Mis libros: La Vida Simple La Buena Actitud Al desnudo

Por qué internet es más hostil para las mujeres

 

Esta es Anita Sarkeesian. Si lees páginas feministas en inglés sabrás quién es. Si no las lees prepárate, porque es probable que lo que te voy a contar te sorprenda.

Contexto: Anita es una crítico cultural  y tiene un blog en el que deconstruye la cultura pop desde el punto de vista de género, violencia y privilegio. El año pasado hizo una serie divertida de 6 videos para explicar el lugar de la mujer en las historias populares. Para que entendáis un poco el tono de sus videos, en ellos habla de cosas como “el principio de la Pitufina” que dice que a pesar de que el 50% de la raza humana son mujeres, en muchas historias hay un sólo personaje principal femenino en medio de un ensamble masculino. Es el caso, por ejemplo, de Big Bang Theory, de Inception, o de Los Muppets.

Ahora bien, como la primera serie fue tan popular quiso repetir el experimento con un objeto diferente. se propuso grabar una segunda serie para analizar el rol de las mujeres en los videojuegos. Para eso creó un proyecto en kickstarter. Su objetivo era recaudar 6 mil dólares en donaciones y aquí es cuando la cosa se empezó a tornar amarga.

Es lógico entender por qué Anita quiere hacer esta serie. Si te gustan los videojuegos y tienes dos cromosomas X, realmente hay pocas opciones en el mercado para ti. Más allá del hecho de que los roles femeninos suelen ser secundarios, de que los pocos que hay están hipersexualizados, o de que sirven como “doncellas en peligro” para que las rescate el héroe, el problema del rol femenino en los videojuegos es que raras veces existe. Si quieres jugar con un personaje femenino, hay pocas opciones.

Pero a pesar de que la intención era legítima, Anita Sarkeesian ha sido víctima de una ola de violencia impresionante en su contra. En varios foros de videojuegos enlazaron a su kickstarter invitando a los foristas a coordinar esfuerzos para “destruirla” (Una clásica turba de trolls).

El acoso de los trolls ha sido intenso. Han publicado información personal sobre ella (dirección, teléfonos), uno de sus videos de youtube tiene más de 5000 comentarios hirientes, algunos de ellos muy fuertes, sabotearon su página de wikipedia, le han hecho todo tipo de amenazas.

Anita Sarkeesian no solo logró su objetivo de 6 mil dólares en Kickstarter, logró sobrepasar su meta y terminó recaudando un total de 158 mil dólares. Casi 30 veces la cantidad que quería recaudar. Su éxito sólo sirvió para enfurecer aún más a los trolls. En lugar de dejarla en paz, decidieron crear un juego online para golpearla. En el juego empiezas con una foto de su cara “sana” y a medida que la golpeas se va deformando:

Puede que todo este fenómeno te parezca algo increíble, territorio de la fantasía, algo que sólo ocurre en los telefilms del mediodía o en tus pesadillas. Una persona normal, que no es popular en internet, que vive en un entorno pacífico, y que está sana, consideraría este episodio que acabo de relatar como algo inconcebible, algo que “no pasa” o que es una excepción, un caso entre miles porque ninguna persona normal considera esto como algo normal. Pero lo que realmente te sorprendería, o mejor dicho te preocuparía, es descubrir la frecuencia con el que este tipo de cosas ocurren, lo intensos que son los episodios, y la cantidad de gente que recibe este trato en internet.

A mí el tema me interesa porque yo también he sido víctima de este tipo de agresiones. No en la misma medida que Anita Sarkeesian, por suerte, y tampoco he reaccionado tan bien como ella ante las agresiones (la mujer es inquebrantable), pero conozco la naturaleza del odio que dirigen hacia ella.

El tema de la violencia y el pacifismo también me interesa a nivel personal. No sólo como movimientos sociales a gran escala, o como anécdotas históricas o sociológicas. Me interesa a nivel personal. Me resulta curiosa la capacidad que tenemos las personas para ser crueles entre nosotros a nivel personal, de tú a tú. Lo que no significa que me parezca algo trivial, al revés, me parece un tema serio.

En muchos casos la gente que se autodenomina pacifista, que dice apoyar causas humanitarias, que se autodenomina creyente de la resistencia pacífica, amante de las ideas de gandhi, de izquierda, etc, puede que en un nivel conceptual y filosófico opinen estas cosas, pero a nivel personal son tan crueles, agresivos, y violentos como cualquier otra persona. Por todo esto me interesa explorar el tema, y también porque el hecho de que a pesar de que la naturaleza humana sea muchas veces violenta, también creo que tenemos el deber de luchar por la paz, y esa lucha comienza por mirar el tema de frente. Por discutirlo, y comprenderlo a profundidad.

