, no son ciertas.

En Arabia cada pueblo tenía sus propios dioses. Las religiones florecían en Medio Oriente, no había un vacío espiritual. Todas las religiones convivían en armonía, lado a lado: las religiones politeístas del Oriente Medio incluyendo el hinduísmo, junto con las monoteístas como el judaísmo, el cristianismo, el zoroastrismo, y los sabianos. La Kaaba (ese edificio cuadrado y liso de color negro al que peregrinan los musulmanes), no lo construyeron ellos. Era un templo politeísta en el que habían ídolos de los dioses de todos los pueblos vecinos. Tenía un cuarto especial para los judíos y otro para los cristianos, todos rezaban juntos. En La Meca estaba permitida la conversión entre religiones, el proselitismo, y la integración de diferentes dioses según el gusto de cada quién.

La peregrinación a La Meca no fue una innovación del islam, era una tradición en Arabia que tenía siglos de antigüedad. Cada año la gente de toda la península viajaba a La Meca a adorar a sus propios dioses en la Kaaba. Cuando Mahoma conquistó La Meca acuchilló todos los ídolos, los sacó de la Kaaba, prohibió la libertad de culto, le dio cuatro meses de plazo a los incrédulos para que se convirtieran y a los que no lo hicieron los mató. La Meca se transformó en un lugar intolerante y lo sigue siendo hasta el día de hoy. Es una de las únicas 2 ciudades en el mundo en las que no puedes entrar si no eres miembro de la religión predominante. La otra ciudad a la que no puedes entrar es Medina.

Los primeros que sufren las consecuencias de la intolerancia del islam son los propios musulmanes. Más del 70% de los refugiados del mundo son musulmanes que huyen de sus países hacia Occidente. Las segundas víctimas son las personas de otras religiones que viven en países de mayoría islámica. Son ellos quienes sufren cada día porque la mayoría de los ataques violentos se producen en su contra y muchas veces se producen desde el poder, desde los gobiernos islámicos que hacen cumplir esta moral por la fuerza a sus propios pobladores y la imponen incluso sobre quienes no creen en el islam.

LAS TRADICIONES DEL ISLAM

En Occidente concebimos la religión como una práctica individual. La religión está separada de lo público porque es interior. Nuestros gobiernos son seculares.

En Occidente la religión está al margen de la política porque su principal religión, el cristianismo, no fue concebida como una forma de gobierno. Más bien surgió en el Imperio Romano que tenía su propio marco legal y su propia forma de gobierno y por lo tanto el cristianismo no tuvo que desarrollar su propia ley.

El catolicismo sí se convirtió en un poder político pero los protestantes se separaron de la Iglesia y fundaron su propio movimiento basado en la fe individual. La reforma protestante buscaba regresar al mensaje original de Cristo en el que el hombre tiene una conexión directa e individual con Dios. El efecto del protestantismo fue el secularismo: la idea de que el Estado y la religión deben separarse.

Dentro de la religión judía hubo un proceso parecido. Aunque la religión judía sí nació como la forma de gobierno, los judíos vivieron bajo el dominio de otras naciones durante siglos. Algunos se apegaron a la ley judía aún cuando había conflictos con la ley del lugar. Otros se integraron a la sociedad y abandonaron las leyes de la religión judía. Pero la postura que ganó más fuerza entre los judíos partió de un movimiento parecido a la reforma protestante llamado haskalá que planteaba que el judío debía comportarse como judío en su casa y como gentil en la calle, es decir, transformó la religión judía de una forma de gobierno a una práctica espiritual e interior. Hoy por hoy los judíos siguen la haskalá y el gobierno de Israel es un gobierno secular.

Pero el islam no ha tenido un movimiento secularizante similar al protestantismo o a la haskalá. El islam no hace distinción entre la vida religiosa y la vida política. No hace una distinción entre la esfera pública y la esfera privada. No hay una distinción entre feligreses, civiles, militares, o políticos. Es más, algunos musulmanes definen su postura política como islámica. En entrevistas que hicieron a manifestantes de la Primavera Árabe algunos decían: no soy comunista ni capitalista, soy musulmán. El islam no solo es una alternativa al cristianismo, también es una alternativa al comunismo y al capitalismo porque en el islam todo está integrado: la religión, la política, la ley, y la fe.

LA SHARÍA

La Sharía es la ley que regula la sociedad islámica. Es la base de la estructura política y legal del islam. Es larga, diversa, compleja y amplia. No es un código rígido ni un conjunto de leyes, es un debate eterno entre los diferentes estudiosos acerca de lo que deben ser las obligaciones y los deberes de todo musulmán y también del mundo musulmán en su conjunto.

La Sharía es interpretada usando como fuente el Qur’an y el Sunnah, las órdenes que Mahoma dio a sus seguidores y las que reveló a lo largo de su vida. Las interpretaciones son aceptadas o rechazadas de acuerdo con el consenso del mundo musulmán.

Las leyes de La Sharía Incluye una estructura de gobierno, leyes para regir la economía, una especie de código penal, todas las cosas de las que se ocupa la ley secular en nuestros países.

