Va por ti, Luisa

February 7, 2024

Este es un post que va de dos cosas: de la amistad y de la venganza.

La gente tiene problemas para hacer amigos. Hay una escasez a todo nivel de amigos, crónica y sin final previsible. El malestar es general y la gente se queja donde puede. Se sienten solos, no hay con quién compartir. Lo sé, a mí también me pasa. Es un drama. Pero ese no es el punto de este post, o al menos no el único punto.

Ahora mismo estoy en una situación envidiable: tengo los pies en la arena, una coca cola en la mano, el sonido de las olas del mar de Miami rompiendo en la orilla a unos metros de mí, y en lugar de disfrutar de este panorama estoy pensando en la amistad y en la traición.

Es por dos cosas que se han dado en simultáneo. La primera: un buen amigo del pasado que contactó conmigo por mensaje privado de Instagram y que resultó ser un fraude. La segunda: que se cumplen 10 años de la mayor traición que me han hecho y le debo a esa persona su merecido desde entonces con lo cual creo que voy a enderezar las cuerdas torcidas del destino con una sola piedra, voy a poner las cosas en su lugar hoy mismo y lo voy a hacer con la excusa de reflexionar sobre lo que es la amistad.

Quizás no debería decíroslo, lo de la excusa, pero creo que estamos mayorcitos ya y entendemos lo que es un ardid literario. Que vosotros queréis el salseo, yo quiero la retribución, pero ambos tenemos que convencernos primero de que somos buenas personas y que estamos aquí por y para la filosofía, como el que se compraba la revista Playboy por los artículos. No tengo problema en ofreceros el disfraz junto con el veneno.

La venganza además es importante, es la cara amarga de la Justicia, pero tiene su razón de ser. Si te hacen algo pérfido y no te vengas dejas el Universo en desorden. Al vengarte estás devolviendo cada cosa a su lugar. El pérfido (o en este caso la pérfida) a su pérfido sitio y tú de vuelta al tuyo, superior, arriba, por encima. Lo que mueve la venganza es la sed de reestablecer un orden que ha sido alterado con maldad.

Pero vamos a empezar suavecito, piano piano, no conviene asustar. Vamos a hablar primero de mi amigo, el fraude. Imagina que tienes un amigo, durante años sois amigos. Habláis todos los días, o chateáis que es lo mismo. Os contáis vuestros sueños, miedos, pequeños triunfos cotidianos, con complicidad le gastáis una broma a un amigo común, no sé, lo que hacen los amigos. Años en ese plan. Después la amistad se disipa pero el recuerdo se queda en tu memoria. Veinte años más tarde te manda un mensaje privado de Instagram. Lo abres, PUM tu amigo de juventud ahí, saludándote. Que gusto, que alegría.

Resulta que tu amigo está viviendo en otra ciudad pero cuando le dices que entre tus intereses está el shaktismo, que es un tipo de tantra, te dice que justamente va a ir a tu ciudad a hacer un curso de ese tema a finales del mes que viene. Que si quieres ir con él. Te pasa un enlace que no lleva a ninguna parte. Le haces preguntas y responde raro. Al día siguiente te pasa otro enlace, este sí es el bueno, un curso de tantra en tu ciudad. Le preguntas si hay que ir solo o en pareja. No lo sabe. Que no sabe nada del tema, vamos. Al final todo parece apuntar a que se inventó lo del curso ahí, en el momento, improvisando, para llevarte a una clase tántrica con la intención más antigua de todas. Que la intención no era reanudar una amistad sino follar. No solo quiere follarte hoy es que probablemente también tenía esa intención hace veinte años pero eras medio subnormal y no te dabas cuenta.

Entonces ¿pueden ser amigos un hombre y una mujer?

Podría uno confundirse y pensar que sí, pero no. No existe esa amistad. Si hay una amistad es porque hay un interés de por medio de una o ambas partes. El hombre quiere follar, la mujer quiere sacarle unas Fantas. Y en esa tensión se debaten este tipo de amistades en la gran mayoría de los casos. Un tira y afloja a cambio de Fantas.

No necesariamente es una cosa maquiavélica. Muchas veces los implicados no son conscientes de los intereses que de fondo los mueven, la amistad se da en autopiloto. Te echas un amigo, no te das cuenta de que lo que te gusta es su atención, o que te lleve a sitios, o lo que sea. A ellos les pasará también, supongo, que no se dan cuenta en un principio que la amiga les parece fascinante porque quieren verle las tetas.

Otras veces sí. Te la juegan de manera consciente. Saben que lo de la amistad es solamente una estrategia. Pueden ser muy calculadores y pacientes. Cuando hablo de interés sexual no me refiero solo a la dimensión más carnal, puede ser un interés romántico también, la cosa está en que a un hombre no le interesas como persona sino como mujer, y por lo tanto la amistad no trasciende la polaridad del sexo.

Vale, la amistad entre hombre y mujer es un mito, pero ¿existe la amistad entre mujeres? Tampoco. No.

Las mujeres nadan en la corriente de la masa. Esa es su condición natural. La mayoría no llega a sacar jamás la cabeza. Las mejores tienen un pie dentro y otro fuera. La función social de la mujer es la de ver quiénes cumplen los estatutos y quiénes los violan, y al que se sale demasiado del agua le meten un porrazo.

Así que las mujeres compiten entre sí y contigo por estatus dentro de la corriente. Cada segundo de sus vidas es un pacto con el entorno cuyos términos siempre varían pero nunca llega a firmarse. Están renegociándolo todo el tiempo, viendo lo que es y no es apropiado, hasta donde pueden o no ir, y cuando te les acercas buscan involucrarte en ese proceso.

En ese esquema si quieres echarte una amiga tienes que elegir entre abandonar tu identidad o mentir.

La primera opción es permitirle que te moldee de acuerdo con los estatutos de la corriente. Convertirte en una arcilla maleable, fundible, para poder encajar en el agujero que te va a indicar, para hacerle creer que, al igual que ella, nadas allí. Eso puede parecer un proceso inocuo pero la mente es repetición y cuánto más cedes más terminas pareciéndote a la corriente en la que te has zambullido. Permitirás que te quiten, con el goteo de críticas, juicios morales y chantajes emocionales, todo aquello que te hace única.

La segunda opción es mantener tu identidad intacta a cambio de trabajo o humillación. Para mantenerte con todas tus cualidades y no sucumbir al moldeamiento forzoso o bien te conviertes en la líder del grupo y lo haces tan bien que prefieran modelarse a tu imagen y semejanza que a la de la corriente o bien aceptas tu humillante lugar en el último peldaño del estrato social con todas las vejaciones que eso conlleva. Pero si eliges el primer punto, el de convertirte en líder también sacrificarás lo que te hace diferente, no serás única sino que tendrás una cola de “amigas” copiando todo lo que haces y envidiándote en secreto.

Esto es muy fácil verlo en la historia que voy a contar a continuación (EL SALSEO)

Tuve una amiga. Me traicionó. Se llama Luisa. No voy a decir su nombre completo porque lo que voy a contar es bastante fuerte y aunque se lo merece, se merece que lo contase todo y que me diese igual, hay una parte de mí que se resiste a repartir palos, a hacer que google indexe esto junto a su nombre completo y estropearle así el resto de la vida. Llamémoslo nobleza de espíritu o moralidad de esclavo, las dos perspectivas me sirven.

