Por qué ya no soy feminista

February 15, 2015

En este artículo uso algunas anotaciones a pie de página que aparecen como números en superscript resaltados en amarillo. No es indispensable leer las anotaciones para entender el artículo, pero ofrecen mayor nivel de detalle sobre algunos puntos. No tengo que añadir que el artículo es largo, después de todo es A70 y en la extensión está la gloria, pero léelo completo, si eres feminista cabe la posibilidad de que al terminar de leerlo dejes de serlo.

Feminismo
* Artículo sobre feminismo. Pic related.

Hasta hace poco cuando alguien me preguntaba si soy feminista respondía con una sola palabra: “no”. Esa respuesta era inconveniente porque solía convertirse en el punto final de la conversación. Me quedaba con la sensación de que la otra persona se iba con la idea en la cabeza de que quizás yo estoy a favor de las violaciones y la diferencia de sueldos.

Así que ahora cuando me hacen la pregunta respondo que soy esencialista. El término me ha venido bien porque me ubica al margen de la propaganda de ambos lados, no me asocia con nadie, y por eso ese término suele ser el principio de una conversación y no el final. Casi nadie utiliza el término “esencialista”. A diferencia de “conservador” no te ubica sobre el territorio de la religión. Nada es menos urbano o cosmopolita que ser religioso. A diferencia de “tradicionalista” no denota una preocupación por lo práctico, tu postura no está motivada por la nostalgia. Puede que te salga algún pesado, pero siempre puedes actualizar el término agregándole un “neo” delante y te desprendes de lo clásico. Eres un neo-esencialista. Tres chic.

Claro que hay que hacer la advertencia de que si vas por ahí declarándote neo-esencialista en tu día a día es porque has bebido del Kool-Aid de A70. Escribir este tipo de material subversivo es como hubiese sido llevar ácido a la fiesta de tu grupo de amigos literarios en 1963. ¿Ese de ahí es un tonto? ¿Sí? Dale un vaso de la jarra azul que está allí. Diez años más tarde te enteras que el tonto está en Esalen dando clases de yoga y haciéndose llamar “Raj Bhatt”.

El esencialismo es una postura que las feministas considerarían inconveniente cuando no incompatible, así que puse el título a este artículo a propósito. Sé a lo que me expongo. Sé que me estoy metiendo en aguas profundas con las declaraciones que haré en este artículo, pero estoy preparada para el Dos Minutos de Odio reglamentario al que me someterán las aparatchiks del feminismo digital. ¿No eres feminista? ¡Has de ser misógina! ¡Allá va la judía sexista sionista y facha de A70! Da igual porque alguien tiene que corromper a la juventud.

TENGO UN PASADO

Hubo una época en la que la gente leía en unos artefactos rectangulares rellenos de hojas en el que las palabras que estaban escritas no se podían cambiar, al menos no de manera inmediata, tampoco se podían agregar o eliminar palabras, lo que ponía el papel era definitivo. Los blogs no existían y lo que hacía la gente era escribir en hojas sueltas, acumularlas, revisarlas, y al cabo de un par de años publicar todo lo que habían escrito en un sólo bloque.

Entonces era común utilizar diferentes métodos para editar el texto. Un texto que había empezado a escribir de cierta manera un par de años atrás, podía desembocar en un lugar enteramente diferente. Como nadie iba a leerlo hasta que no estuviese todo terminado, era posible regresar al principio y corregir las primeras páginas para que tuvieran coherencia con las últimas. Era posible dar la ilusión de continuidad.

Editar como práctica, en la actualidad y en lo que respecta a los blogs nos resulta cuando menos poco ético, y con razón. Algunos intentan editar sus archivos, si tienen éxito es porque nadie lee sus webs. Todavía recuerdo aquella vez en la que puse una foto bebiéndome un chocolate caliente unos seis meses después de publicar cierto artículo: “¿Pero no habías dicho que no bebías leche?”

Por eso con la paciencia suficiente es posible ir hacia atrás en este blog hasta encontrar un punto en la historia en el que no sabía que era esencialista, o lo que sea, y aún me denominaba feminista. Si me has estado leyendo desde hace tres o cuatro años seguramente lo recuerdas. Pero no te confundas, no estoy traicionando ninguna causa. Considéralo como una anécdota que sólo hace la historia más entretenida.

Lo que da más morbo es cuando dos amigos se pelean y dan por terminada la amistad. Ahí sale toda la mierda. Así que si el antagonismo merece la pena, y los de película siempre merecen la pena, es porque han nacido de una estrecha amistad. El resto son enemistades fugaces y ordinarias que interesan poco. Para ponerlo en perspectiva: si tengo razones para escribir más de 100 mil caracteres para renegar del feminismo es porque en algún punto de la historia hubo una cercanía.

Considero oportuno explicar esa peculiar afinidad: nunca me denominé feminista en mi adolescencia a pesar de que leí y disfruté autoras como Woolf y Beauvoir, sencillamente porque no tenía contacto con personas que compartieran mis inclinaciones literarias, ni conocía a ninguna feminista. De hecho, desconocía que el movimiento feminista trascendiese la historia del pasado reciente. Para mí, que trazo la línea del tiempo a través de iconos de la cultura pop, el feminismo llegaba como mucho hasta Doris Day. Mi ignorancia era natural: provengo de una era en la que internet como lo conocemos no existía. En el año 5 d. G. (después de Google) descubrí páginas como Jezebel. Internet me radicalizó.

En internet descubrí que existe un movimiento de mujeres que, a día de hoy, se denominan feministas. Shock. ¿Cuál podía ser el papel del feminismo en la actualidad? ¿El voto femenino? Check. ¿Herencia y control de propiedades? Check. ¿Acceso a cargos públicos? Check. ¿Capacidad de ser independiente en todo sentido del tutelaje de un hombre? Check. A mi entender las mujeres y los hombres son exactamente iguales ante la ley y lo éramos desde hace casi un siglo. Si lo que el feminismo quería alcanzar era la igualdad, ya lo había conseguido.

Entonces leí lo que muchas de las nuevas feministas tienen que decir. No voy a daros una clase de historia porque para eso esta Le Wik. Pero el feminismo actual está más enfocado en cambiar tendencias culturales. Propone que existen todavía diferencias en el trato que reciben las mujeres y los hombres y que eso altera el panorama de lo que cada sexo puede conseguir a lo largo de su vida. En eso todas las feministas parecen haber llegado a un consenso, dedican la mayor parte de su tiempo a denunciar esas diferencias en Tumblr y a marchar ligeras de ropa.

Solventar los problemas es otro tema (al que dedican poco tiempo y energía) cuando llega la hora de proponer cómo cambiar las cosas no se ponen de acuerdo, se dividen en tantos grupúsculos como blogs hay en internet. La variedad de opiniones es tan amplia que pienses lo que pienses tienes un espacio asegurado dentro del espectro feminista, puedes opinar básicamente lo que quieras, mientras tengas una cuenta de twitter.

Se me daba bien la socialización feminista. Ponerse de avatar una foto vieja de Drew Barrymore, citar algún discurso de Gloria Steinem, llevar un jersey de Wildfox, todo va en el mismo paquete porque el feminismo en la actualidad es un “estilo de vida”. Está más relacionado con llevar cierto tipo de ropa, escuchar cierta música, y admirar un panteón común que con una “lucha” real. Porque no queda nada ya por lo que luchar. Todo ha sido alcanzado, incluso los objetivos culturales. El feminismo lo permea todo y es tan perfectamente compatible con el status quo que considerarse feminista hoy es tan rebelde, tan subversivo, como hubiese sido tener 5 hijos y organizar fiestas del club de Tupperware en Long Island a finales de los 50.

Nada de esto fue un “deal breaker”. Siento una fascinación hacia los cultos pero también hacia los clubs y las tribus. Creo que he pertenecido al menos a cinco diferentes a lo largo de mi vida y todos me gustaron. Así que el feminismo no tenía por qué ser diferente. El problema fue más bien mecánico. A medida que me relacionaba con otras feministas, sobre todo en internet, me di cuenta de que había un cisma entre lo que predicaban y sus acciones.

Si el feminismo cultural, el de este siglo, pretende entre otras cosas crear una red, una especie de hermandad entre mujeres, en la práctica las feministas son una jauría de caníbales viciosas1 que destrozan todo a su paso: nada queda en pie. Se pelean por protagonismo y por liderazgo, calumnian y difaman a otras mujeres simplemente por disentir, o para resaltar, o porque las víctimas de sus ataques son más guapas o escriben mejor, o tienen más followers en twitter. Entrar en el mundillo del feminismo es como encontrarse en un estado de perplejidad perpetua, y por más que gritas “Soylent green is people!” nadie te escucha.

Así nació mi desconfianza hacia el feminismo como movimiento. Leyendo entre líneas comprendí que a diferencia de lo que predican el feminismo no lucha por abrir caminos para las mujeres. No busca libertad de elección ni de acción porque no es un movimiento que acepta la diversidad de pensamiento, ni la disidencia. No acepta ninguna desviación de la ortodoxia, de su tema central que es la idea de que no existen diferencias entre el hombre y la mujer. De la boca para afuera las feministas dicen defender la libertad de toda mujer de decidir sobre su propia vida, pero si una feminista declara que su pasión es la maternidad lo que recibe es el frío hombro de una comunidad que ahora es hostil hacia ella.

UN CURA Y UNA FEMINISTA ENTRAN A UN BAR

“Parece, entonces, que no todo ser humano femenino es necesariamente una mujer; para ser considerada como tal, debe compartir esa misteriosa realidad conocida como ‘feminidad’. ¿Es este atributo una sustancia segregada por los ovarios? ¿O es una esencia platónica, el producto de la imaginación filosófica? ¿Basta con ponerse una falda plisada para invocarla?” – Simone de Beauvoir.

“El pasado es un país extranjero” dice el dicho. Si el pasado es un país extranjero, el esencialista es un patriota de ese país. O mejor aún, un exiliado. La feminista mira al pasado y lo considera una pequeña, oscura, y barbárica provincia de este eterno y vasto reino llamado Presente.

El esencialista conoce la verdad: que es justo al revés y es el presente el que es una provincia del pasado. Como toda provincia tenemos nuestras especialidades, la comida por ejemplo. El iPad: formidable. Las películas: nunca mejores. Pero así en general: meh. El esencialista no paga un dólar por sus lecturas desde hace un par de años. Los libros que lee, por lo antiguos, son de dominio público.

Para encontrar héroes la feminista viaja en el espacio, por lo general a EEUU. Pero el esencialista mira a su alrededor y no encuentra un sólo héroe al que seguir. Ha de ir más lejos, viajar en el tiempo. ¿Seguirán leyendo a Platón en la Complutense? Jaja, ¡Platón!

El esencialismo no tiene nada de místico, es más bien simple y directo, cercano al sentido común. Si fuese un poco más enrevesado o contra-intuitivo, sería más atractivo, tendría mas edge, y sería más fácil de contagiar. Pero como es verdadero, el esencialismo no es difícil de entender.

Lo que propone es que cada objeto tiene una esencia que es lo que lo hace ser lo que es y no cualquier otra cosa. Por ejemplo, una manzana es una manzana y no es una pera porque cada una posee dentro de sí una esencia y esas esencias son diferentes. Si la manzana tuviese esencia de pera, sería una pera y no una manzana.

Al mismo tiempo cada objeto tiene accidentes que son características accesorias. Todo aquello que puedas quitar o agregar sin cambiar de manera esencial el objeto es un accidente. El color de una manzana, por ejemplo, es accidental. Una manzana puede ser roja, o verde, o amarilla, y sigue siendo una manzana. El color no altera su esencia.

Lo mismo ocurre con las personas. Tú eres quién eres porque tienes una esencia que es la que conforma tu identidad. Eres tú y no eres otra persona precisamente porque posees esa esencia. Si mañana te cortas el pelo o te operas la cara tus amigos seguirían reconociéndote porque tu pelo y tu aspecto son accidentes, la esencia sigue siendo la misma: tú sigues siendo tú.

Un esencialista sabe exactamente lo que piensa con respecto a casi cualquier tema, porque una vez conoces esta simple distinción es fácil separar los diamantes de la paja. En cuanto al feminismo se refiere, la lucha de sexos, etcétera, el esencialista encuentra una gran montaña de paja, y nada resulta más divertido a la naturaleza humana que tirarle una cerilla.

El hombre tiene una esencia que lo separa de los animales, de las plantas, y del resto de las cosas. Un hombre no es una lagartija porque cada uno tienen esencias diferentes. Todos los seres humanos independientemente de su sexo comparten una esencia humana que es la misma, pero un hombre y una mujer son, a su vez, dos seres diferenciados. Un hombre no podría ser una mujer, y viceversa, porque lo femenino y lo masculino son esencias distintas. Para muchos esta idea es obvia, pero hay personas que no lo tienen tan claro. Las feministas de plano la rechazan.

Las diferencias esenciales entre hombres y mujeres tienen muchos niveles. Las más evidentes y difíciles de rebatir son las que se explican desde la ciencia: hay diferencias genéticas, hormonales, orgánicas, de competencias cerebrales y habilidades cognitivas2.

Las cualidades diferenciadas tienen una distribución normal. No todas las hembras expresan cualidades femeninas de la misma manera, ni todos los hombres cualidades masculinas. De hecho, puede haber un individuo femenino en particular que sea más agresivo que un individuo masculino específico. Pero la tendencia es a que el grueso de la población femenina se comporte de manera más dócil y más sociable que el grueso de la población masculina.

Las diferencias se pueden justificar desde la biología evolutiva. Es imposible creer en la evolución de las especies y al mismo tiempo descartar que existen diferencias profundas entre los sexos. Si los seres humanos evolucionaron, como lo hicieron todas las especies, es natural que la selección natural dotaría de características diferentes a cada sexo para que cada uno cumpliera con sus funciones de manera óptima. Si crees en la evolución has de creer en las diferencias sexuales. No puedes creer en una y no en la otra. Creer en una y no creer en la otra está al nivel del evangélico de North Dakota que saca a sus hijos de la escuela y le instruye en su casa que los hombres convivieron con los triceratops.

Si la ciencia no te satisface, o si te gusta ir más allá, los argumentos filosóficos son fuertes también. Desde la antigüedad se conocía que la naturaleza del hombre y la mujer eran diferentes y complementarias. Aristóteles, que ha sido acusado por las feministas de ser el responsable de las ideas de la inferioridad de la mujer en la filosofía (Beauvoir acusó sin fundamentos a Aristóteles de decir que “La mujer es mujer por una cierta carencia de cualidades” y también que las mujeres sufren de una “defectuosidad natural”) consideraba que había una diferenciación notable entre los machos y las hembras de todas las especies animales. Explica que las hembras son pasivas y los machos son activos, en parte por las ideas de actividad y pasividad de la filosofía clásica. Por “actividad” Aristóteles se refiere a la causa eficiente, y por “pasividad” se refiere a la causa material. Es decir, que el hombre aporta el movimiento y la mujer el sustrato. Como el óvulo y el espermatozoide.

Lo masculino y lo femenino aparecen en casi todas las culturas como fuerzas complementarias. El ying y el yang. Italo Calvino decía que toda buena historia tiene sólo dos posibles argumentos: la continuidad de la vida, o la inevitabilidad de la muerte. O, lo que es lo mismo, la comedia, o la tragedia. Es la misma idea de Freud del Thanatos y el Eros. La mujer es la continuidad de la vida a través del sexo. El hombre es la inevitabilidad de la muerte a través de la guerra. De estas dos maneras de ser surgen los conceptos de “feminidad” y “masculinidad”: aquello que es afin a la naturaleza de la mujer es femenino, y aquello que es afin a la naturaleza del hombre es masculino. Se pueden usar para describir cosas que tienen poco que ver con el hombre.

Existen mujeres masculinas y hombres femeninos, desde luego, pero son la excepción a la regla. A lo que voy es que aunque existen Gilmore Guys, los hombres en general, no suelen exaltarse hasta las lágrimas cuando Big le dice a SJP “you are the one”. Las mujeres por su parte prefieren tener una larga conversación telefónica con sus madres antes que ir a ver 300. Si la aplicación de Kim Kardashian es la más descargada en la historia del app-store no es porque las mujeres como grupo tengan un interés natural hacia la carpintería.

No es extraña la idea de que los sexos son esencialmente distintos. Tiene un sentido práctico. Si algo sabemos acerca de la naturaleza es que ante todo conserva sus recursos de manera extraordinaria. Si los sumerios ya sabían que lo más práctico era dividir el trabajo, y Platón consideraba que el Estado más pequeño posible consiste de cuatro o cinco individuos: “el agricultor, el constructor, el sastre, el zapatero y un par de personas más” no era en vano. Un sólo hombre es incapaz de producir todo lo que necesita para vivir de manera civilizada, no le da la vida. Lo más natural es que haya todavía una división de trabajo anterior al Estado: desde que el hombre bajó de los árboles el trabajo de sobrevivir se hizo entre dos, entre el hombre y la mujer.

Lo más lógico entonces es que las labores diarias se dividiesen entre los dos. No tendría sentido que ambos hicieran todo. Lo sensato es que cada uno se ocupase de unas tareas determinadas, dedicase a ellas todo su tiempo, y aprendiese a hacerlas lo mejor posible. Las mujeres respondieron a su naturaleza y se dedicaron al hogar y a los hijos. Los hombres se encargaron de buscar el sustento y defenderlas. La naturaleza del hombre y la naturaleza de la mujer son complementarias porque vivimos en pareja.

Existen “Supermamás” que trabajan y crían a sus hijos, que lo hacen todo a la vez. Se puede debatir si lo hacen “todo a la vez” o no hacen “nada a la vez” depende de si consideras el vaso medio lleno o medio vacío. Pero quizás el ejercicio más interesante es plantearse el escenario contrario. Una mujer puede decidir si quiere tener hijos o ir a trabajar. En algunos países la mujer es hasta Ministro de Defensa

Pero un hombre no tiene esa opción. Un hombre puede quedarse en su casa, limpiar, y cocinar, pero su experiencia jamás será completa porque para un hombre es imposible quedar embarazado, llevar el embarazo a término, parir un hijo, y amamantarlo. Esta es una experiencia exclusivamente femenina, a la que los hombres jamás tendrán acceso. Las mujeres pueden fingir o adoptar roles masculinos, pero un hombre jamás podrá adoptar el rol por excelencia femenino, un hombre no posee la capacidad anatómica para ello.

Ahora que he explicado lo que significa ser esencialista, conviene explicar por qué si eres esencialista no puedes ser feminista.

Básicamente, el feminismo parte de la idea contraria. Para el feminismo la única diferencia entre un hombre y una mujer es anatómica y más específicamente genital. Para el feminista medio existe un prototipo de “ser humano” básico al que, agregándole tal o cual genital se convierte en un hombre o en una mujer. De resto somos exactamente iguales porque según el feminismo tenemos idénticas capacidades, inclinaciones, y gustos. No lo digo a la ligera, aunque dos o tres feministas consideren que la diferencia entre los sexos es relevante, son consideradas por el resto de las feministas como disidentes porque su opinión va en contra del establishment feminista (tanto académico como activista).3

El feminismo intenta en la medida de lo posible evitar el debate de las diferencias naturales porque saben que su postura es difícil de defender, pero si deben abordarlo buscan por todos los medios desacreditar a priori la idea de que pueden existir diferencias esenciales entre los sexos. Es importante para el feminismo acabar con este debate porque pone de manifiesto lo artificial de su teoría y de sus objetivos.

Eso explica la razón por la que las feministas defienden con vehemencia los derechos de los transexuales. En algunos países han conseguido que ni siquiera sea necesario someterse a una cirugía o tomar hormonas para cambiar de estatus legal. Basta con declarar que “te sientes mujer” o “te sientes hombre” ante un notario para cambiar tu sexo legal. Técnicamente puedes ser un señor con bigote y tener un pasaporte que pone “sexo femenino” porque en esto consiste el sexo para el feminista: en una elección interior.

El feminismo explica el divorcio entre la realidad y su teoría utilizando la cultura. El feminista admite que las diferencias existen, pero discrepa en el origen de las diferencias. Niega que sean innatas o naturales. Cualquier diferencia entre hombres y mujeres no es el resultado de una inclinación natural, sino que es aprendido y por tanto artificioso.

Su postura es que es la sociedad quien enseña a nuestros hijos a jugar como cowboys y a nuestras niñas a jugar como princesas, desde que nace hasta que muere una persona está manipulada por la sociedad para que actúe de acuerdo con su sexo. Entender este punto es muy importante porque este es el tema principal del feminismo: las diferencias entre los sexos no son naturales, son aprendidas, son producto de la cultura que educa a la gente para cumplir con ciertos roles que son artificiales.

Pero no se queda ahí. El segundo tema del feminismo es la idea de que las diferencias son perjudiciales. No puede ser de otra manera porque de acuerdo con el feminismo estas diferencias entre los sexos hacen que uno de ellos esté subordinado al otro.

Si eres esencialista comprendes rápidamente la razón, que es física: un hombre es más fuerte que una mujer y más agresivo. La mujer es más débil, más pequeña, y más dócil. Es fácil para un hombre dominar a una mujer, pero el escenario contrario es difícil de encontrar. Si observas las diferencias entre ambos sexos eres capaz de ver este punto. Pero las feministas no observan la realidad, sino que la sustituyen. Afirmar que se trata de algo físico va en contra de la idea de que las diferencias, cualesquiera que sean, son artificiales, por eso es necesario ignorar esto y actuar como si fuese la cultura la culpable de esta relación de subordinación de un sexo al otro.

No te voy a dar la enfermedad sin ofrecerte la medicina: a través de la historia esa diferencia de fuerza entre sexos ha modelado la cultura. En el mejor de los casos la mujer busca la protección de un hombre que la toma como suya y la protege de los demás (matrimonio). En el peor de los casos, el hombre hace uso de su fuerza para aprovecharse de la mujer en contra de su voluntad (violación o rapto). Pero es de esta diferencia de donde salen mandamientos culturales tan importantes como la negativa de un hombre de golpear a una mujer (en nuestra cultura, no en todas).

El tercer punto del feminismo actual es el siguiente: no sólo las diferencias son artificiales y negativas, además la cultura predominante educa a las personas de manera sexuada con un objetivo específico: el de perpetuar el sistema de opresión del hombre hacia la mujer. Es decir, que estas diferencias culturales entre los sexos se producen con alevosía y premeditación bajo la complacencia de sus protagonistas.

Según algunas corrientes feministas, la gente no se opone a la educación sexuada porque están ciegos y no son capaces de ver la cultura en la que están inmersos. Son cómplices sin quererlo y muchos participan activamente de los actos opresivos. La lucha del feminismo se trata, por lo tanto, de hacer despertar a la gente para poder vencer estos 3 paradigmas y fundar una nueva cultura que no haga distinción entre los sexos para que así cada quién sea capaz de elegir su destino de manera verdaderamente libre.

A esta cultura en la que se educa a la gente de manera sexuada para prolongar un estado opresivo en contra de la mujer lo llaman “Patriarcado”.

EL PATRIARCADO DEL ESPAGUETI VOLADOR

El Patriarcado es como Matrix: nos rodea, estamos inmersos en él, pero no somos capaces de verlo de la misma manera en la que un pez no es capaz de ver el agua, mucho menos el océano del que forma parte. Y desde luego, el feminismo es la píldora roja. Ser feminista sería como pasar a formar parte de un grupo de rebeldes, de una resistencia que es capaz de percibir lo que nadie más percibe, y por tanto de luchar en su contra. De pronto, detalles sobre los que jamás había reparado en el pasado saltan a la vista del feminista como claros actos de sexismo.

La indignación es de amplio espectro porque el Patriarcado es el sistema en su totalidad. La indignación comienza con eventos sexistas que todos reconocemos como podría ser una violación, discriminación a una mujer en una oficina, o un caso mal manejado de violencia doméstica, pero el sexismo no termina allí. El nivel de detalle en la búsqueda de sexismo al que puede llegar un feminista varía, pero a estas alturas casi todos aceptan el término “micro-agresiones” como válido. La micro-agresión es la discriminación involuntaria y casual de otra persona por su condición. Estas micro-agresiones son más peligrosas que los casos de sexismo directo porque son más difíciles de identificar y son parte del aparato de opresión, o eso dicen los feministas.

El Patriarcado no solamente es el sistema en el que el hombre es quien ostenta el poder primario y la mujer está subordinada a él. El Patriarcado es también la cultura en la que el Patriarcado se apoya y todos los mecanismos que se utilizan para promover, perpetuar, y resguardar ese equilibrio. De acuerdo con la teoría feminista los mecanismos de subyugación se agrupan en torno a dos ejes:

1) Disparidad: desigualdades de empleo, de salarios, de derechos, de privilegios, etc. Al convertir a las mujeres en una especie de casta inferior, son capaces de dominarlas.

2) Violencia: tanto las violaciones como la violencia doméstica. De acuerdo con el feminismo vivimos en un mundo en el cual las violaciones son cosa de rutina y por lo tanto no se persiguen ni se denuncian. Las autoridades se hacen la vista gorda, se educa a las mujeres para no llevar minifalda en lugar de educar a los hombres para no violar, etc. La violencia doméstica es similar a la cultura de la violación en forma y fondo, sólo que ocurre dentro del seno familiar. Con la violencia el Patriarcado se perpetúa porque hace de la mujer una víctima temerosa del hombre.

Es imprescindible para el movimiento hacer promoción de estas situaciones porque su lucha se basa en la indignación. Si la gente no se indigna no se manifiestan, si no se manifiestan es difícil pasar legislación que favorezca los intereses del feminismo. Por esa razón el feminista medio es tan propenso a la queja, porque no es una queja vacía, es una queja intencionada que busca llamar la atención sobre la existencia de este Patriarcado que no vemos, pero que según el feminismo, nos rodea.

Los triunfos del Patriarcado son discretos: pasan desapercibidos por todos. La manera en la que el Patriarcado se agencia esta sorprendente tarea es por medio de una compleja red de recompensas y castigos sociales. Por ejemplo, convence a las mujeres de que ser madres debe ser su objetivo primordial. Que el hombre es más fuerte que ella, más inteligente, más capaz, y la mujer debe ser dócil y sumisa. Este trabajo de educación comienza desde la infancia y continúa a lo largo de toda la vida.