Pero la Sharía no sólo abarca temas de ley secular, también legisla sobre temas personales como puede ser la higiene, la dieta, las relaciones sexuales, los ayunos, la vestimenta, y casi todos los aspectos de la vida privada de los musulmanes. Y como el crimen y el pecado son la misma cosa, si tus prácticas sexuales no siguen las leyes de la Sharía, no sólo tendrás un castigo de Alá el día del Juicio sino que el Estado te castiga en la Tierra usando los castigos que estipula la Sharía.

Entre los castigos de la Sharía está la lapidación por adulterio, la muerte a los apóstatas, cortar manos y pies a los ladrones, 100 latigazos por fornicar, 80 latigazos por beber vino, confiscación de la herencia, o disolución forzosa de matrimonios.

La Sharía también estipula el mecanismo para hacer cumplir la ley: una policía religiosa o mutaween, que vigila a la población para que cumplan con los preceptos islámicos. En países como Arabia Saudita que han adoptado la Sharía como ley oficial, existen estos cuerpos policiales. El de Arabia Saudita se llama Comisión para la promoción de la Virtud y Prevención del Vicio y tiene 3500 oficiales y miles de voluntarios que vigilan a la población.

Los mutaween tienen el poder de arrestar a quienes transgreden las leyes del islam. Si un hombre y una mujer socializan, si un homosexual es descubierto, si una mujer sale de su casa sin el velo, si una tienda abre durante las horas del rezo, si alguien viola las leyes del halal (dieta islámica), consume cerdo o alcohol, puede ser arrestado o azotado por los mutaween.

Según la Sharía es un gran pecado permitir que alguien diferente de Alá legisle sobre la vida humana. Nadie puede prohibir o permitir cosas que Alá no ha prohibido o no ha permitido. Esto abarca tanto las leyes religiosas como las leyes seculares, tanto lo privado como lo político. La Sharía es la única ley admisible dentro del islam.

Hay 56 países en los que el islam es la religión oficial y se pueden dividir de acuerdo con la manera en la que deciden aplicar la Sharía. Hay países seculares como Turquía, Kazajstán, y hasta hace poco Malí, en los que la mayoría de la población es musulmana, pero la religión no puede interceder en asuntos del Estado.

Hay Estados musulmanes con múltiples sistemas legales que funcionan en paralelo, o países en los que el sistema legal está fuertemente
influenciado por la Sharía pero que ceden autoridad última a la constitución. Entre ellos están Pakistán, Indonesia, Afganistán, Egipto, Sudán, y Marruecos.

Por último hay Estados musulmanes que no tienen constitución y están regidos por la Sharía como Arabia Saudita y otros países del Golfo en los que los líderes no tienen la autoridad para cambiar la ley porque está basada en la Sharía. Irán comparte estas características aunque también tiene un parlamento que legisla de acuerdo con la Sharía.

La Sharía es el fenómeno más característico del pensamiento islámico y forma el núcleo del islam. Todo musulmán cree en ella porque creer en la Sharía es una parte fundamental del islam hasta el punto de que quienes la contradicen son considerados apóstatas por la vasta mayoría de las escuelas islámicas de pensamiento.

La Sharía no es holística, es totalitaria porque lo regula todo. Cada aspecto de la vida de un musulmán desde lo más privado como puede ser la higiene, el sexo, o la vestimenta; hasta lo público: la manera en la que debe funcionar un Estado islámico, un bloque de Estados islámicos, y hasta un orden islámico global está estipulado y regulado por la Sharía.

Los aspectos políticos del islam son incompatibles con los valores occidentales de libertad de conciencia, libertad de expresión, y de individualidad porque las libertades occidentales violan la Sharía. O, lo que es igual, la Sharía viola las libertades que Occidente considera inherentes al hombre.

La Sharía viola la libertad de expresión. Las leyes de blasfemia prohiben el libre intercambio de ideas religiosas. Dentro del islam la blasfemia es cualquier acto irreverente hacia personajes islámicos, artefactos religiosos, costumbres, o creencias de los musulmanes.

Entre las acciones que son consideradas blasfemia están:

  1. Hablar mal de Alá
  2. Corregir a Mahoma o señalar que Mahoma no es perfecto.
  3. Insultar a alguno de los profetas mecionados en el Qur’an o a
    alguno de los miembros de la familia de Mahoma
  4. Declararte un profeta o un mensajero de Dios.
  5. Representar a Mahoma con una imagen (puede ser un dibujo, una foto,
    una pintura, o incluso una película sobre Mahoma).
  6. Invocar el nombre de Dios mientras haces un acto prohibido.
  7. Hablar mal del islam
  8. Criticar una práctica o una creencia que el umma (la comunidad
    musulmana) ha adoptado.
  9. Criticar o insultar a los apóstoles, profetas, o a los ángeles.
  10. Expresar un punto de vista ateo o secular, publicar o distribuir
    puntos de vista ateos.
  11. Burlarse o criticar la prohibición islámica del consumo de
    alcohol, o del juego.
  12. Decir cosas prohibidas.
  13. Participar en rituales o festivales religiosos de otra fe.
  14. Convertirse del islam al cristianismo, publicar o distribuir estos
    puntos de vista.

El castigo por blasfemia pública es la pena de muerte y se debe ejecutar aún si el blasfemo se arrepiente, e independientemente de si es musulmán o no, de si vive en un país islámico o en Occidente. Es el deber del umma ejecutar el castigo.