Luisa llegó a la universidad el primer día de clase con unos parches en la nariz porque se había hecho una cirugía estética. Había llegado tarde además, entró cuando estábamos todos ya sentados y el profesor estaba explicando algo, así que mi mente rápidamente la clasificó como una persona de poco interés. La metí, por así decirlo, en la carpeta del spam, allí a donde va a parar la gente a la que pasas a ignorar por defecto como si fuesen un popup o un banner pero de la vida real.

Ese mismo día por la tarde estábamos en una clase de filosofía y sin darme cuenta caímos ella y yo en una discusión muy interesante en la que me demostró que me había equivocado. No era spam, tenía intereses especiales, profundidad y cierta capacidad para improvisar, para salirse del guión, para lanzarte una curva. Nos hicimos muy amigas.

A Luisa se le ocurrían locuras a las que yo me apuntaba porque me divertían. Mi papel era más pensativo o reflexivo quizás, ella me admiraba y eso me gustaba, pero lo que más disfrutaba de la relación era que podía hablar con ella sobre cualquier cosa como si estuviese hablando conmigo misma. Había una conexión especial. A través de esa conexión descubrí un lado más espiritual de mi personalidad que hasta entonces desconocía.

Como entenderéis, valoraba mucho esa amistad. Ocupaba un sitio importante para mí, y como para mí la coherencia es muy importante mis actos reflejaban ese amor fraternal que sentía hacia ella, quiero decir que no era solo de palabra, le daba una prioridad sobre cosas que a mi entender eran secundarias. Esto no era recíproco, me fui dando cuenta con el tiempo de un patrón claro de desaires de su parte hacia mí al que debí hacer caso, pero no le di mucha importancia creyendo que eran solamente tonterías y que para lo importante seguramente estaría allí como lo estaba yo para ella.

Me fui de Venezuela y mi blog se hizo muy popular. Al principio era sobre moda y belleza, pero después fue derivando en temas más profundos, más personales, confesionales si se quiere. Del grupo de gente de mi universidad recibía aplausos continuos, todo el mundo me hacía la pelota, fui de viaje a Venezuela en esa época y todo el mundo quería dejarse ver conmigo. Luisa la primera.

Justamente en el apogeo de la fama primigenia de mi blog se me ocurrió lo de las webcams. Mi idea en principio era ponerme una webcam, entender ese mundo y después escribir un libro al respecto. Pretendía llevarlo en secreto y únicamente revelarlo cuando el libro estuviese hecho, así pretendía mantenerme haciendo las dos cosas: el blog y la webcam, en paralelo.

El problema de origen es que fui lo suficientemente tonta como para ponerme de avatar en la página de webcams una foto que había usado en mi blog, así que no tardaron ni un mes en reconocerme. Salieron vídeos y fotos, capturas de pantalla, todo tipo de mierda y justamente pasó en mi cumpleaños. La cosa se hizo viral, cientos de miles de tweets sobre mí y sobre todo eso, algo verdaderamente humillante y desolador.

Como mi blog era famoso en España y no tanto en Venezuela, pensé que cabía la posibilidad de que nadie de mi entorno primigenio, digamos, hubiese visto esta información. La gente que lo compartía en twitter eran españoles con lo cual la única forma en la que podías enterarte de que esto estaba pasando si eras de Venezuela era buscando manualmente mi nombre o la dirección de mi blog en twitter. Pensé que igual nadie se había enterado, pero vivía con esa incertidumbre.

Quiero aclarar, antes de continuar, que a día de hoy como hay tantas mujeres con una cuenta de onlyfans y se ha normalizado bastante todo este tema podría parecer que es algo sin importancia, pero cuando esto pasó no existía Onlyfans, ni Youtube Live, ni siquiera existía Twitch, las únicas haciendo streaming en directo éramos nosotras, las camgirls, y la línea que dividía a las mujeres normales de las camgirls era infranqueable. Que saliera algo así sobre mí era impensable.

Poco tiempo después Luisa pasó a ignorarme en Facebook. Lo que antes era una relación normal en la que nos dábamos la una a la otra “likes” y nos dejábamos comentarios en las fotos se transformó en una relación en la que ella pasaba totalmente de mí, pero sí seguía hablándome por mensajes privados, como si nada hubiese ocurrido. No entendía nada, y se lo pregunté, le pregunté por qué estaba rara conmigo, me quiso hacer creer que eran imaginaciones mías.

Pasaron meses así. Hablando con ella por mensaje privado pero siendo ignorada en público y sin entender muy bien el por qué. Hasta que un día otra amiga, una amiga que no era ni siquiera cercana, me escribió con mucha vergüenza para contarme lo que estaba pasando. Me dijo que todo el mundo lo sabía, que se habían estado pasando mis vídeos y mis fotos de mano en mano, incluso me pasó capturas de pantalla de grupos de Facebook en la que muchos de mis amigos decían cosas horribles sobre mí, hubo una conocida que se dedicó días y días a postear capturas de mis videos por todo Facebook.

¿Cuál fue el papel de Luisa en todo esto? Me llegó de dos fuentes diferentes, gente sin relación entre sí, que una de las personas que estaba divulgando mis vídeos entre la gente de la universidad era ¿quién? Luisa. Mi amiga. Mi mejor amiga. Llegué a la conclusión de que posiblemente fuese ella quién lo descubriera en un principio, al buscar mi nombre en twitter. No es algo que me conste, pero lo intuyo. Algo me dice que es así como pasó.

Ponte en el lugar de Luisa, haz el ejercicio. Imagínate que a un amigo o amiga tuya le pasa algo que en apariencia es gravísimo. Imagina que no se lo dices, no le dices que lo sabes, ni le preguntas cómo se encuentra, pero tampoco te quedas callado sino que coges aquello que le va a destruir la vida y te pones a distribuirlo detrás de sus espaldas para reírte de él con todo el mundo mientras que sigues haciéndole creer que nada está pasando, llevas la amistad en privado como si nada. Cuando te pregunta qué pasa lo convences de que está en su imaginación. Ese es el nivel.

En esa época me dejaba llevar por mi instinto –que es ir de frente– y no conocía otra manera más sofisticada de abordar situaciones difíciles, no entendía lo que es la diplomacia ni la estrategia, lo que hice fue confrontarla. Se lo pregunté directamente. Le dije: “Oye Luisa, me están diciendo esto sobre ti, pero no me creo que sea cierto, por favor dime qué es lo que está pasando” y su reacción fue reveladora. La vi utilizar todas las herramientas de manipulación que existen. Desde hacerse la enfadada porque yo estuviese “poniendo en duda su integridad”, pasando por hacerse la víctima, mentirme con excusas raras, e incluso, como veréis en el email de abajo, utilizar la enfermedad de su madre, que sufría de cáncer de pulmón para decirme que no tenía derecho a hacerle esas preguntas porque ella estaba pasando por un momento muy difícil. Los dos emails de abajo fueron la última conversación que tuve con ella. Pulsad sobre las imágenes para verlas en grande si queréis leerlo.

luisa fonti, luisa fontiveros

Imagino que se entiende pero voy a llevar el punto que quiero hacer hasta el final. Las mujeres no son amigas de las mujeres porque por muy compenetradas que creáis estar, lo femenino es por definición gregario. Las mujeres pertenecen a la corriente y si te sales de la corriente no se van a ir contigo, van a seguir la corriente y golpearte lo más fuerte que puedan para desmarcarse o para que vuelvas a entrar tú también a nadar con ellas en la mierda. Como es el caso de Luisa que en lugar de defenderme o de quedarse callada se vio en una situación débil en la que tenía que demostrarle a la corriente que sí, que seguía formando parte, que no estaba sacando la cabeza por encima de su superficie. Que para nada se ponía de mi parte. Para preservar su lugar se le hizo indispensable convertirse en la porra con la que se me daba.