Pero el Patriarcado no solamente es responsable de la opresión histórica de la mujer, es también el origen de otros males como las guerras, la esclavitud, y el imperialismo, porque al educar al hombre para ser agresivo y darle a él las llaves del reino, él dirigirá a la sociedad hacia objetivos violentos.

El fin último del feminismo es derrotar el Patriarcado. Los objetivos inmediatos (como las cuotas de trabajadoras en las empresas) no son otra cosa que un estado intermedio. Al final la idea es eliminar el Patriarcado y su cultura: sus valores, sus esquemas, sus instituciones; y suplantarlo con un sistema diferente que esté regido por la mujer. Es decir, suplantar el Patriarcado por un Matriarcado. De acuerdo con la teoría feminista una cultura matriarcal sería superior porque se basaría en los valores femeninos en lugar de basarse en los masculinos, y esto daría lugar a una sociedad pacífica e igualitaria.

Cualquier esencialista, independientemente de sus gustos personales, considera esta idea cuando menos temeraria. No es otra cosa que un peligroso experimento social. Si en la historia escrita hubiese casos notables de matriarcados prósperos los conoceríamos, pero aunque cada civilización que ha existido en la historia de la humanidad ha sido patriarcal, no conocemos todavía la primera cultura matriarcal fuera de la anécdota. En resumen: los hombres crearon esta civilización. Como diría Camille Paglia: si las mujeres estuviéramos a cargo del devenir de la sociedad seguiríamos viviendo en chozas.

Cuando al feminista se le confronta con la historia, saca a pasear algunas teorías de la historia, escritas directamente por feministas o simpatizantes del feminismo, que intentan reconstruir las culturas humanas primigenias previas a la escritura y al sedentarismo. Estas teorías son interesantes, pero no dejan de ser especulaciones, porque existen pocos métodos para estudiarlas más allá de las suposiciones. Casi todas estas teorías se basan en reconstruir una cultura a partir de figurines de arcilla, o de pintura rupestre.

De acuerdo con estas teorías de la historia, el Patriarcado no es el resultado de una inclinación natural humana, sino que ha sido construido por medio de la cultura porque los pueblos más antiguos de la humanidad, los de cazadores y recolectores, eran matriarcados. La conclusión aparente es que si el Patriarcado ha sido construido históricamente, también puede ser destruido históricamente.

No soy fan de la palabra “meme” en primer lugar porque su sonido es estúpido, pero aparte porque ya existe en nuestro vocabulario un término útil para expresar el mismo concepto: “idea”. Pero para efectos de este artículo utilizaré el término “meme” porque hace una analogía sobre la manera en la que una idea se propaga por un proceso similar a la reproducción de un virus o un gen.

Lo del Patriarcado, al igual que cualquier meme, es una idea atractiva, sólida, difícil de desmontar a simple vista. Si fuese sencillo detectarla como artificial, no sería popular, pero el hecho de que mucha gente crea en ella no la hace verdadera. Si tuviéramos que medir la realidad de acuerdo con la opinión predominante, seguiríamos creyendo que la Tierra es plana. Para que un meme tenga éxito no ha de ser verdadero, sólo ha de ser atractivo. Por eso si examinamos la idea del Patriarcado de cerca podemos ver las incongruencias.

Ninguna cultura ha conseguido subyugar u oprimir a una minoría sistemáticamente por tiempo prolongado. Si bien los ejemplos de opresión son múltiples, y atraviesan casi todas las culturas y las regiones, ninguno ha sido duradero. La gente se levanta, los regímenes caen, lo hemos visto a lo largo de toda la historia. Alejandro lo sabía, y lo sabía Roma, por eso daban licencia a los pueblos conquistados de practicar sus culturas. Sin embargo, según el feminismo, a la mujer, que no es una minoría sino que representa la mitad de la humanidad, se le ha tenido en estado de opresión durante toda la historia conocida, es decir, durante más de cinco mil años. Es cuando menos, una idea exótica.

¿Cabe la posibilidad de que junto con las opresiones y los desprecios, las mujeres encontrasen alguna ventaja en el Patriarcado? Si bien los roles no son iguales, las desigualdades no van en una única dirección. Cada sexo tiene un rol que emana de su naturaleza y de acuerdo con él obtiene privilegios, obligaciones, y responsabilidades. A los feministas, que niegan la esencia y creen que el sexo es un constructo social, el orden de la familia les resulta arbitrario y opresivo. Los que aceptan que nuestro orden social puede tener ventajas, consideran en sí mismas son también un problema, el Patriarcado es malo porque cualquier desigualdad es mala.

Bajo este punto de vista es fácil entender la cruzada de las feministas en contra de la feminidad. La feminidad no es otra cosa que la expresión del Patriarcado. La mujer femenina es el producto de una educación patriarcal y encarna en sí misma la continuidad de la opresión. La existencia misma de la mujer femenina es una traición. Lo mismo ocurre con la masculinidad. Cualquier hombre que se identifique con los roles tradicionales masculinos es un opresor. Por eso la baja tolerancia del feminismo hacia la mujer femenina.

Cuando toca discutir la forma en la que el Patriarcado oprime a la mujer, la discusión se vuelve densa. Es cuando menos divertido plantearle a una feminista la siguiente idea: si el veneno es el arma femenina y la mujer sufría de una opresión generalizada y persistente, ¿qué tipo de soborno se le ofreció a las mujeres para que no colocaran arsénico en la cena de sus maridos? K.O. Las que se recuperan antes de los 10 segundos reglamentarios murmuran cosas como que las mujeres estaban tan oprimidas que no se daban cuenta de que lo estaban.

Es posible probar la asimetría que existió a lo largo de siglos en el acceso al poder político entre hombres y mujeres, pero es mucho más complicado probar que las mujeres se encontraban oprimidas por ello. El argumento más manido quizás sea el que acusa a nuestra civilización de relegar a la mujer a las tareas domésticas, apartarla por fuerza de la vida pública y colectiva, prohibirle trabajar, el acceso a la educación, o ejercer labores intelectuales, y en cambio forzarla a tener hijos o a casarse por fuerza. Pero basta con leer las biografías de las madres del feminismo (como Mary Wollstonecraft) para darse cuenta de que estas ideas tienen poco fundamento4.

En Occidente, y dentro de ciertos parámetros, la mujer ha gozado de libertad para trazar su destino. El ser ama de casa, madre, o mujer de un hombre no ha sido impuesto sobre ella a la fuerza. Al menos no desde el Estado (como ocurre en los países islámicos). Ha sido siempre una elección privada. Aunque el concepto sea difícil de comprender, las mujeres han gozado de libertad para ser tan independientes como el hombre. La diferencia es que por naturaleza él impone su voluntad, y ella, por su naturaleza también, acepta con mayor facilidad decisiones de terceros acerca de su vida. Para la mujer muchas veces es más importante agradar, mantener la armonía, y el status social, que hacer cumplir su voluntad.

Si una mujer no quería casarse no tenía por qué hacerlo aunque su padre la obligase. Abundan los ejemplos en la historia de mujeres que huyeron de sus casas para evitar que el padre las casase con un hombre que no era de su agrado. También los hay de mujeres que se fugaron porque no sólo no querían casarse con un hombre determinado, sino que preferían vivir una vida de amor libre. De la misma manera en la que la mayoría de las mujeres carecían de una educación completa porque la sociedad no lo consideraba oportuno o necesario, hubo familias que educaron a sus hijas en todos los temas, y pusieron a su disposición el mismo material que ofrecieron a sus hijos varones. Jane Austen, las hermanas Brontë, y otras familias menos ilustres como la Montagu, son un perfecto ejemplo. El Patriarcado se construye con normas sociales, pero cada individuo es también libre de aceptarlas o rechazarlas.

Con esto no quiero decir que la mujer lo tuvo fácil. Cristina de Pisan comienza “El libro de la ciudad de las damas” (publicado en 1405) contando la tristeza con la que leyó Las Lamentaciones de Mateolo. En su poema, Mateolo comenta que las mujeres hacen de la vida de sus maridos algo insoportable. De Pisan se sintió avergonzada al leerlo: “Este pensamiento inspiró en mí una gran sensación de asco y de tristeza. Empecé a despreciarme a mí misma y a todo mi sexo como una aberración de la naturaleza” De Pisan confesó creer, al principio del libro, que la mujer debía ser mala y viciosa por naturaleza porque no podía encontrar un trabajo sobre filosofía o sobre moral en el que el autor no dedicase al menos un párrafo o capítulo a atacar al sexo femenino. Consideraba que era poco probable que tantos hombres ilustres, dotados de una inteligencia aguda y entendimiento sobre todos los temas, pudieran mentir tantas veces sobre la misma cosa.

De Pisan fue posiblemente la primera mujer en señalar la inteligencia femenina y solicitar que la mujer fuese considerada como sujeto de la misma manera que el hombre, que se le ofreciera acceso a la educación. Sin embargo, cabe mencionar, que De Pisan vivió en la Francia medieval y a pesar de quedar viuda a los 25 años, fue capaz de mantener a sus hijos porque sus obras literarias fueron bien recibidas tanto por hombres como por mujeres, sus escritos se hicieron populares en la corte.

Quizás el problema principal de la mujer sea su necesidad de agradar al otro. El hecho de que la mujer esperase que el hombre le otorgara el permiso para educarse. Si en lugar de esperar la mujer se hubiese preocupado por educarse a sí misma, como muchas lo hicieron, y utilizar su conocimiento para educar también a sus hijas, no hubiésemos llegado a tener estas discusiones. Pero no podemos olvidar que si la mujer no buscase agradar no sería mujer. El agradar es parte de su naturaleza. La mujer ha de atraer al hombre como las flores a las abejas, todo en ella está dispuesto para ello. Las mujeres que, como De Pisan, escapaban de este paradigma lo hacían a pesar de su feminidad.

Aunque no comparto la idea de que las mujeres han vivido oprimidas durante milenios, entiendo por qué las feministas están convencidas de ello y por qué alimentan y propagan estas ideas. El meme tiene varias ventajas. Por una parte confirma el Weltanschauung feminista: que vivíamos oprimidas hasta que el feminismo nos liberó. Pero además permite trazar un vector histórico hacia el futuro: ¡seguimos oprimidas! ¡La labor no ha terminado! ¡El feminismo es necesario!

LA LABOR NO HA TERMINADO

Era el otoño de 2012 y Jackie llevaba un mes en la Universidad de Virginia cuando un conocido llamado Drew (a quién conoció cuando ambos trabajaban de salvavidas en la piscina de la universidad) la invitó a salir a la fiesta de reclutamiento de su fraternidad, Phi Kappa Psi. Según el testimonio de Jackie, durante la fiesta la violaron 7 miembros de esa fraternidad, uno detrás del otro, durante 3 horas y media. El episodio fue descrito con lujo de detalles, la dejaron inconsciente y ensangrentada en el suelo de la habitación. Según su testimonio algunos de los miembros de Phi Kappa Psi gritaban “¿No queréis ser miembros? ¡Todos lo hemos hecho, ahora os toca a vosotros!” Dando a entender que era un ritual de iniciación.

Cuando Jackie despertó llamó a sus tres mejores amigos para que fueran a recogerla. Al verla le preguntaron: “¿Qué te han hecho?” Ella se echó a llorar. Uno de sus amigos ofreció llevarla al hospital, pero los otros dos se negaron por miedo a las represalias sociales, temían no volver a ser invitados a las fiestas de ninguna otra fraternidad.

Este recuento apareció en el reportaje “A Rape on Campus” del panfleto Rolling Stone en Noviembre de 2014. Lo que sigue al testimonio de Jackie es una feroz crítica a la Universidad de Virginia, a la que acusaron de ser cómplice por ignorar los casos de violación en su universidad. Según la revista, esto era un claro indicio de que vivimos en una cultura de la violación en el que estas cosas ocurren con la complicidad de las autoridades, y en la que, cuando una víctima de agresión sexual habla de su experiencia, se le acusa de mentir o de exagerar lo que ocurrió.

Las feministas y su máquina de ecos hicieron que este artículo de Rolling Stone se convirtiera en uno de los más leídos del año. Aparecía en todas partes, en internet, en los periódicos, en la televisión. Hasta que un periodista de Washington Post aguó la fiesta. Resulta que la historia de Jackie no parecía del todo fiel a la realidad: había numerosas discrepancias con los hechos.

En primer lugar las ceremonias de reclutamiento de Phi Kappa Psi no ocurren durante el otoño, sino durante la primavera. El fin de semana que Jackie señaló como la noche de la violación, Phi Kappa Psi no hizo ninguna fiesta o evento. Ningún miembro de la fraternidad trabajó como salvavidas en el Aquatic and Fitness Center. “Drew” que fue el que llevó a Jackie a la fiesta y el que inició la violación, no sólo nunca había sido miembro de Phi Kappa Psi, sino que jamás tuvo una cita con Jackie. Los amigos que supuestamente la disuadieron de ir al hospital se pronunciaron para decir que ese episodio jamás ocurrió, que Jackie no estaba herida cuando la encontraron, y que le ofrecieron llevarla a la policía y fue ella quién dijo que no.

La de Jackie no fue la primera historia acerca de una violación que resultó ser falsa. Lo mismo ocurrió con Tawana Brawley y el equipo de Lacrosse de la universidad Duke. Por no mencionar aquel caso en la feria de Málaga que nos pilla más cerca. Todos los casos aparecieron en los medios, tuvieron una difusión impresionante, y en la corte se comprobó que eran falsos. Si la gente tratase los casos de violación de manera sobria, como tratan cualquier otro caso, estas cosas no sucederían porque la gente solicitaría evidencias junto con la historia. Sin embargo el feminismo se ha dado a la tarea de elevar el estatus de la declaraciones de una víctima de violación hasta el punto de que cuestionarse la validez de la historia es considerado sexista.

Si el feminismo logra construir una narrativa de opresión convincente, tendrán la mitad del trabajo hecho. Porque no es necesario que la opresión exista, sólo es necesario que exista la percepción de esa opresión. Si yo fuese una curandera, por ejemplo, buscaría convencer a todo el que pueda de que sufre de alguna dolencia. Después sería cuestión de ofrecerle la cura previo pago por el servicio. Si convences a un grupo de personas de que su sociedad es opresiva, da igual que lo sea, mientras ellos crean que lo es estarán dispuestos a comprar tu solución.

El Buen Feminista lleva consigo el Almanaque Mundial del Patriarcado allí a donde va, con todas las cifras que pudiera necesitar para probar que vivimos en una sociedad opresiva. Tal como aparece en varias fuentes confiables (blogs) vivimos una “epidemia de sexismo” que nos azota en el Primer Mundo en el que quizás no lapidemos a las adúlteras o echemos vírgenes a los volcanes, pero casi. Os ahorraré la profusión de datos porque con desmentir los más frecuentes es suficiente para dar una idea del panorama.

Lo diré de forma clara: la mayoría de los datos que ofrecen las feministas como argumento son fabricaciones. El feminismo es muy dado a inventar y después a hacerse eco unos a otros de las invenciones, agregando niveles de detalle que alcanzan el virtuosismo, hasta que el resultado y la realidad están tan lejos el uno del otro que se pierden en el horizonte.

Empecemos por lo más básico. Las feministas juzgan el Patriarcado usando 2 ejes temáticos: la disparidad (de sueldos, de acceso a lo público, de cargos políticos), y la violencia (violaciones, violencia doméstica). Estos son los dos ejes principales en lo que respecta al Patriarcado aunque hay temas menores como los derechos reproductivos.

En cuanto a la disparidad, si estás familiarizado con el discurso feminista conoces la cifra de 70 céntimos por dólar “por hacer el mismo trabajo que un hombre”. La cifra varía diez céntimos arriba, diez abajo, dependiendo de la semana y del periódico, pero el argumento se mantiene: haciendo exactamente el mismo trabajo durante exactamente las mismas horas, una mujer gana una fracción de lo que gana un hombre.

Conviene dar mención al preciosismo con el que se fabricó esta ilusión ¿Sabías que existe un Día Nacional de la Igualdad de Sueldos en EEUU? Se celebra el 8 de Abril. ¿Sabes por qué se celebra en esta fecha? Porque este es el día en el que una mujer que trabaja a tiempo completo finalmente ha ganado lo mismo que ganó un hombre el año anterior. Fantástico, dos mil retweets.

En realidad la cifra de 70 céntimos corresponde a la diferencia entre el promedio de los sueldos de todos los hombres que trabajan a tiempo completo, y el promedio de los sueldos de todas las mujeres que también trabajan a tiempo completo. La razón de la diferencia es simple: las mujeres y los hombres toman diferentes decisiones. How totally shocking.

Las mujeres suelen elegir carreras que pagan menos como educación, enfermería, psicología y las humanidades, mientras que los hombres eligen carreras como ingeniería, ciencias, medicina, o desempeñan trabajos de mayor riesgo que tienen una mayor retribución.

De la misma manera, las mujeres suelen dejar su trabajo cuando quedan embarazadas a razón de un año o más por hijo. Los hombres no suelen hacerlo. Cuando se controlan todas las variables la diferencia de sueldos desaparece por completo.

Estas son decisiones que la gente ha tomado libremente. Se puede cuestionar si las mujeres que eligen estudiar enfermería lo hacen porque han sido “socializadas” para ello o porque su cerebro tiene ciertas competencias distintas a las del hombre. Pero a menos de que el feminismo esté preparado para forzar a las mujeres a elegir carreras determinadas, la diferencia de sueldos seguirá existiendo mientras existan individuos con inquietudes diferentes.

En lo personal, si tuviese un empleo estaría feliz de ganar 77 céntimos por cada dólar que gana un hombre, si eso significa que jamás tendré que pagar la cuenta cuando salgo a cenar. No sorprende que el feminismo quiera abolir la diferencia de sueldos, después de todo se sabe que las feministas (y las mujeres de izquierda en general) son en promedio 77% más feas. Cuando alguien me menciona en twitter y veo en su avatar que es una mujer guapa, sé automáticamente que es fan, y viceversa. Si es fea seguramente viene a odiarme.

El hecho es que cada vez que se repite el mito de la diferencia de sueldos diciendo que una mujer gana menos que un hombre por hacer “el mismo trabajo” es una mentira (aunque difícilmente el feminista que repite esta idea sabe que lo que está diciendo es mentira).

Los datos son así de fiables en casi todas sus reivindicaciones. Según el feminismo 1 de cada 3 mujeres sufrirá algún tipo de agresión sexual en su vida y 1 de cada 5 sufrirá una violación. Pero según el feminismo casi cualquier cosa se puede considerar una violación o agresión sexual. Si un hombre y una mujer tienen sexo bajo los efectos del alcohol, por ejemplo, eso puede ser considerado una violación aunque ella haya dicho que sí en el momento y el hombre estuviera totalmente borracho.

La cifra de la esclavitud infantil es la más sorprendente. De acuerdo con el feminismo entre 100 y 300 mil niñas son vendidas como esclavas sexuales y esto es solamente en EEUU. 300 mil niñas esclavas en una población de 200 millones de personas equivale a 1 niña por cada 666 personas. Lo que quiere decir que si has conocido a 1000 personas en tu vida, cabe la posibilidad de que al menos una esté disfrutando de su niña-esclava.

Desde luego, esta cifra sensacional es una fabricación. Salió de un estudio de 2001 de la facultad de sociología de UPenn acerca de la explotación sexual infantil. Según el autor la cantidad de niños *en riesgo* de ser explotados era entre 100 y 300 mil. No eran las víctimas sino aquellos en riesgo. A la hora de hablar de víctimas reales: el número de niños que son secuestrados y usados como esclavos sexuales cada año no alcanza los 500 e incluye un gran número de varones. Si hay cientos de niños en situación de esclavitud, sigue siendo un problema preocupante, pero la diferencia en la cifra cambia nuestra perspectiva acerca de la sociedad en la que vivimos.

Lo mismo ocurre con la violencia doméstica. La cifra de 38% sale de un estudio del Departamento de Justicia. Pero la cifra se refiere a las 40 millones de mujeres que visitan salas de emergencia cada año por heridas de violencia, que son alrededor de 500 mil. De esas, aproximadamente el 38% fueron atacadas por familiares que viven con ellas. Si hablamos de todas las mujeres que visitan las emergencias de las clínicas la cifra no alcanza el 1%.

¿De dónde parte y por qué se genera este fenómeno de desinformación? Si fuesen casos aislados y las cabezas visibles del feminismo se pronunciaran para renegar de los argumentos una vez que han sido desmentidos, se podría afirmar que se trata de un simple error común. Pero las fabricaciones son frecuentes, persistentes, y son repetidas una y otra vez a sabiendas de que son falsos. Así que no se trata de un error sino de una estrategia.

FEMSPEAK

Uno de los puntos más interesantes del conservadurismo es que descubrió una rotunda verdad: todas las ideologías son falsas. Una ideología es un sistema de ideas cerrado que pretende explicar la totalidad de la realidad de una manera sencilla. La ideología sostiene que su sistema de creencias es verdadero en cualquier circunstancia. Evidentemente, la realidad termina por contradecir el sistema. En principio lo contradice en uno o dos puntos, pero a medida que el sistema se pone a prueba la realidad el número de puntos en los que se separa de la realidad sólo aumenta. Las ideologías son incapaces de adaptarse porque no permiten ajustes.

El creyente se encuentra en una encrucijada: si elige la realidad tiene que desechar su ideología. Así que muchas veces prefiere suprimir la realidad. La guerra de la ideología en contra de la realidad es total. Utiliza todo su poder, todas las armas que tenga a su alcance, para suprimir la realidad. Por lo general se traduce en culturas de lo “Políticamente Correcto” es decir, la ideología utiliza su poder para construir una cultura en la que existen cosas que son “correctas” o no, cosas que se pueden o no expresar dependiendo de si es conveniente para el sistema ideológico.

Lo “Políticamente Correcto” no es otra cosa que “la línea del partido político” todo lo que favorezca la agenda política es correcto, y lo que la perjudique es incorrecto. Lo Políticamente Correcto es la postura del establishment. Quién se atreve a contradecirla se arriesga a ser expulsado del aparato social.

Esta cultura busca alterar todas las normas que gobiernan las relaciones entre las personas
y entre las instituciones. Busca alterar el comportamiento de la gente: lo que dicen, lo que hacen, e incluso lo que piensan. Para eso es necesario alterar el lenguaje, porque quién contra el lenguaje controla el pensamiento. El lenguaje se utiliza como arma en contra de la realidad. El feminismo forma parte de una ideología, y quizás sea uno de sus brazos más potentes.

Si como ideología necesitas desafiar las normas de la lógica, has de opacar la realidad. Ninguna persona aceptará sin cuestionar que 2 + 2 = 5. Si quieres que lo hagan tienes que plantear la situación de forma tal que no puedan encontrar a simple vista la contradicción. La forma más fácil es enredar la terminología. Decir, por ejemplo, que (3-1) + √4 = 5. La mitad de la gente aceptará el resultado por simple pereza, porque la operación no se ejecuta en su cabeza de inmediato. Al aceptar eso están aceptando 2 + 2 = 5, pero expresado de una forma diferente. Lo mismo ocurre con el lenguaje. Al retorcer las palabras, se puede convencer a otro de aceptar algo que de otra forma rechazaría simplemente porque no tiene ni pies ni cabeza.

Por eso es juicioso desconfiar de una persona que evita el lenguaje simple y directo. Si es preciso utilizar un lenguaje enredado para expresar un argumento o una teoría hay probabilidades de que su contenido esté en contradicción con la verdad observable. Casi siempre se hace con fines políticos. Freud, campeón del enredamiento verbal fue instrumental en la adopción y el esparcimiento de esta práctica que ha cambiado el panorama del pensamiento académico moderno.

Ante todo conviene recordar que la realidad no depende del lenguaje, sino que existe por sí misma independientemente de él. Quizás te convenga insistir en que una mesa es en realidad un “elemento cuadrúpedo de salón” porque te interesa hacer énfasis en la idea de que la mesa debe ir en un lugar determinado de la casa, pero una mesa no deja de ser una mesa, y muchos tenemos una en la cocina sin problema.

El feminismo como heredero de la filosofía continental, implementa el femspeak para hablar del mundo, en general, y pretende extender el uso de su terminología a toda la sociedad. El feminismo tiene una plétora de formas idiomáticas propias con una capacidad de mutación sorprendente, y por lo tanto es complicado entender qué quieren decir si no estás al tanto de cuál es la frase de la semana.

Hay que añadir que hay una diferencia entre lo que podría ser una jerga, y el femspeak. El propósito de la jerga es trazar una frontera entre el “nosotros” y el “ellos” con la principal intención, de excluir al otro y así ganar exclusividad. Es Nadsat. El femspeak y la terminología ideológica no es una jerga. Su metodología es la misma: trazar fronteras entre los que están “dentro” y los que están “fuera” pero su propósito es trazar límites claros dentro del idioma entre aquello que se puede expresar y aquello que no. Además el femspeak no pretende establecerse como símbolo de exclusividad, sino expandirse imponiendo las nuevas prácticas desde posiciones de poder (como la academia) con el objetivo político de sincronizar el pensamiento. El lenguaje ideológico es Newspeak.

El mismo hecho de hablar de femspeak como el lenguaje del feminismo probablemente sorprenda o incluso llegue a ofender a algún feminista. Dentro de su ideología, femspeak no es un dialecto, es el lenguaje correcto. Es una corrección que se ha hecho a nuestro idioma que es “sexista”; ellos lo están arreglando. Es nuestro idioma y no el suyo el que tiene una finalidad política que es la de oprimir a la mujer y perpetuar el dominio del hombre sobre la humanidad.

De acuerdo con el feminismo el “lenguaje sexista” lo permea todo, comienza con el uso de pautas masculinas como si fueran universales, por ejemplo, utilizar el pronombre “ellos” para referirse a un grupo de mujeres y hombres, o hablar de “el hombre” para referirse a la humanidad. De ahí la empalagosa práctica del “ellos y ellas”. Hay quien va más allá y considera que el orden en el que se enumeran los pronombres es en sí mismo una expresión de subordinación, y hay que mezclarlos en el habla para evitar dar la sensación de que existe una jerarquía sexual. Pasamos al “ciudadanas y ciudadanos españoles” no sin cierto dolor de estómago.