En 1988 Salman Rushdie publicó Los versos satánicos, un libro inspirado en la vida de Mahoma. El mundo musulmán prohibió el libro, pero ahí no quedó el problema. Rushdie fue acusado de blasfemia y Ayatollah Khomeini pronunció un edicto de acuerdo con la Sharía llamando a los musulmanes de todo el mundo a matarlo a él, y a los editores del libro. El mundo musulmán respondió con varios asesinatos, atentados, y explosiones en librerías, tanto en Estados Unidos como en Inglaterra. Rushdie tuvo que vivir bajo protección de la policía durante 9 años.

Ayatollah Khomeini no era el líder de un pequeño grupo de fanáticos radicales. Khomeini era el líder religioso supremo de los chiítas, que a diferencia de los suníes creen en el principio de infalibilidad de los imams en el que los líderes son nombrados por Alá y por lo tanto sus palabras y sus acciones son perfectas y deben ser seguidas sin cuestionar.

Con respecto a las posturas moderadas, en el Qur’an y en el Sunnah hay ejemplos de perdón: de gente que ofendió a Mahoma y a los que Mahoma perdonó. Pero de la misma manera hay múltiples casos en los que Mahoma ordenó que los ejecutaran. Está estipulado en las escrituras que si una persona ofende a otra, solo esa persona es la que puede perdonar la ofensa. Si Mahoma está muerto es imposible obtener su perdón, y por lo tanto el castigo debe ser ejecutado. Ese es el consenso del mundo islámico: de sus escuelas, de sus ramas y de sus líderes.

Las leyes políticas de la Sharía no son solamente para los musulmanes. La Sharía también estipula lo que puede y no hacer un no-musulmán en un Estado islámico. Los monoteístas pueden convivir con los musulmanes, pero como ciudadanos de segunda categoría con sus libertades restringidas. Estas son algunas de las leyes para los monoteístas:

  1. Seguir las leyes del islam estipuladas en la Sharía incluyendo las que tratan sobre el comportamiento en público y la vestimenta, aunque pueden tener sus propios rituales en privado. Las comunidades monoteístas pueden tener sus propias leyes internas, sus jueces y sus cortes, para implementar las leyes de su religión entre ellos siempre que no interfieran con las leyes del islam.
  2. Pagar el impuesto de los no-musulmanes (jizya) al Estado. Lo mínimo que paga un no creyente son 4.235 gramos de oro por persona por año. El máximo es el que estipulen ambas partes.
  3. Deben llevar una ropa especial que indique con un cinturón grueso su status de no-musulmán.
  4. No se les puede saludar con la frase as-salamu alaykun.
  5. Deben caminar de un lado específico de la calle diferente al que usan los musulmanes.
  6. Tienen prohibido construir edificios de la altura de los edificios de los musulmanes.
  7. Tienen prohibido enseñar en público su religión, beber vino, comer cerdo, repicar las campanas de la iglesia, llevar cruces, recitar la Torá o los Evangelios en alto, o enseñar de forma pública sus rituales funerarios o festivos.
  8. Tienen prohibido construir nuevas iglesias o casas de culto.
  9. Tienen prohibido residir en La Meca, Medina, Yamama, y las ciudades que las rodean por más de tres días.
  10. Tienen prohibido entrar al recinto sagrado de La Meca, o a cualquier otra mezquita sin permiso.

Además, si violan o rompen cualquiera de estas leyes o se rehúsan a pagar el impuesto especial, los ciudadanos no-musulmanes se convierten en enemigos del islam y prisioneros de guerra. Entre las cosas que puede hacer un monoteísta para convertirse en prisionero de guerra está: casarse con una musulmana, presuadir a un musulmán para que adopte otra fe, o blasfemar.

Existen según la Sharía tres clases de individuos: los musulmanes, los monoteístas, y los impuros (paganos, idólatras, politeístas, apóstatas). Los musulmanes están obligados a cumplir con las leyes totalizantes de la Sharía. Los monoteístas deben ser subyugados como clase inferior. Los impuros sufrirían castigos severos como prisión o pena de muerte. Si la Sharía se aplicase al completo el resultado sería un estado apartheid.

En resúmen: el islam no tiene un sólo libro sagrado. No es nada más el Qur’an. El islam tiene varios textos sagrados que están conectados y que son indispensables para todo musulmán. El Qur’an es el más importante, pero también está la vida de Mahoma compilada en el Sunnah. De ambos libros se desprende la Sharía que es la Ley Islámica y que describe detalladamente todos los principios que deben regir la vida de todo musulmán. Por lo tanto, hay una gran parte del islam que no está dentro del Qur’an.

LAS PRÁCTICAS DE LOS MUSULMANES

Los musulmanes tienen los 5 pilares de la religión que son las 5 cosas que todo musulmán debe hacer.

  1. Fe. (Shahada: fe en que Alá es uno y Mahoma su profeta)
  2. Rezo. (Salah: 5 rezos diarios)
  3. Impuesto. (Zakat: dar el 2.5% de los ingresos)
  4. Ayuno. (Sawm: ayuno durante el día en el mes de Ramadán)
  5. Peregrinaje. (Hajj: peregrinaje a La Meca una vez en la vida)

La mayoría de los musulmanes no llega a cumplir del todo con los 5 pilares del islam y en eso se basa su fe. Son pacíficos porque esta es la parte de la religión que no es militarista: no se ordena imponerle nada a otros, o atacar con violencia a quienes no piensan igual. Es simplemente una serie de lineamientos sobre el comportamiento individual en los que el único punto político es el de zakat.