Luisa, como muchas mujeres que no terminan de encajar del todo en la corriente, tenía dimensiones secretas, privadas, que no exponía al público. Vivía, por así decirlo en un armario muy grande y muy oscuro, de profundidad muchísimo mayor que el mío. Mis vídeos son una tontería comparado con los secretos que ella guarda y de los que me había hecho confidente y que contaré más abajo. Eso debió producirle una disonancia cognitiva de las duras, y su error, tal vez, estuviera en pensar que iba a tragarme su teatro de estar escandalizada por mis vídeos cuando los secretos de ella que guardaba y seguí guardando diez años son del color que son. Si me hubiese dicho la verdad, si hubiese sido honesta conmigo y me hubiese dicho “lo siento de verdad pero si no hacía eso me ibas a arrastrar contigo y no podía permitírmelo… “ lo hubiese entendido.

En el email que le escribí, en el último párrafo, le dije que algún día pondría esta historia en mi blog y que todo el mundo lo leería. No lo hice en su momento y de eso han pasado diez años. Se cumplen este mes. Diez años ha tenido para acercarse, para pedirme disculpas, resarcirse de alguna manera, o por lo menos desaparecer de mi vista. No ha hecho ninguna de estas tres cosas porque ni siquiera ha sido capaz de cortar y dejarme en paz.

Ha utilizado estos diez años para copiar todo lo que ha podido las cosas que he hecho, aquellas que encajaban dentro de la corriente. Aclaro que no es que me moleste que me copie porque crea que alguien ve lo que ella hace, tendrá su público, vete a saber, pero todo el que esté leyendo esto la está conociendo por primera vez, no es por ego que me jode que me copie, sino porque lo que siento es como si tuviera un parásito chupándome la sangre.

Es un contínuo, un goteo de fusiles cansino que lleva diez años y en el que muchas de las cosas, por sutiles, sé que no las vais a ver. Pero os cuento un par, unas que son bastante más obvias para que veáis cómo juega. Primero se abrió un canal de Youtube en el que intentó de forma mediocre replicar mi blog cuando trataba sobre temas superficiales. Abajo podéis ver uno de los primeros vídeos que subió a su canal de YouTube en el que copió la foto del post que yo había puesto en mi blog siete años antes. Podríais pensar que es una simple coincidencia y que posiblemente Luisa nunca vio ese post de mi blog, pero abajo os dejo la factura de qué sí lo vio y de hecho lo compartió en Facebook en su día.

 

Con esto lo que quiero señalar, no es simplemente que haya copiado una foto, sino la intención que había detrás. Si copió la foto al abrirse un canal de YouTube sobre exactamente los mismos temas de los que yo hablaba en el apogeo de mi blog es porque pretendía subirse a mi corriente, es decir, que a pesar de todo lo que me hizo yo seguía siendo el objeto más brillante en su periferia, hacia el que se deja arrastrar hasta hoy. No me hacía ninguna gracia que me copiase los temas del 2012 de mi blog, pero lo que definitivamente no me gustó ni un pelo fue cuando eso no le pareció suficiente y quiso pasar a copiarme la temática posterior.

Porque hace unos meses decidió abrirse su propio blog en el que escribe sobre “todos los temas que le interesan” y cada post que pone parece que estoy leyendo a una versión cutre y medio lerda de mí misma en el pasado. Es la sensación más rara del mundo, como un eco de ti mismo en el que te reconoces pero no eres tú. Encima con CERO ingenio o capacidad estética porque está abierto en blogspot con un título que da vergüenza ajena y fotos de Shutterstock o de Alamy o algo encabezando los posts. No lo enlazo ni pongo capturas porque me puede la verguenza ajena.

Es evidente que no me va a a dejar en paz, y que la única razón por la que copiándome no ha llegado a poner un pie en Myfreecams es porque lo tiene dentro de la corriente y su deseo de transformarse en una copia de los chinos de mí no es lo suficientemente fuerte como para intercambiar las plácidas tardes de café y té con las amigas pijas de su instituto por la transgresión dura que representaría desnudarse en internet, que se pueden decir muchas cosas de alguien que hace eso último, pero nunca se le podrá acusar de ser tibio, ni gris, ni vivir a medio camino entre lo que quiere y lo que hace. Pero estoy convencida de que si no estuviese mal visto en su círculo social estaría con un consolador en el culo delante de todo internet.

Ahora tengo que contar lo que hacía Luisa en su armario, de lo que me hizo partícipe, y por lo que jamás la juzgué para que entendáis la brecha. Os lo digo en dos palabras: incesto. Se dedicaba al incesto. Luisa tenía un novio llamado Paulo, un rubito Summer de buena familia y pulcras costumbres del que me decía que estaba aburrida pero con el que no terminaba porque  le aportaba cierta sensación de estabilidad y rutina en su vida, imagino. Luisa vivía en un chalet muy grande de cuatro plantas en la mejor zona de Caracas y sus padres viajaban de vez en cuando, cuando lo hacían era su hermano mayor, Santiago, quien se quedaba a cargo.

Me contó que en una de esas ocasiones en las que los padres se fueron de viaje, metió a Paulo a escondidas en la casa con la intención de que se quedase a dormir con ella. En un punto de la noche escucharon de acercarse al hermano, así que Luisa metió a Paulo en el armario del cuarto. Me contó que estando Paulo en el armario su hermano entró al cuarto, se abrió la cremellera de los pantalones, se sacó la polla y le dijo que se la chupara. Yo pensé que me estaba tomando el pelo cuando me lo contó, por lo surreal de la situación, pero hablaba completamente en serio. No recuerdo qué me dijo sobre cómo terminó el episodio, cómo sacó al hermano del cuarto y al novio del armario porque mientras terminaba de contar la historia mi cabeza se quedó procesando esa información, lo del hermano exigiendo su mamada y su voz era un eco distante. Lo único que recuerdo es que ella no estaba segura de si Paulo había visto o escuchado algo de lo que pasó entre ella y su hermano o no. Me lo contó porque me estaba pidiendo ayuda, quería que la ayudara a encontrar una manera de averiguar si Paulo se había dado cuenta o no de lo que había pasado porque le daba pánico y vergüenza al mismo tiempo.

Juntas recreamos la situación para ver si era posible, desde el armario, ver con claridad lo que había pasado entre ella y su hermano. Había ocurrido justo en frente del armario pero a cierta distancia, Luisa estaba sentada en el escritorio y el hermano se le acercó por la izquierda. La habitación era grande y  había cierta distancia entre el escritorio y el armario. Lo que más le preocupaba es que las puertas del armario eran de madera blanca, con rejillas, algo como esto y creía que por las rejillas quizás Paulo hubiese visto lo que pasó. Total, que me metí en el armario y ella se puso en el escritorio y repetimos la escena dos o tres veces para ver qué se veía, si es que algo se veía y no llegamos a ninguna conclusión. Pudo haberlo visto o no, yo me inclinaba por pensar que sí, porque al final estaría super pendiente de lo que estaba pasando, pero al mismo tiempo estaría nervioso porque no quería que lo vieran, en resumen, le dije que creía que posiblemente no lo hubiese visto para que se quedara tranquila, aunque yo creía que había probabilidades de que sí.

Pensando en la situación llegué a entender que no sería la primera vez que algo así ocurría porque nadie va a ir al grano de esa manera con una propuesta tan novedosa y rompedora. Nadie le va a decir a la hermana de buenas a primeras el equivalente en venezolano de “chúpame la polla” a ese punto se llega con el tiempo. Que Luisa y su hermano posiblemente habían mantenido una relación incestuosa desde antes y ese episodio era algo que por fuerza tenía que haber ocurrido anteriormente.