Así que hoy hablaré de Anita Sarkeesian, de quienes la linchan, de mi propia experiencia, y de las ideas que tengo al respecto. La idea es formar un debate sobre el tema, así que si tienes cualquier opinión sobre el artículo, puedes darla en los comentarios de este post en Facebook.

¿POR QUÉ LINCHAN A ANITA SARKEESIAN?

Una mujer explica su intención de dar su opinión en un futuro, y a cambio recibe una lluvia de palos de todas las direcciones.  ¿Qué razones puede tener una turba de gente para coordinar un ataque a una persona que no les ha hecho absolutamente nada?  ¿No es un evento curioso? ¿Las causas que llevan a un grupo de gente a actuar de esta manera no te resultan cuanto menos interesantes? ¿Cuál puede ser la causa?

¿Es porque es una mujer hablando sobre videojuegos? Alguien me dijo que en la comunidad de los videojuegos no respetan la opinión de las mujeres. Que las consideran “impostoras”. Que es difícil creer que a una mujer le gustan los videojuegos, casi tan increíble como la idea de que les guste el fútbol. Me pusieron como ejemplo el hecho de que si una mujer hace un review sobre videojuegos en youtube y es lesbiana, nadie se mete con ella, pero si es heterosexual la linchan.

Puede ser que esta sea una de las razones por las que linchan a Anita Sarkeesian. Los videojuegos no es un área tradicionalmente femenina, y quizás la linchen porque consideran fuera de lugar la opinión de una persona que para ellos no está a la altura del tema. Porque si a una persona no le gustan los videojuegos “de verdad”, ¿cómo puede dar una opinión al respecto?, si no “sabe” de lo que habla, es mejor que se dedique a otra cosa.

Un argumento de peso para concluir que a esta persona no le gustan los juegos, y no sabe nada del tema, es haber nacido mujer y considerarse heterosexual. Eso es un indicio suficiente para concluir, a priori, que su opinión no es válida. Cabe acotar que en el caso de Anita, ella ni siquiera ha dado aún su opinión sobre los videojuegos, piensa estudiarlos primero para dar su opinión después.

A mí esta razón me parece poco creíble. No como argumento, que se cae por su propio peso, ninguna persona sensata está de acuerdo con la idea de que a ninguna mujer pueden gustarle los videojuegos simplemente por ser mujer. Lo que me parece poco creíble es que sea esta la razón que mueve a la turba que pide la cabeza de Anita Sarkeesian.

A pesar de que es común ver casos de linchamientos a mujeres que hablan sobre videojuegos, el patrón es algo anterior al tema del videojuego en sí. Lo digo porque hay mucha gente que está poco cualificada para hablar de los videojuegos, muchos hombres quiero decir, dando sus opiniones en blogs y en youtube, y ninguno de ellos sufre el mismo trato.

Las que sí sufren el mismo trato son otras mujeres que hablan de cualquier tema que no es estrictamente femenino. Algunas mujeres que hablan de temas que consideramos masculinos como los deportes o los coches, pero también lo sufren las que hablan de temas neutros que no están directamente relacionados con el hecho de ser mujer.

Pongo ejemplos para ilustrar el punto: si una mujer tiene un blog de cocina, de maquillaje, o de moda, no pasa nada. Nadie se siente ofendido hasta el punto de desatar una campaña de odio. A ver, para que no queden cabos sueltos: todo blogger famoso hable del tema que sea, tiene gente que lo lincha, generalmente son 3 o 4 idiotas que dejan comentarios desagradables en su blog o que lo insultan en twitter, no es de este tipo de linchamiento del que hablo. Me refiero a masas de gente que odian a una persona en concreto, que hablan de ese tema entre sí, que se coordinan directa o indirectamente para herirlo, y que lo convierten en una parte importante de su conversación y de su día a día. Este tipo de linchamiento grupal no suele ocurrirle a mujeres que hablan de “temas de mujeres”.

Tampoco pasa mucho si es un hombre el que habla de temas que no son tradicionalmente masculinos. La moda, el maquillaje, la decoración, la cocina, las manualidades, son temas femeninos. Sin embargo, vemos a hombres que se interesan en esos temas, tanto homosexuales como heterosexuales. Ralph Lauren y Calvin Klein, por ejemplo, son hombres heterosexuales. Las mujeres no solemos linchar a los hombres que se ocupan de temas femeninos.  Los hombres tampoco suelen hacerlo. No digo que no existan casos, seguramente los hay, es probable que estos hombres hayan tenido que lidiar con gente que los llama “gays” simplemente por disfrutar de actividades femeninas, pero nadie cuestiona la validez de su opinión sólo porque nació siendo un hombre.