Ver a un profesor universitario dar un discurso ante una facultad de humanidades es un espectáculo conmovedor. Va dando el discurso poco a poco, con dificultad, evitando pronunciar cualquier palabra ofensiva, evita una palabra espontánea como si en lugar de estar dando una conferencia estuviese atravesando un campo minado. Da la sensación de estar viendo a un borracho rehabilitado dar su testimonio en un rally del Salvation Army.

El “lenguaje sexista” es, desde luego, una invención del movimiento feminista. El lenguaje adopta formas determinadas en cada sociedad, pero esas formas no son la realidad ni un reflejo de ella. Todos sabemos diferenciar entre la realidad y la representación. Pensar que la cultura es sexista por la forma en la que está construido su idioma es una forma de pensamiento mágico, es similar a creer que por enunciar una maldición tu enemigo caerá enfermo. Existe una distancia entre la palabra y la cosa.

Si las formas del lenguaje tuviesen algún tipo de relación con las estructuras sociales culturas como la guajira serían menos opresivas con la mujer. En wayú (el idioma de los guajiros) el pronombre genérico es el femenino. Sin embargo la sociedad guajira es famosa por sus altos índices de prostitución infantil que se hace desde la familia, es decir, los padres venden el derecho a violar a sus propias hijas pequeñas.

Es normal que para una persona que se encuentra al margen de la academia el tema del lenguaje sexista resulte tremendamente trivial, especialmente al compararlo con todos los actos reales de opresión a la mujer que ocurren en este momento en otras culturas. Para el observador tendría más sentido que las feministas se trasladaran a los lugares en los que las mujeres están verdaderamente oprimidas e hicieran su trabajo allí donde es necesario.

Los sentimientos de los feministas ante el lenguaje pueden ser legítimos, pueden sentirse ofendidas al escuchar a la gente hablar utilizando el género masculino como universal. Pero esta es una teoría del lenguaje que está basada únicamente en los sentimientos de sus autores. Femspeak eleva lo sentimental al plano de la hermenéutica.

Para el que tiene un poco de perspicacia es evidente que el problema del lenguaje feminista es político. Es la legitimación de una ofensiva que forma parte de una estrategia política más amplia. Dentro de esta estrategia cada vez que el pronombre masculino ha de ser purgado de los textos, cada vez que se ha de insertar la palabra “persona” como sufijo genérico, cada una de estas actividades constituye una victoria simbólica dentro de una lucha mayor.

Las feministas no inventaron la manipulación del lenguaje con fines políticos. Hay numerosos ejemplos en la historia.

El idioma italiano tiene pronombres para designar niveles de intimidad entre las personas. Así como en español tenemos “tú” para referirnos a alguien cercano y “usted” para referirnos a una persona a la que debemos respeto o con la que no tenemos mayor relación, el italiano tiene como forma íntima “tú” y como forma respetuosa “lei” (que además es la tercera persona del plural). Bien, en un punto de 1930 Mussolini dio un discurso en el que condenó el uso del pronombre “lei”. Lo consideraba un pronombre afeminado, una forma afeminada del lenguaje. El propósito de la Revolución Fascista, dijo, era restaurar el vigor y la virilidad del pueblo italiano. De manera que el buen fascista era el que usaba formas directas tanto en el lenguaje como en la acción. El buen fascista, por lo tanto, no usaba el pronombre “lei”, en lugar de eso usaba “voi” (la segunda forma del plural).

Esto es ridículo desde cualquier punto de vista. Antes del discurso de Mussolini nadie consideraba el uso del pronombre “lei” como afeminado era, sencillamente, italiano. Pero la situación cambió dramáticamente a partir del discurso. Todos comenzaron a prestar atención al tema, se podría decir que fueron concienciados. Utilizar “lei” se transformó en un símbolo subversivo, de actitud reaccionaria. Utilizar “voi” en su lugar, en especial si se pronunciaba en alto y con orgullo era evidencia de que el locutor era un buen fascista, es decir, se convirtió en el equivalente verbal del saludo fascista. En resumen: una palabra que antes de ese discurso era un elemento neutro y apolítico del idioma italiano se transformó en un símbolo cargado de significado político.

La cruzada política por transformar el idioma gana terreno a medida que el movimiento que lo propone gana auge. Si el feminismo no fuese prevalente nadie se tomaría sus quejas en serio, no pasarían de ser una fantasía inofensiva. Pero a medida que ganan espacios su censura se impone sobre libros de texto, manuales del gobierno, e incluso las leyes. Se planifican boycotts en contra de aquellos que utilizan el supuesto lenguaje sexista en los medios públicos. Y desde luego se abren puertas y espacios para las líderes feministas que imparten cursos en sintaxis no sexista y escriben los lineamientos que los editores deben seguir.

Las feministas revisan las bibliotecas de los colegios, escrutinizan los programas de televisión con atención inquisidora, acosan a quienes no se plegan a sus ideas en las aulas y en los mítines políticos, reclutan a editores de texto y de periódicos y los ponen al servicio del “lenguaje correcto”. Los más ambiciosos invaden los jardines de infancia con una lista de tabúes idiomáticos que se ha de imponer a los niños, y reescriben los clásicos con su dialecto. No puede ser de otra forma dada la pálida religiosidad de la modernidad, el impulso existe pero no tiene destino, y se vuelca sobre causas seculares. Tenemos en el feminismo un una nueva falange de clérigos enloquecidos traduciendo la Biblia y las encíclicas al lenguaje de Jane Magazine. Todo esto se hace con actitud de total certidumbre, después de todo a la marabunta no se le da bien el escepticismo, la moderación, ni la humildad.

La expansión de femspeak más allá de los círculos sectarios se tiene que comprender como parte de un imperialismo cultural de una nueva clase intelectual que busca imponer su lenguaje, sus valores, y su dominio político por encima del resto de las clases de la sociedad occidental. Se entiende como parte de la cultura de lo Políticamente Correcto.

EL ORIGEN DEL FEMINISMO

La razón principal por la que un racionalista de cualquier denominación no acepta el feminismo es porque el feminismo es una ilusión. A lo que me refiero con la palabra “ilusión” es que es una creencia irracional que conduce al error. Ilusión es toda creencia que contradice directamente la realidad, las evidencias, y la lógica simple. Para poder aceptar el feminismo hay que rechazar la realidad.

Pero además de ser una ilusión, el feminismo es un simulacro: en apariencia es una cosa, pero en realidad es otra. La mayor parte de la gente que se denomina feminista lo hace solo por estar convencidos de que el feminismo es lo que aparenta ser. Es decir, consideran que el feminismo se trata de defender los derechos de la mujer y que no tiene un fondo ulterior más allá de lo aparente.

En la práctica, sin embargo, las ideas y las creencias funcionan como redes entrelazadas. La mayoría de la gente acepta o rechaza ideas de manera social. El feminismo forma parte de un racimo de creencias que están inscritas dentro del marco del universalismo que si bien ha existido de una forma o de otra desde que existe el cristianismo, ha sido la “religión” predominante del pensamiento occidental desde hace al menos un par de siglos. Su principal creencia irracional es: “todos somos iguales”.

Dentro del marco del universalismo hay múltiples variantes ideológicas, cada una adaptada a un espacio determinado. Si el universalismo fuese winamp, las diferentes variantes son solo skins (perdonadme lo desfasado de la referencia, pero es el ejemplo más perfecto que encontré para explicar el concepto). Hay quien prefiere el texto en color rojo y los botones en gris.

Las variantes del universalismo son muchas. El animalismo, el marxismo, el vegetarianismo, quizás la más potente sea la democracia que es al mismo tiempo la forma de gobierno del universalismo y su más potente repetidor. Todos creemos en la igualdad porque creemos en la democracia y viceversa.

Las creencias son importantes únicamente cuando se traducen en acciones. Puede que la creencia de que el cielo es fucsia sea irracional, pero mientras sea una creencia de tipo pasivo, la secta no es problemática. Una creencia sólo representa un problema cuando deja de ser una simple concepción y se convierte en acciones prácticas que deben ejecutarse en la realidad.

Las creencias irracionales no solo son de tipo religioso. Existen creencias irracionales en lo secular (“todos somos iguales”) que muchas veces desembocan en acciones. Dado que tenemos que compartir el mundo con un gran número de fanáticos, conviene entender que lo único que diferencia a una creencia religiosa de una secular es su origen. La religiosa tiene un origen paranormal, y la secular no. Pero aunque el origen sea diferente, eso no transforma sustancialmente la creencia.

Si una tribu es víctima de una mala cosecha, el chamán puede considerar que la razón es que no se sacrificaron suficientes vírgenes a Baal. Así que la tribu reúne a tres vírgenes de pelo negro y las echa al volcán. Esto sería terrible. Pero ¿qué ocurre cuando la idea no es de tipo religioso? Imagina que la tribu echa las vírgenes de pelo negro al volcán para purificar su raza. ¿Es menos terrible?

A lo que voy con esto es que contra el primer escenario tenemos una defensa: la secularización del Estado. Desde hace un par de siglos todas las democracias occidentales tienen como una de sus bases la separación entre el gobierno y la religión. En Occidente no es legal escribir las leyes de un país basándose en un texto religioso. Si un arzobispo quisiera convertirse en presidente del gobierno y obligar a toda la población a ir a misa los domingos bajo pena de cárcel, eso sería inconstitucional. La idea es que cosas como La Inquisición no puedan volver a ocurrir. Sin embargo la cláusula de la secularización no es suficiente porque sólo abarca las religiones (creencias irracionales de origen paranormal). Las creencias irracionales de origen secular todavía pueden ser utilizadas para legislar, como ocurrió por ejemplo en la Alemania Nazi. No estamos protegidos contra las creencias irracionales de origen secular porque la diferencia que hacemos entre las creencias religiosas y las que no lo son es dramática y nos dificulta entender lo parecidas que son, en lo práctico son la misma cosa. La única diferencia entre ambas es de origen. Poco importa el origen cuando las creencias se transforman en acciones.

Para poder trascender la frontera entre la categoría “religión” y la categoría “secular” en las creencias es necesario cambiar un poco el lenguaje que usamos para hablar acerca de ellas.

De aquí en adelante usaré la palabra “germen” para referirme a un conjunto de creencias irracionales acerca del mundo, por ejemplo, “todos somos iguales”, y “repetidor” para hablar de las instituciones que sirven como método de difusión de esos gérmenes. Por ejemplo, el cristianismo es un germen y la Iglesia es su repetidor.

La transmisión de gérmenes se parece un poco a la manera en la que funciona internet. El repetidor emite una serie de paquetes de gérmenes, y cada receptor elige si aceptar los paquetes o rechazarlos. Si un paquete combina bien con el germen personal del receptor, probablemente lo acepte y lo incorpore. Pero si contradice o no se acopla bien a su germen entonces lo rechazará. Si una persona se ve en la situación de rechazar más paquetes de los que acepta, posiblemente se cambie de iglesia.

El marxismo es una germen y la universidad es uno de sus repetidores: las universidades están llenas de profesores que son marxistas o cuyas ideas han sido fuertemente influenciadas por el marxismo. Ni siquiera dentro de las universidades las creencias del marxismo son pasivas. Han transformado el currículo de las universidades y las facultades, se han añadido carreras enteras como sociología, que tratan sobre marxismo, y clases como “estudios poscoloniales”.

Las creencias marxistas aunque no son de origen paranormal, son tan irracionales como las católicas. Si existe un equivalente secular al creacionismo cristiano, sería sin duda la economía marxista. Con la diferencia de que el creacionismo es un germen menos tóxico por ser una creencia más pasiva. La universidad es en apariencia una institución dedicada a la difusión del saber racional, y en su seno las creencias religiosas no tienen cabida, sin embargo creencias igual de irracionales de origen secular como los marxistas desbordan sus aulas.

El feminismo es otro de los repetidores del marxismo. En apariencia va de proteger y defender los derechos de la mujer, pero en la práctica forma parte de la ideología y la doctrina marxista y esconde el objetivo marxista de desestabilizar y subvertir la civilización occidental a través de la renuncia a sus principales instituciones.

El nexo ideológico entre el feminismo y el marxismo es tan estrecho que la separación es casi nula. Pero como el “skin” es diferente, es fácil creer que se trata de un programa diferente. Es posible considerarse feminista, haber leído gran parte de sus textos más importantes, sin intuir esa relación.

No es casual que cuando estudias historia del feminismo, dentro de la lista de los textos seminales del movimiento se suele citar junto a Vindication of the Rights of Woman de Wollstonecraft, The Second Sex de Beauvoir, y Feminine Mystique de Betty Friedan, al cuarto pilar fundamental: “El origen de la familia, la propiedad privada, y el Estado” de Engels.

Después de la muerte de Marx, Engels se dio a la tarea de poner por escrito sus ideas acerca de la familia en ese tratado. En él ubica el origen del capitalismo en la familia tradicional, señala que la primera opresión de clases ocurrió del hombre hacia la mujer, y asoma que para derrotar al capitalismo es necesario primero derrotar la familia5. El libro es el resutado de 3 cosas que Marx y Engels comprendieron:

1) Que si querían imponer su modelo tenían que hacerlo sobre las ruinas del modelo anterior. Es decir, que mientras la civilización occidental fuese robusta, las probabilidades de implantar con éxito el comunismo eran nulas.

2) La base de la civilización occidental es la familia. (Me refiero a la familia tradicional que es monogámica y en la que el padre y la madre tienen roles definidos y permanentes.)

3) Es imposible derrotar la cultura occidental sin deshacerse primero de la familia.

No es un tema religioso, ni siquiera moral, aunque creencias que la justifiquen las encontramos desde todos los ángulos. En lo práctico la familia es valiosa porque es el bloque social más estable.

La sociedad funciona como los legos. Un individuo es el bloque más pequeño, el de un solo punto: Es útil como pieza, pero no puedes construir nada sólido con legos de un punto. Las asociaciones libres (corporaciones, equipos deportivos, clubes, etc) son múltiples piezas de un punto trabajando en conjunto: se pueden construir cosas, pero sus lazos son débiles y su alcance es incompleto. Si una mañana te levantas y sin querer pisas tu torre de legos, no sólo maldecirás en voz muy alta, sino que destrozarás lo que construiste por completo.

Sin embargo, la familia tradicional, cuando no existen conflictos de interés en su seno, tiene varios individuos que funcionan como uno solo. En ese sentido es como un bloque de 4 o 6 puntos: lego1 Puedes construir con ellos lo que quieras y no se caerá porque esos bloques son indivisibles. La familia funciona de esta manera porque, entre otras cosas, la propiedad privada es común a sus miembros: cuando uno se beneficia, se benefician todos.

La familia funciona como un freno natural al Estado porque mientras una persona obtenga todo lo que necesita de su familia y no requiera nada del Estado, sus elecciones serán libres y menos viciadas. El individuo que es cliente de su familia no es cliente del Estado y viceversa. Cuando un individuo carece de una familia (o fue criado en una “familia” moderna en la que los padres son a su vez clientes del Estado) entonces su destino estará siempre en manos del gobierno de turno y dará su voto a cambio del mejor soborno.

Marx y Engels tenían visión amplia y entendieron el problema que representa la familia para el triunfo del comunismo, pero también dentro de cualquier sistema que pretenda hacerse con el poder absoluto. El totalitarismo disuelve las asociaciones naturales y las reemplaza por columnas verticales vacías de significado (El Partido, las Juventudes Hitlerianas, etc). Es decir, la única relación posible es vertical y ocurre entre el individuo y el Estado. Las relaciones laterales son aplacadas.

Sin asociaciones libres lo suficientemente fuertes como para ofrecer protección y sustento a sus miembros, nadie compite con el Estado (o con el líder) por la lealtad de su pueblo. Todo esto se puede resumir en que existe un conflicto de interés entre la familia y el Estado. Funciona en ambas direcciones. Cuando Sonny se entera de que Michael se apuntó al Ejército le dice que su padre jamás va a aceptarlo. Después de todo ¿qué clase de traidor se va a arriesgar su vida para defender a desconocidos? Lo valioso es la sangre.

En la cultura de lo Políticamente Correcto es imposible cuestionarse ciertas cosas. El universalismo hace imposible si quiera pensar en ellas y cuando se trata del feminismo hasta el lenguaje se ha retorcido para ocultar los puntos en los que la ideología se separa de la realidad. Por lo general sabes que te has encontrado con uno de estos puntos tabú cuando por alguna razón la simple idea de pensar en algo resulta peligrosa.

El más saliente ejemplo de la cultura de lo Políticamente Correcto en el feminismo es el voto femenino. Es imposible cuestionárselo. Si te cuestionas si es cierto que la mujer debe votar, eres catalogado no solamente de sexista, sino de ser un radical, y la consecuencia es ser expulsado del círculo social al que pertenezcas.

Pero cuanto más peligrosa es una idea tanto más hay que insistir. Si dejamos a un lado los resquemores ideológicos y nos hacemos la pregunta de si debe o no la mujer votar con seriedad, una cosa salta a la vista: si frente al debate la gran mayoría de las mujeres se oponían al sufragio femenino, quizás había una razón de peso para ello. Asumir que todas ellas eran parte del Patriarcado es dar por sentado que una mujer carece de independencia de pensamiento.

En un ataque de rebeldía furtiva busqué literatura anti-sufragista, y fue muy difícil conseguirla, pero encontré varios intercambios epistolares entre mujeres anti-sufragistas y miembros de la Iglesia, o entre ellas y políticos conservadores. En estas cartas las mujeres expresan su preocupación por lo que consideran una peligrosa intromisión. La razón por la que las anti-sufragistas no querían el voto no era porque creyeran que las mujeres eran inferiores al hombre, o que no merecían que sus opiniones fuesen tomadas en cuenta, es porque las anti-sufragistas ya formaban parte de la vida política a través de sus maridos. En cada una de sus cartas las anti-sufragistas explican que el voto debe ser para las familias y que el marido es el representante político de su familia como ellas son las representantes en asuntos religiosos y sociales.

Los anti-sufragistas consideraban que otorgarle el voto a la mujer producía un conflicto dentro de la familia. El Estado se entrometía entre marido y mujer. Si tenían que compartir el voto, el deber cívico era motivo de encuentro para la familia, de debate, y de compromiso. Pero si cada uno votaba por su lado la mujer votaría al candidato que le prometiera más dádivas a ella por su condición, y el hombre a él; y al final esas diferencias políticas terminaban por separarlos en lugar de unirlos.

Si el feminista es inteligente, cree haber encontrado el agujero en este argumento: “Si el punto es otorgar un solo voto por familia ¿Por qué no darle el voto a ella? ¿Por qué elegir al hombre como representante y no a la mujer?” La razón por la que el hombre era quién poseía el derecho a votar es muy sencillo: era el hombre quién arriesgaba su vida en las guerras y también quién se encargaba de sostener a su familia. De manera que era él y no ella, quién tenía la capacidad para medir qué necesitaba su familia en lo político y en lo económico. Para el anti-sufragista hubiese sido difícil de comprender, por ejemplo, el motivo por el que una mujer (que no va a una guerra) tenga la capacidad de elegir al político que es el que las declara.

La razón por la que explico los argumentos anti-sufragistas no son porque considere que debamos quitarle el voto a la mujer (aunque sin duda el mundo sería muy diferente si las mujeres no votásemos, posiblemente la social-democracia no se hubiese tragado a Europa). El motivo que me lleva a contar todo esto es demostrar que el hecho de que las mujeres no pudieran votar no respondía a una decisión arbitraria y opresiva que pretendía mantener a las mujeres subyugadas. Una vez que entiendes los argumentos en contra del voto femenino descubres que el voto masculino tenía un sentido lógico que funcionaba bajo un orden diferente del nuestro.

Bajo ese orden la familia era lo primordial. Formar una familia era una obligación ciudadana. Una persona que no formaba una familia, fuese del sexo que fuese, no era considerada un ciudadano en toda regla. A diferencia de la mujer, el hombre podía tener amoríos sin que eso supusiera una mancha a su reputación. Pero el que llegaba a su vejez soltero era tan mal visto como la mujer libertina. El voto femenino era compatible con el feminismo que no busca fortalecer a la familia sino debilitarla.

Sería fácil adoptar la postura de que Engels “secuestró” el movimiento feminista, sería atractiva y fácil de digerir para el lector medio de internet, porque le daría permiso de renegar del feminismo moderno sin renegar del primigenio. Pero aunque sería más atractivo, sería una mentira.

En realidad las raíces del feminismo son las mismas que las del socialismo marxista y se encuentran en la Revolución Francesa. Todas las autoras del feminismo primigenio eran jacobinas, admiraban la Revolución Francesa, y adoraban a Rousseau como a un semidiós. Se podría decir que tanto el feminismo como el marxismo parten del mismo germen que es la creencia en el buen salvaje de Rousseau. Aquella idea de que el hombre es bueno hasta que la sociedad lo corrompe.

Por esta razón ambos movimientos son primitivistas: idealizan lo salvaje y desean regresar a ese estado. Las feministas hablan de matriarcado y de sociedades igualitarias. Cuando les pides ejemplos los extraen de las tribus de cazadores/recolectores, de indígenas de la Selva del Amazonas, y tribus de negros africanos. Cuando lees a Marx y a Engels o escuchas a un comunista convencido hablar de sus ideas (si es que sabe de lo que está hablando) encontrarás el mismo tipo de romance. Idealizan a las tribus nativas americanas y desearían regresar a un sistema en el que la propiedad privada no existe y toda la propiedad es común. Estas ideas son incompatibles con la civilización a la que pertenecemos, y en realidad con cualquier otra civilización, porque todas las civilizaciones se construyen con los mismos bloques: familia y propiedad. En esto el feminismo y el marxismo son aliados: para alcanzar su objetivo hay que destruir la propiedad y la familia.

EL FEMINISMO COMO SUBVERSIÓN

El marxismo tradicional propone la toma por la fuerza del poder mediante la Revolución que da paso a la dictadura del proletariado. Es, en resúmen, necesariamente violenta, y requiere de la participación de un gran número de personas de la clase proletaria agrupados bajo el mismo estandarte. Sería imposible bajo este esquema alcanzar el comunismo sin contar con la complicidad y la participación de la masa obrera.

Marx jamás consideró ese detalle como un problema porque su inspiración fue la Revolución Francesa y consideró que no sólo era posible replicar ese proceso de sublevación a gran escala, sino que además planteó que ese era el fin natural e inequívoco de la historia, que es inevitable. Según la dialéctica marxista toda sociedad capitalista lleva por fuerza una contradicción en su seno, un conflicto en tensión permanente entre dos clases: la burguesía y los obreros.

El éxito de la Revolución Bolchevique en 1917 parecía ser la confirmación de esta tesis e inspiró una ola de revoluciones en Europa entre el fin de la Primera Guerra Mundial y 1919. En Munich Kurt Eisner lideró una revolución para deponer la monarquía e instaurar la República Soviética de Bavaria. Rosa Luxemburgo hizo lo mismo en Berlín. En Hungría Bela Kun lideró la revolución y declaró la República Soviética de Hungría. Todo esto en espacio de dos años. Visto el panorama los comunistas de Europa y de EEUU pensaron que estaban a las puertas de una nueva era de igualdad proletaria.

En ese clima, el Ejército Rojo de Trotsky invade Polonia, y contrario a las expectativas, es derrotado. Una a una se derrumbaron todas las conquistas de los dos años anteriores porque no lograron amasar el apoyo necesario de la clase obrera. Es decir, a los obreros fuera de Rusia les interesaba poco la Revolución, que acabó por convertirse en un asunto de élites intelectuales con demasiado tiempo libre y pocas obligaciones. Una a una cayeron: Berlin, Munich, Hungría, Polonia.

Los comunistas se encontraron perplejos. Si el comunismo pretendía traer bienestar a los obreros y colocarlos en la cúspide de la estructura social, si serían ellos los beneficiarios del triunfo comunista, ¿por qué no respondieron? Los revolucionarios marxistas no culparon a su ideología por el fracaso, culparon a los obreros. Sólo un grupo de académicos comunistas supo señalar el problema dentro de la doctrina comunista.

La historia de la intelligentsia comunista es amplia y tiene demasiados nombres, pero hay que hablar de un par de ellos para poder entender el nexo entre el feminismo y el marxismo.

Antonio Gramsci, un teórico comunista italiano fue el primero en señalar que el poder en una sociedad no lo tiene quien controla el dinero, lo tiene quién controla la cultura. De acuerdo con Gramsci el fracaso de las revoluciones tuvo una causa clara: Europa no estaba preparada para ellas culturalmente. Antes de iniciar una Revolución habría que crear un Hombre Comunista. Un hombre que aceptase voluntariamente plegarse a la Revolución. Para ello había que modificar la cultura desde las instituciones: el gobierno, el aparato militar, y sobre todo el sistema educativo y los medios de comunicación. Si los comunistas lograban controlar las instituciones culturales, lo demás caería por su propio peso.

Estas ideas de Gramsci hoy nos resultan obvias, pero en su momento no lo eran, mucho menos dentro del pensamiento comunista porque según la teoría marxista la sociedad funciona de forma opuesta: lo económico es lo que determina lo cultural, y al cambiar la economía la cultura seguiría. Gramsci retó esa idea y le dio la vuelta, no sin éxito.

Georg Lukacs resumió las ideas de Marx y les dio más peso. Para que la cultura marxista pudiera surgir, dijo Lukacs, la cultura existente debe ser destruida. Un cambio tan drástico de valores a nivel global no puede llevarse a cabo sin que los revolucionarios aniquilen los valores antiguos, y mientras exista el cristianismo la revolución sólo puede fracasar.

Cuando Lukacs se convirtió en el Comisario de la Cultura en la Hungría comunista de Bela Kun, instauró un programa conocido como “terrorismo cultural”. Como parte del programa introdujo clases de educación sexual en las escuelas húngaras en el que se enseñaba a los niños acerca del amor libre, de las relaciones sexuales abiertas, la naturaleza arcaica de la familia, lo obsoleto de la monogamia, y que la religión es indeseable porque priva al hombre de la búsqueda de sus placeres.

Lukacs y otros intelectuales marxistas fundaron lo que se conoce como Escuela Crítica de Frankfurt (en Frankfurt). La idea detrás de la Escuela era atacar las bases de la cultura occidental de manera sistemática por medio de un trabajo en apariencia de crítica académica racional.