Dentro del islam hay dos tipos de acciones: las fard ayn son obligaciones de cada musulmán, sin importar las condiciones, el lugar en el que está o cualquier otra consideración. La fe, ayunar, rezar, peregrinar, y dar caridad son considerados pilares porque son fard ayn, es decir, que es un deber de cada musulmán realizarlos individualmente.

La segunda categoría dentro de las obligaciones de los musulmanes es fard kafiya. Un deber es fard kafiya cuando recae sobre el mundo musulmán. En estos casos cuando algunos cumplen con el deber, es como si todos lo cumplieran, pero si nadie lo cumple pecan todos. Por ejemplo, construir una mezquita puede ser fard kafiya porque bastaría con que la construyan algunos para que la obligación sea satisfecha para todos.

Las obligaciones pasan de un estatus al otro. Toda obligación empieza siendo fard ayn y si es del tipo colectivo, cuando es realizada se convierte en fard kafiya. Por ejemplo, si un grupo de diez personas está caminando por la playa y ven que un niño se está ahogando, es fard ayn de cada uno de ellos el ir a rescatarlo. Pero si uno de los adultos va a salvarlo, deja de ser fard ayn y se convierte en fard kafiya para los demás porque con que uno lo salve es suficiente. Pero si el niño se ahoga y nadie acude, entonces sigue siendo fard ayn y la desobediencia es pecado de todos.

Los 5 pilares del islam son considerados pilares porque son fard ayn siempre. No importa cuántos musulmanes recen, nunca liberarán al resto de la obligación de rezar. Rezar es, pues, una obligación individual.

El jihad no está dentro de los 5 pilares porque a pesar de que es más importante como deber, no es un fard ayn, sino un fard kafiya, lo que significa que no es necesario que todos los musulmanes participen, es suficiente con que algunos participen para que los demás sean absueltos.

El jihad es fard ayn para los musulmanes que están cerca del campo de batalla y fard kafiya para quienes están lejos. Pero si los musulmanes que están cerca no acuden al llamado del jihad, entonces pasa a ser fard ayn para los musulmanes de las poblaciones adyacentes, y así sucesivamente hasta que el llamado del jihad sea respondido y la batalla librada.

Cuando el jihad se convierte en fard ayn toma precedencia sobre cualquier otro deber (excepto la fe). Rezar, los impuestos, la peregrinación, y el ayuno son secundarios y pueden ser desobedecidos si el jihad es fard ayn. Cuando eso pasa es un deber de cada individuo: la mujer no necesita pedir permiso a su marido para acudir al llamado del jihad, ni el niño de sus padres, cada musulmán debe responder por sí mismo. Una de las enseñanzas de Mahoma fue: aferráos al jihad que es el monasterio del islam. Es sólo a través del jihad que un musulmán pone a prueba su fe.

EL JIHAD

Al jihad se le describe en Occidente como guerra santa, pero el concepto de guerra santa no es musulmán sino cristiano. El islam no reconoce una diferencia entre guerra religiosa y guerra política, es todo lo mismo, porque la religión y la política son la misma cosa, así que toda guerra del mundo musulmán es jihad.

El jihad implica todas las acciones que tengan como objetivo expandir el islam en el mundo, sea de manera pacífica o violenta. El jihad va desde enseñar el islam y hacer proselitismo hasta conquistar territorios y matar infieles. El objetivo último del jihad es instaurar un Estado musulmán global, expandir la verdadera fe hasta acabar con la incredulidad en el mundo.

Los apologistas del jihad suelen decir que la palabra jihad significa lucha pero no se refiere a una lucha armada sino a una lucha interior. Cuando comentan esto señalan que entender el jihad como violencia física es una mala interpretación del texto que han hecho los fanáticos que han “secuestrado” la religión, o que usan los islamofóbicos para desprestigiar una fe que en esencia es pacífica. Pero aunque el jihad sí tiene una dimensión interior, no es la más relevante.

Se puede clasificar el jihad en tres niveles:

  1. Jihad interior (Jihad an-nafs, Jihad ash-Shaytan): es la lucha interna de todo musulmán para rendirse ante Alá. Es luchar en contra de todos los impulsos internos que están en conflicto con la Sharía. El objetivo es amar lo que Alá ama y odiar lo que Alá odia. Se libra dentro de uno mismo. Es el jihad del corazón.
  2. Jihad social (Jihad al-Munafiqeen): es la lucha contra los enemigos de Alá dentro de la familia y la sociedad. Se libra en contra de otros musulmanes hipócritas. Es el jihad de la lengua (la palabra).
  3. Jihad físico (Jihad al-Kuffar, Jihad al-Bida’ah): es la lucha armada para expandir el mundo islámico. Se libra en contra de los impuros, de todo lo que evita que un musulmán sirva a Alá, o de todo lo que impide que la gente conozca el islam, se libra en la defensa de un país islámico, en retribución por la tiranía, o para restituir o expandir el umma. Dentro del jihad físico hay jihad defensivo y jihad ofensivo, ambos son obligaciones de acuerdo con el Qur’an. El jihad físico es el jihad del brazo (la espada).