Por eso, por la dimensión del secreto que guardaba Luisa y su apetito sexual que era voraz e indiscriminado  es que me sorprendió que fingiera escandalizarse al enterarse de lo mío, que distribuyese mis vídeos y me mandase un email manipulándome para hacerme sentir culpable como si estar delante de una webcam fuese moralmente reprobable. Puede que lo sea, pero no estaba ella en la mejor posición para señalarlo.

Imagino que ahora sí me va a escribir un email, o diez, para pedirme perdón y pedirme que quite este artículo de mi blog, porque va a ser expulsada de la corriente como lo fui yo hace diez años. Sus amigas de tés y cafelitos por las tardes lo mismo empezarán a ignorarla en público y a relacionarse con ella solo en privado, y cuando les pregunte qué les pasa, por qué están raras, le dirán que está todo en su imaginación. Después descubrirá porque algún valiente se lo contará, que leían este artículo en reuniones para reirse de ella, posiblemente una de sus mejores amigas se dedique a distribuirlo a todo el mundo, para desmarcarse.

Como véis es posible que la amistad no exista. Ni entre hombres y mujeres, ni entre mujeres y mujeres, y no me queda claro si entre los hombres existirá o no. Si crees que tienes un amigo o una amiga verdaderos es porque la amistad no ha sido puesta a prueba en el grado suficiente para que te hagan todas estas mierdas, porque las personas con honor que actúan a consciencia son muy pocas en este mundo y estamos muy bien repartidas.

De manera que lo que queda, el remanente, es un deseo de formar nexos o conexiones con otras personas. Me encantaría tener una amiga. Alguien con quien hablar que entienda de lo que le hablo y le interese y que pueda traerme también temas interesantes, que hablemos sin tapujos y podamos rebotar ideas. Me gustaría mucho encontrar a alguien así. Lamentablemente ese mismo deseo es una debilidad, si no estoy muy atenta y despierta es algo que los demás pueden usar para conducirme de alguna manera por caminos raros. La única manera de echarme una amiga sería buscarme una que viva realmente fuera de la corriente. Puede que suene egocéntrico y lo que quieras pero de momento soy la única que conozco. Me he planteado buscarme una amiga asperger o autista porque por las características de esas personalidades, son incapaces de nadar con la corriente aunque quieran, pero no conozco a ninguna. Igual alguien que me lea tiene mi mismo problema, no lo sé.

Calculo que dentro de 30 años será el mejor momento para la amistad entre mujeres cuando las hijas de quienes se han vacunado del Covid lleguen a la madurez. Que gran época será aquella para la amistad entre mujeres. He nacido en la década equivocada, treinta años antes de la gran revolución de mujeres autistas que se echan amigas por fuera de las corrientes.

Si eres mujer y sospechas que podrías estar en el espectro autista o asperger y te hace falta una amiga escríbeme: [email protected]

La curiosidad mató ¿a quién?

January 22, 2024

Dicen que “la curiosidad mató al gato” y esa frase la utilizan para describir situaciones en las que por meterte donde no te llaman te cae el proverbial piano en la cabeza desde el cuarto.

Pero esa frase significa otra cosa más profunda y es que Conocer es Morir. Para explicarlo necesito dar un rodeo, pero tenme paciencia que este es un post corto pero para toda la vida.

El interior es el exterior. La separación entre ambos es tenue y sobre todo es reflexiva. Así que aquello que se le atribuye a la Divinidad también se le atribuye al espacio que nos habita. De la Divinidad se dice que es trinitaria, que tiene tres partes. Los cristianos lo reconocen en la Santísima Trinidad. Los judíos en el Ein, Ein Sof y Ein Sof Aur de la Cábala. Los hindúes en el Trimurti. Freud decía que era el Superyo, el Yo y el Ello, no lo decía de la Divinidad, sino de la psique, pero es lo mismo.

Tanto la Divinidad como la Psique humana se dividen en partes y podríamos hablar de tres o de muchas más, ya depende del enfoque. En la que quiero señalar son tres o cuatro partes. Está el Jugador, la Pelota, y el que Observa o sea, tres partes, aunque si tomamos en cuenta el juego en su conjunto podríamos hablar de cuatro, pero da igual eso. El Jugador es quien creemos que somos la mayor parte del tiempo, es el agente, el que mueve. La persona que tiene una vida cotidiana con unos parámetros determinados en el que se desenvuelve con el papel que cree que tiene que representar. La Pelota es quien recibe, es el objeto de las acciones. El que Observa no es ni el agente ni el que recibe, sino el que reside en la distancia, el que ve.

Imagina que eres una persona con tendencias masoquistas, disfrutas de que te inflijan dolor. No puedes entender la postura contraria, la del sádico que lo administra a otros. Posiblemente consideres que para ser un sádico hay que ser en cierta medida un psicópata. Puede ser. Ahora observa lo siguiente… cuando sientes el dolor lo haces desde la posición de la Pelota, del Objeto con el que otro juega. Normalmente es muy difícil hacer el ejercicio de trasladarse de una Persona a la otra de esta Trinidad, sobre todo en medio de una transacción como esta. Pero vamos a intentarlo en este ejercicio mental. Si durante el efecto del dolor pudieras pasar de habitar la Pelota, el Objeto de juego, a habitar tu parte activa, a ser el Jugador, entonces verías que eres tú mismo quien te pone en situaciones masoquistas, eres quien inflige el dolor a otra parte de ti mismo, y eso lo encuentras placentero. Desde la posición del Jugador verte a ti mismo como Objeto que sufre el dolor es placentero porque es una postura sádica. En todo masoquista vive inscrito un sádico y viceversa. Son un solo Eje, y eso resuelve la tensión que existe entre ambos, elimina la polaridad. Al concluir este ejercicio ganas la perspectiva del que Observa, porque has Trascendido el problema del dolor. Como resultado entenderás al sádico, porque lo verás dentro de ti, aceptarás también esa parte tuya que vive entre sombras y podrás amarlos: a ti mismo y al sádico con sus peores defectos. Aclaro que no significa que se justifique el sadismo en ninguna de sus formas, simplemente que se ha ganado una perspectiva desde la cual se comprende a la persona que hay detrás del sádico porque se conoce el origen del impulso. Tu relación con el placer y con el dolor tampoco saldrá ilesa, posiblemente sea más difícil para ti diferenciar el placer del dolor, dónde se encuentra la frontera ya que la frontera entre tú como Objeto y tú como Jugador en ese parámetro ya no estará tan clara. No te hará falta repetir más esa experiencia, te habrás salido del bucle porque la parte de ti que disfrutaba del masoquismo se ha desdibujado y se ha ganado una nueva perspectiva.

Como ves, es una línea muy fina la que une el Conocer con el Observar y el Observar con el Amar. A lo que voy es que amar realmente no es otra cosa más que conocer, pero conocer es necesariamente observar. Así que al final lo que se Conoce es aquello a lo que se Observa, y en el acto de esa observación se termina amando incluso a aquello que creemos denostar. Aquí viene la parte más difícil y a lo que iba: la Observación real, como la que expliqué arriba es la única forma de conocer y de llegar a las verdades últimas pero requiere de un gran compromiso, hay que moverse de la posición de Jugador o de Pelota a la posición de Observador del Juego. Cuanto más tiempo pasas como Observador menos tiempo pasas jugando, o como pelota. La mente es una criatura de repetición, aquello que repetimos es lo que somos, así que cuanto más Observas más te desdibujas de tu Yo, de tu realidad individual. Si se quiere conocer algo hay que ceder una parte del Yo en ese proceso, pero si se quiere conocer Todo, hay que cederlo por completo. Para poder llegar a conocerlo todo hay que desdibujarse, borrarse, y eso solo es posible en la muerte.