Así que esta no parece ser la razón verdadera. ¿Será que la linchan por envidia? ¿Lo hacen porque ganó 158 mil dólares con su proyecto de kickstarter? Esta es otra de las razones que encuentro para justificar el linchamiento hacia ella. En un principio podría parecer una razón sensata. Anita Sarkeesian es joven, es guapa, es inteligente, es blanca, y ahora, gracias a su proyecto, se podría decir que tiene más dinero que el promedio de mujeres de su edad.

Hay varias razones por las que esta razón no es verdadera. Una de ellas es que los ataques comenzaron antes de que Anita cumpliera su objetivo en Kickstarter. Algunos “trolls” y sus apologistas dicen que el problema fue pedir dinero en Kickstarter para hacer una serie de videos. Que hacer los videos no cuesta dinero, que cuesta lo mismo que los otros que pone habitualmente en su página de youtube, y que por lo tanto Anita Sarkeesian es una estafadora.

Algo parecido me decían algunos a mí con mi libro de “La Vida Simple”. A pesar de que yo no tenía una “meta” yo empecé a vender el libro antes de escribirlo, como cualquier proyecto de Kickstarter. Mi idea era vender mi libro en preventa y escribirlo poco a poco compartiendo el proceso con los compradores, en lugar de venderlo una vez escrito. Muchos usaban eso como una razón para ser violentos contra mí. Decían cosas como que “no se puede vender la leche sin tener la vaca” y que estaba “estafando” a mis lectores. La ola de violencia se intensificó cuando descubrieron que he vendido más de 20 mil copias del libro aunque todavía no lo he terminado de escribir.

Pero hay que entender dos cosas. Primero, como argumento, esto es una falacia. Recaudar dinero para un proyecto no te convierte en un estafador. Ni Anita Sarkeesian, ni yo, ni la mayoría de la gente que recauda dinero para un proyecto somos estafadores. La gran mayoría de los proyectos en internet se financian de la misma forma: o tienes diez inversores con mucho dinero, o muchas personas con diez dólares. En el primer caso unos reciben beneficios económicos, y en el segundo caso reciben un producto. Ese último caso es como funciona Kickstarter o como funciona mi libro.

Este mecanismo permite que las cosas se hagan realidad. Que un músico con poco dinero pueda financiar su propio disco sin depender de una discográfica. O que una persona normal se pueda dedicar a un proyecto personal a tiempo completo. Sería imposible para nosotros dejar de depender del intermediario y aprovechar internet para vivir de lo que nos gusta si no fuese gracias a este sistema.

En el caso de mi libro la idea de venderlo en preventa sirve a un propósito. El punto no es recaudar dinero para vender un libro dentro de 6 meses. La idea de vender mi libro de esta forma es que la persona que lo compra no solo está comprando el libro, está comprando todo el proceso. Está comprando la posibilidad de recibir por correo adelantos del libro a medida que lo escribo, está comprando la experiencia de conocer el proceso de creación de un libro desde el principio hasta el final, de conocer ideas que no estarán en la versión final del libro, de tener material único, fotos y fragmentos antes que nadie, de influenciar el contenido del libro, de proponer temas, de hacer preguntas, y de ir conmigo de la mano durante todo el proceso. Toda la gente que ha comprado el libro de La Vida Simple ya tiene parte del producto en su mano. Todo el material que he estado enviando durante estos meses. Si quieres saber más sobre el libro puedes leer esto o puedes ver cómo fue el primer adelanto en este post.

En el caso de Anita Sarkeesian, lo suyo ni siquiera es un negocio. Kickstarter es un modelo que propone llevar a cabo los proyectos por medio de donaciones. La gente que le ha pagado esos 158 mil dólares lo ha hecho como una donación. Por lo tanto, no tiene sentido acusarla de estafa.

Recaudar el dinero antes de comprometerse a hacer un proyecto es la única manera en la que una persona independiente puede emprender con éxito un proyecto en internet.

Por un lado, es la manera más eficaz de medir cuál es el interés que hay en el proyecto antes de hacer una inversión de dinero y de tiempo en él. Si Anita no alcanzaba su meta sabía que el tiempo que hubiese invertido en el vídeo hubiese sido un tiempo perdido. Por el contrario, gracias al interés que despertó su proyecto, ella sabe que hay gente interesada en escuchar lo que ella tiene que decir.