El Qur’an define al jihad físico como el más elevado, y la retribución por morir en la lucha armada es el paraíso eterno con 72 acompañantes celestiales eternamente vírgenes.

La importancia del jihad armado atraviesa el Qur’an y los hadiths. Es inequívoca. Mahoma le decía a sus acompañantes que luchar una tarde en la causa de Alá era más importante que rezar y ayunar toda la vida. Decía que mientras que los musulmanes hipócritas se quedaban rezando en sus casas, los verdaderos seguidores de Alá y su profeta derramaban su sangre en el campo de batalla. Que son más valiosas las gotas de sangre que las lágrimas. (Bukhari 4:52:50, Muslim 20:4643)

Los únicos exentos de participar en el jihad son los lisiados (24:61). Si el jihad fuese solamente una lucha interior, y todas las alusiones a sangre, espadas y decapitaciones no es más que una metáfora, ¿por qué absuelve Mahoma a los lisiados? Un lisiado puede participar de una lucha interior, pero no puede participar de una lucha armada en contra de un pueblo enemigo.

El objetivo del jihad es la conquista de otros pueblos. Entre las modalidades de jihad figura el jihad abierto para conquistar territorio, expandir el islam, y subyugar a otros pueblos con el objetivo de formar un régimen islámico global. Ese es el objetivo ideológico que ha impulsado las diferentes colonizaciones islámicas en el mundo.

Mahoma no sólo impartía estas enseñanzas sino que lideraba con el ejemplo. La vida de Mahoma es una larga lista de campañas militares de conquista territorial por medio de la espada, sus Califas siguieron su ejemplo conquistando la mayor extensión de territorio jamás conquistada por imperio alguno.

TERRORISMO ISLÁMICO

El imperio más grande que el mundo ha conocido fue islámico. El Califato Umayyad, abarcó más de 13 millones de kilómetros cuadrados de tierra, y más del 28% de la población del mundo estuvo bajo su régimen.

Las conquistas musulmanas empezaron con Mahoma que conquistó toda la península arábiga, continuó los diferentes Califatos que expandieron el territorio islámico a Asia, África, y Europa, y continuó durante el Imperio Otomano hasta su caída en 1919.

Al principio el umma fue el centro del mundo. No sólo en poderío militar, bajo el imperio islámico floreció la ciencia y la cultura del mundo. En los califatos se desarrolló el álgebra, el cánon de medicina, se introdujo la experimentación como forma sistemática de estudio. Los padres de la química, la neurocirugía, la oftalmología, la anatomía, la pediatría, la astronomía, y de la óptica moderna fueron musulmanes árabes, persas, e indios que vivían en el imperio musulmán.

Mientras tanto, en Europa, los occidentales vivían en feudos, muriéndose de hambre, con enfermedades, plagas, ignorancia y analfabetismo. Los musulmanes los consideraban un pueblo inferior en todo sentido. Su inferioridad era la prueba de que Alá estaba de su parte, de que la fe verdadera era la islámica.

Pero con el paso del tiempo Occidente igualó los avances tecnológicos de Oriente, a medida que el poder de La Iglesia menguaba, los descubrimientos científicos de pensadores occidentales superaron a los del mundo islámico, Occidente conquistó América y llegó al Lejano Oriente, y desarrolló nuevas tecnologías que los musulmanes no tenían, así pudieron repeler las invasiones musulmanas.

Occidente se impuso hasta que llegó a dominar a toda la región que alguna vez perteneció al Imperio Islámico. Los grandes poderes de Europa se dividieron el territorio entre ellos y establecieron colonias. Reino Unido se quedó con Irak, Jordania, Israel, Egipto, Sudán, Oman, Bahrain, Quatar, y Emiratos. Francia se quedó con Marruecos, Algeria, Siria, y Líbano. Italia se quedó con Libia. Los únicos países que quedaron libres de ocupación fueron Turquía, Irán, y Arabia Saudita.

De la misma manera en la que antes sentían que Alá estaba de su parte, cuando fueron colonizados por Occidente sintieron que Alá les dio la espalda. Era la única manera de entender ese orden en el que los infieles los dominaban a ellos, a los fieles. Dominados por quienes consideraban inferiores, los musulmanes trataron de comprender la causa de su derrota.

Un grupo minoritario concluyó que los derrotaron porque el sistema Occidental era superior al islámico. Para ellos el mundo islámico debía adaptarse a Occidente y volverse secular. Países como Turquía o Kazakstán son herederos de esta postura.

Otro grupo llegó a una conclusión similar pero por otra vía. Consideraban que los avances de Occidente partían de descubrimientos islámicos como el álgebra, así que para ellos todo el avance de Occidente es resultado del islam. Su conclusión fue que si quieren resurgir que adoptar todos los avances que Occidente tuvo gracias a los descubrimientos del mundo musulmán.