La Escuela Crítica de Frankfurt fue la que desarrolló el marxismo cultural de acuerdo con las teorías de Gramsci, y lograron convertir al comunismo de una lucha violenta de clases, en una lucha cultural. La forma en la que lo consiguieron fue sencilla: dejaron atrás cualquier etiqueta que los señalara como comunistas, presentaron su instituto como una escuela de estudios sociológicos objetivos y neutrales.

Al mismo tiempo, el objetivo de la Escuela Crítica era atacar la Civilización Occidental y todos sus valores hasta que no quedara nada en pie y al mismo tiempo promover todos los valores y los mensajes que la debilitaban como el libertinaje sexual, la obsolencia de la monogamia, el pacifismo frente a ataques, el multiculturalismo, y el desprestigio sistemático de las sensibilidades de la cultura Occidental.

El método de crítica que usaron fue una mezcla entre el análisis de Marx y el psicoanálisis de Freud. Criticaron el cristianismo, el capitalismo, la autoridad, la familia, el patriarcado, las jerarquías, la moral, las tradiciones, la modestia sexual, la lealtad, el patriotismo, el nacionalismo, la idea de la herencia, el etnocentrismo, las convenciones y el conservadurismo.

Las críticas calaron porque la excusa que usaron para escribir sobre ellas era el supuesto estudio de las causas y los motivos que llevaron a Alemania a apoyar el nacional-socialismo. El horror que experimentó el mundo entero tras la Segunda Guerra Mundial cuando se supo las atrocidades que había cometido el gobierno alemán con el apoyo de su pueblo fue tal, que cualquiera que se agenciara la labor de explicarlo estaba por encima de cualquier cuestionamiento.

Uno de los libros más importantes de la Escuela Crítica fue “La personalidad autoritaria”. Lo escribió Theodor Adorno. La tesis del libro planteaba que la razón por la que surgió el nazismo en Alemania es porque su pueblo contaba con elementos autoritarios dentro de su carácter, que es lo que hace a la gente ser más propensa a tener prejuicios. La segunda tesis del libro es que esa personalidad autoritaria que llevó a los alemanes a votar por Hitler era el resultado de haber sido criados bajo el cristianismo, el capitalismo, y la familia patriarcal. De ese libro se desprende la idea de que a menos de que se erradiquen esos males, otro Holocausto podría ocurrir.

Pero las ideas más importantes para propagar el marxismo cultural fueron las de Marcuse, porque se dio cuenta de algo que sus camaradas ignoraban y es que el comunismo estaba condenado desde el principio por hacer tanto énfasis en una clase social, la de los proletarios. Marcuse sabía que la lucha nunca podría ser de una clase contra la otra, porque la pelea sería en última instancia entre dos tipos de personalidad: la personalidad conservadora y la progresista (los reaccionarios y los revolucionarios). Dado que muchos proletarios eran al mismo tiempo conservadores, pretender que se levantarían en bloque en contra de la tradición era un error. En lugar de eso, concluyó Marcuse, había que trasladar la lucha. Los estudiantes universitarios, las minorías raciales, los homosexuales, los inmigrantes y las mujeres podían tomar el lugar del proletariado dentro de la Revolución Comunista. Hacia ellos había que dirigir todos los esfuerzos.

Las ideas de Adorno se complementaban perfectamente con las de otro de los intelectuales de la Escuela Crítica: Wilhelm Reich. En Mass Psychology of Fascism explica que la Escuela Crítica se separó del marxismo tradicional en que el marxismo pretendía enfrentar a dos clases socioeconómicas: la burguesía y el proletariado; mientras que el marxismo cultural buscaría enfrentar dos tipos diferentes de carácter: los reaccionarios y los revolucionarios (o los conservadores y los progresistas). La “familia autoritaria” (familia tradicional), de acuerdo con Reich era un modelo en miniatura del Estado Autoritario. En su seno se fraguan los valores y las expectativas que llevan al imperialismo.

Aportaré un sólo dato para entender lo popular que se hizo Marcuse y cómo caló su discurso en la contra-cultura estudiantil de los años 60, porque es tan contundente que no hace falta otro: fue Marcuse el que acuñó la frase “Make love, not war”.

El último frente de la Escuela Crítica fue la batalla en contra del lenguaje. Los intelectuales de la escuela plantearon que el marxismo cultural debía hacerse desde una rebelión lingüística que revirtiera los significados de las palabras. De estas ideas surgieron las corrientes filosóficas que están en el corazón de lo que se imparte en las universidades a día de hoy: el estructuralismo y el deconstruccionismo.

Los libros de Marcuse y de la Escuela Crítica en general se volvieron increíblemente populares entre los estudiantes de los 60, inundaron las universidades de EEUU y de Europa, y así las ideas del marxismo cultural llenaron las aulas. Al principio las teorías de la Escuela Crítica fueron repudiadas y rechazadas por los profesores de las universidades, la única manera en la que se esparcían era a través de las mismas manifestaciones estudiantiles, pero los estudiantes revolucionarios se dieron cuenta de que esa aproximación no tendría éxito a largo plazo. Así que muchos optaron por quedarse dentro del sistema y transformarlo desde adentro. Al graduarse pasaron a formar parte de las facultades y una vez allí, desde posiciones de poder como profesores y decanos, añadieron cursos, y hasta facultades enteras, cambiaron los programas, y ahí permanecen hasta el día de hoy. La educación que se imparte en las universidades occidentales no es otra cosa que una formación intensiva en marxismo cultural.

El feminismo no es el único repetidor del marxismo. Hay muchos otros. No es difícil identificarlos una vez que conoces la historia, cada vez que escuchas una idea que debilita la civilización en la que vives, sabes que estás en presencia de un brazo del marxismo cultural. La tolerancia excesiva hacia el enemigo, por ejemplo, es un índice claro del marxismo cultural.

El feminismo se imparte desde las aulas universitarias en donde hay cátedras enteras dedicadas al feminismo y a su pensamiento, que no es otra cosa que comunismo with a twist. Si logran convencer al estudiante de que las diferencias entre los sexos no existen y son artificiales, entonces los sexos se transforman en clases. El feminismo transforma la lucha entre clases económicas del marxismo clásico en una lucha entre géneros. Si el marxismo proponía abandonar la propiedad privada y regresar a un estadio primitivo de la cultura para alcanzar el igualitarismo; el feminismo plantea abandonar la familia y regresar al matriarcado. Abandonar la familia es igual a abandonar la propiedad privada, son conceptos equivalentes porque la familia monógama es el primer garante de la propiedad privada.

La única manera de resistirse al marxismo cultural es detectándolo. En segundo lugar hay que retarlo. No es suficiente con mantenerse al margen, hay que cruzar todas las fronteras, usar las palabras que las feministas odian, repudiar la idea de que cualquier cosa es sexista, defender la familia, defender la propiedad privada, y defender la civilización en la que vivimos que es infinitamente superior al orden que usaron los grupos salvajes de recolectores y de cazadores.

MODERN FAMILY

La primera vez que leí La Mística Femenina de Betty Friedan, con 20 años, creí en la tesis de la autora. Pensé que era cierto que las amas de casa, no sólo durante la década de los 50, sino en todas las épocas, fueron víctimas de un sistema que les negaba la trascendencia y las encadenaba en tareas mundanas como las labores domésticas. Creí que Friedan tenía razón, que ser ama de casa y encontrar satisfacción personal eran dos conceptos reñidos.

Pero las últimas veces que he leído su panfleto feminista, una sensación de tristeza me sobrecoge. Porque lo que leo en sus páginas en lugar de parecer una pesadilla, parece más bien un sueño. Las mujeres de La Mística Femenina eran madres que tenían una casa propia, un coche, podían dedicarse a su familia a tiempo completo, cocinar para ella, cuidar de sus hijos, y reunirse con sus amigas. La tristeza me invadió al darme cuenta de que si bien esas amas de casa pudieron elegir si querían serlo o no, mi generación no corre con la misma suerte.

En la actualidad dedicarse a su casa es un lujo que casi ninguna mujer se puede permitir. Desde hace casi cincuenta años nadie habla de estas inquietudes. No se habla de ello en la literatura feminista, ni en las revistas, no se toca el tema en las columnas de los periódicos, ni siquiera en los textos de mujeres escritos para otras mujeres.

En los millones de artículos que escriben los expertos (y las expertas) se recomienda a la mujer ser independiente. Se le anima a buscar trascendencia en su oficina, a sentir satisfacción por sus logros académicos. Se hacen perfiles a mujeres famosas que le recuerdan la antigua promesa de que es posible “tenerlo todo” sin dejar de ser una misma. No hay mayor gloria que el triunfo laboral, le dicen.

Las revistas femeninas le enseñan hábitos de estudio, cómo elegir la mejor carrera, a preparar un buen currículum e ir a una entrevista de trabajo. Se le enseña a ser asertiva, a proyectar autoridad, a ser seria y a no tener miedo de negociar con sus jefes para obtener un aumento de sueldo y los mismos beneficios que él, a organizarse como grupo para pedir reformas políticas que la lleven a ser todavía más libre.

Se le enseña con ejemplos, a mujeres que han triunfado porque tienen una magnífica carrera y han logrado conjugarla con una familia unida. Resuena una vez más la antigua frase: “no has de renunciar a ningún camino, puedes tomar ambos, puedes tenerlo todo, si quieres”. Sin embargo la forma de conseguirlo está arropada en el misterio.

Aprende también a sentir cierta compasión por las mujeres menos inteligentes, menos apasionadas, menos independientes que ella. Las mujeres débiles y superficiales que expresan el deseo de ser amas de casa y ocuparse de sus hijos. Aprenden que una mujer de verdad debe desear tenerlo todo: carrera y familia, presencia política y educación universitaria, independencia y las mismas oportunidades y perspectivas de un hombre.

Así creció mi generación. La mayoría no ha tenido la oportunidad de cuestionarse el modelo, de preguntarse si es mejor o peor que lo anterior porque no conocen otra cosa. No saben si desean realmente “tenerlo todo” o si es posible siquiera alcanzar eso.

La mayoría creció dentro de una familia en la que la madre tenía un trabajo fuera de su casa, en la que ambos padres estaban en mayor o menor medida ausentes. Su infancia estuvo marcada por la espera, transcurrió entre la escuela, actividades extra-escolares, y el cuidado de terceros, cualquier cosa para mantener a los hijos ocupados 9 to 5. Las necesidades de los hijos dentro de esas familias eran raras veces la prioridad, y las madres que tenían trabajos fuera de casa acababan el día exhaustas sin tiempo para dedicar a sí mismas entre las responsabilidades de cuidar de una familia y sus compromisos laborales. Ese era el precio del sueño.

Las mujeres más intuitivas, observaron a la madre “tenerlo todo”, la vieron trabajar sin descanso, en la oficina y en el hogar, ocuparse de sus hijos al final del día, todo por probar que sí se puede y el resultado, lo sabemos ahora, es que no tuvo nada: ni familia, ni vocación; la trascendencia nunca llegó. Abandonó la idea de consagrarse a su familia por realizarse en un trabajo de oficina que al final del día no le trajo trascendencia ni elevó su espíritu a ninguna parte. En cambio lo que sí obtuvo fue una familia de miembros verdaderamente independientes en el que nadie depende de ninguna otra persona, ni hay encuentro ni proyecto compartido. Fueron, en todo menos en nombre, compañeras de piso de sus hijos.

Estas, las perspicaces, se sienten abrumadas por la expectativa contemporánea de “tenerlo todo”, no quieren repetir la experiencia de sus madres, pero pocas lo dicen en voz alta porque temen la compasión de sus congéneres: ser calificadas de superficiales o de desagradecidas, de darle la espalda al sueño. Así que han aprendido a renunciar a la porción correcta de ese sueño: como no pueden declarar una renuncia a la academia y a la vida laboral, rechazan en cambio la maternidad, la idea de familia, y hablan de ello como si estuvieran rompiendo esquemas.

En parte la renuncia a la maternidad se debe a un ejercicio comparativo. A su alrededor ven a algunas de sus amigas casarse, quizás conocen a una o dos mujeres, compañeras de universidad o antiguas amigas de la escuela, que han tenido hijos. Reconocen en estas nuevas madres una especie de inercia, que se han comprometido a tener una familia sin pensárselo demasiado, como quien sigue un guión establecido. La mujer perspicaz no se deja llevar de esta manera y lo sabe, pero también sabe, aunque no le gusta aceptarlo, que la postura de rechazo a la maternidad no rompe esquemas verdaderamente, no es una postura subversiva aunque de eso se disfraza porque dentro de mi generación quienes piensan de esta forma son la mayoría.

Veo a los primeros de mi generación pisar los 30 y lo que encuentro es desconcertante. La mayoría de mis congéneres viven solos, muchos sin pareja, compartiendo piso con amigos, como eternos adolescentes. Los que tienen un trabajo, apenas les permite mantenerse con lo mínimo, y poco más. No tienen pensado ni se plantean formar una familia porque la idea les resulta tan remota y fantasiosa como un cuento de ficción.

Según cifras del CIA World Factbook la tasa de natalidad en España durante el 2014 ha descendido al 9.11 por cada mil personas, cuando en los años sesenta era del 21 por mil. Según la INE, La edad promedio en el que las mujeres se casan ha alcanzado los 30 años cumplidos cuando hace tres o cuatro décadas era de 24. Vemos especiales en las revistas femeninas acerca de la maternidad a los 40 y a especialistas en fertilidad asegurar que sí se puede. La crisis es tal que surgen nuevas técnicas para prolongar el reloj biológico femenino, ¿no tienes pareja? ¿no tienes dinero? No importa, ¡congela tus óvulos! Forever young.

No nos gusta este sueño y es normal, pero no tenemos otro. Sabemos que por las circunstancias es imposible retroceder. Antes, con el sueldo de uno vivían todos, el padre trabajaba y la madre se dedicaba al hogar, pero hoy ni siquiera trabajando ambos se puede conseguir el mismo resultado. La razón de esto no es la avaricia de las empresas, ni el fracaso del capitalismo 6

No es solamente un tema de lo bajos que son los salarios en comparación con el costo de vida, sino que los trabajos son cada vez más escasos, las viviendas son cada vez más caras, y si no cuenta con ayuda externa, una familia joven pasa necesariamente por grandes dificultades. Es mucho más sencillo ser independiente y rechazar un objetivo que parece a todas luces inalcanzable. Es preferible quedarse en un estado de perpetua adolescencia.

A los hombres no les vino mejor. Ven a sus amigos que se han casado con mujeres que trabajan fuera de sus casas y no están del todo convencidos de querer meterse en eso. No se les puede culpar. Desplazados en su rol natural de proveedor, se encuentran sin un propósito claro: no son necesarios. Se convierten en un hijo más de su mujer, tanto en acción como en apariencia. No es raro ver a un hombre de 40 años colgando fotos en Facebook saltando con su monopatín o disfrazado de DJ.

El hombre contempla la realidad de su casa, de su familia, y no la siente como suya porque sabe que es intercambiable: sin él el cuadro no cambiaría demasiado porque él no puede ser madre, y sin embargo, su mujer puede hacer todo lo que hace él. Su masculinidad ha perdido la mística: no dirige, ni toma las decisiones, no es la cabeza de su familia, quizás un brazo, o una pierna. El hombre se vería más tentado a participar si encontrara una estrategia de salida, pero las leyes no le favorecen: separarse es sinónimo de ruina y de esclavitud de por vida a una familia a la que quizás ni siquiera le permitan ver. Por lo tanto, también el hombre ha elegido para sí la independencia.

Quizás para muchas la negativa a tener hijos no nace de una inclinación verdadera hacia fines más trascendentes como la academia o la política. Después de todo, ¿qué fin puede haber con mayor trascendencia que criar y educar a tu hijo, a otro ser humano que ha nacido de ti? ¿Organizar ficheros y hacer briefings? ¿Escribir textos graciosetes para un anuncio? Cabe la posibilidad de que el rechazo a la maternidad no sea el resultado de una elección libre, sino una resignación forzosa.

Puede ser que muchas mujeres de mi generación (las perspicaces desde luego) desengañadas de la promesa del feminismo, deseen secretamente poner marcha atrás al reloj y regresar a la antigua manera de hacer las cosas, pero pocas son capaces de confesarlo siquiera frente a sí mismas. La nostalgia se manifiesta de manera indirecta en sus gustos literarios, en el escapismo de las películas. La mujer de mi generación consume con avidez toda película de época, nunca antes había gozado Jane Austen de una popularidad tan universal. La mujer contemporánea suspira con Downtown Abbey. Dice compadecerse de sus protagonistas pero secretamente las admira. Encuentra en las antiguas preocupaciones de sus protagonistas, las preocupaciones de “casarse bien” y de aprender a llevar una familia con sentido y sensibilidad, ciertas verdades profundas que le hacen eco y no sabe por qué.

La mujer perspicaz lee La Mística Femenina de Betty Friedan y se sorprende, no por la opresión de las amas de casa en los 50, sino por su increíble bonanza. Le cuesta creer lo bien que vivían. Si entonces la mujer podía elegir si deseaba trabajar o tener una familia, hoy la elección ha desaparecido. Elegir ser ama de casa para las mujeres de mi generación no se presenta como otra cosa que un sueño prohibido del que hay que sentir vergüenza.

En realidad la mujer de mi generación no puede retroceder porque no tiene referentes. Su madre era ya una mujer liberada, como lo fueron sus tías. Todo lo que conocen es la retórica de la liberación femenina y de las bondades de su actual condición. Quizás en sus abuelas encuentran un ejemplo de familia tradicional, pero les pilla lejano.

Si no tenemos referentes es importante rescatarlos o directamente construirlos. Hay que ver películas y series en los que la familia monógama existe aunque sean difíciles de encontrar. Hay que celebrar lo femenino, aprender a cocinar, disfrutar del hogar. Abrirle la puerta a las tradiciones. Empezar a reconstruir lo que hemos perdido, y sobre todo tenemos que hacer un esfuerzo por llamar a las cosas por su nombre, tocar los temas que no quieren que toquemos, usar las palabras precisas aunque no sean las políticamente correctas.

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  • Andrea López says:

    Si le digo a Yael que no me ha hecho cambiar de opinión al terminar de leer este articulo, le estaría mintiendo pues vaya que me he percatado de muchas cosas durante la lectura. En primer lugar continuo considerándome feminista, pero he entendido que lo que yo consideraba era el feminismo no es lo que este es en realidad. Me explico, siempre he pensado que el feminismo otorga a las mujeres la libertad de elegir, y a partir de ello podemos elegir si casarnos o no, tener hijos o no, abortar o no, ser libertinas o no, todo esto según lo que realmente queramos mas no según lo que se nos imponga. Pero solo eso, no considero ni asumo el feminismo como una ideología o filosofía de vida radical, yo en efecto vivo con mi pareja, algún día quiero casarme, tener hijos + tener tiempo para formar una familia.

    Creo aun que dentro de los esquemas culturales occidentales hay muchas áreas en las que existe cierta preferencia por lo hecho por el ser masculino, sin embargo no es nada irremediable porque como ella lo ha dicho, en este lado del mundo somos iguales ante la ley y no hay mucho que nos impida hacer algo al respecto. Faltan mas mujeres que hagan, pues hay muchas que piensan y se quedan de brazos cruzados. Quizás temas como la libertad de abortar, las violaciones, entre otros, requieran un poco mas de luchas “feministas” reales per se, pues son cosas de carácter legal, cosas sobre las que tiene poder el gobierno. Sin embargo, lo que realmente me parecía a mi bonito del feminismo era algo que siempre hemos podido hacer, tener la posibilidad de elegir (y de esto me he percatado ahora). Seria ideal poder convertir el feminismo en un movimiento que rescate los valores femeninos, que nos motive a aceptar nuestra naturaleza.

    Por otro lado veo que se menciona rápidamente el tema de que en su mayoría las mujeres feministas son “feas”, allí me detuve un instante, ya que para mi lo “feo” y lo “bonito” son conceptos subjetivos y asimismo lo que es “universalmente” o “mayoritariamente” considerado como “feo” o “bonito” ES algo impuesto por los medios de comunicación o revistas para hombres como Playboy. Probablemente por esto sea valido decir que las feministas son un grupo de mujeres que por no ser “bonitas” (según lo socialmente impuesto) se han puesto la etiqueta de “feas”, no obstante, si estas estuvieran conscientes de lo antes mencionados se ahorrarían los malos ratos. Es mucho mas fácil pasarse por el forro los llamados estándares de belleza + ser feliz que:

    1) Tratar de adaptarse a ellos
    2) Luchar por su erradicación

    No quiero profundizar mucho en este tema pues se que es delicado, muchos dirán “MUJER FEA ES FEA, Y GUAPA ES GUAPA”, pero yo les diré, por qué entonces es tan común ver a una mujer fea con un hombre guapo y viceversa, por qué existen tantas categorías o tipos de modelos porno en los sitios web para adultos… O frases como “el amor es ciego”/”amor a primera vista” para justificar que la pareja no tenga los mejores dotes anatómicos. Con esta idea lo que quería acotar era que gran parte de los descontentos entra subgrupos de feministas se originan por batallas de egos, de vanidad y de inconformidad con su aspecto físico. Escribir pancartas, repartir volantes + hacer spots publicitarios solo refuerza la idea de que esos conceptos existen, y lo cierto es que la capacidad de sentirnos bellas la tenemos todas, al igual que la capacidad de elegir, de decidir y de, en efecto, si ser mujeres felices o no serlo.

  • Marc says:

    ¿En cuantos países musulmanes el Estado obliga a la mujer a quedarse en casa, ser ama de casa o casarse? Citar Afganistán o Irak no vale, no es la norma entre los muchos países musulmanes. Qué generalización más espantosa has incluido entre paréntesis, como quien no quiere la cosa.

    1. poscolonial says:

      Hola, Marc
      ¿puedes citarme países musulmanes donde la mujer tenga de cara al Estado los mismos derechos que el hombre? Por ella misma, no a través de su padre o marido. Que yo sepa, algo un poco excepcional ocurre en Túnez después de la Primavera Árabe, pero no conozco ningún lugar más.

  • glaucoma says:

    El matriarcado vasco es algo que nunca ha existido y que ni las propias feministas vascas lo reivindican porque seria aferrarse a un mito.
    Cualquier antropólogo te señalaría que cómo mucho hubo algo de matriarcalismo, que se podría definir rápidamente en que muchos símbolos se centraban en la mujer pero que el poder (Económico, político) estaba acaparado en la práctica por los hombres.

    1. Doverx says:

      Repitiéndole diré: en lo que muchos ahora llaman el matriarcado vasco.
      Mucha gente cree en ese mito en el norte, otra cosa es que sea verdad o no. Hay hipótesis como esta que enlazo si se me permite :

      http://es.m.wikipedia.org/wiki/Hipótesis_del_matriarcalismo_vasco

      1. nrsimha says:

        Sí, a ver, no era por llevarte del todo la contraria a ti sino más bien quitarles valor a quienes lo defienden.

        El Ortiz-Osés es muy jocoso pero no consigo nunca tomármelo en serio, y los hermeneutas de Deusto en estas cosas siempre me parece que se cuelan un poco, como Patxi Lanceros hablando del Ragnarök.

        A lo demás la verdad es que me cuesta responderte porque no entiendo bien eso que dices de homosexuales que no lo fueron, lo de que hay que seguir a la naturaleza y esas cosas del matrimonio. Pero bueno, como digo, solo pretendía señalar un punto con respecto al tema matriarcal vasco.

        1. Doverx says:

          Hay un tipo de homosexualidad mercenaria, interesada,no nacida, ni determinante en una tendencia, vamos, que hay heterosexuales que por dinero entran a bañarse en la homosexualidad. Sobre matriarcado, salvo ciertos países asiáticos, mas concretamente en ciertas aldeas como las Mosuo en China. Dudo que existan como grupo organizado, pero a nivel nucleo-familiar, si, dentro del genero femenino existen mujeres lideres de su familia determinando a su pareja e hijos sus roles. ¿te suena eso de calzonazos? Existen, están, suelen ser de carácter fuerte y de ese tipo abundan por todo el planeta. Fruto en muchos casos de no tener un hombre que las cubran bien y no solo sexualmente, también en autoridad, determinación.

          1. nrsimha says:

            Wow. No te puedo ni responder a esto.

  • Washington Balliva says:

    Soy Washington Balliva, hace años en 1997 por mi profesión, era Juez y docente universitario, publique un libro, en donde hacía una brevísima referencia al feminismo, he acá una pequeñísima parte del libro con el contexto y la mención al feminismo:REVOLUCIONES Y EL FUTURO.

    No es posible hacer una revolución para establecer la
    democracia; por el contrario, es preciso tener ya establecida la democracia
    para hacer una revolución.

    G. Chesterton, Tremendous
    Trifles

    Las “revoluciones” solamente se pueden dar en
    sociedades de “clases medias” consolidadas, en donde algunos
    integrantes de estas, dejen de buscar solamente los privilegios del poder, para
    intentar acceder al poder mismo.

    Ya no se trata de luchas de los poderosos entre sí, sino
    de luchas entre poderosos y débiles pertenecientes a las “clases
    medias”, en donde algunos integrantes de éstas, han adquirido ya tantos
    privilegios que pueden pretender llegar al poder mismo.

    Por supuesto cuando lo pretenden , deben emplear
    violencia para conseguirlo, cambiar los “órganos de poder” mediante
    la fuerza, y por ende cambiar las ideologías que justificarían el nuevo y
    naciente poder.

    El clásico ejemplo de “Revolución” que registra
    la historia, fué la famosa “Revolución Burguesa” que asoló Europa,
    desde aproximadamente 1750 hasta la “Gran Guerra General” de 1914-1918,
    y cuyo episodio histórico más llamativo fué la “Revolución Francesa”.

    Los historiadores han agotado el estudio del tema de ese
    período; y el socialista hegeliano Carlos Marx, al comprender y analizar en
    forma detallada el surgimiento y desarrollo de una nueva “Clase
    Social”: la “Burgesía”, la tomó como paradigma de todos los
    procesos históricos, considerando que el procesos debía repetirse una vez más,
    y que más adelante los nuevos “oprimidos”: los “Proletarios”,
    harían a la vez su”Revolución”.(78).