En segundo lugar, te ayuda a entender quién es tu público. Si sabes de antemano quién es el que va a leer tu libro, o a escuchar tu vídeo, sabes cómo enfocar tu esfuerzo. Antes de la preventa del libro de “La Vida Simple” yo pensaba que la mayoría de mis lectores eran mujeres, y aunque sí tengo un gran número de lectoras, también tengo muchos lectores, mi público está dividido en casi 50-50. Si hubiese tenido más mujeres, hubiese enfocado mi libro a temas más femeninos, y lo mismo si hubiese tenido más hombres. Como sé que mi público es equilibrado, tengo una idea más clara del tipo de libro que esperan recibir.

Finalmente, toda persona tiene derecho a querer cobrar por su trabajo. Puede ser que los videos que Anita Sarkeesian quiere grabar no requieran de más dinero que los que habitualmente sube a su página, pero sólo porque la mayoría de la gente de youtube pone su material de forma gratuita, eso no significa que todos deberían ofrecer su trabajo de la misma manera.

Si Anita Sarkeesian nos regala videos cada semana de forma gratuita es un gesto de generosidad por su parte. De la misma forma, si yo escribo aquí cada semana de forma gratuita lo hago desde la generosidad, por el simple placer de compartir con mis lectores, y también porque es la manera que tengo de crear un vínculo con ellos. No es solo un tema de altruismo, es un altruismo egoísta.

Pero eso no significa que los videos “se hacen” de forma gratuita, o que mis posts “se escriben” solos. Tanto los videos de Anita como mis posts requieren de un gran esfuerzo, de tiempo, de investigación, y dedicación que tienen un valor. En muchos casos el tiempo de una persona puede ser muy valioso. El tiempo que Anita dedica a investigar los videojuegos es tiempo que no está dedicando a trabajar para ganar dinero. De manera que es normal que ella busque una manera de compensar económicamente su inversión de tiempo.

Pero más allá del argumento en sí la envidia por el dinero no es lo que mueve la ola de odio en su contra. Si fuese esa la razón, el linchamiento hubiese comenzado DESPUÉS de que alcanzara su meta de 6 mil dólares, o de que la rebasara con los 158 mil que recaudó. En cambio, esta ola empezó antes, y es probable que gracias a ella su proyecto de Kickstarter se hizo tan popular.

Así que no es por el dinero, y no es por envidia por lo que linchan a Anita Sarkeesian. Tiene que ser por otra razón. ¿Será un tema sexual? ¿Será que la linchan una turba de hombres frustrados? Esta es una teoría que me dijo @greenshines cuando le pregunté por qué algunos hombres linchan de forma tan violenta a algunas mujeres. Él cree que puede ser un tema sexual que tiene tres partes:

Después de recibir rechazos sucesivos de mujeres guapas a lo largo de su vida, el hombre que no ha tenido mucho éxito con las mujeres desarrolla un rechazo hacia la mujer guapa que le sirve de escudo. ¿A cuántos conoces que hablan mal del iPhone sólo porque no pueden pagarlo? Es lo mismo. Si no puedes tener un iPhone es mejor fingir que no te gusta, repudiarlo públicamente, que aceptar que simplemente no te lo puedes permitir. Lo mismo ocurre con el feo y la guapa.

El segundo punto es un tema de mantener un contacto con la mujer que les gusta. Me puso por ejemplo a los niños pequeños que cuando les gusta una niña la golpean. Creen que no pueden tener una relación positiva con ella, que no les hará caso, pero que tratándola mal sí llamarán su atención y prefieren eso a ser ignorados.

El tercero es una especie de fetichismo en el que el único interés del hombre es mantener un contacto superficial con la mujer que les gusta. Tienen la autoestima tan baja que piensan que una mujer guapa no les haría caso. Para ellos es suficiente con saber que han llamado la atención de una mujer, que ella le responde, y que mantiene con ellos una conversación, para ellos esto es lo máximo a lo que pueden aspirar. Los hay que tienen esta inclinación para bien y buscan adular o conversar de cualquier tema con la mujer, otros lo hacen para mal y la insultan sólo para ver que ella les responde. Es fácil identificarlos, son los que insultan a una mujer en twitter y cuando ella les responde, le hacen RT para que todos sus followers vean que ella les ha respondido.

Anita Sarkeesian es una mujer joven y guapa, y quizás estas razones expliquen en cierta medida la ola de violencia en su contra. Sí me he dado cuenta de que cuando la mujer es guapa se le lincha más que cuando es fea. Sin embargo, yo creo que aunque esta razón puede tener algo de verdad, no explica todo el fenómeno. Porque a Anita Sarkeesian no sólo la licharon hombres, sino también mujeres. No sólo la lincharon en público, también la lincharon en privado. Así que creo que las justificaciones van más allá del tema sexual.

