Pregúntame lo que quieras

October 25th, 2014

Pregúntame lo que quieras.
Hola, mi nombre es Yael Farache y desde hace varios años escribo Acapulco70, uno de los blogs más populares en español. Si alguien te ha enlazado a esta página, quizás te interese leer algunos de mis artículos, si llegaste aquí por tu propio pie entonces seguramente ya me conoces.

Bien, creo que podría ser divertido por un tiempo tener la opción de comunicarme con vosotros 1 a 1. La idea es que puedas preguntarme lo quieras directamente con cierta privacidad y yo intentaré responderte a ti y a cada persona que me escriba.

Antes de hacer nada por favor lee este post hasta el final y sigue las instrucciones. No me agregues antes de terminar de leer porque cualquiera que rompa las reglas será bloqueado.

¿Cómo funciona?

1. Abre Whatsapp
2. Añade mi número de telefono a tus contactos: +1 604 3568239
3. Listo

¿Qué me puedes enviar por WhatsApp?

Puedes pedirme mi opinión sobre cualquier cosa, o preguntarme algo sobre mí.

Prefiero que seas concreto y vayas al grano a la hora de preguntar. Así podré responder a un mayor número de mensajes.

Usa el sentido común: no me hagas preguntas íntimas que no le harías a una persona que acabas de conocer. Aunque tú me sigas desde hace mucho tiempo y quizás sientes que me conoces, lo más probable es que yo no tenga ni idea de quién eres así que trátame con respeto.

No me escribas solamente para saludarme. Para eso está Facebook. No abras una conversación para hacerme algún comentario irrelevante, esto no es para eso. Si abres una conversación pon tu pregunta directamente, no hace falta decir “hola” y esperar a que yo te responda para preguntar.

Sé paciente, soy una sola persona y seguramente tendré bastantes mensajes, eventualmente te responderé.

Pregunta cuantas veces quieras, no hay límite.

No me pidas mi opinión sobre algún detalle estético. No me preguntes si tu champú tiene o no tiene siliconas. Hazme preguntas con algo de sustancia. Tampoco se trata de películas filosóficas o metafísicas enredadas. Me puedes pedir opinión sobre cosas de tu vida personal, solo procura utilizar mi tiempo de manera inteligente.

Si es relevante para la pregunta que me estás haciendo envíame fotos, me gusta verlas.

Playlist de Octubre

October 3rd, 2014

OctPlaylist

Puedes escucharlo en 8tracks, Spotify, o descargarlo en MP3

Algunas cosas de Septiembre

October 3rd, 2014

Ha pasado un mes entero y no me di ni cuenta. Seguramente tiene que ver con el clima de Vancouver que es perfecto en Septiembre porque no hace ni frío ni calor, y eso te permite vestirte como una persona de bien. He pasado más tiempo fuera de mi casa que en ella. He comprado más jerseys y bufandas de los que cualquier persona debería tener en su armario.

Así que aquí dejaré algunas fotos como constancia de que realmente existió Septiembre y yo lo viví.

Octubre24

Octubre23

Octubre22

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Playlist de septiembre

September 5th, 2014

Me gusta mucho escuchar música y tengo por costumbre crear un nuevo playlist cada mes con alrededor de 30 o 40 canciones que escucharé sin parar el mes siguiente. Esta es la lista de Septiembre:

September

Puedes escucharla en 8tracks o Spotify.

La marabunta

August 29th, 2014

La retórica de Podemos funciona porque es ideología de la identidad. Busca que el votante se identifique con el partido hasta un punto tal en el que el partido se convierte en él mismo. La idea se transforma en una equivalencia de tipo EL PARTIDO = YO = EL PUEBLO. El escenario se complica cuando el partido gana y entonces el gobierno pasa a ser sinónimo del pueblo y todo el que se oponga a él deja de ser el pueblo. Si no estás con Pablo Iglesias, no eres el pueblo. Se termina por asociar a todo el que se opone con fuerzas extranjeras. En Venezuela, al opositor se le trataba de “yanqui” o “proyanqui” o “pitiyanqui” es decir: una persona que es fiel a EEUU por encima de Venezuela ya que Venezuela es Chavez y Chavez es Venezuela.