    Marx se dió cuenta acertadamente, que los denominados
    “Burgueses”, eran un producto de la “Sociedad Feudal
    Europea”: sus “Clases Medias”, y que justamente por ser clases
    medias, algunos de sus integrantes podían aspirar al poder y hacer una revolución; pero no percibió que los
    “Proletarios” eran los eternos “débiles absolutos” de todas
    las sociedades, y por ende incapaces de recibir ningún privilegio y formar una
    “clase media” desde la cual revolucionar. Contra el “Poder
    Burgues” solamente podría oponerse el poder de otros integrantes de las
    “clases medias” del “sistema” tales como militares y
    burócratas, apoyándose en “débiles masas campesinas”, o
    “ciudadanos marginados”; o podría oponerse el poder de un “sistema
    cerrado de poder ” extraño al Europeo; o podría oponerse quizás el poder
    de alguna “Iglesia Organizada” apoyándose en “ciudadanos
    marginados”.

    Así el “Cambio Social” futuro solamente podría
    venir a partir de una lucha entre los
    nuevos poderosos que tomara la forma de una “Guerra Civil”, o de otros
    integrantes de las viejas “clases
    medias”, surgidos no del sector de los comerciantes, industriales o
    financistas, -o sea los “burgueses”-, sino de descendientes de los
    viejos “Administradores”, o sea los “Burócratas” o
    “Militares Profesionales”, tal como entrevió el marxista Milovan
    Djilas.(79).

    Los comienzos de la “Gran Revolución Burguesa”
    fueron realmente las “Guerras Civiles” de los pueblos de habla
    inglesa de 1648, 1688 y 1776, entre poderosos “ex señores feudales”,
    y nuevos “burócratas”, que habían llegado a situaciones de poder, sin
    emplear mayor violencia, por las especiales condiciones, sociales y políticas
    del Reino de Inglaterra, durante el gobierno de los Tudor.

    Esta convivencia entre poderosos culminó en
    las predichas “Guerras Civiles”, con la destrucción o transformación
    de los antiguos nobles en rentistas privilegiados, y con todos,
    “nobles” y “burócratas” volcados mediante sus capitales a
    las actividades industriales, comerciales y
    financieras, basadas en una economía monetaria racionalizada. Con esto
    se transformó la sociedad de los pueblos de habla inglesa en una típica
    sociedad de “Clases Medias” y de ideología democrática, dirigida por
    los nuevos poderosos surgidos del comercio, la banca, la industria, y la explotación de la tierra basada en
    “métodos capitalistas”.

    Esta imagen de sociedad fué admirada por el personal de
    las “clases medias” de todos los “sistemas cerrados de
    poder” europeos, deseando algunos de sus integrantes llegar al poder para
    implantarlo en sus propias regiones, y lográndolo violentamente con mayor o
    menor fortuna.

    Así, desde la “Revolución Jacobina Francesa”,
    hasta la “Revolución Comunista Rusa”, los integrantes de las
    “clases medias europeas”, comerciantes, financistas y burócratas,
    suplantaron a los “antiguos nobles terratenientes”, y consolidaron
    una sociedad uniforme europea y anglo-americana, democrática y de “clases
    medias”.

    Durante el Siglo XX, una reacción centroeuropea, dirigida
    por los poderosos “burócratas” Nacional-Socialistas Alemanes, contra
    el “capitalismo” que consideraban de base “judía”, buscando
    formar una sociedad de clases medias universal de base “racista
    aria”, fracasó ante los Angloamericanos . De la misma manera fracasó el
    intento de los poderosos “burócratas” Comunistas Rusos de crear una
    sociedad de clases medias universal con base en el “intervencionismo
    estatal” y la “autocracia asiática”.

    Luego de dichos dos fracasos, se consolidó a fines del
    Siglo XX en los pueblos de origen Europeo Cristiano, el sistema político
    “Democrático Liberal Capitalista”, basado en una amplia masa de
    personal de “Clases medias”, culminando así el “Proceso
    revolucionario” comenzado dos siglos antes.

    A fines del Siglo XX, quedaban fuera del “sistema de
    clases medias”, aunque aspirando integrarse a él, todos los pueblos que no
    tienen origen europeo, con excepción de los “Judíos”, los
    “Japoneses”, y algunos afro-americanos “privilegiados” que
    viven en los Estados Unidos.

    El problema pues consistía en insertar a tantos millones
    de personas no privilegiadas en la sociedad de “clases medias”, con
    los recursos materiales de que se dispone, sin bajar el nivel de vida de los
    que ya integraban las “clases medias”, y sin renunciar a la ideología
    democrática.

    Hasta esa fecha ningún poderoso a lo largo de la Historia había podido
    solucionar dicho problema. El futuro dirá si con los medios científicos
    tecnológicos con que actualmente disponen, los poderosos podrán triunfar ahora,
    donde otros han fracasado.

    De todas maneras los datos no eran alentadores en ese
    período. En los mismos Estados Unidos, “potencia militar dominante”
    del “sistema cerrado de poder” global, y centro del sistema de
    “clases medias” y de la “ideología democrática”, la riqueza
    parecía concentrarse rápidamente en pocas manos, así en 1980 un ejecutivo ganaba
    promedialmente cuarenta veces el salario de un obrero, pero ya en 1995, ganaba
    noventa veces más. Y en dicho país el 30% de los afroamericanos y el 20% de los
    hispanos se podían considerar como marginados del sistema.

    La situación del resto de los “Estados”
    mundiales era peor; durante 1996 las 358 personas más ricas del mundo ganaron
    el mismo dinero que los 2300 millones de persona mas pobres. El 20% de la
    población del planeta, vivían en Estados que tenían en conjunto un
    “Producto Bruto Interno” anual de 18 billones de dólares. El otro 80%
    de la población mundial vivían en Estados que tenían un “Producto Bruto
    Interno” anual de solo 5 billones de dólares.

    Los “gastos sociales” de los Estados
    “ricos” que sirven,-como servían en el antiguo Imperio Romano-, para
    mantener sin “revueltas” la situación de los débiles, habían
    aumentado a situaciones insostenibles que obligarían a los poderosos a intentar
    “recortar” los mismos, con el consiguiente disgusto de los débiles.
    Así por ejemplo, de 1969 a
    1996, los “gastos sociales”, representados por el porcentaje del
    Producto Bruto Interno que se vuelca al “sistema de Seguridad
    Social”, de Suecia, subieron del 10 al 38%; los de Gran Bretaña del 10 al
    23%; los de Francia del 13 al 28 %; los de Alemania del 18 al 23 %, y los de
    Estados Unidos del 7 al 15 %.

    Para peor, el “sistema productivo” presentaba
    un total desfasaje con el “sistema monetario”, lo cual significaba
    que existía más dinero que el necesario para permitir el libre flujo de
    mercaderías, lo cual quiere decir a su vez que existía una inflación mundial de
    todas las monedas, y sobre todo del dólar, moneda base de las transacciones
    internacionales, inflación que favorecía la acumulación de riquezas en manos de
    los “financistas” en desmedro de los productores, e inflación que no
    se podía disimular por los “economistas académicos”, aunque
    pretendieran todos, mediante sus “datos contables”, demostrar que se
    la mantenía en mínimos “porcentajes
    anuales” de aumento, pretendiendo
    transformar la “realidad” que la gente percibía en sus deterioradas
    economías, con la “realidad ideológica”, y la “difusión de
    cifras estadísticas y contables” de absurdo significado para el lego,
    creada por los “economistas”.

    Así, la producción básica de todo “sistema cerrado
    de poder” que es la explotación de la materia prima mediante la ganadería
    y la agricultura, había alcanzado los máximos picos productivos de la historia,
    pero la ganancia de dicha producción se concentraba en manos de los
    “financistas prestamistas” dueños de los Bancos, y no de los
    productores que estaban más pobres que nunca, y que en todos los países debían
    ser subsidiados por los “Estados”, o sea por los impuestos pagados
    por las “Clases Medias”.

    Así en los mismos Estados Unidos, solamente el 3% de la
    población se dedicaba a tareas agrícolas, y producía mucho más de lo que todos
    los consumidores americanos podrían consumir, sin embargo no podían vender en
    el extranjero, porque los otros “Estados ricos”, tenían el mismo
    problema con sus propios productores, y
    establecían “barreras” a la importación de productos agrícolas, y los
    “Estados pobres” no tenían “dinero” como para poder comprar
    los excedentes americanos y alimentar a su mal nutrida población. Ante este
    panorama el observador desprevenido podría pensar que los productores rurales
    estadounidenses eran enormemente ricos y poderosos, pues siendo el 3% de la
    población americana podrían si quisieran haber abastecido al mundo. Sin embargo
    esto no era así, ellos vivían gracias a los impuestos que pagaba la “clase
    media” americana, pues eran subsidiados por el Gobierno de Estados Unidos
    para que no “desaparezcan”, pues justamente los precios agrícolas se
    mantienen siempre artificialmente bajos, para que los débiles no tengan
    problemas de alimentación, mientras que la “energía” y el
    “equipo” necesarios para hacer trabajar al “campo” suben
    constantemente, debiendo generación tras generación endeudarse los productores,
    lléndose sus pocas ganacias en pagos de intereses a los financistas de los
    Bancos.

    Cómo resultado final de todo este largo proceso las “granjas medianas” de los
    estados Unidos bajarán su número entre el año 1982 y el año 2000, de 180. 000 a 75.000, mientras que
    las grandes explotaciones serán cada vez mas grandes. Se calcula que hacia el
    año 2.000, 50.000 grandes granjas producirán tres cuartos de toda la producción
    agrícola. Estas granjas ya no serán “granjas” sino grandes
    “corporaciones agrícolas” dirigidas por “ejecutivos”. Asi
    la “revolución agrícola” que hizo el comunista Stalin a la fuerza en
    Rusia, en la primera parte del Siglo XX, la está haciendo el sistema
    “capitalista” pacíficamente, en Estados Unidos en la última parte de
    dicho siglo.

    En el mundo el proceso de concentración de la producción
    agrícola en pocas manos, era peor todavía, pues sumaba a la “concentración
    agrícola capitalista” del Siglo XX, el viejo problema del “latifundio
    tradicional” del siglo XIX, todavía no resuelto. Así el pequeño
    “productor agrícola”, desaparece, de la misma manera en que desapareció
    en el siglo XIX el pequeño “artesano”, suplantado por la gran
    “corporación industrial”, y como está además desapareciendo en el
    siglo XX, el pequeño “comerciante”, suplantado por las grandes
    “companías comerciales”, como los “supermercados”, y
    “multinacionales expendedoras de alimentos al público”.(80).

    También desaparecen los “escritores” y
    “artistas” independientes, suplantados por “artistas” y
    “escritores” “artificiales”, creados por las grandes
    compañías “cinematógraficas”, “discográficas” y
    “editoriales”.

    En conclusión, si desaparecen los artesanos, los
    agricultores, los pequeños propietarios de toda clase, y los “pensadores
    individuales” mediatizado su pensamiento por las “multinacionales del
    espectáculo y el mercado editorial”, pues desaparece la “clase
    media”, con la única excepción de los “burócratas” al servicio
    de las “maquinarias jurídicas” de los poderosos.

    Y con la “clase media” desaparecida, pues
    tiende a polarizarse la sociedad entre “ricos” y “pobres”,
    confundiéndose la riqueza con el poder mismo, y surgiendo la temible
    “lucha de clases”.

    Y con la “lucha de clases” tiende a desaparecer la “ideología
    democrática”.

    La desaparición de la “familia tradicional
    cristiana” en Europa y Estados Unidos, el fracaso de la “Educación
    Universal Pública” en los mismos países, y la desaparición de la
    “Religiosidad Tradicional Cristiana”, son uno y el mismo problema, y
    tienen que ver con, primero la aparición, y luego la desaparición paulatina de la “clase
    media” en Europa y Estados Unidos, “clase media” que permitió
    todos los logros científicos, artísticos, médicos, y de “organización
    social democrática” que hizo de los siglos XIX y XX, uno de los períodos
    mas brillantes de la historia del Ser Humano.(81).

    La “familia tradicional cristiana” desaparece,
    como directa consecuencia de la “ideología de la liberación
    femenina”,- que no se debe confundir con la “liberación femenina
    misma”-.Dicha ideología quebró en la mente de los débiles las ideas que
    tenían sobre los “papeles”
    tradicionales que debían cumplir la mujer y el varón, para permitir que la
    mujer se volcara al mercado del trabajo, y,
    lograr por un tiempo más, que se mantuviera el nivel de vida de
    “clases medias” entre sectores de débiles, pues sin el trabajo
    femenino ese nivel de vida no se hubiera podido mantener.

    Vano intento, pues las “clases
    medias” continuaron su lenta desaparición, “esclavizando” doblemente a la “mujer de clase
    media”: en primer lugar a su “trabajo”, y en segundo lugar a las
    “tareas domésticas”, pues los “varones de clase media” no
    son ni podrán ser ideologizados con el “feminismo”, siendo renuentes
    a tomar a su cargo las taras domésticas. Peor aún, con la disolución de la
    “familia cristiana tradicional” la mujer ha quedado desamparada, pues
    los varones no se sienten “responsables”, ni por ellas, ni por sus
    hijos, manteniendo ellos los mejores empleos y salarios, y debiendo ellas con
    los peores y peor pagos empleos, mantenerse solas junto con sus hijos.

    Por otra parte la “ideología feminista” no ha
    ni siquiera rozado la mente de las mujeres “débiles absolutas”,que
    siguen en el mismo “estado mental” de dependencia del varón que
    siempre tuvieron, por ser éste biológicamente más fuerte y agresivo; pero la
    disolución de la familia si ha llamado la atención e “interesado” a
    los varones “débiles absolutos” que ya no tienen interés en formar
    una, y no sienten ninguna responsabilidad sobre la cantidad de hijos que
    engendran y que dejan desamparados junto con sus madres. Estos niños al no
    tener familia que los socialice se “marginan” del sistema, uniendo a
    su “pobreza”, su “marginalidad”, y formando “bolsones
    de resentidos sociales”, de donde nace la mayor parte de la agresiva
    delincuencia de fines del Siglo XX.

    Podemos pronosticar, que con la desaparición de las
    “clases medias”, desaparecerá por no tener sentido la “ideología
    feminista”, y las mujeres se retirarán poco a poco del mercado del
    trabajo, dejando los pocos puestos “vacantes” que queden al decaer la
    economía, en manos de los pocos “varones débiles absolutos” cuyas
    tareas sean necesarias.

    El “Sistema de Educación Pública” decae por no
    tener ya objeto; ya no se precisan formar “cuadros de obreros y
    empleados”, y además los “maestros de clases medias” ya no creen
    en la “ideología tradicional” del sistema, siendo por lo tanto poco
    “convincentes” en trasmitir sus “ideas” a sus alumnos, y
    sobre todo en imponer “disciplina”, en la cual los
    “maestros” tampoco tienen “fé”. Pero éste tema ya lo hemos
    analizado.(82).

    La “Religión Tradicional Cristiana” decae por
    no ser ya útil como “ideología religiosa”, al contrario, sus
    postulados desafíaron los postulados de la “ideología democrática liberal
    capitalista”, en los primeros momentos en que ésta pretendía surgir, más
    allá de que algunos pensadores como Max Weber consideren que el
    “Protestantismo” es el origen del “Capitalismo”.(83).

    Al afianzarse la “Democracia”, el
    “Cristianismo” como conjunto coherente de ideas tendió a desaparecer
    aún entre los mismos “dirigentes” cristianos: sacerdotes y pastores,
    que debieron adaptarse a la “ideología democrática”, ideología que no
    es compatible con la idea de “religiones reveladas”.

    Si desapareciera la cultura de “clases medias”
    en Europa y Estados Unidos, pues surgirían nuevos poderosos, que a través de
    nuevas “ideologías religiosas” tratarían de consolidar su poder. Algunas
    de estas ideologías podrían tener como base sincrética elementos del
    Cristanismo.

    De esta manera, y ante tales síntomas, los descendientes
    de los poderosos que lograron formar tan brillantes “clases medias”,
    si quieren conservar su poder, y no cederlo a otros poderosos, deberán
    reaccionar a tiempo, y “salvar” a las clases medias de su
    desaparición, aumentar el número de débiles que puedan ingresar a ellas, y
    recomponer la “ideología democrática” por medio de una base ética,
    que hoy los débiles no comprenden, por culpa del mismo ejemplo que dan los
    poderosos.

    Ese triunfo de los poderosos del Siglo XXI, sería
    espectacular, pues ya señalamos que hasta ahora, ningún grupo de poderosos de
    los “sistemas cerrados de poder” pasados pudo resolver el problema.
    Si los poderosos fracasaran, el “sistema cerrado de poder” actual
    desaparecería, la población mundial se empobrecería mas aún desapareciendo las
    actuales “clases medias”, el número de poderosos- otros- se
    reduciría, y basarían su poder en reducido número de
    “administradores” de “nuevas clases medias”, quienes
    sustituirían la “floreciente” economía monetaria del Siglo XX, por un
    sistema económico mucho más “pobre”, y por supuesto la
    “ideología democrática” desaparecería también, siendo sustituída por “ideologías
    tradicionalistas” o “religiosas”.

    Siglos después, si los nuevos “sistemas cerrados de
    poder” se consolidan, podrían surgir nuevamente grupos consolidados de
    “clases medias” que crearían “nuevas culturas”.

    Aunque por supuesto, al igual que ocurrió con Atenienses
    y Romanos, los nombres de los “cristianos” italianos,ingleses,
    franceses, españoles, alemanes y sobre todo el de los anglo- americanos pasarán
    a la Historia,
    como el de los creadores de la más grande “Cultura” de la Humanidad. Se
    recordará que no solo llevaron a cabo las más hermosas obras artísticas,
    arquitéctónicas y literarias, sino que casi descubrieron los secretos de la
    materia, que curaron las principales enfermedades y alargaron al vida humana,
    que llegaron a la Luna,
    que abolieron por primera vez en la historia la esclavitud y el
    “racismo”, que “liberaron” a la mujer, y que crearon el más
    perfecto sistema de “Democracia” conocido, en suma que lograron hacer
    felices al mayor número posible de débiles.

    A los descendientes de dichos poderosos, solamente les
    queda mantener o perfeccionar dichos
    logros, o simplemente desaparecer, junto con sus privilegios económicos que
    tanto aman, dejando su lugar a nuevos poderosos.

    CONCLUSIÓN.EL
    OBJETO DE LA
    HISTORIA UNIVERSAL.

    “Que toda la vida es
    sueño,

    y los sueños sueños
    son.”

    Calderón de la Barca.

  • MCesar says:

    Gran artículo!

    Hay un punto sobre el que se centra mucho el feminismo en el que no te has detenido nada, no se bien cómo llamarlo pero se refiere a la interacción entre hombres y mujeres en ámbitos “considerados tradicionalmente masculinos” (trabajo, academia, etc) en que el hombre, según el feminismo, tiende a menospreciar la aportación de la mujer. Te centras en la cuestión de la remuneración, y no digo que hagas mal, pero hay un componente más superficial: la interacción directa en que un hombre menosprecia de forma más o menos automática a la mujer, el prejuicio. Al final son variaciones del tema “las mujeres no saben conducir”. Es evidente que estos prejuicios merecen un examen y que desterrarlos no sería malo: juzgar una aportación, un comportamiento o su resultado por algo que no sea esa aportación es perjudicial para todos. Por ejemplo imagino que habrá algún estúpido por ahí que menospreciará lo que escribes, sin ir más lejos, por el hecho de que eres mujer (de hecho creo que ya ha ocurrido en cierta forma… ¿No? Aquello de que seguramente es tu pareja quien escribe tu blog y no tu, afirmando indirectamente que “una mujer no escribe así” o algo por el estilo).

    Este tipo de interacciones son reales aunque cada vez abundan menos (triunfo del feminismo y la dictadura de lo políticamente correcto, o tal vez solo del sentido común). Como todos tenemos experiencia directa de estas interacciones, acaba ocurriendo que, aunque sean algo más bien superficial, funcionan como el ancla por la cual el feminismo es atractivo para todos: es a través de este tipo de interacciones por las que tenemos, todos, una impresión directa que corrobora la existencia del machismo y justifica el feminismo.

    Yo creo que son prejuicios que de a poco van quedando desterrados, a medida que la realidad nos va confirmando en nuestras experiencias individuales (yo soy hombre) que las mujeres son igual de capaces en todo sentido, lo que significa que si eres hombre encontrarás mujeres más capaces que tu en casi todo, así como encuentras hombres más capaces que tu (y también más torpes, de ambos sexos, claro). Como anteriormente las esferas de lo masculino y lo femenino estaban más delimitadas, la “torpeza” femenina en el ámbito de lo considerado masculino justificaba tal vez o al menos ocasionaba esta forma de machismo. A medida que pasa el tiempo y las mujeres están más incorporadas en ámbitos anteriormente exclusivos del hombre esa torpeza se va perdiendo y el prejuicio va desapareciendo en consecuencia.

    Lo mismo ocurre, en espejo, según los hombres nos vamos apropiando de espacios tradicionalmente femeninos. Confieso que aprendí a limpiar cerca de los 30… mi madre lo hacía por mí! (en esto me parezco, por cierto, a muchas mujeres contemporáneas). Mi torpeza inicial era, lógicamente, risible – y recibía (sin enfado ninguno, como cosa natural, importante diferencia respecto a la reacción típica frente al machismo) todo tipo de comentarios derogatorios de las mujeres de mi alrededor, nuevamente en espejo de los comentarios o la consideración machista que los hombres a veces dan a las mujeres en el trabajo o la academia. Pero con la práctica fui mejorando, ahora puedo retar a cualquier mujer (u hombre) a una jornada de limpieza profunda de la casa incluyendo interiores de armarios y veremos quién puntúa mejor y acaba antes: ha sido un proceso largo, estas cosas llevan tiempo, pero al final se corrobora lo obvio: somos igual de capaces (lo que no quiere decir que seamos “esencialmente” iguales, por usar tu terminología, que por cierto: me disgusta, soy analítico, no creo en esencias ni paparruchas metafísicas de ninguna clase, aunque entiendo que es un concepto útil como dispositivo lingüístico para explicar lo que intentas decir – pero nunca podría declararme “esencialista”).

    La otra cuestión que, creo, corrobora cotidianamente el machismo y justifica el feminismo, es el tema de la violencia doméstica o violencia machista, que entra en todas las casas (al menos en España) a través del telediario, casi todos los días. Es un goteo constante de casos de asesinatos de mujeres a manos de “sus” hombres. Ante esta evidencia constante de la existencia del machismo es difícil permanecer imparcial. Lo que estas noticias ocultan es que – y esto es una idea personal mía que comparto contigo, a ver que te parece – estamos todos, hombres y mujeres, actual e históricamente acosados por un pequeño grupo de hombres violentos. Hay estudios sobre esto, el agricultor y el soldado, ese tipo de cosas. El hombre aparece histórica y actualmente como más violento que la mujer, pero es que no han sido ni son todos los hombres: hay siempre un grupo más bien pequeño que es mucho más violento que el resto. Esto lo sabemos todos los que alguna vez hemos estado en el patio del colegio, coño, pero mirando el telediario se nos olvida. Hay un análisis breve muy interesante sobre este tema en Keegan, “History of War”.

    Lo dejo ahí, como comentario y modesta aportación a un artículo que me parece, como dije al principio, muy bueno, y muy de agradecer la verdad. Enhorabuena.

    Saludos!

  • Ileana says:

    Hay otras definiciones de patriarcado diferentes (como la de Claudio Naranjo, por ejemplo, que lo ve más como una sociedad de la dominación en general, o la dominación del neocórtex sobre los otros dos cerebros, o sea, de la razón sobre las emociones o los instintos)…
    Hay otras definiciones de mátrix (para mí, tiene más que ver con el inconsciente en general, tanto individual como colectivo).
    Y en ambos sentidos, creo que el feminismo institucional de la igualdad es patriarcal y está en matrix.
    Luego está el feminismo de la diferencia, que es esencialista.
    Para mí, cada ser humano adulto es libre de ser como quiera (bueno, más que libre está preso de sus propias características que pocas veces elegimos, y no tienen por qué ser la belleza física, la femineidad, la ternura, la agresividad, la masculinidad, etc…). Se trata más bien de que seamos generosos con toda la gran variedad de formas de ser humano que existen, siempre que no hagan daño a otros.
    Pero sí que hay unas esencias biológicas, sobre todo relacionadas con las necesidades del bebé recién nacido. Y ahí es donde el feminismo crea la debacle.
    Hay mucha confusión en todas partes con estos temas. Para mí, se trata efectivamente de un conflicto entre la razón y la emoción, y ese es el cambio de paradigma. En realidad estamos hablando de egos heridos, falta de autoestima, falta de amor, falta de capacidad de amar, miedo…

  • Pienso que muchas de las cosas que afirmas en el artículo, relacionadas con la “libertad de la mujer” para tomar sus decisiones, son comparables con la idea que tienen muchas personas de que la gente que es pobre, es pobre porque quiere, porque si quisieran podrían haberse hecho ricos… y pues si bien eso es cierto en parte (al menos desde una mirada bastante simplista y como mínimo parcialmente ignorante de la complejidad que se esconde detrás de la idea de pobreza), la realidad es que la gente que crece y se desarrolla en un medio en el que se le convence de que no es tan bueno como otra gente (no es tan inteligente, no es tan bello, no es tan fuerte, etc) en la mayoría de los casos termina reforzando esa situación de opresión. La gente que no tiene las mismas oportunidades no desarrolla tan fácilmente las mismas fortalezas, y eso es cierto cuando hablamos de raza, género, clase social, etc. Es tan “simple” (o tan complejo) como revisar la historia de los pueblos latinoamericanos y la relación con la idea del tercer mundo o de la línea de pobreza, o de los pueblos descendientes de los esclavos…

    Creo que planteas algunas cosas interesantes pero te vas al argumento simplista de que si la libertad “ha estado ahí” ha sido culpa de las mujeres que no han querido aprovecharla. Por otro lado, pienso que es (cuando menos) injusto meter a todos los feministas en el mismo costal; encontraste un grupo de personas que entiende el feminismo de una determinada manera, y aunque ese grupo aparentemente sea el dominante (puede que sea el que más visibilidad tiene en internet, o qué sé yo), no es el único ni es la única manera de entender el feminismo… al final estás satanizando una palabra que ya está suficientemente estigmatizada, y que, como la mayoría de asuntos en los que se agrupan personas con ciertas ideas, no es definitiva. Es como decir que todos los veganos son radicales violentos con delirio de superioridad… puede que haya algunos así, pero no todos lo somos, y eso, por ejemplo, no me genera la necesidad de decir “no soy vegana, soy neo-plant-based” o cualquier cosa por el estilo. Si a eso vamos, entonces uno nunca puede afirmar que forma parte de un grupo de personas, o que apoya cierto grupo de ideas, porque siempre habrá quienes las entiendan de otra manera, las expresen de manera más extrema, y eso no significa que todos caigamos en lo mismo ni que haya que cambiarle el nombre.