No se trata de algo puntual. No es que el mundo del videojuego tiene un grupito de talibanes, una minoría, que no quieren aceptar la opinión de las mujeres y que hacen mucho ruido. No la linchan porque no sabe del tema. Tampoco lo hacen porque ganó mucho dinero, porque le tienen envidia, o por un tema sexual. El linchamiento es producto de un patrón más general, de una disposición universal hacia la opinión de una mujer.

ES COSA DE MUJERES

El caso de Anita Sarkeesian para mí sería sorprendente si no conociese internet. Creería que “algo habrá hecho para merecerlo”. Que “no era para tanto tampoco”. Pensaría que “se está victimizando” y que “se queja demasiado”. Que “si no hubiera reaccionado la hubiesen dejado en paz” Y debo admitir que sí me sorprendí al leer la noticia. Me sorprendí, pero no porque pensara que este tipo de cosas no suceden, sino justamente porque como víctima del mismo tipo de abuso no podía creer que no estaba sola.

A mí, al igual que a Anita, me han sometido a una ola de violencia. A lo largo de este año me han insultado intensamente en los comentarios de mi blog, me han amenazado por email y hasta por teléfono, han investigado la historia de mi familia, han publicado documentos personales. Han hecho fotos de la puerta de mi casa y me las han enviado por correo, en plan “sé dónde vives”. En varios foros diferentes (El Focoforo, el foro de Puta Locura, el Festiforo, Forocoches, y varios más) han creado hilos sobre mí con  fotos y con comentarios realmente ofensivos, cosas como que deberían violarme entre 50 palestinos. En estos hilos no solamente se discute mi trabajo, se diseccionan cuidadosamente mis fotos para dar juicios de valor sobre mi aspecto, se habla sobre mi ascendencia, sobre mi religión, y sobre mi vida sexual. Las noticias de A70 en Menéame son un caldero de odio. En twitter he tenido días insoportables, y por Facebook también tuve que escuchar una buena ola de barbaridades en mi contra.

Es tan parecido el fenómeno en ambos casos que aunque da tristeza comprobar que existe, descubres que no se trata de las particularidades, sino de un resentimiento más profundo, más general, hacia la mujer por ser mujer. No agreden a Anita Sarkeesian por ser Anita Sarkeesian. No la agreden a ella, no agreden a sus ideas, Anita podría ser cualquier mujer, su cara es solamente la cara de turno. su proyecto podría ser sobre cualquier tema, y el acoso sería el mismo. Conmigo pasa lo mismo, da igual quién soy, o de qué trata mi blog, yo podría ser cualquiera y el acoso se mantendría.

Lo interesante es revisar el contenido de los comentarios. Más allá del típico comentario de troll machista: “ve y prepárame un sandwich”, hay toda una serie de temas que se repiten, tanto en la gente que te insulta, como en los que pretenden dar una crítica seria de tu trabajo. Algunos son incluso muy respetuosos. Pero el tema de fondo es siempre el mismo: “¿tiene derecho esta mujer a dar su opinión?”

Todo lo que escribo se cuestiona. Se cuestiona la validez de lo que escribo, pero también se cuestiona si tengo o no derecho a escribir sobre lo que escribo. Se cuestionan mis motivos, mis intereses, mis objetivos. Se cuestiona mi forma de trabajar, que ponga mis fotos en mis posts, el diseño de mi blog. Ser mujer y ser una figura pública implica estar sometida a un constante escrutinio, recibir palos por todos lados, y además hacerlo de buena gana, sin quejarse, sin poner mala cara, aceptar con una sonrisa hasta las peores ofensas, lo demás está mal visto. 

Si mi blog no lo escribiese yo, si lo escribiese un hombre, es probable que no ocurriría nada de esto. Lo mismo con Anita Sarkeesian. Hay muchos hombres en youtube que son feministas. Ningún proyecto de Kickstarter hecho por un hombre ha desatado una ola de violencia como esta. En muchos de los foros en los que me insultan, por ejemplo, se crean hilos para hablar de la última película de este o aquél director. Se discuten artículos puntuales de un blogger o de otro, pero a ningún hombre se le somete al tipo de abuso al que me someten a mí y a otras mujeres. Yo no soy la única con un hilo dedicado específicamente a lincharme en diferentes foros. Hay otros hilos así. Pero el protagonista de esos hilos es siempre una mujer.

Para ponerlo todo en perspectiva, os pido que hagáis un ejercicio mental. Suponed, por ejemplo, que se crea un hilo en un foro para hablar del trabajo de un autor que es hombre. Supongamos que no es un autor super famoso, sino alguien joven que es popular en internet, vamos a llamarlo Manuel Perez. Quizás haya gente que admire su trabajo, otros seguro lo despreciarán, algunos podrían incluso odiarlo, pero en igualdad de condiciones nadie desviaría la discusión hacia el cuerpo de Manuel Perez, sobre su sexo, sobre si es guapo o no es guapo, sobre si usa su físico para destacar, si no ha follado en años, o si debe o no ser violado por una turba de Palestinos. No se cuestionaría si Manuel Perez tiene o no derecho a escribir, si su opinión es válida por ser él quién es.