Así que la Verdad en el Absoluto es incompatible con la Vida. Solo se puede vivir aceptando algún velo, aceptando el Misterio, o morir arrancándolos. Vivir en el umbral entre ambas intenciones es lo pernicioso, es lo que produce el dolor porque sientes un apego insaciable hacia la Verdad, hacia la posición del Observador y otro hacia tu rol de Jugador. No puedes vivir como Observador ni observar como Jugador de ahí viene el dolor. El que supo llegar a este abismo tiene dos opciones: o se cruza el umbral, o se regresa sobre los pasos y se reintegra a la Vida con todas sus consecuencias. Si no se hace ninguna de las dos cosas se queda uno atascado en el Purgatorio que es un sitio real que existe en algún punto indeterminado entre el dolor y la parálisis.

Así que sí, la curiosidad mató al gato, no solo con el piano desde el cuarto.

Los Reptilianos

January 19, 2024

Hoy quisiera explicar el trasfondo oculto del tema conspirativo de los reptilianos, ese que dice que nos gobierna una raza posiblemente alienígena de humanoides con forma de reptil con intenciones turbias y que a estos seres podemos adjudicarle la responsabilidad de que el mundo vaya tan mal. La teoría primigenia es de David Icke, pero la han desarrollado muchos autores con diferentes aproximaciones. Vamos a ello.

Cuando era niña, tendría 7 u 8 años, me entró un miedo irracional: pensaba que mis padres eran unos reptiles gigantes disfrazados de personas así que cuando me metía en el baño y cerraba la puerta me daba miedo volver a salir porque pensaba que asumían su forma “verdadera” cuando yo no estaba y que abriría la puerta y me los encontraría en modo lagarto allí afuera en la mesa del comedor, hablando en su lengua lagarta, verdes con escamas. Al mismo tiempo esto me daba risa porque me daba cuenta de que era una burrada, un miedo demasiado loco y me daba apuro que se me pudiera ocurrir algo tan retorcido. Nunca se lo conté a mis padres.

Años después escuché a mi madre (que es psicóloga) decir que un miedo común en los niños a esas edades es creer que son adoptados, o más bien preguntárselo, y entendí que lo mío era ese miedo pero a lo bestia. El miedo de los niños no es a ser adoptados sino que sienten que están desencajados, en un lugar al que no pertenecen. Llegué a la conclusión de que esto pasa porque es la única manera de integrar la sensación de impotencia y frustración que produce el hecho de vivir bajo el yugo de los padres que son unos seres gandes pero al mismo tiempo terribles que controlan toda tu existencia pero en los que además hay que depositar toda la confianza porque de ellos depende tu supervivencia cuando eres un niño. Digo que son terribles porque lo deciden todo por el niño, le dan órdenes, lo obligan a hacer cosas que no quiere hacer, cuando se rebela, lo castigan. La sensación de no ser aceptado por ser quien se es, es una parte primordial del crecimiento, del aprendizaje de que la convivencia requiere de la moderación del impulso individual, pero que en primera instancia duele. Lo de la adopción más que un miedo es prácticamente un DESEO. Tiene más de deseo que de miedo, porque al final el miedo y el deseo son lo mismo.

Entonces la fantasía es que eres adoptado y que de los padres hay una escapatoria a algún sitio diferente al hogar, un lugar donde igual estás peor pero eres más libre o se te acepta mejor, de ahí las historias de niños huérfanos y de orfanatos o internados, desde héroes mitológicos huérfanos como Hércules hasta historias fantasiosas más modernas como Harry Potter, Pippi Longstrumpf u Oliver Twist. Hay una confrontación entre el miedo de perder el calor del hogar y los brazos de la madre, y el deseo de ser libre, de no tener ataduras ni nadie a quién responder, de aprender a valerse por sí mismo.

Como veis este es un miedo muy antiguo, arquetípico, y su representación se repite a lo largo de milenios en diferentes mitologías. Tanto en el caso del héroe huérfano como en el caso de los reptiles que es la figura de la que me gustaría hablar en este post. Ese miedo es una herramienta que impulsa al niño que se desarrolla a buscar la individuación de la estructura primigenia que es su familia más que un miedo personal sacado de una experiencia, de una impresión circunstancial, o de la reflexión. Son figuras que viven en el Insconsciente Colectivo que es el nombre filocientífico de lo que se conoce en la Tradición desde la antiguedad, aquello que Éliphas Levi denominó “el Astral”.

Entonces, voy a utilizar este miedo/deseo para explicaros de qué va realmente el tema este conspirativo de los reptilianos. Como expliqué arriba esta teoría de los reptilianos nace con David Icke que hizo un paseo a lo largo de las mitologías de la historia para enumerar con detalle en cuántas de ellas se hablaba de seres con aspecto de reptil, y a estos reptilianos los identifica con los Iluminati, los masones, el poder en la sombra pero también con la persona de a pie, según Icke los reptilianos son quienes nos controlan, pero también nosotros que nos dejamos controlar por ellos, porque somos lo mismo. Y esta teoría tiene su explicación más materialista si se quiere, más “científica” de las psicopatías, de gente que se deja dominar por el pensamiento del tronco encefálico y el cerebelo, esas partes del cerebro que compartimos con los reptiles y que carece de emociones, sentimientos y moral, busca únicamente la supervivencia a toda costa. Hoy os voy a explicar la verdad perenne detrás de todo esto.

Volvamos por un momento al tema de mi miedo infantil de los lagartos. El origen material de mi miedo se encontraba en un programa de televisión de mi infancia. Era un programa de tertulia política en clave de humor que echaban por la televisión de Venezuela que se llamaba “El Camaleón”. Aunque te pueda parecer que las tonterías que echan por la tele en un país lejano no tienen nada que ver contigo, recuerda que estas conspiraciones son de corte global y a pesar de tener un origen distante producen un “eco” que resuena en cualquier lugar así que si estás mínimamente despierto seguramente podrás identificar de lo que estoy hablando con verlo.

Este programa lo llevaban tres comediantes y la idea del programa de cara a la galería era reírse de la corrupción y las contradicciones de la esfera política. El “lema” del programa era “Un rato con el gobierno y otro con la oposición”. A mí lo que me aterraba de este programa era el intro en el cual un lagarto con un antifaz bailaba y se subía a una moto, y en el que los comediantes del programa tenían colas de lagarto debajo de un frac. Encontré estas imágenes haciendo una búsqueda por internet, y estaréis de acuerdo conmigo en que más que risa dan repelús, hay algo que resuena como siniestro:

* Manuel Graterol “Graterolacho”, “Sargento Full Chola” y “Lumute” disfrazados de políticos con antifaz de villano

* En esta imagen se puede apreciar el disfraz completo que incluye una cola de lagato que sale por detrás del traje

 

* Aquí se aprecia el tono siniestro detrás del sketch, la diversión de hacer el mal, esa disonancia cognitiva presente cada vez que nos dicen a la cara lo que hacen. Cabe la posibilidad de que estos tres comediantes estuviesen metidos de alguna manera “en el ajo”.