    Comparto 100% la idea de las diferencias en los sexos, pienso que las mujeres y los hombres somos diferentes, tenemos capacidades, fortalezas y debilidades distintas y somos somplementarios, y MI feminismo no atenta contra esa idea.

    Por último, y con el fin de aclararlo para quien no lo sepa (porque supongo que tú lo sabes), el término “meme” como analogía de la reproducción de un virus o un gen no es una innovación de este artículo, es, de hecho, el uso original. Meme es un término acuñado por el etólogo Richard Dawkins que se refiere exactamente a eso: a la unidad mínima cultural que tiene la “capacidad” de reproducirse como un gen.

    1. Samantha Núñez says:

      Me parece por completo desatinado que compares el “ser pobre porque quiere” con el “ser madre y esposa porque quiere”. No hay nada de malo en ser madre y esposa (como lo hay en ser pobre, que es un estado de deficiencia y necesidad). Muchas mujeres aún en la actualidad eligen(mos) ese rol porque tiene sus cosas buenas para la vida, y porque esas cosa buenas muchas veces viene de una gran necesidad biológica de reproducirse y ser maternal (cosa que tampoco tiene nada de malo). El feminismo le ha hecho creer al mundo de que las mujeres eligen ser madres y esposas por pura opresión y odio masculino, y en ningún momento se ponen a pensar que en los contextos históricos quizás esa pudo ser la mejor manera de adaptarse y vivir la vida que UNA quiere. Y si, obviamente eso hizo surgir la presión social que te presiona a ser madre y esposa (aunque curiosamente son las mujeres las primeras opresoras de otras en esta materia) pero es exactamente el mismo proceso que sucede con el “no hijos, no familia, si profesión”. El que ahora muchas mujeres hayan escogido un destino distinto para sus propias vidas no ha hecho que la opresión disminuya, sino que se diversifique. Y así como muchas han terminado siendo madres y esposas por presión social, muchas otras también han terminado solteras y profesionales por presión social.. y las primeras infelices por no tener una profesión y las segundas infelices por no tener una familia. Lo ideal sería que esa presión no exista, pero la falacia del feminismo es hacer creer a todo el mundo que la única forma de ser feliz es darle toda la contra a la tradición, como si esa no fuera otra forma de presión.

    2. Samantha Núñez says:

      Y otra cosa: No sé por qué has entendido que el artículo haya pretendido “innovar” el significado del término “meme”. Lo que dijo Yael textualmente fue esto:

      “Pero para efectos de este artículo utilizaré el término “meme” porque hace una analogía sobre la manera en la que una idea se propaga por un proceso similar a la reproducción de un virus o un gen.”

      Ella está hablando de un significado que ya todo el mundo sabe y sabe que lo saben. Que no haya citado a Dawkins para hablar de ese significado no indica que ella haya pretendido decir que se lo inventó.

      Por último, creo que para quien conoce el feminismo realmente a fondo, ya no hay caso en hacer diferencia entre “feminismos” para mantener el término a salvo de significados fachistas y de no meterse “en el mismo costal” con las feminazis. Creo que todos los feministas y ex-feministas tenemos una etapa de “mi feminismo dice esto” o “yo hago el feminismo a mi manera”. Pero cuando te das cuenta que la base del feminismo no es otra cosa que el statement humanista haciendo énfasis a la reivindicación de las mujeres (“todos tenemos los mismos derechos”, “las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres”, la misma cosa), entonces sólo te queda darle un significado arbitrario y caprichoso a esa actitud propia que te empeñas en seguir llamando “feminismo”. Y que crees que es una suerte de activismo y concientización contra la desigualdad que sigue azotando a las mujeres. Pero cuando además de eso te enteras que históricamente el feminismo se ha basado en principios marxistas de borrar clases y diferencias y que inclusive para eso ha manipulado hechos y apelado al victimismo e inventado enemigos supremos (como el Patriarcado, que no es que no exista para para el feminismo es el malo máximo, cosa que Yael se ha encargado largamente de explicar por qué no es así)… y lo peor de todo, te das cuenta cómo el feminismo grande, el institucionalizado, que mueve políticas públicas, realmente lo que busca es atropellar derechos ajenos (discriminación positiva por ejemplo) y que lo único que ha conseguido es azuzar el machismo y presionar socialmente a otros para que elijan el estilo de vida que ellas llaman “liberador”… pues ya ni modo.

  • Pedro Marcos LLagostera Aguile says:

    ///Si eres feminista cabe la posibilidad de que al terminar de leerlo dejes de serlo.///

    Jajajaja Yael… No dudo de tu carisma, aunqué veo muy dificil que consigas que ninguna feminista deje de serlo.

    Bueno… ¡¡Voy a por el!!

    1. Samantha Núñez says:

      Pues aquí hay una que terminó de sacudirse del feminismo una vez terminó el artículo de Yael. Claro, ya desde hace algún tiempo venía desencantándome cada vez más de esa etiqueta. Cuando comencé a autodenominarme feminista pensé que de verdad lo había entendido (y en ese tiempo un artículo como este tampoco hubiera conseguido que deje de serlo..). Pero luego con todo lo que conocí y con la actitud que vi en otros feministas y organizaciones de este tipo, instruyéndome ne otras materia y razonando.. pues sólo terminé por decir que era feminista “por honrar a las feministas que en el pasado que lucharon por nuestros derechos delos que ahora gozamos las mujeres”, pero esa era ya mi única débil ancla con el feminismo. Ahora el artículo de Yael me terminó por abrir los ojos y ya: ya no soy feminista, seguiría viviendo una mentira.

  • nrsimha says:

    Tengo tantas cosas que decir respecto a este tema que no sé ni por dónde comenzar.

    Yo parto desde un punto de vista esencialista y no neo-esencialista como lo llamas tú, y siento mucha afinidad con la tesis principal del tradicionalismo (metafísico) y todo el tema de la filosofía perenne. No hago política con ello porque me parecía un horror y un error, pero vamos, explico mi background para pasar a explicar lo siguiente, y es que si de algo me ha servido estudiar humanidades y hacer una búsqueda de lo que yo considero verdadero, es para darme cuenta de que la mayoría de estas teorías no son más que paja que explican una falta de algo que viene de más allá en nuestra sociedad. En mi caso considero que son unos fundamentos sólidos y absolutos, más en relación con lo religioso, que me parece inherente al ser humano. Como en Occidente cada vez nos falta más de esto (lo digo yo como española educada en una familia de clase media que no ha tenido ningún tipo de educación religiosa de pequeña), sacralizamos lo banal constantemente. El ejemplo perfecto de esto es el comunismo, otorgándole al estado y a las condiciones materiales un valor trascendental que en realidad no tienen. Pero vamos, de ahí podemos derivar muchísimas corrientes y entre ellas el feminismo. Y mira que disfruto leyendo a la Mary Wollstonecraft. Los intentos que ha tenido el feminismo por comprender la naturaleza femenina han sido, por desgracia, siempre en detrimento de la naturaleza masculina, como no podía ser de otra manera. Este tipo de pensamiento siempre necesita un enemigo para reafirmarse, y si no son los ricos son los hombres, y si no es el hombre rico. Y blanco, claro (y yo por mi parte estoy de la white guilt hasta el coño).

    Como a mí me interesa mucho la mística y la filosofía, siento mucho amor hacia María Zambrano, que decía que la mujer es el alma y el hombre es el espíritu y, a pesar de ser roja, decía que ella no era feminista sino femenina (porque tampoco creía en la igualdad de sexos). Mircea Eliade por su parte decía que la mujer es la tierra y el hombre es el cielo. Me parecen dos maneras de describirnos muy correctas y que rápidamente cualquier ser humano intuye, creo yo. El problema es que es difícil para la gente, actualmente, asimilar pensamientos absolutos así de claros y dejar este tema zanjado. Parecería que traicionamos a nuestro pensamiento racionalista. Mircea Eliade, en “Lo sagrado y lo profano”, lo explica de la siguiente manera, y me gusta: “El hombre moderno rechaza la trascendencia, pues trata de hacerse a sí mismo, y esto solo lo ve posible en la medida en que se libere, desmimetice, de la superstición (lo sagrado).”
    Vivimos en una sociedad esquizofrénica en este sentido: nos fiamos más de lo que dicen unos libros que de nuestra propia experiencia. No nos fiamos de nuestras vivencias, que nos dan pistas de la(s) esencia(s) humana(s). Es increíblemente cierto y triste. Un ejemplo tonto es que, como mujeres, observamos al hablar con amigas de que los patrones de discusión con los hombres son casi siempre los mismos. Ellos no nos pueden entender en muchos aspectos, igual que nosotras no podemos empatizar con muchos otros aspectos de la naturaleza masculina. Las feministas te dirían que esto es por el patriarcado. Qué pereza, joder.

    Se les dice a los hombres que ser hombre está mal, pero luego todas vemos Vikings y se nos caen las bragas con esos machotes. Es que no me extraña que haya tantos divorcios.

    Por cierto, creo que cada día soy más fan tuya. Me he reído muchísimo mientras te leía, sobretodo pensando en la mala hostia que va a generar (ese final es fabuloso). Realmente ha sido un artículo muy bestia, en el mejor sentido de la palabra. Mi más sincera enhorabuena.

  • nrsimha says:

    Lo del matriarcado vasco (que yo también soy vasca) de todas maneras lo dicen cuatro chaladas de HB y es indemostrable. Además de que cualquier feminista iba a estar rápidamente en contra de esto también, porque el matriarcado sigue posicionando a la mujer en el papel de madre naturaleza creadora (la Mari) y, por lo tanto, de cuidadora, por lo que sigue siendo algo negativo desde el punto de vista feminista. Por otra parte, la misma religión o mística vasca es muy difícil de reconstruir porque es de tradición oral y solo nos ha llegado aquella que ha sido cristianizada (no hay más que ver la importancia de las iglesias y el terreno sagrado como la salvación en contraposición a las deidades paganas de esas historias, que no pueden entrar en tierra sacra y son, además, malignas). Es la mar de bonita e interesante, pero hoy día no son más que cuentos que simplemente nos dan muestra de las generalidades del pensamiento europeo pre-cristiano, pero no pueden trascender mucho más por desgracia.

  • andreina says:

    No mencionaste algo importante y de lo que ya has hablado antes: el matrimonio. Te lo replanteas? No es el matrimonio una parte fundamental de la familia tradicional? Y si no lo es, entonces que lo es? Cual es el nuevo ritual de la union?

  • J. Barrientos says:

    Creo que al artículo le faltan unas cuantas distinciones conceptuales básicas. Hay dos feminismos, el de la igualdad y el de la diferencia. El primero defiende la igualdad de derechos y deberes de hombres y mujeres. Se subdivide, a su vez, en otros dos: el que aspira a una igualdad legal y el que pretende una igualdad ontológica, basada en la creencia de que las diferencias observables entre hombres y mujeres son un producto de la educación, y no de la naturaleza. (Es, obviamente, a éste, al que se refieren las críticas de la autora).
    Curiosamente, el feminismo de la diferencia -ese que vulgarmente es llamado hembrismo- defiende la esencial distinción natural entre hombres y mujeres, propugnando el desarrollo de las peculiaridades, y se acerca bastante a lo que defiende la autora en los últimos párrafos del artículo. (Bien es cierto que ese hembrismo suele defender la superioridad de las características femeninas).
    Respecto a tener que apoyarse en la doctrina filosófica del esencialismo para combatir el feminismo negador de las diferencias sexuales, me parece que es una apuesta demasiado exigente. El esencialismo, defendido canónicamente por Aristóteles y Tomás de Aquino, tiene muchos puntos que friccionan con la actual concepción de la realidad derivada de las teorías físicas vigentes. Creo, Joel, que bastaría por apostar por la concepción genetista -frente a la ambientalista- de la naturaleza humana para combatirlo suficientemente.
    Por lo demás, echo de menos que no establezcas diferencias entre épocas históricas. La maternidad permanente ha mantenido a la mujer dependiente del varón para su subsistencia y durante todo ese tiempo el machismo era algo más que un prejuicio, pero eso ya ha desaparecido, al menos en Occidente, que es donde precisamente el feminismo a mi juicio legítimo, el de la igualdad legal, se ha impuesto irremisiblemente.
    El otro feminismo, el de la negación de la realidad, sólo puede explicarse por la prometeica tendencia humana a jugar a dioses, confundiendo los deseos con la realidad. Y lo que habría que (psico)analizar es porqué algunos tienen esos deseos de negar la palmaria realidad que la evolución nos ha legado.

    1. Yael Farache says:

      Después de leer tu comentario consideré oportuno agregar una nueva nota al pie para explicar lo del feminismo de la diferencia. Puedes leerlo aquí: http://simp.ly/publish/vG5Zpq

      1. J. Barrientos says:

        He de discrepar totalmente de su opinión de que las consecuencias prácticas del feminismo de la diferencia sean las mismas que las del feminismo de la igualdad. Para empezar, porque sigue sin distinguir el feminismo como lucha por la igualdad legal entre los sexos -que es , a mi juicio, un avance de la racionalidad en la sociedad humana-, del feminismo de la igualdad ontológica que pretende negar la realidad de los sexos. Pero sobre todo, porque no se percata de que no hay conse cuencias previsibles del feminismo ontológico, ya que este es un absurdo, y de los absurdos, manda la lógica, se deriva cualquier cosa. ¿Qué significa, en efecto, decir que los sexos son constructos culturales sin base natural alguna, aparte de una patada irracional al evolucionismo?.Probablemente puro angelismo, una vuelta al Reino de la Gracia saqntificante, por el que el hombre cree que puede trascender la naturaleza. Sí las hay, empero, del feminismo de la diferencia, que podría desembocar en una sociedad hembrista, dirigida por los supuestos valores y patrones superiores de las mujeres. Por eso podría ser algo peligroso instalarse en eso que Vd. llama esencialismo -y que yo preferiría llamar genetismo-, si no se remarca previamente el valor del feminismo meramente legal.

      2. Luis Lope says:

        Hola, Yael. Soy seguidor reciente de tu blog y de tu página en FB. De hecho, ayer compartí tu artículo sobre el feminismo. Te escribo porque me gustaría mandarte mi libro “Crónicas de pies ligeros”, el cual es una serie de cinco crónicas de viajes a USA. ¿Podrías darme alguna dirección para enviártelo? Si no te inspiro confianza, puedes revisar mi perfil y contactarme por ahí. Te envié este mismo mensaje a tu inbox, pero, como leí por ahí, te llegan muchos a others y no te es posible revisarlos todos. Saludos, chica lista.

  • Laura says:

    Hola Yael, ante todo felicitarte por la valentía que imprimes en cada artículo que escribes. Suelo leerte y concordar con tus opiniones, sin embargo esta vez, y para serte franca, he terminado de leer el artículo con una sensación muy amarga.

    He estado involucrada en el activismo feminista durante bastante tiempo, estando siempre convencida de que debía agradecer a muchas mujeres y a algunos hombres (porque también los hay y los ha habido feministas) el allanarme el camino para poder sentirme y desempeñarme como un ser completo en la sociedad en que me ha tocado vivir, y seguir con ese trabajo, gracias al cual debemos gran parte de nuestros derechos. No sé si has estado involucrada en el movimiento feminista como activista, dices haber sido feminista, no lo pongo en duda, he leído artículos tuyos que me han hecho ver esa perspectiva por tu parte, no obstante creo que hablas del feminismo de una forma muy sesgada y generalizada. Te refieres a él como un aparato de mercadeo o intereses ocultos más que como un movimiento que en esencia persigue que todo ser humano pueda disfrutar de los mismos derechos y deberes. Hay que tener en cuenta que en todo movimiento existe lo esencial y la paja, y en el feminismo, obviamente, hay paja, pero muchas comunidades de muchos países del mundo están trabajando duro para que la mujer tenga la consideración que merece en la sociedad, incluso en la sociedad occidental, y no creo que hayas podido vivenciar todos y cada uno de esos feminismos de todas las épocas y comunidades, cuyos feminismos mantendrán diferencias con otros feminismos, pero que parten de lo esencial del movimiento ideológico que las une. Al menos yo no he podido, por eso no podría hablar del feminismo desde una opinión tan contundente como la tuya.

    No te haré referencia a la igualdad en los términos de una igualdad de forma, sino de una igualdad de oportunidades. Las cifras están ahí, no todas están inventadas por el stablishment feminista. La ONU y otras organizaciones plantean estas cifras con datos y no sólo con datos aportados…no tienes más que ver cuanta invisibilización hay en relación al trabajo de la mujer. Las mujeres estudian y salen preparadas de la universidad o de otros estudios no universitarios en igual proporción que los hombres, y sin embargo no se las ve como escritoras, artistas, deportistas, políticas, etc. en la misma proporción, y esto ocurre porque los órganos de decisión están copados por hombres, educados en la camaradería del hombre a hombre. Muchas organizaciones de mujeres literatas, artistas, etc. luchan por esto, y lo he palpado de forma personal al ver a mi hermana, artista plástica, con las mejores notas de su promoción reivindicando a los directores de centros de arte que abran la mente y acepten obras de artistas mujeres, cuando en España y en otros lugares de Occidente (ese que es tan igualitario) se veta de forma solapada a las mujeres, y para muestra un botón: Feria de Arte Arco: 1980: 4% de mujeres exponiendo, 2014: 4,4% de mujeres. Y espero que no opines, como muchos me han querido dar a entender que nuestra forma de hacer literatura, arte, etc. es peor que la de los hombres y de ahí nuestra falta de oportunidades.

    Por otro lado, me considero feminista y mujer atractiva y guapa, para bien o para mal encajo en el canon de belleza establecido, soy femenina y en ocasiones incluso estereotipada y me considero igualmente feminista y con las ideas bien claras respecto a mi feminidad y mi identidad como persona. He construido mi identidad, y la sigo construyendo como deseo, cuando voy menos femenina y con una indumentaria y aspecto más “masculino” no me considero más feminista, al igual que ser más femenina tampoco te convierte en machista, y si esa idea la tienen mujeres que se autodenominan feministas, tendrán que hacer una revisión de lo que verdaderamente significa ser feminista. Es por esto, que no me parece oportuno juzgar a un movimiento entero de personas porque te hayas encontrado con este tipo de especímenes. No todas las feministas somos feas y denigramos a las mujeres que sean guapas y femeninas, ni todas las “feas” desean encajar en el canon y odian a las que si encajan en el canon de belleza, como encajas tú., el feminismo, al menos en el que yo me he movido, y el que percibo no va en contra de lo femenino.

    Respecto al papel que tiene la mujer y el hombre en la sociedad, creo que cada una y cada uno debe escoger siempre y cuando lo que elija le haga feliz, pero el problema está en que las tareas de reproducción y cuidado que desempeñan las mujeres, están infravaloradas por la sociedad y por los hombres criados en el machismo, esto hay que cambiarlo. No debe importarnos que a kaley cuoco le guste prepararle la cena a su marido, el problema estaría si kaley Cuoco se ve de alguna manera obligada a prepararle la comida a su marido sin gustarle desempeñar esta tarea y sin sentirse gratificada ni valorada por hacerlo, al igual que me parecía igualmente injusto (igual que se lo parece al feminismo) que un hombre quiera desempeñar las tareas de cuidado y del hogar y se le ridiculice o infravalore por ello.

    Respecto a la violencia que sufrimos las mujeres, te puedo decir que la vivo cada día de mi vida de forma indirecta. Trabajo en un centro de intervención inmediata para mujeres víctimas de violencia de género, y puedo decirte que las mujeres prostituidas, las mujeres violadas y las mujeres maltratadas, ya sea por sus maridos, sus padres o hermanos no vienen con denuncias falsas, sino con pruebas que lo avalan, desde niñas a mujeres. También has hecho referencia a los niños varones abusados, sí los hay, y todo esto parte de esa parte masculina, ya sea biológica o cultural que hace que sean los hombres, en su mayoría, quienes abusen de los seres considerados más débiles por la sociedad: las mujeres y los niños y niñas. Entonces ante estos casos, que no son aislados, alguien debe hacer algo, y por eso existe el feminismo, o las personas feministas que trabajan para concienciar a las mujeres y a los hombres en la importancia de la igualdad, en no ser una mujer sumisa y con falta de decisiones propias, y en no ser un hombre que abusa de su poder. Por eso no me parece oportuno hablar de denuncias falsas como si fuera la tónica.

    Tampoco podemos pensar que tenemos las mismas oportunidades. En una parte del artículo mencionas que las mujeres que han tomado durante la historia o durante la actualidad una postura de sumisión, lo han hecho por falta de decisión, que ha sido su responsabilidad el no haber salido de esa situación. Creo en la responsabilidad del ser humano como individuo, pero desgraciadamente, somos seres con múltiples condicionantes, inseguridades y creencias impuestas por terceros ya sea por otras personas, por el Estado, por la Iglesia, etc, y desde la época de Mary Wollstonecraft hasta la época actual ha existido la indefensión aprendida y otros mecanismos que nos han hecho permanecer en la jaula, sólo algunas personas cuentan con las herramientas para salir de su desgracia. Así que las mujeres si que hemos estado oprimidas e infravaloradas durante toda la historia, al menos esa es mi opinión y la opinión de gran parte de personas estudiosas de la historia de la mujer desde un enfoque de género.

    Para bien o para mal (yo estoy segura de que para bien, para muy bien) sigo siendo feminista 😉 y siendo feminista también te digo que no comparto algunas posturas del feminismo y de algunas feministas, pero me autodenomino feminista porque es necesario ponerse una etiqueta, y yo me la coloco y me autodenomino feminista, aludiendo al significado global y esencial que representa, sin entrar en los inmensos matices.

    Quisiera darte, Yael, mi agradecimiento sincero por la honestidad que imprimes en tus escritos, no es fácil abrirse a las demás personas como tú lo haces, y eso es digno de admirar. Mi agradecimiento también por aportar otra perspectiva sobre este tema, no estoy de acuerdo en muchísimas de las cosas que has expuesto en este artículo, pero otras de las que has expuesto me han hecho reflexionar, y eso es lo que me llevo.

    Saludos,
    Laura.

    Laura

    1. Oli says:

      El primero comentario coherente que leo.

  • Pedro Marcos LLagostera Aguile says:

    Bueno… ¡¡Leido!! Genial Yael… Yo diría que esta vez te has superado, simplemente y nada mas esto te digo de momento, ya que es previsible que el artículo traerá mucha cola, muchos comentarios y mucha polémica… Hay algo que es irrelevante en relación a todo lo que tocas en este trabajo, un pequeño parrafo, que sin desagradarme ni sorprenderme, ha provocado mi sonrisa y me ha llamado la atención:

    /// Después de todo se sabe que las feministas (y las mujeres de izquierda en general) son en promedio 77% más feas. Cuando alguien me menciona en twitter y veo en su avatar que es una mujer guapa, sé automáticamente que es fan, y viceversa. Si es fea seguramente viene a odiarme.///

    ¡¡Jajajaja!! ¡¡Esto no es serio mujer!! Y no es que te tenga por una “Persona seria” ¡¡Eso me resultaría decepcionante!! Lo veo mas bien como una pequeña “Travesura” tuya.

    No obstante… Tampoco suena como ninguna barbaridad,

    ¡¡Saludos, y gracias por el articulazo, maja!!

  • Simone says:

    ¿Por qué ya no eres feminista?
    Porque estás probablemente influencida por tu pareja machista. Todas y cada una de las fotos que subes al blog indican tu inseguridad, sientes una necesidad imperiosa de ser amada, de ser admirada, de ser competitiva en el mercado vacuno de la entrepierna. Es el poder nefasto que el machismo ejerce en las mujeres, que las vuelve inseguras, débiles y dependientes. Al contrario, el feminismo la vuelve resolutivas, independientes y tan seguras de sí mismas que no tienen que inflar sus pechos ni tatuarse los labios ni posar con cara de besugo sediento de validación. El feminismo promociona la independencia emocional, física y económica de las mujeres. El machismo promociona la dependencia emocional, física y económica de las mujeres. Ni más ni menos.

    1. Karmen A. says:

      Y por qué indican inseguridad? Si yo me hago fotos de mi cara o mi escote tiene que ser necesariamente porque esté ávida de aprobación? No puede ser porque me de la gana y me vea magnífica, y me apetezca subir esa foto? O es que alguien sube a algún medio público las fotos en las que peor se ve? Se te olvidó también decir que el feminismo promociona la PLURALIDAD y la LIBERTAD DE ELECCIÓN. Se puede ser resolutiva, independiente, y segura de una misma, y al mismo tiempo hacerte fotos como te de la gana y subirlas. Se puede ser prostituta y feminista ,por ejemplo.

    2. Daniel Rodríguez Herrera says:

      No hay nada como que te lleven la contraria y no sepas contestar para que te dediques a cuestionar los motivos de la autora y a mostrar un ejemplo práctico de cómo tiene razón cuando explica cómo se comportan las feministas.

    3. Sergio del Valle says:

      Sí que están locas..