Desde luego que los hombres también son sometidos al escarnio público y la violencia en internet, pero nunca de la misma manera, con la misma intención, o con el mismo entusiasmo con el que atacan a una mujer. Puedo citar casos como el de Salvador Raya, o el de otros bloggers a los que también insultan a diario. Pero los insultos hacia estas personas pocas veces son tan intensos y tan gratuitos como los que le dedican a una mujer.

 No tengo números o estudios concretos sobre los que basar mi comentario, son sólo observaciones personales. Algunos estarán en desacuerdo conmigo, dirán que el odio es igual para todos y que sólo se diferencia en el tipo de comentario que se le hace a un hombre o a una mujer, que a la mujer se le hacen comentarios de tipo sexual, y a los hombres comentario de otro tipo.

También me han dicho que “al gordo lo insultan por gordo, al paralítico por paralítico, al negro por negro, al maricón por maricón, y a la mujer por mujer, a todos los insultan así que ¿cuál es la diferencia?”. Los insultos por este tipo de cosas son una mierda en todos los casos, da igual la razón por las que se insulta, y desde luego que me parece grave que un negro, un chino, un gay, o un paralítico reciba un trato peor que cualquier otra persona. Pero sí hay una diferencia entre tener un defecto, pertenecer a una minoría, o ser una mujer.

Tener una enfermedad no es lo mismo que tener un defecto. Tener un defecto no es lo mismo que formar parte de una minoría. Y finalmente ser mujer no es lo mismo que ser parte de una minoría. Es igual de absurdo meter en un mismo saco a los negros con los paralíticos, que a los chinos con mujeres, o que a los miopes con los gays.

La mujer no tiene un defecto, la feminidad no es una enfermedad, las mujeres no somos una minoría. La mitad de la raza humana es femenina, que nos describan como minoría, como si constituyéramos el 5% de la población en lugar del 50% es absurdo, pero que encima se considere la feminidad como un “defecto” o como una “enfermedad” similar a ser obeso o a ser asmático, que además esa comparación se vea como algo normal, es un ejemplo clave de la forma en la que como sociedad consideramos a la mujer como “el otro” y le damos un valor inferior al que realmente tiene.

Esta es una de las razones por las que internet es un lugar más hostil para una mujer que para un hombre, en especial si eres popular. Si bien en internet el odio abunda como en el planeta el agua, y de que se reparte entre todos, el odio no se reparte de forma equitativa. Aunque no siempre es evidente a simple vista, hay una diferencia clara entre el tipo, la frecuencia, y la intensidad de las agresiones que reciben los hombres y las mujeres.

He estado pensando mucho en cuál puede ser la razón de esta diferencia. No tengo una respuesta clara a esa pregunta, más bien creo que tiene que ver con muchos factores. La violencia no es únicamente dominio de hombres. Aunque cueste reconocerlo y admitirlo, la realidad es que en muchos casos la violencia gratuita en contra de las mujeres viene de parte de otras mujeres. La violencia que sale de las mujeres se suele dirigir casi exclusivamente hacia otras mujeres. Las mujeres no suelen linchar a los hombres. No es lo común. Si un grupo de mujeres está hablando mal de alguien, hay grandes probabilidades de que la persona de la que hablan sea otra mujer.

Los hombres sólo son linchados por otros hombres. Quizás sea un tema de supervivencia, de diferencia de poder, de roles, de educación, o de simple competencia, no lo sé, el caso es que las mujeres no suelen linchar a los hombres. Las mujeres linchan a otras mujeres y por lo tanto son receptoras de violencia por partida doble: reciben ataques tanto de hombres como de otras mujeres. Esa podría ser una de las razones de la diferencia entre la cantidad de ataques que recibe un hombre y los que recibe una mujer.

Se puede debatir qué es lo normal. ¿Lo normal es que cada sexo linche a los de su propio sexo? ¿Que los hombres linchen a los hombres y las mujeres a las mujeres? En ese caso la carga extra que recibe la mujer es la carga de los hombres cobardes que linchan a las mujeres. Quizás lo normal no es eso, quizás lo normal sea que los hombres sean violentos y linchen a todos, y que las mujeres sean pacíficas y no linchen a nadie. En ese caso, la carga extra que lleva la mujer es la de recibir los ataques de otras mujeres que deberían ser pacíficas y no lo son.