Hablo de este programa porque tanto el programa, como mi miedo infantil, como la teoría de David Icke parten del mismo concepto: lo humano es solamente aparente ya que hay unos lagartos que están al mando de las cosas y que adoptan una forma humana que es como un disfraz. Es decir, no se disfrazan de lagartos para hacer el mal, el lagarto es su verdadera identidad y están disfrazados el resto del tiempo. ¿Se entiende? Como Supermán pero de la maldad.

QUÉ ES, EN REALIDAD, EL REPTIL

En el mundo de la Conspiración se manejan dos niveles. El nivel más grueso que señala que estos reptilianos serían alienígenas de otra dimensión o del espacio exterior que quieren controlar el planeta para hacerse con los recursos o para drenar a los humanos de su energía vital, posiblemente ambos al mismo tiempo. En esta teoría los reptiles se habrían quedado sin oro en su planeta para fabricar no sé qué objetos imprescindibles para su subsistencia y han tenido que venir a la Tierra a robarnos el nuestro. Aquí podemos añadir las teorías de los Annunakis. Esta gente se pasan el tiempo buscándole el doble párpado a los sospechosos de pertenecer a esta raza.

Un segundo nivel es el que ya hablamos, el que señala que no es que vengan de otra dimensión sino que todos somos reptilianos en potencia ya que se trata del dominio del cerebelo y el tronco encefálico sobre el resto del cerebro mamífero. Sería un dominio de corte psicopático ya que primaría sobre el lóbulo frontal y el neocortex que contienen la razón, los sentimientos y las nociones de moral. Se acerca un poco más a la verdad, pero sigue siendo una visión material y mecanicista de este fenómeno que es tenue.

Lo reptil ni es una raza alienígena ni es un componente del cerebro, es una realidad espiritual que discurre en una tercera capa más sutil. Como expliqué en mi último post detrás de la aparente realidad material del mundo subyace una Fuerza que es la que anima todo lo que existe. Esa fuerza tiene propiedades magnéticas y se le suele relacionar al elemento esotérico del AGUA que, repito por si acaso, no es el agua que te bebes en un vaso sino que es un agua también sutil con unas propiedades espirituales específicas. Aunque el concepto en su conjunto es más abstracto y más complejo, se le puede entender bastante bien usando su nombre más llano que es: DESEO. Si quieres entender esto con más profundidad puedes leer mi post de hace unos días en el que lo describí con todo detalle.

El Deseo es una fuerza poderosísima. Es el origen de toda la Manifestación. En algunas corrientes como el shaktismo se le identifica con Dios mismo, y la próxima vez que sientas deseo por algo, uno fuerte, si te detienes un momento y te permites sentir esa sensación en lugar de buscar aplacarla; intentas verla con el ojo interior, te darás cuenta de que se siente literalmente como una serpiente, como un río caudaloso y sinuoso al que te cuesta resistirte. Esta es la Serpiente. Todos tus deseos, tus pasiones, son debilidades que aumentan el caudal de este río ante el cual lo natural es dejarse arrastrar. Resistírsele es algo que se aprende en la Escuela de los Palos.

La Serpiente es el Deseo mismo como entidad. El cuerpo de ese Deseo está conformado por todos “los caídos”, aquellos que se dejan vencer por él. Es decir, cuando te dejas arrastrar por el río, la Serpiente te engulle y tú como persona abandonas todo lo que te hace un individuo, pasas a convertirte en parte de la Serpiente, uno con el Ansia misma, un títere de esta Fuerza. Solo puedes pensar en satisfacerle para aplacar su Ansia un rato. La Serpiente te posee un poco como el Agente Smith en Matrix. La Serpiente está hecha de las voluntades de todas las personas a las que previamente se ha “tragado” y por eso los vemos como “borregos” como “NPCs”. Se convierten simplemente en materia, en pasta maleable, en combustible de la Magia.

* Tradición del Dragón Chino. El cuerpo del dragón está conformado por personas que parecieran estar llevándolo, pero lo que ocurre es justamente el fenómeno inverso, es el Dragón quien los lleva, ya que sin el Dragón no tendrían ni razón ni motivo para ese ritual. Al llevarlo pasan a formar parte del cuerpo del dragón, a adoptar sus colores, dejan a un lado su individualidad. El Dragón LGBT

Lo podemos ver en los juegos infantiles, hay una canción infantil en Hispanoamérica que tiene su origen en los romances españoles que se llama “A la Víbora de la Mar” y que acompaña a un juego en el cual los niños forman una “serpiente” que pasa por debajo de un arco y la serpiente se va dividiendo en dos serpientes que después pelean tirando de un trapo. Todo en este juego es simbólico, no vamos a desgranarlo pero ahí queda para el que quiera tirar del hilo.

Se puede decir que cuando una persona nace está de por sí inscrita dentro de esta Serpiente del Deseo que tira de él hacia abajo, hacia el fango de lo no-diferenciado en el que solo es ansia y en el que se mezcla con el grupo al que pertenece bajo el estandarte de la serpiente que los lleva, es una fuerza que borra su identidad. Solo a través del crecimiento espiritual puede una persona empezar a separarse y por lo tanto definirse como un ser único y diferente, para eso es primordial aprender a controlar el Deseo. De esto van casi todas las historias con trasfondo simbólico y esotérico.

La conquista de la Consciencia pasa necesariamente por la individuación, la separación del Yo Consciente de la Serpiente del Deseo. Se puede hacer en principio por medio del ascetismo, del rechazo de todo lo que despierta a la Serpiente, pero eventualmente hay que aprender a controlarla para que siga los designios de la Consciencia y así utilizar su poder. Esta última es la única manera de trascender la dualidad. Es la Conquista última del Arte Real.

* Chihiro al final de su Travesía subida a su Serpiente

La Serpiente es la fuerza perfeccionadora de las Formas, es la fuerza de resistencia contra la cual tiene que imponerse la voluntad del Hombre para elevarse y Trascender lo mundano. Se puede ver como la lucha misma del hombre por alcanzar lo Divino, en ese juego de aprender a dominar a la Serpiente es donde el hombre se ve forzado a significarse. El Asceta elige el camino de en medio, la no-significación, y eso tiene su lugar dentro del crecimiento espiritual, pero dominar a la Serpiente no pasa por abandonar el juego sino por elegir un camino. Elegir el Bien o elegir el Mal, en esa elección se encuentra el Regreso a Casa que tanto anhelan quienes se inician en la búsqueda.

QUIÉN ES EL REPTILIANO

En el Mago de Oz vemos que Dorothy empieza su recorrido sobre un camino de ladrillos dorados hacia la Tierra de Oz. El camino es serpentino, es la Serpiente misma, y sobre él se encuentra con sus tres amigos que en apariencia son tres criaturas separadas pero que en realidad representan partes fragmentadas de sí misma. El Deseo de tener un corazón (agua), un Intelecto (aire), coraje (fuego) con los que separarse de esa Serpiente que la domina y llegar a vivir no desde el ansia inconsciente, sino desde las partes más elevadas del Yo. El Deseo último es el de regresar a casa, que es el sueño de Dorothy, pero volver como otra diferente, no siendo la misma que partió sino dotada del corazón, mente, y coraje, es decir, de la capacidad de controlar su propia Serpiente interior, de ser quien traza sus propios caminos. Se trata de una historia del despertar de la Consciencia. Por cierto, su perro Toto simboliza la estrella Sirius, pero de eso hablaremos más adelante en otro post cuando toquemos el tema de la Iluminación espiritual.

* El Camino de ladrillos dorados que conforma lo que podemos reconocer a nivel simbólico como una Serpiente, al camino se suman los acompañantes de Dorothy que en realidad es ella misma, cada uno con un Deseo particular, creen que al final del camino el Mago de Oz cumplirá sus Deseos.