El tercer grupo que es el más numeroso y el que crece más rápidamente es el que opina que si Occidente se impuso es porque Alá abandonó a los musulmanes. Para ellos los musulmanes se han apartado del camino de Mahoma y por eso Dios les dio la espalda. Entre ellos un grupo importante piensa que para recuperar su esplendor necesitan volver a las creencias de las primeras generaciones de musulmanes (salaf) que fundaron los califatos y que expandieron el reino del islam en el mundo por medio de la espada.

Estos son los salafistas. Para los salafistas el jihad es la lucha armada en contra de Occidente y debe ser el primer objetivo del umma. Los salafistas no son un grupo reducido y minoritario de fanáticos. Son el grupo más poderoso y el que más rápido se expande entre los musulmanes.

Arabia Saudita, el país con la reserva de petróleo más grande del mundo, es salafista. Sus líderes son salafistas, en sus escuelas enseñan salafismo, y el año pasado destinaron más de un billón de dólares a construir madrasas y mezquitas salafistas en el resto del mundo, incluyendo Europa y Estados Unidos, mezquitas en las que se enseña intolerancia a los no-creyentes y a matar en nombre de Alá.

Los Hermanos Musulmanes son salafistas. Tienen ramas en 70 países. Mursi, el presidente de Egipto es salafista, pertenece a Los Hermanos Musulmanes. El gobierno de Tunisia está controlado por otra rama de Los Hermanos Musulmanes. En Marruecos el Primer Ministro y 12 posiciones del gabinete pertenecen también a Los Hermanos Musulmanes. En Siria Los Hermanos Musulmanes apoyan a los rebeldes en la guerra civil en contra de Assad, y si Assad cae lo más probable es que se hagan con el poder. Hamas, y la jihad islámica palestina, los dos grupos terroristas palestinos son otras ramas de Los Hermanos Musulmanes.

Como Los Hermanos Musulmanes se han transformado en una organización política y eso les da poder para seguir profundizando en su lucha ideológica, necesitan un brazo armado que en apariencia sea independiente para realizar los ataques armados sin ensuciar su nombre. Eso es Al-Qaeda. Al-Qaeda es un grupo salafista y cada uno de sus líderes perteneció a Los Hermanos Musulmanes en su juventud.

En casi todos los países en los que los salafistas forman parte del gobierno llegaron ahí de manera democrática, lo que quiere decir que la mayor parte de la población de esos países votó por ellos porque creen en su agenda y comparten sus ideales. No se trata de una minoría radical. La mayoría de los musulmanes que votaron a gobiernos salafistas no llevan a cabo ataques violentos, son gente pacífica, pero aunque un musulmán no practique el jihad eso no significa que no ha adoptado la postura filosófica.

Es posible apoyar el jihad de forma pacífica donando dinero a la causa, o votando por los jihadistas en las elecciones de su país. Eso de una manera o de otra los redime de tener que participar en algo violento que les disgusta, si otros llevan a cabo el jihad, pasa a ser fard kifaya para ellos.

No es ilógico que la mayor parte del mundo musulmán haya adoptado la postura violenta en contra de Occidente porque es la más cónsona con la teología islámica. Un musulmán que cree en el Qur’an y en el Sunnah no puede adoptar las prácticas occidentales porque las leyes occidentales y las leyes de la Sharía son incompatibles y se contradicen. El musulmán está forzado a elegir entre las dos. Si elige seguir las políticas occidentales tiene que descartar las islámicas y viceversa.

Así que aunque la mayoría de los musulmanes son pacíficos, eso no significa que el islam es pacífico. Lo único que significa es que esos musulmanes han elegido no practicar el islam al pie de la letra. Si un musulmán practica la parte violenta de su religión estará practicando el islam de una forma más completa.

La gente que no entiende el islam cree que los que participan del jihad son fanáticos religiosos, gente con turbantes y velos, con la cabeza comida por la religión. Cuando ocurre un ataque jihadista y el sospechoso no concuerda con esa imagen se sorprenden, como el entrevistador del terrorista Ramzi Yousuf cuando vio que tenía una novia filipina, que iba a bares y a clubs de strippers, y que en resúmen vivía como cualquier occidental.

Algunos jihadistas son hombres en apariencia religiosos como Bin Laden que llevan turbantes y barbas, pero también hay jihadistas de apariencia secular, que han vivido diez o quince años en Europa o en Estados Unidos pacíficamente, algunos tienen familia e hijos occidentales.

Lo que ocurre es que el islam no es solamente una religión, es una ideología política como podría serlo el comunismo, y por lo tanto participar en el jihad no es un asunto de fe solamente, una persona que no es religiosa puede ser jihadista si su ideología política es islámica. Generalmente es una mezcla de ambas, de la creencia religiosa y de postura política.

Por lo general los jihadistas religiosos como Bin Laden y los seculares como Ramzi Yousuf tienen motivaciones diferentes, aunque ambas son de tipo islámico. La mayoría de los terroristas (religiosos o no), han vivido en Occidente durante años. Lo que cambia de uno a otro es su reacción frente a ese contacto.

Los musulmanes religiosos que nacieron y se criaron en el mundo islámico no entienden Occidente de la misma manera en que Occidente no los entiende a ellos. Así como el católico juzga al islam pensando que es igual al catolicismo, los musulmanes que han vivido toda su vida en Oriente Medio juzgan Occidente de acuerdo con el islam. Creen que la política de Occidente está regida por el catolicismo de la misma manera en que el Medio Oriente está regido por el islam. Cuando se mudan a Occidente, bien sea a Europa o a América se sorprenden al descubrir que el occidental no es un hombre religioso.