El mecanismo entra en efecto rápidamente, por poner un ejemplo, en el mensaje privado que una mujer que no conozco me dejó en Facebook y que aparece en la siguiente captura:

Maite Costal Mascato

Ella dice: “Ocúpate de tu país y deja de meterte con Podemos” préstale atención a la frase, la voy a volver a poner para que la leas nuevamente y léela con atención: “Ocúpate de tu país y deja de meterte con Podemos” Es decir, que me ocupe de mi país y deje de meterme con España, pero en lugar de usar la palabra España la sustituye con el nombre del partido: me estoy metiendo con Podemos, que ya es España en su imaginario. Por consiguiente, si Podemos es España, cualquiera que critique a Podemos no es España: a pesar de que todo el mundo sabe que soy española, se utiliza la estrategia de acusarme de ser extranjera para invalidar mi opinión simplemente porque he vivido en otros países como Venezuela o EEUU.

Puede que esta señora sea militante de un círculo de Podemos, o puede que sencillamente sienta un vínculo sentimental con el partido. En muchas ocasiones los que votan a partidos populistas ni siquiera están involucrados de manera activa en la política: ni van a mítines ni están apuntados a nada. Se limitan a comprarse la camiseta, a dejar comentarios en blogs, como mucho a colgar una pancarta en su balcón, y desde luego, llegado el momento, a votar por ellos. Aunque parezca un caso aislado y poco relevante, en cada país hay una marabunta de gente deseando que llegue un populista al poder para implicarse religiosamente con él y desahogarse de un sentimiento de fervor que en nuestras sociedades seculares raras veces encuentra expresión.

A Podemos desde luego le viene de maravilla ese fenómeno y lo estimulan a todo nivel. La idea de que el gobierno es el pueblo se ha utilizado desde la Revolución Francesa con el mismo objetivo: el de oprimir a la nación. Todo tipo de atropellos se cometen bajo la premisa de que se hace por el bien de la ciudadanía. Medidas dictatoriales, tasas de impuestos absurdas, expropiaciones, y en los peores casos hasta gulags y medidas de control que son réplicas de los episodios más oscuros de la historia. Todo se lleva acabo bajo la idea de que el gobierno es el pueblo.

Por ejemplo, cuando expropian una empresa lo hacen “por el pueblo” porque según su discurso, al expropiarla las ganancias de la empresa “serán de todos” cuando en realidad se expropia desde el gobierno con la idea de meter el brazo hasta el hombro y financiar la fiesta de corrupción y de amiguismo. La marabunta, desde luego, no ve un duro porque cuando toca repartirse las ganancias de ese trabajo de piratería que es el acto de gobernar de manera socialista, queda en evidencia la treta: el partido quiere que tú te identifiques con ellos, pero ellos no se identifican contigo. Cuando hay que repartir no hay pueblo que valga, ahí la distribución se hace entre la clase gobernante. No quiero decir con esto que sería mejor si entregasen los dividendos a la marabunta, después de todo el gobierno para ellos no es otra cosa que una mafia a sueldo que roba a unos para dárselo a otros. Lo que quiero decir es que la marabunta es la única criatura capaz de tropezar dos mil veces con la misma piedra sin escarmentar: una y otra vez participan del timo de la estampita.

En realidad la idea de pueblo, ese “nosotros” que somos los gobernados, el tú y yo, el hombre de a pie, no es otra cosa que la sumatoria de los individuos que componen la nación. El gobierno no es ni nunca será equivalente a la ciudadanía, y cuando toca aplicar medidas raras veces se hacen con la ciudadanía en mente, independientemente de lo que diga el discurso. Cuando el gobierno viola los derechos de un individuo, no sólo está violando los derechos de una persona en concreto, está violando los derechos en general, los de todo el pueblo porque nadie garantiza que si hoy se lo hacen a A, mañana no lo harán con B, con C, y hasta contigo. Esta es la realidad que la ideología populista busca opacar de forma desesperada. Cuando hacen a la gente creer que hay dos tipos de ciudadano, “nosotros” (que somos el pueblo) y “ellos” (que son la casta, o los extranjeros, o los yanquis, o lo que sea) la gente que les vota cree que son intocables y que las violaciones sólo se harán en contra de ese “ellos pervasivo” nunca piensan que también se pueden hacer en contra de “nosotros”. Al final todos caen, desde luego, porque el único “nosotros” para cualquier gobierno son las cabezas de su propio partido.