En el Mago de Oz hay dos representaciones del Reptiliano. La primera y más obvia es la del Mago de Oz. Que desde el principio del libro se le atribuyen maravillosos poderes, la capacidad de cumplir cualquier deseo. Cuando llegan finalmente a conocerle se manifiesta como una bestia terrible que ruge y les dice: “Soy Oz, el Grande y Terrible, ¿Quiénes sois y por qué me buscáis?” pero su forma verdadera es la de un hombrecillo corriente que ha montado esta gran Serpiente con un espectáculo de luces, humos, y sombras. No tiene en realidad ningún poder más allá del que le dan por su propia voluntad Dorothy y sus amigos.

* Aquí vemos a Dorothy engullida ya por la Serpiente, su firma convicción de que el Mago le cumplirá su deseo de regresar a su hogar.

El segundo personaje Reptiliano es la Cruel Bruja del Oeste, y se le puede señalar como tal porque al igual que al Mago de Oz se le ha identificado con el color verde. La bruja tiene también su Serpiente con la que controla a los Winkies, los monos voladores y otras criaturas que utiliza para sus diversos fines, y en el libro se narra cómo los diferentes magos de esta tierra de Oz viven de trazar alianzas entre sí, independientemente de su moral, para debilitar y ganar terreno sobre los otros magos. Por ejemplo, la Bruja Cruel del Oeste había hecho una alianza con la del Este y con la Bruja Buena del Sur para derrotar al Mago de Oz y quedarse con su territorio.

También podemos verlo en el Señor de los Anillos, quizás te has preguntado alguna vez concretamente ¿cuál es el poder del Anillo Único? porque lo que vemos en los libros es que hace a quien lo porta invisible a quienes le rodean (y visible a los ojos de Sauron y de los Nazgûl). ¿Es ese su poder? No. El Poder del anillo es el Deseo en sí mismo, es el Deseo de poseer el anillo lo que tuerce las voluntades de quienes lo portan, por eso Gandalf se rehúsa a llevarlo y se lo da a un ser de ambiciones cortas y corazón sencillo como un hobbit. Es el Deseo de poseer el anillo lo que conduce la voluntad de Smeagol, por ejemplo, quien pierde su Forma y se convierte en una especie de criatura anfibia (reptil) que vive en el agua, en el fondo de una cueva oscura, llamada Gollum a quien Sauron no tiene ninguna dificultad en dominar a través de este para que cumpla su voluntad. Lo de la invisibilidad es un simple efecto secundario de transportar a quien lo porta del Reino de lo visible al Reino de lo Sutil donde están Sauron y los Nazgûl, por eso quien se lo pone se hace invisible para aquellos que ven con ojos normales, pero de repente salta a la vista de las entidades espirituales.

Gandalf en su propia búsqueda se enfrenta a la posibilidad de su muerte y al Abismo al luchar contra el Balrog en las Minas de Moria. Cuando lo vence es el momento en el que pasa de ser conocido como Gandalf el Gris (del Sendero Intermedio) a ser Gandalf el Blanco, que se identifica ya directamente con el Bien y la Pureza de la Luz de la que proviene. Gandalf sin embargo es en todo momento un Mago porque se sirve de los deseos y las voluntades de los demás para hacer cumplir lo que considera que es el Bien para la Tierra Media, es él y no otro quien conspira para conformar la Comunidad del Anillo, es él quien conspira a favor de Aragorn, para que sea reconocido como heredero de Isildur y coronado Rey de Gondor y del Reino Unificado.

Este es un buen ejemplo de lo que es, en realidad, el reptiliano. Es un Mago. Un Mago que en lugar de dejarse arrastrar o tragar por la Serpiente aprende a controlarla y se SUBE a una Serpiente con la que arrastra la voluntad de otros y que utiliza para alcanzar sus fines. Así opera el Poder en la Sombra, así maneja y controla el mundo, utilizando el DESEO de la gente normal y encausándolo hacia los objetivos que busca.

Por eso en la fantasía al Mago casi siempre se le relaciona con los Dragones, que no son otra cosa que Serpientes, y el mago es un reptiliano porque la Serpiente a la que controla pasa a formar parte de SU cuerpo al que controla, es como un tercer brazo o una tercera pierna, una varita enorme de la que dispone.

* El Mago conjura la Serpiente, la alimenta para hacerla crecer y volar, con la intención de subirse a ella y controlarla.

Este concepto se puede ver en muchas ficciones, en Dune con el Gusano de Arena, en Beetlechús con el mismo concepto, es Danaerys Targaryen en Juego de Tronos, la “Madre de los Dragones” que consigue que la sigan ejércitos enteros bajo la promesa de hacer cumplir sus sueños, y en fin, es la moneda de cambio del Mago, del Reptiliano.

Por esta razón es que los Magos, es decir, los Reptilianos que controlan esto no pueden ir en contra del Libre Albedrío de la gente. No es porque teman a alguna ley oculta del karma en el mundo, es porque su poder reside en el DESEO que solo puede darse de manera VOLUNTARIA. Es un trabajo de Seducción. Y no puede ser de otra manera porque si tu Serpiente que es tu Poder se traga un individuo que no desea formar parte de ella, dividirá tu Serpiente en partes, no seguirá tus órdenes y podría terminar arrastrando a tu Serpiente por otros caminos. Es preferible fabricar dos Serpientes que se opongan la una a la otra que diluir una con fragmentos que le son ajenos. En esto de las serpientes, la pureza es importante.

Todo Reptiliano al final del día está obsesionado con la búsqueda del Poder, sea bueno o sea malo su fin último, es decir, de engordar a su Serpiente tragándose la voluntad de los demás. Llevar la Serpiente es una carga que se puede llegar a hacer muy pesada y el Entendimiento último es que estar encima de ella es lo mismo que estar debajo, y por lo tanto lo único que hace el que se ha pasado el juego de las Serpientes es abandonarlas y alejarse, no por miedo a sucumbir a su poder sino por el entendimiento que dirigirla te convierte también en su sirviente, en sirviente de tu propio deseo de Poder.

Así que lo de los reptilianos no va de razas extraterrestres, es una pérdida de tiempo buscarle el doble párpado a los periodistas de los telediarios, tampoco reside la naturaleza reptil en un componente material dentro del cerebro que es un cuerpo al que desconocemos y que la Ciencia, como en todo, pretende hacernos creer que conoce y que domina sin tener mucha idea de nada. Es un drama que se representa en Otro Reino, Reino que nos gobierna pero que es invisible a los ojos.

Una Serpiente llamada Deseo

January 16, 2024

Hay una fuerza universal que vive en las profundidades de todas las cosas. De ti, y de mí y de todo lo que existe. Su naturaleza es el ansia: una sed perpetua, un apetito insaciable, una necesidad irresistible, un flujo incoercible y un deseo ciego y salvaje.

Seguramente alguna vez la has sentido. Vive en tu interior. Es una sensación que arrastra con la urgencia de un impulso aunque sin ser momentáneo. Es permanente: a veces duerme y otras se despierta. La humanidad no la conoce, pero quienes nos gobiernan sí, y en el diferencial de ese conocimiento secreto se encuentra el origen de todo su poder. Ahora la voy a describir para que puedas reconocerla.

Imagina primero el típico impulso, una acción que ejecutas de manera automática, como por inercia. Coger el móvil cuando suena, por ejemplo, comerte algo que te gusta, fumarte un cigarrillo, o incluso algo más tenue como abrir twitter mientras esperas a que esté listo el arroz. Algo que haces sin pensar, de manera automática pero detrás de lo cual hay algo que te susurra que lo hagas sin demora. Ahora sostén ese impulso en el tiempo. Es decir, la misma urgencia de un impulso de estos pero no se sacia con la acción.