Cuando observa que ahí la religión no tiene importancia en la vida pública, que el secularismo es un valor, las libertades le ofenden. Para él las libertades occidentales son sucias, la libertad sexual, de género, de culto, de conciencia, y de expresión por encima de Dios es para él una forma de paganismo. Ve al occidental como un ser inferior, sucio, desordenado, y ordinario, un ser impuro al que hay que vencer. Se apuntan al jihad porque Occidente no representa para ellos la conquista del cristianismo, sino la conquista de la incredulidad.

El musulmán secular suele tener una motivación diferente. Para el musulmán secular es un problema político. Ha vivido durante años en Occidente y cree que su esplendor existe a costa del esplendor islámico. Se apunta al jihad para devolver el honor al umma, para recuperar la supremacía política del islam. Otros terroristas seculares como Ramzi Yousef sienten culpa. Son seculares, beben, van a clubs de strippers, disfrutan de todas las libertades del mundo occidental, pero eso solamente los hace sentir culpables. Disfrutar de las libertades occidentales, del laicismo, les hace sentir que han traicionado al islam. Como bien dijo Yousef, sienten la necesidad de redimirse y el jihad es una forma instantánea de ganarse el paraíso sin importar todos los pecados que hayan cometido durante su vida, es una manera de demostrar que siguen siendo fieles al umma.

Así que a la pregunta de si el terrorismo es un problema inherente del islam o es un problema de fanatismo la respuesta es que el terrorismo islámico no es otra cosa que jihad, y el jihad y el islam son indivisibles. El jihad es parte fundamental del Qur’an, de la vida de Mahoma, de sus enseñanzas como están estipuladas en el Sunnah, y de la Sharía. Eso no significa que todo musulmán comulga con esas ideas, o es un terrorista. Muchos musulmanes sólo practican la parte interior de su fe.

Una pregunta interesante que se desprende de aquí es la siguiente: si el islam no es una religión de paz, ¿podría llegar a serlo? Si el cristianismo y el judaísmo tuvieron movimientos secularizantes, ¿pudiera surgir dentro del islam una reforma parecida?

La idea de un movimiento secularista islámico es difícil de imaginar. En el catolicismo, por ejemplo, la reforma buscaba ir a los fundamentos de la religión cristiana: volver a lo que dijo Cristo, y aunque él reveló un par de cosas violentas como la idea de vine a traer la espada, la realidad es que nunca ordenó la lucha armada, jamás mató a otra persona, no tuvo sexo con niñas, ni invitó a sus seguidores a violar esclavas, no lapidó a nadie, ni decapitó a nadie, ni le cortó la lengua, las manos, o los pies a otra persona.

Al revés, en líneas generales su mensaje era amar al prójimo, y amar incluso al enemigo. El terror que sembró la Iglesia durante la Edad Media era artificial, eran ideas ajenas a la fe que habían sido agregadas después, no estaban estipuladas en La Biblia, así que un movimiento fundamentalista cristiano lo único que puede hacer es desprenderse del terror.

Los salafistas son el equivalente a la reforma protestante en el sentido de que buscan lo mismo: regresar a los fundamentos del islam. La diferencia es que en el islam la violencia está en todas partes. El Qur’an es violento, el Sunnah es violento, Mahoma fue un hombre violento, y por lo tanto los deberes del musulmán incluyen toda una serie de obligaciones violentas. Si Jesús dijo ama a tu enemigo, Mahoma dijo: Dios tiene enemigos a los que hay que derrotar. Para que el islam tuviera una reforma secularizante similar al protestantismo tendrían que reescribir todos los textos, elegir a un profeta diferente, y entonces ya no sería islam, sería otra religión.

Se puede plantear un segundo escenario en el que se reforma el islam sin cambiar el texto, cambiando la manera de interpretarlo. En el caso del judaísmo, la haskalá cambió la forma en la que se entendía la Torá, en lugar de interpretar la Torá por medio de la exégesis, le dio un enfoque histórico-crítico que tenía sentido porque aunque la Torá es violenta, la mayor parte del texto son anécdotas e historias que están enmarcadas en un contexto histórico determinado. Sus órdenes violentas son específicas y forman parte de una anécdota puntual, no son preceptos generales. Pero en el caso del islam, aunque interpretaras el Qur’an y el Sunnah con un enfoque histórico-crítico, la mayoría de sus preceptos son de tipo general, y no se limitan a un espacio determinado o a una circunstancia específica. Persigue al infiel donde sea que se encuentre y cortarás la mano del ladrón son preceptos universales e independientes del marco histórico.

Los judíos reformaron su religión porque después de vivir durante cientos de años bajo el dominio de otros pueblos anhelaban integrarse a ellos. Durante la Edad Media hubiese sido imposible integrarse porque fueron expulsados múltiples veces y en otros casos fueron torturados y asesinados por la Iglesia. Así que frente al aire de libertad que se respiraba gracias al secularismo, los judíos quisieron formar parte de ese nuevo mundo libre en el que por primera vez podían ser considerados ciudadanos.