  • Carmen says:

    A mi me da mucha pereza ponerme a explicar o matizar cada punto del artículo con el que discrepo. Solo me gustaría hacer una apreciación: cuando he leído otros artículos tuyos, he sido consciente de que eran tendenciosos, incluso si no tenía datos en ese momento para rebatir los argumentos (como en Islam 101). Nunca me ha importado porque soy bastante relativista y suelo tener una visión de la realidad en la que encajan visiones incluso aparentemente contradictorias. Amé Islam 101 como amo los posts de Wadi N Daghestani en facebook (feminista musulmana). Además, desde hace poco empecé a practicar el poner de verdad esfuerzo intelectual y emocional en entender a la otra persona y me está yendo bien, lo constato porque noto un gran cambio en la comunicación con esas personas. Eso me influye cuando paseo por A70 porque no matter what, I always kind of get where u come from. Aunque piense todo lo contrario a ti.

    Lo que quiero decir es que a pesar de en otras ocasiones haber sido consciente de que hacías generalizaciones vagas o que magnificabas partes de una realidad y eras fiel a otras según tu criterio (como a fin de cuentas hacemos todos), o que no aterrizabas en el mundo real, esta vez, la impresión de decepción que me quedó fue tal, que no pude disfrutar el texto. Porque mis expectativas con respecto a lo que podría haber sido el artículo estaban muy altas. Tienes la inteligencia y la cultura necesaria para hacer cosas geniales como las que ya has hecho.

    En este caso no es que haya un sesgo propio de cualquier humano, es que has ignorado completamente unas cosas y has destacado otras al máximo, te has zampado medio panorama feminista actual de una sentada, y has hecho un batiburrillo que no hay por donde coger, por mucha referencia filosófica que haya intercalada.

    Y además encaja muy bien con los sesgos de otros artículos, por lo que refuerza la idea de que por mucho que se lea y por mucho voluntariado en barrio marginal caraqueño, si al final lo social se practica desde el minimalismo, y la realidad se filtra principalmente a partir de lecturas, lo que acaba quedando es un enorme gazapo.

    Tengo una amiga a la que siempre recomiendo que lea A70 porque estoy segura de que le aportaría tanto como a mi, o al menos le haría pensar más de lo que ya piensa (que no es poco). Su ideología y su modo de ser, hace que no pueda leer más de dos párrafos tuyos, porque por el tono y las ideas mismas, simplemente no puede soportarlo. Sabe que lo que va a leer no le va a gustar y que probablemente no esté de acuerdo, y no quiere pasar por ahí. Te tiene catalogada antes de leerte a fondo.

    Quizá a ti te ocurra lo mismo con otras personas. Cuando se cataloga a la gente, uno se cierra a su mensaje porque ya “sabe de que va”, “sabe lo que se va a encontrar”, y no lo escucha/lee de verdad. Se nota que te informas a fondo y en muchas direcciones, que te gusta conocer tanto una idea que te apasione como a sus detractores.

    Pero, ¿Serías por ejemplo capaz de seguir en facebook a alguien que te pone nerviosa? No nerviosa de temor, nerviosa de getting on your nerves, que te parezca una mosca cojonera insoportable, que a cada párrafo que escribe le encuentras una falacia y mentalmente piensas “esta tía no es capaz de razonar”…aunque puede tener ideas valiosas, independientemente de que yerre en sus premisas.

    Cada vez que sigues a una persona a la que no seguirías ni loca porque sus ideas te parecen absurdas, rompes un poco más tu sesgo personal. Obviamente tampoco se trata de seguir a personas que no sepan hacer ni la O con un canuto, pero me refiero a tener criterios para seguir a alguien más basados en la calidad de la coherencia de sus ideas, de sus vivencias, de su expresión, en vez de en ideas que te parecen simplemente incorrectas.

    A mi me gustaría lanzarte esa propuesta. En cuanto al tema del feminismo, te recomendaría a Wadi N Daghestani, y a Alicia Murillo (que tiene el perfil “contrario” a Wadi: polígama, bisexual, madre, moderna según la concepción occidental progre, etc). También a Montse Neira, prostituta feminista y politóloga que defiende los DDHH de las prostitutas y el reconocimiento de la profesión. Si eso te parece publicidad descarada, da igual, las he puesto de ejemplo a ellas porque son personas que se que te van a desagradar y que por lo tanto albergan ideas a las que no vas a acceder tan fácilmente, y porque estamos hablando de feminismo y ellas tres se consideran feministas. Pero la idea sería extender los límites con cualquier cosa.

    Por lo demás, lo de siempre: excelente redacción, excelente blog, y muy linda en la foto.

    1. Chesirekitty says:

      Querida Carmen, eres tú la que tendría que estar escribiendo un blog!! disfruté y le di al coco mucho más con tu mensaje que con este artículo 😉

  • Chachis (づ。◕‿‿◕。)づ says:

    Mmmh hablas de esencialismo y defiendes una “naturaleza” dentro de la familia y dentro de los roles. El feminismo destapó esos roles. Es tu decisión seguirlos o no. La familia no va contra la lógica de Estado, en primer lugar en la actualidad no hay Estado que no sea capitalista, y si algo es la familia es pro-capitalismo, por lo menos a la que considero te refieres como LA FAMILIA. No quiere decir que la soltería no lo sea, ni mucho menos el feminismo de clase media y primer mundo; hay que echar un vistazo a muchas realidades.

    La función de la familia en tiempos de Engels es una familia utópica y europea, basta leer poquitos estudios sobre la desintegración de la misma más por capitalismo que por feminismo.

    Además nooo, sustituir clase con género es poco menos que un argumento simplista.

  • Guillermo J. León R. says:

    Hola yael, mi comentario será breve. A pesar de que te enfocaste en su mayoría en la relación marxismo cultural-feminismo y que al final recalcas la necesidad de rescatar el esencialismo de cada uno, valores como la familia, etc. Estableces que en el presente ya las mujeres y los hombres somos individualistas por obligación y no tenemos la posibilidad de elegir formar una familia, es cierto, dices que el capitalismo no es responsable, también de acuerdo. Pero no desarrollas mucho sobre el verdadero culpable de esta situación (caldo de cultivo para el feminismo y marxismo cultural).

    El problema a que me refiero es a la sobrepoblación: los 6.000 millones de habitantes (y creciendo) que habitamos el planeta nos disputamos cada vez menos puestos de trabajo, en pocas palabras sobra mucha gente y si, quizás en europa y españa se forman menos familias y se tienen menos hijos, pero el punto es que la población mundial crece exponencialmente y esa realidad es irrefutable. Ante tanta competencia los salarios son presionados a la baja, por mucho welfare state que los socialdemocratas europeos y de eeuu quieran imponer no van a conseguir lo que pretenden y sus economías lo sienten: las empresas se deslocalizan y con ellas los empleos.

    En mi opinión, la sobrepoblación es un problema mucho más amenazador para la familia que los intelectuales marxistas y todas las técnicas subliminales que estos usan para lograr sus fines (llamese feminismo o lo que sea), estos últimos simplemente aprovecharán la debacle causada originalmente por la sobrepoblación, salarios bajos y desempleo para llegar al poder y concretar la revolución.

    Ejemplos de lo que digo están en Venezuela, Podemos, y Grecia. Ante la decadencia de la economía producto de la falta de competitividad (welfare state vs china, india, etc) a manos del bipartidismo de izquierda-izquierda o izquierda-derecha llega el socialismo y el totalitarismo y con la llegada de estos la familia y las instituciones corren mayor riesgo.

    Para la familia el feminismo y el marxismo cultural son asuntos menores comparados con los problemas económicos derivados de la sobrepoblación.

    Me hubiera gustado que acotaras solo un poco más sobre este asunto. Del resto buen artículo, a pesar que el giro que le diste y algunos hilos argumentativos traerán mucha polémica, yo no me meto en esos asuntos pues no se nada sobre feminismo y sus autores, mucho menos había imaginado una relación entre el feminismo y el marxismo, asi que no me meto en esa discusión.

    1. daniel E says:

      Realmente crees que vivimos en un paradigma politico exclusivamente de izquierdas ? Que el bipartidismo es solo izquierda radical vs izquierda ? Madre mia. Pero que tontolada mas grande dices. Si en algo se destaco el mundo y su geopolitica en los ultimos 20 anos, fue justamente su inclinacion hacia la derecha.

      1. Guillermo J. León R. says:

        La unica inclinación en el mundo de los últimos 20 años es hacia el estatismo (intervencion estatal), sea de izquierdas o de derechas, pero obviamente más hacia la izquierda (welfare state europeo), no pienso debatir ese asunto.

        Por si no leiste bien dije bipartidismo izquierda-izquierda y izquierda-derecha.

        Al final todo revienta por el autoritarismo y el radicalismo, y por lo que veo es de izquierdas: Venezuela, Grecia, España.. etc.

        1. Chesirekitty says:

          Totalitarismo de izquierdas España? Madre santa. Eres más ignorante de lo esperado. Infórmate bien por dios!!

  • daniel E says:

    Yael, tu haz cambiado. Seguramente no publicaras lo que te voy a escribir porque va dirigido a vos, pero con que lo leas me basta. Soy un seguidor de tu blog desde aquella vez que publicaste el articulo sobre la vida simple; un articulo critico y bonito con el cual me identificaba mucho en ese entonces. Extrano a esa Yael del 2012. No voy a esbozar el porque no me gusta tu ultimo articulo porque realmente me da pereza, pero quiero traer a relieve cierto pasaje que creo que merece mayor analisis. En cierta parte de tu articulo condenas el hecho de que las mujeres no se pueden permitir dedicarse a su hogar al 100%, y que solo unas cuantas tienen aquel privilegio. Te confieso que la frustracion es mutua: Soy padre de familia y detesto reconocer que ni yo ni mi esposa podemos estar mucho tiempo con nuestro hijo y que tenga que criarse en una guarderia; esto por razones laborales. Si ella el dia de manana decidiera abandonar el empleo para criar a nuestro hijo, tendriamos que mudarnos a un ghetto infernal para minimizar costos y no quedar en banca rota. Y lo mio no es un caso aislado, es la norma como tu ya lo mencionas en el articulo.

    Y esto no es producto de conspiracion cultural marxista como crees. Nada de ello. La razon por la que las mujeres no pueden dedicarle mas tiempo al hogar y en su lugar buscan empleo es porque el sistema economico se los exige. Esta muy bien documentado el declive de los salarios desde los 80’s en USA (donde resido), y que debido a ello el mantenimiento de un hogar pasa a ser algo mucho mas exigente y costoso que hace 50 anos; como consecuencia la mujer debe divorciarse de cualquier rol maternal e integrarse al mercado laboral. Esta es la realidad.

    Seguramente tu ya intuyes porque menciono el declive salarial desde los 80’s, y si no es asi te lo digo de una: el declive salarial que conduce a los hogares y mas especificamente a la mujer a trabajar mas horas y dedicarse menos a sus hijos, se debe principalmente a la liberalizacion de los mercados, y mas importante, la obliteracion de los sindicatos y cualquier intento de regateo salarial. Es por esto que la mujer no puede dedicarse a su hogar plenamente. Creeme que es frustrante para un padre de familia vivir ante esta situacion pero es la realidad.

    Es por esto que las familias se casan tarde, tienen hijos tarde o en muchos casos deciden no tenerlos. Dudo que todo este fenomeno se pueda responsabilizar a una supuesta conspiracion cultural marxista. Tiene mucho sentido sin embargo, adjudicar este fenomeno social como un efecto de la injusta retribucion de la renta.

    Por ultimo, veo que tu sesgo ideologico no tiene marcha atras, y que cada vez tus posts son escritas con mayor vehemencia y pasion, eso suele suceder cuando nos radicalizamos. Y para evitar mayores disgustos me despido. Muchas gracias por haberme entretenido hasta ahora. Un par de consejitos de amigo:

    1) No te radicalices. La gente radical suelen ser personas no muy felices. No se si habras caido en cuenta que habeis alienado a tu audiencia real y que muchos de tus antiguos fans de criterio incisivo y postura pragmatica se estan yendo. Tus nuevos fans parecen ser radicales dogmaticos y llenos de odio. Quieres tener esa audiencia ? Dime con quien andas y te dire quien eres.

    2) No ignores tu corazon. Se que suena cursi, y seguramente estas rolling your eyes, pero es verdad. Cuando dejas atras prejucios divisorios, sean seculares o no, SIENTES (de sentir) union y afecto por la humanidad. Es lo mas lindo de este mundo, te lo aseguro.

    1. Thannia Blanchet says:

      Yo la empecé a seguir por el artículo de “Mis Tetas y Yo”, que sigue siendo uno de los mejores artículos feministas que he leído, y sin embargo ahora me volteó el panorama. Es bueno ver que no he sido la única que ha notado este cambio, igual es interesante leer los otros puntos de vista.

  • Ivan Entusiasmado says:

    Creo que nunca he leído un artículo tan largo. Y a la vez, nunca un artículo me ha aclarado tanto las cosas. No se si admirar más tu talento o tu valentía.

  • Emilio Ortiz says:

    Al apartado “un cura y una feminista entran a un bar”: Para mi, hay un argumento mas preciso e integrador. Es que el ser humano hombre o mujer no es esencialmente mujer, ni esencialmente hombre al 100%. El hombre tiene un % de femineidad variable y la mujer un % de masculinidad variable.

    De hecho, los científicos son incapaces de determinar si un feto humano es varón o hembra hasta después de la séptima semana de gestación:

    http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0716-98682001000100012

    Con esto quiero decir que el nacer varón o hembra es absolutamente aleatorio; esto es: cualquier mujer podría haber sido hombre y viceversa. No tiene porque haber antagonismo.

    Por lo demás, estoy completamente de acuerdo. Bienvenida. Me alegra que hayas perdido los estribos y te hayas caído del caballo sin haberte hecho daño.

    Siempre he defendido que las mujeres “de antes” eran mas listas. Que las mujeres no son ni mas ni menos inteligentes que los hombres (depende de individuos*). Que el sexo fuerte no es el masculino (no que tenga menos fuerza, sino menos resistencia).

    En cuanto al comunismo con su revolución obrera, o cultural, o sexual o atea o cualquiera otra que se dirija a un cambio social directo o a través de una dictadura del proletariado, está abocado al fracaso por una sencilla razón: en ese nuevo sistema, régimen o forma política de organización no podrían mandar todos.
    Habría que elegir representantes, portavoces, líderes o lo que fuese. Para ese viaje no se necesitan alforjas. (Ni hacer el viaje) Por eso los obreros no participaron. Por eso los proletarios no participarán.
    El pueblo, la plebe o la ciudadanía, aunque no haya asistido; digo mejor: porque no ha asistido -y no ha sido aleccionado- a las facultades -especialmente a las de teoría política- ( y remacho teoría) sabe eso de forma natural. Porque, efectivamente, el pueblo es sabio. Lo suficientemente sabio para darse cuenta de que (3-1)+raíz de 4 = 4 está turbio, aunque sea verdad.
    Ya no cae fácilmente en manos de trileros, charlatanes o timadores. El pueblo quiere oir “2+2=4”. El pueblo quiere que le hablen claro. Quiere oir “al pan, pan y al vino vino” no “al pan, bread y al vino, wine”.
    Porque está harto de engaños.
    Al pueblo español le van a venir con el equilibrio de Nash o the game of chicken como Varoufakis a Bruxelas. El pueblo español exhibe una baraja y dice “no, no; jugar, si quieres, the coffee al mus; que con las cosas de comer no se juega” ¡ese es mi pueblo!

    * (e individuas) je,je.

  • Niha says:

    Según tu nota al pie 2
    “Las mujeres tienen que usar la corteza cerebral para ubicarse en el espacio, mientras que los hombres tienen un área del hipocampo dedicado a ello que no se activa en las mujeres.”

    Me gustaría que mencionases la(s) fuente(s) de tal afirmación. En el máster que estoy cursando (Máster en Estudios Avanzados en Cerebro y Conducta) no nos han hablado de que el hipocampo tenga un funcionamiento diferente según el sexo.

    1. Nahome says:

      Baron Cohen – La Gran diferencia
      Louann Brizendine – El Cerebro femenino
      Eric kandel – Principios de neurociencias,

  • Náthaly says:

    Hola Yael. Tengo mucho tiempo investigando sobre éste tema, en busca de argumentos necesarios que soporten mi postura la cual de opone al feminismo. Esto ha sido lo mejor que he leído. Te recomiendo ampliamente el capítulo de las relaciones entre el hombre y la mujer, del libro Socialismo de Ludwig Von Mises. Saludos.

  • Manuel says:

    Es muy extenso, llegué hasta “El origen del feminismo”, pero hasta ahora: IMPECABLE. 😉

  • Mariví says:

    Estoy con daniel E., en la faena que supone el trabajar sin poder estar más tiempo con tus hijos. Por otro lado, creo que, a pesar de lo que escribes, el feminismo no es manipulador, mientras que algunas feministas sí que lo son -siendo ellas conscientes o no-; otras feministas son, en realidad, machistas. El feminismo, tal y como yo lo entiendo, pretende la igualdad ajustada a la condición sexual de cada uno. El feminismo, en sí, es un concepto solamente. Hay muchos movimientos feministas y muchas formas de entender la igualdad. Lo importante es el bienestar de las personas, y si los movimientos feministas, ayudan, bienvenidos sean. Y, sí (con tilde), me han timado, trabajo desde hace muchos años para mantener a mi familia, qué le vamos a hacer, no soy rica. Pero, prefiero trabajar y sentirme viva, a criar una camada de niños. ¿Cómo sabes que hace 10.000 años, la mujer, no cazaba de vez en cuando algún conejo, para darle de comer a sus hijos? ¿Estabas allí? ¡Ella también trabajaba! En la RAE se define el feminismo en su segunda acepción, que es la que tú tratas, como “movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres”. El feminismo y tu esencialismo, van de la mano, casi son las misma cosa, tal y como yo lo entiendo. Yo no quiero sentirme como un hombre, quiero tan solo, ser feliz a través de mi derecho a trabajar y cobrar lo mismo que él, a no trabajar porque no lo necesito y a que nadie (tampoco un hombre), me diga lo que tengo que hacer ni cómo.

  • Ferras says:

    Por dios esto es mas largo que el nuevo testamento,
    Algo que ayudaría mucho a este articulo seria la SINTESIS, ya que aunque expones ideas de manera clara y amena, a mi gusto personal, algunas cosas salen sobrando o exponen ideas repetidas en tu mismo articulo.
    Y generalmente las personas que entra a un blog, no esta dispuesta a leer textos tan largos

  • Víctor says:

    Me anime a leer este articulo por la foto que publicas con el mismo. Demasiado largo pero agradable. Me gusto la parte donde dices que las mujeres de tu generación no tienen la opción de elegir si ser amas de casa o no (yo creo que depende de en que espacio y tiempo estudiemos este tema).
    Pd. Que guapa e inteligente te vez en este articulo.

  • Sergio del Valle says:

    Hola Yael Farache, perdona si soy descortés yendo al punto. No sé si tendrás la misma impresión que yo, pero creo que en general cualquier discurso que pretenda reivindicar “tal aspecto de tal sujeto” lo hace imaginando “dicho aspecto de dicho sujeto”, nunca «describiéndolo». Ya que ¿No consiste precisamente en eso un discurso político (con «político» me refiero a todo aquello que busca acciones, que pretenda acentuar o aligerar un balance de poder) y no radica precisamente en imaginar actores sociales a medida de las esperanzas y frustraciones de la gente su capacidad para reproducirse? Es decir, no existe discurso vigente alguno donde se escatime frases que empiezan por un “debemos ser”, un “debemos hacer” y/o un “debemos reconocer que”. En ese sentido, incluso manifestar abiertamente tu postura respecto a estas cuestiones es plantear un discurso… Ya que como verás es imposible dejar de hablar “desde” uno mismo: Existe una imposibilidad muy humana respecto a que uno pueda expresarse refiriéndose únicamente a una “realidad objetiva”. La total imparcialidad es “poco probable” de ser ejecutada siendo uno un homínido y un parlêtre, a decir de Lacan, por el simple hecho de que cuando decimos «Yael Farache es bonita» lo que estamos quizás queriendo decir es que «A mí me gusta Yael Farache». Aclarada mi postura respecto a qué es o implica un discurso, me agradaría saber qué opinas respecto a la labor de un/a periodista como “divulgador” de “información” y en general sobre cuál es tu postura habitual respecto al establishment cuando en boca de un iluso éste se manifiesta, ya que en carne propia sé que ser un observador crítico tiene como “desventaja” dudar, ser escéptico, incluso de las propias creencias, axiomas y/o motivos que llevaron a uno a ser un escéptico (y hasta cierto punto un cínico) de las ajenas. Aquí me despido. Mi nombre es Sergio del Vallle. Si te parece bien me agregas al face. (Actualmente soy “seguidor” tuyo en fb y no me incomodaría seguir siéndolo pero creo que estando así se hace más complicado enviar y recibir mensajes) Que tengas un buen día. Saludos desde Perú!

  • Sergio del Valle says:

    Hola Yael Farache, perdona si soy descortés yendo al punto. No sé si
    tendrás la misma impresión que yo, pero creo que en general cualquier
    discurso que pretenda reivindicar “tal aspecto de tal sujeto” lo hace
    imaginando “dicho aspecto de dicho sujeto”, nunca «describiéndolo». Ya
    que ¿No consiste precisamente en eso un discurso político (con
    «político» me refiero a todo aquello que busca acciones, que pretenda
    acentuar o aligerar un balance de poder) y no radica precisamente en
    imaginar actores sociales a medida de las esperanzas y frustraciones de
    la gente su capacidad para reproducirse? Es decir, no existe discurso
    vigente alguno donde se escatime frases que empiezan por un “debemos
    ser”, un “debemos hacer” y/o un “debemos reconocer que”. En ese sentido,
    incluso manifestar abiertamente tu postura respecto a estas cuestiones
    es plantear un discurso… Ya que como verás es imposible dejar de hablar
    “desde” uno mismo: Existe una imposibilidad muy humana respecto a que
    uno pueda expresarse refiriéndose únicamente a una “realidad objetiva”.
    La total imparcialidad es “poco probable” de ser ejecutada siendo uno un
    homínido y un parlêtre, a decir de Lacan, por el simple hecho de que
    cuando decimos «Yael Farache es bonita» lo que estamos quizás queriendo
    decir es que «A mí me gusta Yael Farache». Aclarada mi postura respecto
    a qué es o implica un discurso, me agradaría saber qué opinas respecto a
    la labor de un/a periodista como “divulgador” de “información” y en
    general sobre cuál es tu postura habitual respecto al establishment
    cuando en boca de un iluso éste se manifiesta, ya que en carne propia sé
    que ser un observador crítico tiene como “desventaja” dudar, ser
    escéptico, incluso de las propias creencias, axiomas y/o motivos que
    llevaron a uno a ser un escéptico (y hasta cierto punto un cínico) de
    las ajenas. Aquí me despido. Mi nombre es Sergio del Vallle. Si te
    parece bien me agregas al face. (Actualmente soy “seguidor” tuyo en fb y
    no me incomodaría seguir siéndolo pero creo que estando así se hace más
    complicado enviar y recibir mensajes) Que tengas un buen día. Saludos
    desde Perú

  • Miguel Alejandro Bunces Orella says:

    en cuanto a los orígenes comunistas del feminismo, quisiera en verdad saber cuales fueron tus fuentes, porque quiero leer más sobre ello; pudieras dármelas

  • Laesme says:

    Enhorabuena. Tu articulo resume todo lo que siempre he pensado del feminismo. Condensa todas las ideas de forma muy coherente pero lo que mas me ha gustado es que se puede ser guapa y lista y tener sentido del humor como tú. Creo que las que somos así somos las verdaderas oprimidas por el verdadero enemigo de una mujer : otra .

  • Alvaro Muñoz says:

    Me encanta! Creo que hoy en día es muy necesario ponerse a difundir estos razonamientos. Creo que expresas con palabras y argumentos válidos lo que muchos empezamos a sentir y a razonar frente a la constante propaganda feminista (que en realidad lo que esconde es puro “hembrismo”). Quizás (hablo por mí) los que comulgamos con estas ideas no nos metemos tan a fondo en el día a día, pero en mi caso, has puesto palabras válidas a razonamientos e intuiciones que llevo años teniendo y que no se terminaban de materializar convincentemente, ya sea por no dedicarle tiempo suficiente o porque te sientes constantemente censurado cuando sacas el tema (es un tema demasiado amplio para una conversación). Sí es verdad que es muy largo, para muchos demasiado, pero es imposible derribar tantas barreras inamovibles (ideas predeterminadas de lo políticamente correcto) sin dividir y vencer. Desgraciadamente, hay que ir abordando punto por punto, lo que hace que una síntesis para llegar a la misma conclusión sea muy difícil. Enhorabuena por el artículo!

  • Alvaro Muñoz says:

    Por cierto, el final del artículo creo que explica a la perfección cómo nos empezamos a sentir muchos hombres..y mujeres también. Creo que, aunque no sea la razón principal de las crisis de cada uno, puede influir mucho en las crisis de identidad masculinas y femeninas nivel familiar.

  • Tom says:

    Según tu texto,entiendo que el hecho de que las mujeres también sufrieran las guerras es despreciable y no le da derecho a votar.

  • Manuel says:

    Lo leí completo, excelente. No coincido con lo de la Alemania “nazi”, ese es otro tema que también se presta para artículos muy extensos y de lo cual hemos oído sistemática e históricamente, solo la versión de los vencedores. Pero en líneas generales, sobresaliente.

  • Mario Campos says:

    Yael, luego de leer tu articulo completo, solo me queda una duda… ¿te quieres casar conmigo?