Esta marabunta de gente que vota a partidos populistas hiberna en todos los países del mundo. Cuando las situaciones son las propicias y aparece un líder dispuesto la marabunta se levanta y el país descubre que en él ha dormido siempre esa bestia. Si Podemos llega a ganar las elecciones lo hará apoyado por este tipo de gente, y España se llevará una sorpresa amarga. Muchos de vosotros descubriréis de golpe que no sois españoles, sois “europeístas” o cualquier otro término que convenientemente se sacarán de la manga llegado el momento.

“Ricos buenos – Ricos malos” el debate

August 23rd, 2014

Se desarrolla siempre con argumentos parecidos y el resultado es predecible. El que defiende la riqueza: “los ricos consiguen su dinero por medio de su esfuerzo”. El que la ataca “¿quieres decir acaso que el pobre no trabaja?” A relucir salen todo tipo de ejemplos de pobres que tienen dos y tres trabajos, madres solteras y padres de familias numerosas que sacrifican mucho para poder dar de comer a sus hijos. ¿Acaso el esfuerzo del pobre vale menos que el del rico? ¿Acaso el reponedor del Mercadona que trabaja 8 horas al día no se esfuerza? Es este el punto en el que agoniza el debate porque si hablamos de esfuerzo como tal, quizás ambos: el empresario rico, y el empleado pobre; se esfuerzan en igual medida y aún cabe la posibilidad de que en términos de horas y minutos, el pobre se esfuerce más. Esta realidad parece negar la premisa de que los ricos (como concepto, como “aquellos que han triunfado económicamente) lo son porque consiguen su dinero trabajando. Parece que este argumento da la razón al que piensa que el que es rico lo es porque algo malo habrá hecho, porque oprime o expolia al pobre.

El error es idiomático porque aunque la idea detrás del argumento es la correcta, las palabras no son las precisas. Aunque el esfuerzo es una condición necesaria para crear riqueza, la diferencia entre “el rico” y “el pobre” no radica ahí. Tampoco radica exclusivamente en las habilidades de cada uno: hay pobres hábiles y ricos sin talento. La característica que los diferencia es un valor, el de la responsabilidad. Un hombre que ha conseguido triunfar económicamente mediante su trabajo es ante todo una persona responsable. Una persona que no consigue sus aspiraciones, y los pobres suelen caer en esa categoría, no suele serlo.

Responsabilidad no significa poner el despertador y ser puntual. Tampoco es un sustantivo: “una responsabilidad” o “dos responsabilidades”, no es algo que otra persona te otorga, por ejemplo, en la oficina. Ser responsable no es hacer lo que te dice la autoridad sin más. Ser responsable implica algo completamente diferente y, si vives en el mundo moderno, casi radical: es comprender que cada uno de tus actos tiene consecuencias que te afectan a ti directamente. El reponedor de un supermercado ha elegido un trabajo en el que por mucho que se esfuerce no tiene la capacidad de ser responsable porque ser empleado es estar alienado de las consecuencias de tus acciones: tú siempre ganarás lo mismo, el mismo cheque a fin de mes, independientemente de lo que ocurra, de cómo le vaya a la empresa, de qué esté ocurriendo en el mundo. La única consecuencia que te puede afectar es un despido. La forma de pensar de una persona que elige ser un empleado, no suele ir acorde con la idea de la responsabilidad como forma de vida, por el contrario, suelen ser personas que si han de elegir entre ser libres y tener seguridad escogerán lo segundo. La persona que triunfa económicamente raras veces se somete a un escenario en el cual no es responsable de sus acciones, porque sabe que si se esfuerza en uno de los casos obtiene una medalla y en el otro obtiene independencia. El reponedor de un supermercado, que aunque se esfuerce, decidió tener una familia numerosa que no sabe si podrá mantener, o pedir un crédito que no sabe si podrá pagar, no es una persona responsable. El rico que ha aprendido a elegir la independencia aunque para ello tenga que sacrificar la seguridad, no comete este tipo de errores porque al no ser un empleado las consecuencias de sus actos las sufre de manera inmediata, por eso y no por otra cosa ha aprendido a elegir bien.

Si el contenido de esta nota te ha parecido indignante y te sientes ahora mismo tentado a escribir un comentario para señalar que no todo el que es rico lo consiguió por medio de su esfuerzo, que hay gente que lo ha heredado y que Rajoy, Bárcenas, todos los tópicos que se te puedan ocurrir… No estamos hablando de eso, no estamos hablando del rico como sujeto, sino del rico como concepto.