Los musulmanes vivieron durante un tiempo bajo el dominio de Occidente, pero era un dominio que permitía la libertad de culto y que aceptaba que las colonias se gobernaran con una ley basada en los preceptos de la Sharía. En ese sentido los musulmanes nunca han tenido la necesidad como colectivo de integrarse a una sociedad más amplia y diferente de la suya. Es más, este tipo de integración iría en contra de la mayor parte de las revelaciones de Mahoma.

Que una reforma diferente de la fundamentalista surja dentro del islam es difícil porque de acuerdo con el islam toda innovación es negativa. Cualquier modificación de la religión es considerada mala porque es Bid’ah. Bid’ah son las innovaciones dentro del islam. Las innovaciones en literatura, ciencias, medicina o tecnología son consideradas positivas, pero la bid’ah en la religión es un pecado.

Aquel que innova o que protege a un innovador será maldito por Allah y por sus ángeles y por toda la humanidad (Sahih Muslim 9:3601)

Para el islam cuando una innovación es implementada es porque el innovador asume que el Sunnah y el Qur’an no son lo suficientemente buenos en sí mismos, que no son perfectos, y que por lo tanto él debe hacer algo para mejorarlos. Esa idea implica desconfianza en Alá y en su profeta y por lo tanto el innovador es un hipócrita dentro del islam.

Dado que el islam no es sólo una religión como la entendemos en Occidente sino que incluye su propia estructura política, las innovaciones dentro del islam implican también cualquier innovación política, moral, o cualquier ley diferente de la Sharía. En ese sentido es difícil que un movimiento secularista florezca.

Si existe alguna manera de introducir una reforma secularizante al islam que acabe con la violencia la desconozco, pero no significa que no existe, **en última instancia dependería del umma, de los propios musulmanes, reformar su fe. **Mientras tanto el islam representa una de las amenazas más patentes a las libertades individuales en el mundo. Las nuestras, las de los propios musulmanes, y la de los que viven bajo sus régimenes.

Cuando defiendes el islam diciendo que es una religión pacífica estás socavando la posibilidad de que esta reforma ocurra. Si existe alguna posibilidad de que los musulmanes pacíficos cambien la forma de entender su religión a una escala global van a necesitar del apoyo de todos. Necesitarán que todos entiendan la necesidad de transformar el islam de la ideología intolerante y expansionista que es, a una religión interior y pacífica.

Al defender el islam por lo que no es, estás contribuyendo a las persecuciones, los asesinatos, las torturas, las masacres, y la discriminación del otro porque le das a ese sistema político un halo de legitimidad. Es lo mismo que ocurre cuando la prensa internacional tilda a un dictador de demócrata, lo único que consigue es profundizar la tiranía del dictador hacia su pueblo porque después de la aceptación internacional es libre de ejecutarla sin intervención de los demás.

La única manera responsable de aproximarse al islam es viéndolo por lo que es, no por lo que te gustaría que fuese. Criticar este tipo de ideologías por lo que son y denunciar sus atropellos no es una forma de racismo, es una forma válida de defender la libertad y la paz frente al terror y la opresión que sufren quienes viven bajo sus régimenes.

¿Por qué nos parece difícil aceptar la naturaleza violenta del islam como algo inherente a la propia ideología

En diciembre de 2012 hubo un tiroteo en un centro comercial de Portland, Oregon. Murieron dos personas. La policía fue a desalojar el lugar y varios canales de noticias cubrieron lo que estaba pasando en vivo. A medida que salía la gente los reporteros de la CNN los entrevistaban.

Primero entrevistaron a una mujer que había ido a comprar ropa con su hija. Contó que ella no vio al agresor, que cuando escuchó los disparos ella pensó que eran petardos y se preguntó quién podía llevar petardos a un centro comercial. Fue sólo cuando vio que la gente corría hacia la salida y que el sonido de los disparos se acercaba que se dio cuenta de lo que estaba pasando y empezó a correr.

La segunda testigo contó que estaba en el food court comiendo cuando vio que un hombre se levantó de una mesa con una máscara de hockey y un rifle en la mano. Lo primero que esta señora pensó fue que el hombre era parte de un flash mob que iban a cantar una canción o algo parecido en medio del centro comercial fue sólo cuando lo vio disparar que se dio cuenta de que estaba en peligro.

Es mejor pensar que hay alguien tirando petardos en el centro comercial que creer que viene un hombre con un rifle a matarte. Si te convences de que el agresor con la máscara de hockey es parte de un flash mob la sensación de seguridad se mantiene intacta. Es sólo cuando el peligro se hizo ineludible que las mujeres descartaron su fantasía y echaron a correr. La idea del peligro es tan angustiante que muchos prefieren negar su existencia antes que aceptarla y lidiar con sus consecuencias.

Esto es lo que ocurre con muchos de quienes prefieren creer que el islam es una religión de paz aún cuando todas las evidencias indican lo contrario. Si el problema no es el islam sino unos fanáticos, la probabilidad de que su vida esté en peligro es mucho menor. El problema con este tipo de mecanismos de defensa es que a diferencia de las dos mujeres del centro comercial, a muchos no les da tiempo de correr. Es mejor afrontar algo que nos pone en peligro y lidiar con eso a tiempo, que negarlo hasta que es demasiado tarde.