En realidad lo normal es lo que ocurre normalmente, las cosas son como son porque son lo normal, son la norma, es lo que ocurre en la realidad y no en la fantasía. Así que lo normal es justamente lo que ocurre ni más ni menos. Lo que no quita que es importante hablar sobre por qué es esto lo normal, y discutir las cosas que no están bien.

Lo más saludable sería que nadie linchase a nadie. No de esta manera, no gratuitamente, y no con la intensidad con la que linchan a gente que no le ha hecho nada a nadie, gente como Anita Sarkeesian que recibe palos sólo por expresar la intención de dar una opinión en el futuro. Es absurdo.

Sara Carbonero es una figura permanente en los linchamientos de twitter. Se podría escribir un largometraje llamado “Formas de linchar a Sara Carbonero”, pero la más popular fue el fenómeno de “Gracias, Sara” que nació de la idea de que Sara Carbonero solo dice obviedades. El juego es simular una conversación entre Sara Carbonero y un co-presentador en la que se le hace una pregunta obvia a Sara, ella responde algo obvio o tonto, y se cierra con “Gracias, Sara”. Por ejemplo: “– ¿Qué opina Del Bosque? – Yo soy más de playa. –Gracias, Sara”.

Este tipo de linchamiento estilo “juego” es un combo triple. Se cuestiona la validez o la importancia de las opiniones de Sara Carbonero, bajo la premisa de que es un problema puntual de ella. Se insinúa por debajo que ninguna mujer puede tener opiniones sensatas con respecto al fútbol. Se comenta el hecho de que se le acepta por ser guapa, que la pusieron allí solamente para el deleite de los hombres que ven futbol, que ella es sólo un accesorio, una especie de novia trofeo del futbol español. El juego de criticarla es adictivo porque mezcla futbol, mala leche, y linchamiento a una mujer.

Muchos dirán que lo mismo ha ocurrido con hombres, y es cierto. Lo mismo ha ocurrido en otras ocasiones con otros presentadores de la tele, recuerdo el caso de Jordi Gonzalez cuando invitó a la madre del asesino de Marta del Castillo a hablar en La Noria, y el linchamiento fue tal que casi pierde el programa. La diferencia es que aunque el caso de Jordi Gonzalez también me parece una vergüenza, él llevó a cabo una acción que “desató” esa ola de violencia. Él decidió sentar en su programa a la madre de un asesino. A Sara Carbonero la lincharon sólo por existir. Por ser una mujer guapa que habla de fútbol.

LA ESPIRAL DEL SILENCIO

Los agresores no están solos, tienen apologistas que intentan explicarte por qué el linchamiento es tu culpa, por qué has sido tú la que inició la ola de abuso, o por qué fue tu reacción la que empeoró la situación, por qué no has hecho las cosas correctamente, por qué eres tú quién está en el error. Si no te dicen estas cosas cogen una ruta alternativa. Te comentan que estás exagerando, que no hay que tomarse a los “trolls” en serio, que solamente buscan llamar tu atención.

Otros opinan que cualquiera que hable de este tipo de cosas está haciéndose la víctima. Que las mujeres quieren ser tratadas como hombres pero no actúan como hombres, que no saben afrontar las críticas. Esto sería cierto si los hombres fuesen sometidos al mismo tipo de repudio, de agresiones y de abusos al que someten a las mujeres. Pero pocos hombres desde su situación de privilegio conoce lo que es estar de este lado y es difícil explicarles lo que significa.

En realidad, no conozco a una sola persona, hombre o mujer, que no se sorprenda la primera vez que lo linchan en internet. Descubrir que hay un grupo de gente que te odia sin razón es siempre una sorpresa. Algunos son “trolls”, gente que sólo quiere reírse un rato y te convierten en el pasatiempo de ese día. Otros, en mi caso la mayoría, son gente que se obsesiona y te acosan durante días, dedican su tiempo y su energía en buscar información sobre ti, a perseguirte, a amenazarte, o a insultarte. A mí me han creado hasta cuentas de twitter  imitándome, otras dedicadas exclusivamente a comentar cada cosa que hago dentro y sobre todo fuera de internet. Todo esto requiere un esfuerzo tan grande que no imagino qué tipo de persona puede dedicarse a eso.

Da igual la razón por la que te linchan. Estar del lado del que recibe el linchamiento es doloroso. A veces uno no sabe muy bien cómo reaccionar. En mi caso al principio intenté ignorarlos, después intenté responder de forma amable, intenté razonar con ellos, banear sus IPs, y hasta intenté ser más agresiva que ellos e insultarlos de vuelta. Algunas tácticas funcionan en algunos casos, otras en otros, en algunos casos ninguna funciona. Ignorar a los trolls no es una solución infalible.