  • Anca says:

    Me es imposible dedicar tiempo a cada una de las premisas equivocadas o contradicciones que he encontrado en el artículo, pero al menos quiero decirte que aquello que te hace suspirar por otros tiempos parte de ensoñaciones irreales.
    ¿Las mujeres antes no trabajaban y se dedicaban plácidamente al hogar y los hijos mientras el hombre era el proveedor? Falso. Las mujeres antes se deslomaban trabajando, me refiero a la mayoría de mujeres (y hombres), no a las de los libros de Jane Austen que eran de clase alta, o como mínimo, eran institutrices en una casa bien. Las mujeres corrientes trabajaban en casa y también en el campo, o como lavanderas, como planchadoras, como sirvientas, etc. Y los niños también trabajaban. Quítate de la cabeza la imagen idílica de la madre leyendo cuentos con sus hijos adorables, eso no era así. Ya en la prehistoria, el hombre cazaba y la mujer recolectaba. Ah, pero lo que queremos ahora es estar en casita, con lavadora, nevera y comprar la comida en el supermercado cómodamente, mientras el hombre se dedica a proveernos de todas estas bondades. No sé yo si es muy justo ni muy equitativo, habría que preguntárselo a ellos si les parece bien. (Dejo aparte el tema de que, ya que no es así, lo justo también es contribuir con los hijis y la casa, tema aún no resuelto por las malditas feministas).
    En otros tiempos, cuando las cosas funcionaban así como dices que añoráis las de tu generación (y antes de que las malditas feministas vinieran a tergiversarlo todo) después de deslomarse a trabajar, si el supuesto proveedor llegaba a casa y decía que te abras de piernas, tú te abrías, la mayor parte de las veces sin ganas. Y si le daba la gana ir a beber mientras tú te quedabas en casa, pues a callar. Y si decídía cualquier cosa sobre el futuro de la familia, tú a callar. Tú no podías tener propiedades a tu nombre ni aunque fueran herencia de tu familia. No podías hacer nada sin el consentimiento de tu marido. Esa es la verdad de aquellos tiempos que ahora se idealizan. Quedan mujeres que conocieron esos tiempos, habla con ellas.
    Quien tiene el control sobre los recursos tiene el poder. Mejor tener tus propios recursos para poder disfrutar de relaciones en igualdad.

    Igual que esta idealización de los tiempos pasados (y entiendo el miedo que lleva a muchas mujeres a idealizar esos tiempos), encuentro en el arículo muchísimos otros aspectos que están mostrados desde una perspectiva muy sesgada. Es fácil que muchos hombres te den la razón, pero muchas mujeres, sobre todo las que tienen experiencia, me temo que no estarán tan de acuerdo. Personalmente, lamento que existan mujeres que todavía defiendan la desigualdad (y no me refiero al género).

    Saludos

    1. Damian says:

      Totalmente de acuerdo. Cuando una persona habla convencida de algo puede convencer fácilmente a los demás. pero el articulo está lleno de inconsistencias. Advierto que no me considero “feminista”. Pero esta chica, a diferencia de lo que expresa al principio parece no haber leído por lo menos “el segundo sexo”.

  • Thannia Blanchet says:

    No logré terminar el artículo, sin embargo lo que alcancé a leer sobre el esencialismo me dejó una duda que buscando rápidamente no vi que mencionaras. Para los esencialistas ¿Qué es una persona homosexual? ¿Hay una esencia homosexual o es una excepción a la regla?

  • javi marin says:

    Muy gran artículo! Quizá algo largo, lo he tenido que dividir para leerlo en distintos días.
    Esto si que rompe con lo “políticamente correcto” de hoy en día. Refutar sus ideas y basar esta refutación en argumentos, desmontándolas de arriba a abajo. Genial

  • Yolanda Pérez Navarr says:

    Buen artículo, especialmente completo y bien fundamentado en general, aunque no estoy de acuerdo en todos los argumentos.

    Creo que la mayoría de las personas que defienden que somos diferentes por naturaleza infravaloran el poder de la educación. Los seres humanos somos mucho más que hormonas, mucho más que un cuerpo físico y a día de hoy que nuestras funciones sociales se vean afectadas por nuestra biología es cuanto menos chocante.

    Los seres humanos no vivimos en un mundo natural, todo cuanto nos rodea son invenciones, creaciones culturales, es por tanto absurdo creer que nuestras relaciones deban basarse en nuestras diferencias naturales. Hombres y mujeres son distintos, pero hay muchas más semejanzas que diferencias en nuestro organismo.

    Estamos llenos de estereotipos sobre como debe ser una mujer femenina, y como debe ser un hombre masculino.

    Según lo considerado como “femenino” y como “masculino” conozco muchas mujeres con características típicamente masculinas, y conozco algunos hombres con características femeninas (y esto independientemente de su orientación sexual, que no es relevante en este comentario). Obviamente las mujeres masculinas y los hombres femeninos no son la norma, pero la norma tampoco es que se les haya educado para ser del género contrario.

    A mi, como chica, se me educó para ser linda y agradar a todos. Se me dijo que era una niña muy guapa, que debía portarme bien, estar sentadita, no pegar a los niños, no decir tacos y no debía ensuciarme. Yo no era dócil, no es verdad, las niñas de forma natural pueden ser revoltosas, mandonas y desobedientes (hablo desde la experiencia de tratar con niños) o pueden ser unas santas.

    Los niños de forma natural pueden ser callados, tranquilos, obedientes… o un terremoto. Hay niños chicos con carácter y niñas chicas con carácter. ¿Es biología? Sí, ¿por qué no?El temperamento viene en los genes.

    Pero como esos niños y niñas sean en el futuro no es biología, es educación.

    Y las relaciones que tengan como adultos no serán biología. Los impulsos sexuales son biología, pero todos nuestros comportamientos no, porque nuestra forma de ser va mucho más allá del sexo.

    Es una pena que las mujeres de hoy tengan que renunciar a la maternidad por vivir en un mundo profesional que antes estaba reservado para los hombres, pero los hijos no son solo de las mujeres. También hay algo que se llama paternidad responsable.

    De sobra sé que hoy en día complicado que los hombres asuman la misma carga de cuidados de los hijos que las madres, ya que a menudo trabajan más horas fuera pero es que deberíamos vivir en un mundo donde por ser hombre tengas el mismo derecho a baja al tener un bebé, donde por ser hombre no se te presione a ser el sustentador principal, donde por ser mujer no ofrezcan solo contratos a tiempo parcial y si eres hombre a tiempo completo, donde no haya trabajos típicos de mujer (cocinera, limpiadora, cuidadora…) que además están muy mal retribuidos, donde las mujeres no sean siempre las que se piden días libres para los cuidados de familiares, donde por ser mujer el hecho de tener un hijo no sea un abismo en tu carrera profesional y donde por ser mujer no te veden los puestos de responsabilidad en los trabajos “por si te embarazas”.

    Soy mujer, tengo un útero y puedo tener bebés, pero ¿y qué?. Mi novio es hombre, tiene pene y puede tener bebés también. ¿Acaso no deberían ser las mismas condiciones?

    Así que perdonarme pero yo creo que sí deberíamos aspirar a la Igualdad. Y buscar la igualdad perdonad que os diga pero se llama feminismo. Siento mucho las incomodidades que el término os pueda generar pero surgió así por razones históricas. (os animo a buscar en internet sobre el término)

    El feminismo no es solo por las mujeres. Las mujeres deberían poder elegir ser lo que quieran. ¡Y los hombres también!

    Que antes que ser mujeres, o ser hombres, somos personas.

  • Una madre feminista says:

    Es muy curioso que la gran mayoría de comentarios de aprobación al artículo sean de hombres. Lo cual me da que pensar la cantidad de comentarios de mujeres muy enfadadas que habrás “moderado” para que no salgan aquí. Como siempre, vergonzoso.

    1. betsy says:

      soy madre de dos hijos y me avergüenza tu comentario fuera de si. Se nota que no entendiste el articulo. Te invito a leerlo nuevamente y por completo, si no entiendes algunas palabras usa el diccionario no seas holgazana.

    2. Samantha Núñez says:

      Yo soy mujer y ya tengo bastante comentarios aquí. Vergonzosa tu poca capacidad de ver lo que no te conviene.

  • Verónica Alaña says:

    La verdad, la falta de comentarios de mujeres en este post se lo atribuyo a otra cosa. Así como la mayoría de las mujeres no quiere estudiar carreras con referente a las ciencias primarias, quizá tampoco quieren echarle un poco de coco a la mera verdad, y en lugar prefieren quedarse quietísimas con lo que dice cualquier foto de mujeres en tetas con letricas pintadas aclamando que las dejen ser putas.

    Soy mujer, venezolana, y viviendo en un país comunista, se perfectamente que es extremadamente difícil entender algo que no sale en television y que no te lo dice the new yorker o en nuestro caso, Russia Today. Me emociona enormemente haber conocido el blog de Yael, la verdad no me dijo nada que no supiera, pero que alguien con este nivel de influencia en internet lo publique me alegra demasiado.

    Las fuerzas que tratan de implantar el comunismo en todos los países del mundo es bárbara, a veces simplemente me doy por vencida y solo me propongo en la vida no tener hijos para que no tengan que vivir una vida dañada como me toco a mi.

  • atreverse says:

    ¿¿¿Qué las amas de casa antes podían escoger si querían serlo o no??? OJALÁ. Bajo mi humilde opinión, confundes varios términos. No voy a entrar en temas de Marxismo y otras cosas sociales-culturales-históricas que me suenan a chino mandarín y que desvían la atención y crean ruido. El ruido siempre impide pensar con claridad cosas que en esencia son bien sencillas. Soy Bioquímica y por tanto estudiante de la vida. Soy bien consciente de que nuestro éxito reproductivo es la reproducción sexual, frente a la asexual de otras especies. En toda especie cuya reproducción es sexual, hay una diferencia fisiológica y por tanto de función que pertenece a cada sexo. Eso es así por varias razones, y si ha sido seleccionado a lo largo de miles de años, desde luego es porque funciona.

    Las diferentes funciones de hombres y mujeres en sociedad, bajo mi punto de vista se corresponden pues a una diferencia de roles debidos a esa diferencia fisiológica (más o menos fuerza, mayor o menor capacidad visual, atención al detalle, rapidez, etc, etc). Eso, hay que dejarlo claro, es una media, jamás va a definir a un individuo, sólo a la población. Como las diferentes aptitudes se distribuyen en forma de campana de Gauss (cada aptitud, una campana diferente. Si luego se pueden aunar todas en la misma, es otra historia, pero lo antojo menos uniforme). Esto ha funcionado bien porque ha permitido una división del trabajo, el poder delegar funciones y así ser más eficientes como especie y por tanto en vistas a la reproducción de ésta.

    Creo que el “machismo” (por llamarlo de alguna manera) fue en algún momento de la historia un acuerdo tácito entre las dos partes: yo hago esto si tú me proporcionas esto. El acuerdo debió prosperar porque no creo que sea casualidad de que se haya mantenido tantos años porque sí.

    El problema de esto es negar la individualidad de las personas colocándolas a todas bajo el mismo marco y negándoles su derecho a escoger lo que crean mejor para su vida. Esto parece que en el caso de las mujeres se ha visto como un “romper el contrato”, y si esa mujer quiere ir por libre, haciendo lo contrario al pacto que se alcanzó en algún momento, no sólo los hombres se le echarán encima, sino que las mujeres también. Lo que los hombres y las mujeres parecen no entender, es que las circunstancias han cambiado. La sociedad ha cambiado. Pero la biología y el miedo a perder la vida es más fuerte que todo eso. Es algo muy primario y que va contranatura. El instinto de supervivencia es MUY acusado e ir contra él, es difícil porque la reacción física es muy palpable y muy real. Para alcanzarlo, la razón, que es al fin y al cabo lo que en última instancia nos ha procurado avanzar como especie, es la que nos puede liberar de este “yugo biológico” (yugo a la par que ayuda inestimable…hay gente que parece querer vivir de espaldas a la naturaleza, cuando parecen obviar que eso es intrínsecamente imposible).

    Como decía, la sociedad y las circunstancias en muchas partes del mundo ha cambiado: la mujeres ya no necesitamos la protección del hombre. Como mujeres no necesitamos que un hombre nos proteja, nos provea alimento, y nos proteja la prole y ayude a criarla. Es una opción, muy válida, y casi diría que beneficiosa en cuanto que el reparto de tareas hace que uno tenga más tiempo libre y por tanto pueda vivir con mayor desahogo. Pero es sólo eso, una opción. Si las mujeres ya no necesitamos a los hombres para que cuiden de nosotras, entonces yo seré más libre de hacer lo que me plazca. Sí, estoy rompiendo el contrato, pero es que la libertad no será sólo mía, sino que será también del hombre. Me da la sensación de que muchos hombres ven el acuerdo (matrimonio, cuidar de la prole, etc) como un acuerdo no muy justo para tan sólo tener sexo frecuente. Se ven estafados porque su naturaleza es cazadora, les encanta experimentar, explorar. Si las mujeres ya no necesitan a los hombres de esa manera y los hombres ya no tienen que encargarse de una mujer y de sus hijos, todos seremos más libres. Vivimos en sociedad, y no vivimos ya en pequeños núcleos apartados y rodeados de hostilidad. Ahora es más fácil que todos contribuyamos al bienestar propio y de los demás. No necesitamos un padre que cuide de su hijo porque hay un montón más de miembros en la comunidad (incluidas otras mujeres) que se pueden encargar de eso y de promover una red. En realidad, el contrato es el mismo, es sacrificar una parte de tu bienestar (=altruismo) por un bien superior (=asegurar la supervivencia). El altruismo jamás es tal. Es siempre algo que sirve para un bien superior.

    Yo podré escoger que hago con mi vida, y el hombre podrá escoger lo mismo. Todos tenemos derecho de elegir qué opción es más beneficiosa para nosotros de forma individual, sin tener que imponerla a nadie más. Creo que nos estamos dirigiendo en última instancia a eso.

    Así que hablar de que ahora parece estar mal visto que como mujer te quieras quedar en casa cuidando de tu prole y siendo una ama de casa, pues sí y no. Al final, reducir esto a un tema de feminismo y machismo es simplista. Porque la estupidez humana es de lo poco universal que existe y que no entiende de género, edad, raza y estatus social. Antes si rompías el contrato, se te echaban encima porque se sentían amenazados (hombres y mujeres). Hoy en día las mujeres que lo hacen es por ese mismo instinto de supervivencia. Lo llevamos tan a fuego que no nos damos cuenta de que somos libres para escoger lo que queramos. Y que la verdadera igualdad es tener la libertad, unos y otros, de escoger.

    Así que tan falso es que tú no puedas escoger ahora ser ama de casa y hacer una vida tradicional (sí, igual, te tacharán de retrógrada, pero es lo que digo, estupidez que como la energía ni se crea ni se destruye, tan sólo se transforma y cambia de argumento), como decir que antes las mujeres y actualmente en muchas sociedades, las mujeres podían elegir libremente no ser ama de casas. Igual que tú te quejas de no poder tomar la decisión libremente por linchamiento social, es absurdo que no veas que antes ocurría exactamente lo mismo pero al revés. Sólo que a ti, nadie te lo va a negar por la fuerza (propia familia o sociedad). Simplemente y suponiendo que vivas en un país democrático y con cierta garantía de libertad personal, tan sólo te supondrá la molestia de que te hagan comentarios molestos. ¿Ideal? Está claro que no. Cada uno debería poder elegir sin que eso supusiera una merma en la dignidad de la persona. Esto ha sido así durante la historia contra las mujeres que han querido salirse de la norma, y lo han pagado caro.

    Personalmente, creo que el machismo y el feminismo son caras diferentes de la misma moneda. Aún asi me defino como feminista porque la igualdad no está ahí. Claro, el problema es que con el ímpetu de alcanzar ese nivel, uno se pasa de acelerada. Al final de lo que se trata es de abrir las vías de comunicación. Si siempres conmigo o contra mí, la estupidez se multiplicará ad infinitum.

    Como mujer me encuentro en una tensión existencial entre lo que las mujeres de mi familia (de generaciones anteriores) han sufrido, con esa indefensión aprendida que me han inculcado y que hace que el ímpetu y coraje que le echas a otras cosas se torne en desconfianza y miedo (como una manada de orcos que si te sales de la línea se te van a echar todos encima sin piedad), y por otro lado la posibilidad más que clara de poder escoger qué quiero para mi vida, de quitarme esas creencias limitantes que igual tuvieron su función en el pasado, pero que ya no la tienen más. Esto no es una cuestión sólo mía, o de las mujeres, sino también de los hombres. ¿Queremos ser más libres o queremos encasillarnos en clichés y luego echar piedras a cada uno que se aleje de él, sea cual sea? Creo que como especie y habiendo asegurado en muchas partes del mundo las necesidades básicas, haríamos bien si usáramos la materia gris para plantearnos cómo queremos vivir y que en la elección está la libertad.

    A todo esto, sigo siendo feminista, aunque el nombre no me gusta. Algunos incluso me podéis llamar feminazi. La realidad permanece invisible para aquél que no tenga coraje de querer verla.

  • Billy Hubbard says:

    No he leido todavía el artículo completo, pero no he visto ningún indicio de que la autora proponga que existen diferencias en cuanto a su esencia humana entre los dos sexos (ambos son seres humanos). Lo que sí propone es que existen diferencias esenciales entre hombres y mujeres y creo que lleva razón. Lo que tenemos entre las piernas tiene una causa más profunda a nivel genético (nuestros genes XX o XY) que no puede obviarse. ¿Quiere decir eso que no debamos aspirar a la igualdad de derechos?: No, pero creo que negar la realidad para tratar de sostener nuestras fantasías no nos lleva a ningún lado. Todos tenemos derecho a nuestras opiniones, pero no a nuestros propios hechos (éstos son los que son). Hombres y mujeres somos humanos (con los mismos derechos), somos diferentes ¿quién se puede atreverse a negar esa evidencia? y ¿sabes que?: ¡Viva la diferencia!
    Gracias Yael!

  • Ana says:

    Me parece que no tienes mucha idea de lo que dices. Hay muchos tipos de feminismo, incluso alguno al que se le ha llamado esencialista, como el feminismo de la diferencia. Tu argumento es bastante contradictorio y demuestra que no dominas los conceptos de los que hablas.

    1. Fabio says:

      Totalmente deacuerdo. Creo que si buscas el significado de “feminismo” en el diccionario de la RAE te vas a llevar una sorpresa

  • Davicious says:

    Excelente escrito, Yael, felicitaciones. Me lo he leído de un tirón y he disfrutado cada párrafo, sobre todo las secciones en las que “te metes” con lo políticamente correcto, que en mi opinión es una de las plagas de los tiempos moderos.

  • Cecilia M. says:

    No he podido leerlo todo, simplemente no. Evidencia no solo desinformación, sino una total falta de empatía solo con el género femenino. Te sobran las letras, pero te escasean las lecturas. Y no sola las de esas cosas que llamas “artefactos rectangulares rellenos de hojas en el que las palabras que estaban escritas no se podían cambiar” (lo que por otro, indica la posibilidad de que creas que la lectura física ha sido reemplazada por el papel, creencia muy común entre aquellos que no se dedican a algo que implique tal actividad), sino del mundo.
    No te creas la sarta de halagos que inundan tu entrada. Hay más gente ignorante que pensante.

    1. Samantha Núñez says:

      Bueno, puro resentimiento sin contra-argumentación. Si saberlo le das más peso a su postura y se la quitas a la tuya.

  • hermanoskaramasov says:

    aburrido… innecesariamente extenso.

  • Sara Jiménez says:

    Soy abogada y activista, especializada en Violencia de Género, estoy harta de ver como el machismo inunda la vida de muchas mujeres y las desgracia, ah! y conozco a muchas más feministas como yo, que visten de manera muy diversa y tienen unos estilos de vida también diversos. El machismo y el patriarcado trasciende a todas las cuestiones banales que planteas. Conoce un poco de mundo ademas de los 3 libros que te has leído y con los que te sientes legitimada para hablar. Muy acertado escribir algo polémico para darte a conocer, pero en cuanto cierre tu página voy a olvidar tu nombre y lo que dices. Lo que no se me olvida por supuesto es tu cara de imbécil. Das pena.

    1. Flavio Belisario says:

      Ahí, con clase. Insultando y atacando al escritor, pero no a lo escrito. Tu comentario es falacia tras falacia; si tanto se equivoca la autora, dile en qué y cómo; decir “estás súper equivocada” no sirve de nada si no dices en qué.

  • Lau says:

    Hay muchas mujeres en este camino. No todo está perdido. Existe Casilda Rodrigañez, Prado Esteban, la revista Gansos Salvajes, Mónica Felipe Larralde y en feminismo de la diferencia. No estoy de acuerdo en todo lo que dices pero si en la esencia. Gracias, gracias, gracias

  • Lau says:

    A diferencia de ti, si creo que vivimos en un sistema patriarcal pero los verdaderos oprimidos son los niños. Y niños somos todos en el comienzo de nuestra vida. Ser el último eslabón en la cadena de poder provoca indefensión aprendida. Una herida grande que aunque cicatrice está ahí.
    Al ser madre lo vi claro. Pero soy optimista y esto puede ser un paso hacia la evolución en lugar de un estrategia económica sustentada por las ideologías (aunque también).
    Tener un hijo y dejarlo todo me ayudó a conocerme y también supe que necesito escribir y crear, que sin esa nutrición de mi alma no puedo nutrir ni mi casa, ni a mi familia. Que una madre amargadas no sirve.
    Al final hay que buscar caminos de en medio, que los hay. La clave, para mi es la responsabilidad, dejar de echar la culpa a las ideologías, a las políticas, a los mercados y a las circunstancias, que aunque es importante comprenderlas, no determinan nuestras vidas. Mirar dentro y ser valientes. Por qué hago lo que hago? De que escapo si no soy madre y ama de casa? Y si lo soy, cuales son las prioridades.
    Nadie lo dice pero la maternidad y la paternidad traen claridad y una explosión de lucidez que evoluciona las familias y aclara las prioridades. Responsabilidad sobre nuestros hijos, que solo van a ser niños una vez. Ver claro esto, lo es todo. No se puede vivir sin nada, pero si se puede vivir con menos y ser feliz también. A nuestra generación le cuesta reconocerlo. De nuevo gracias

  • Danilo Castelli says:

    Me interesó el desafío de que podría dejar de ser feminista luego de leer todo el artículo (soy hombre y feminista, ¿irá contra mi “esencia”?).

    A pesar de partes aburridas, pretenciosas y mentirosas venía avanzando. Hasta que me habló por chat una amiga porque le pasaron un caso de una mujer que tuvo que huir de su hogar con sus hijos por culpa de su esposo golpeador. Entonces ahí me dije que estaba perdiendo el tiempo leyendo a una persona que no sabe lo que es el feminismo y está orgullosa de su ignorancia, que habla de LAS feministas (y en bloque), y que no sabe que si se cumpliera su programa esencialista ella ni siquiera podría opinar contra el feminismo, porque opinar es cosa de hombres.

    Es gracias al feminismo que estás escribiendo un blog donde podés opinar libremente. Demasiada atención a “la esencia” y demasiada poca a la historia.

  • Daniel Eduardo Alonso says:

    Te felicito, de todas las estupideces que he leído en lo que va del año, ésta es la mas grande, la mejor lograda, la mas aburrida y la que menos sentido tiene. Solo demuestra que cualquiera puede hablar de cualquier cosa, sin tener idea de lo que está diciendo. Total, existen millones de personas que solo manejan los temas por arriba y van a creer que el feminismo es lo que vos decis, son los riesgos de ser semi-analfabetos, tener información parcial y equivocada sobre un tema y creer que lo entienden porque leyeron un artículo en alguna revista de divulgación científica (o en “Cosmopolitan” que debe ser tu fuente de información). Lamentable

  • gineth melo manrique says:

    el artículo cuenta con una muy buena redacción, se me hizo bastante interesante, en realidad logró atraparme y quizás fue por que en realidad el escrito es claro y entendible, pero lo que impidió que compartiera gran cantidad de tus argumentos y por lo tanto tu postura en general, fue que en muchos de los párrafos aparecían prejuicios y generalizaciones que sobraban y además hacían cuestionable la veracidad de tus argumentos.

  • Nyx says:

    “No sorprende que el feminismo
    quiera abolir la diferencia de sueldos, después de todo se sabe que las
    feministas (y las mujeres de izquierda en general) son en promedio 77%
    más feas. Cuando alguien me menciona en twitter y veo en su avatar que
    es una mujer guapa, sé automáticamente que es fan, y viceversa. Si es
    fea seguramente viene a odiarme.”
    Tu entrada -tu persona, en general- perdió toda credibilidad y seriedad con ese vergonzoso párrafo.

  • Ramsés says:

    Lo que actualmente llaman “feminismo”, es, en realidad, puro revanchismo.

    El feminismo visto como la idea de que un ser humano es un ser humano, independientemente de su sexo y que por tanto, mujeres y hombres pueden decidir individualmente como llevar su vida y ser exactamente iguales ante la ley, con derechos y obligaciones es, no solo justo, es racional, es lo suyo.

    Pero lo que prentende el actual feminismo (que ya empieza a ser conocido como “feminazismo” no es mas que puro revanchismo que busca el hacer pasar al hombre al papel que la mujer tuvo en otros tiempos.

    Y ahí tenemos los aberrantes discursos de las “podemistas” que llegan incluso a decir que la heterosexualidad es violación.

  • Carlos says:

    Yo suelo decir la verdad, que defiendo la igualdad de géneros.

  • ECG. says:

    Buenas tardes. Tienes un nuevo lector, me parecen muy interesantes tus artículos y opiniones, y su longitud hace que pueda leerlos en varias sentadas, cosa que se agradece en este mundo de consumo desmesurado de artículos de media página, que vas a tardar aproximadamente lo mismo en leerlos que en olvidarlos.

    Eso sí: que me guste leer tu opinión no significa que la comparta. Te aviso que soy de ultraizquierda, y como imaginarás, mis ideas difieren diametralmente de las tuyas, pero me encanta leer opiniones bien argumentadas. De hecho, a menudo digo que yo no quiero que la gente piense igual que yo, simplemente quiero que piense, y me encanta lo bien fundamentadas y argumentadas que están tus opiniones. Como podrás imaginar, en muchas cosas considero que te equivocas, pero si leyeras mis opiniones seguramente tu opinión sería la misma hacia mí. Pero eso no hará que deje de leerte.

    Felicidades, a seguir escribiendo. A ver cuándo sale el próximo artículo, que a juzgar por el ritmo de uno o dos artículos anuales, o bien será en los próximos meses, o bien todavía tendremos que esperar a que vuelva el frío.

    ECG.

  • Leonardo Alfredo says:

    Hola Yael. Hemos convivido sin conocernos en Caracas y en círculos dogmáticos… te escribiré al fb (como seguidor) porque se me hace necesario compartir diálogos contigo. Obviamente me encanta lo que escribes y cómo lo escribes y si te suena, la palabra clave para haber llegado hasta acá es “desencanto”. 😉

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