La crítica más fuerte que he escuchado de parte de los apologistas es que quienes nos quejamos de estos abusos vamos “en contra de la libertad de expresión”. Como si simplemente no sabemos tolerar la crítica, exageramos con el tema del sexismo, y queremos silenciarlos a todos.

En realidad lo que ocurre es el escenario inverso. Cuando una persona recibe agresiones constantes hacia su trabajo, eso tiene un coste. Para algunos, los más fuertes, este tipo de comentarios parecen inofensivos, pero aunque no se den cuenta al principio la agresión trabaja como un gota a gota y aunque el efecto no se nota de inmediato, a largo plazo el efecto del maltrato se acumula y termina por socavar su confianza en sí mismo y en sus opiniones. Para otros, el evento puede ser traumático, las amenazas parecen reales, y prefiere guardar silencio o moderar los temas o sus opiniones antes que volver a despertar una oleada de insultos. Algunos deciden seguir haciendo lo que hacen, y la violencia se refleja en otras áreas de su vida, en su autoestima y su confianza en los demás. Hay otros que sufren un cambio de actitud hacia su blog y hacia sus lectores. Pero todos se plantean si merece la pena seguir dando su opinión.

La politóloga alemana Noelle-Neumann tiene una teoría que se llama La Espiral del silencio. Ella expone que la opinión pública es una forma de control social en la que los individuos, por miedo al aislamiento, adaptan su comportamiento a las actitudes predominantes sobre lo que es aceptable y lo que no.

La idea básica es que todos queremos ser aceptados y por lo tanto haremos lo posible por sumarnos a la opinión mayoritaria, o sólo exponer una opinión contraria a la que creemos que es la dominante cuando sentimos que es seguro hacerlo. Por esa razón, cuanto más se difunde la versión dominante por los medios, más guardarán silencio las voces individuales contrarias, justamente por miedo a represalias o a un linchamiento, con lo que se produce un proceso en espiral.

Esta es la verdadera amenaza a la libertad de expresión. La libertad de agredir, de difamar, y de amenazar a una persona por dar una opinión diferente a la opinión de la mayoría, o simplemente por ser una persona que no se considera “apta” para dar su opinión sobre un tema, es lo que pone en peligro la libertad de expresión. Si una persona teme las represalias del grupo, tenderá a guardar silencio y con ello dejamos de escuchar las voces que disienten, que dan una versión alternativa de los hechos, o que opinan algo distinto a lo que opina la mayoría.

En la vida real tenemos leyes que protegen la libertad de expresión de este tipo de agresiones. Difamar a una persona está penado por la ley. Amenazar a otros tiene consecuencias claras. Y más allá de eso, si alguien te insulta por la calle tienes la opción de partirle una silla en la cabeza. Pero en internet estos mecanismos no funcionan. Internet ha dado rienda suelta a las pasiones más bajas de la gente. La agresividad es tolerada, aceptada, y celebrada en internet, y no solamente la celebran los sociópatas, la celebramos todos, incluso gente que parece muy normal.

Los que lincharon a Anita Sarkeesian no son niños. No son jóvenes. Son en su mayoría hombres entre 30 y 40 años. Fans de videojuegos  que se reúnen en foros para linchar a otros. Muchos de estos hombres tienen hijos y un trabajo. ¿Te imaginas a uno de estos hombres diciéndole a su hijo: “un momento, ahora no, que tengo que terminar de linchar a una mujer en el foro”?

Por esta razón países como Reino Unido están legislando con respecto al anonimato, la difamación, la agresión y el abuso por internet. Ojalá ese movimiento de protección a la gente se extienda a otros países también.

Yo comparto gran parte de mi trabajo en internet. Si te gustan mis artículos cada semana envío un newsletter con contenido diferente al de la web. Si te quieres apuntar sigue este enlace

También estoy en Facebook, y en Twitter. Suelo ser amigable, salúdame si quieres.

Como verás mi blog no tiene comentarios. Si quieres decir algo con respecto al post puedes hacerlo en los comentarios de Facebook de este post.

 

 

 

Enlaces relacionados:

+ El Kickstarter de Anita Sarkeesian donde expone su idea y puedes ver los adelantos de su proyecto (EN).

Esto es cyberbullying: El ataque a Anita Sarkeesian: un recuento de todo lo que le hicieron (EN).

+ Además: el twitter de Anita, su canal de youtube, y su blog.

+ La Espiral del Silencio de Elisabeth Noelle-Neumann.

+ El artículo sobre Ciberacoso en la wiki.

+ El proyecto de ley en Reino Unido en contra de los trolls (EN).

Esta entrada fue publicada el 09 July 2012