Esta sensación tiene una dirección pero no tiene un objeto así que se mantiene en el tiempo, como si dejas pulsada la tecla de un órgano, digamos que pulsas FA y lo dejas así pulsado. Al principio lo escuchas claramente pero llega un punto en el que por uniforme y permanente dejas de percibirlo. La Sed permanece pero no la ves. No sé si alguien lo pilla.

Esta fuerza permanece oculta, la Divina Providencia le pone un velo, la cubre con la materia que nos distrae con sus formas, y así vivimos la vida en un plano mientras que en el otro, de fondo, el drama de la Sed se desenvuelve soterrado. Si hablásemos de un ordenador la vida del Yo Consciente discurriría en el desktop mientras que esta Fuerza sería ese fondo de pantalla repetitivo que a veces se ve y a veces no. Reparamos en la Sed cuando se levanta grande y poderosa, pero incluso en reposo, cuando no la sentimos, allí está. Subraya toda nuestra existencia.

Esta sensación se manifiesta repentinamente en momentos puntuales, en situaciones de peligro, por ejemplo. Estás conduciendo y un coche se te aproxima a toda velocidad en sentido contrario, tienes que dar un frenazo. Esa acción de frenar no la ejecutas tú realmente. La ejecuta “eso”: algo más primario y subrepticio, una fuerza salvaje que está allí escondida, que es anterior a la Consciencia. La Consciencia llega después junto con la reflexión e intentan darle un sentido y una explicación a las acciones de la Sed, pero es solamente una justificación a posteriori de algo que nos anima, pero que no controlamos.

También se manifiesta en el enamoramiento. En presencia del amado la fuerza se exalta, se irrita, lo llamamos atracción. La sensación es casi idéntica a la de un imán, de hecho, con “ferrofluido” y con virutas de hierro se consigue un efecto bastante parecido. Imagina que en lugar de las ondas que se ven sobre ese líquido imantado lo que se “eriza” es cada fibra un ser orientándose hacia el otro.

Si te dejas arrastrar, como la mayoría, la fuerza querrá arrancártelo todo y redefinirte simplemente como ansia, como parte de sí. Pasas de ser una persona con una vida, un rol, unos objetos, unas rutinas, a convertirte en un ser muy simple, un ser que solo desea, uno con el Ansia misma, te conviertes en su vehículo, te posee y no puedes oponer resistencia a esta fuerza voraz e inagotable que busca por todos los medios satisfacer su sed a través de ti. El contacto con el amado es placentero porque aplaca brevemente la acción del ansia dolorosa que te castiga con una sed sobrecogedora en cuanto se interpone la distancia.

El adolescente en su transformación de niño a adulto es presa y sujeto de esta Fuerza que lo zarandea con violencia, que lo hace su presa. Así es víctima o susceptible, al igual que el enamorado, al igual que el que se enfrenta al peligro, de perder el control, sujeto de la acción no-razonada, de actuar antes de que entre en juego el Yo Consciente, y por eso no toma decisiones sino que las decisiones lo toman a él.

A esta fuerza los Sabios de la antigüedad la conocían por varios nombres. Fuego Viviente Universal, Hyle, Dragón Verde, Tripurasundari, Quintaesencia, Primera Substancia, Gran Agente Mágico, Kundalini, Leviathan. Yo te voy a revelar su nombre más llano pero más secreto: se llama DESEO.

El Deseo es la fuerza oculta que mueve toda la Creación. Es la Vida misma, lo que anima las cosas, el origen del movimiento. Cuidado, no estoy hablando de una Fuerza mitológica, de una fábula ni de un cuento de hadas. Esto no es un concepto abstracto que se da en el plano del intelecto. Hablamos de una fuerza real que rige todo lo que existe, a ti y a mí y a todo lo demás y de cuyo discurrir no nos enteramos como un perro que está encadenado a un palo no se entera de que tiene una cadena hasta que no intenta ir más allá de lo que la longitud de la misma le permite alejarse y entonces siente un tirón en el cuello que lo descoloca. Solo en ese momento comprende que puede desenvolverse libremente, sí, pero únicamente dentro de la circunferencia que le dibuja su cadena.

La mayoría de la gente vive en el patio del perro con la cadena al cuello. Su vida es un círculo de un metro y medio. Sus movimientos son cortos y lentos, capados por la longitud de la cadena. Van del trabajo a la casa, tienen su círculo social, unas leyes de un pacto que nunca firmaron, pero les rige igual. Es allí donde construyen sus vidas, no buscan los límites del patio, ni tantear la longitud de las cadenas, si alguien se las señala se ríen o se llenan de ira, si otro en el patio tira de su propia cadena tampoco les sienta bien. No llegan a vislumbrar esta fuerza bestial, no se familiarizan con ella ni la entienden, dejan que permanezca latente, dormida y que luego los posea con violencia cuando se les despierta.

Como todos los Dioses, el Deseo es Maravilloso, pero también es Terrible. El Deseo en su forma más exuberante es Sri Lalita (Tripurasundari) la Diosa del Deseo del Shakta. En esta corriente es el Principio Último, o sea, Dios en su forma más primigenia.

Abajo podéis ver en la imagen su representación más gruesa, más material, y al lado su Yantra. Lo que rige Sri Lalita es el Deseo en su expresión positiva, encierra la Verdad Perenne de que Dios crea la Manifestación simplemente porque lo desea, porque quiere jugar y su forma de hacerlo es mediante fuerzas que se separan, juegan, luchan y se vuelven a unir. El Deseo, por lo tanto, es el agente que crea todo lo que existe y que con su Magia nos otorga la búsqueda que lleva a la plenitud y al gozo de la vida. Su naturaleza es esa efervescencia que se da en la lucha y el juego entre dos fuerzas que son iguales y que se buscan, o se repelen, pero que al final regresan siempre al lugar de partida.

 

* Sri Lalita (Tripurasundari) y su expresión de sutilidad intermedia, el Sri Yantra, en el que vemos las dos fuerzas que se oponen y juegan como un caleidoscopio.

El Juego de la creación es el que se representa también a pequeña escala entre los hombres. El juego es aquello que despierta el Deseo. No solo es el deseo de jugar, de ser quién juega, que sí, lo es, pero hay una segunda dimensión y es que en el juego también yace latente el deseo de ser el objeto, la pelota, aquello con lo que se juega, de ser movido por otro que lo encuentra a uno apetecible. Por eso un niño no suele conformarse con “jugar” con sus juguetes, requiere de otro que juegue con él. El otro puede ser el padre, o el amigo, pero si no se tiene a mano al otro, se le inventa, se anima al juguete que pasa a ser un objeto inerte a ser un personaje en las manos del niño.

La madre juega con su bebé: lo coge en brazos y le da vueltas, a veces lo tira al aire y vuelve a cogerlo. El bebé se ríe porque por un par de segundos experimenta la sensación de la posibilidad de caer, que rápidamente se disipa cuando la madre vuelve a cogerlo en brazos y así experimenta los dos polos del deseo y del miedo. En ese peligro de caer y la seguridad de los brazos de la madre está el juego de los dos.

Eso es lo que busca quien se deja seducir, volver a sentir esa fuerza que le da vueltas, que lo arroja, que lo saca de sus rutinas, sobre la que no tiene control, que lo pone en peligro y lo salva del mismo. La seducción es el arte de jugar con la fuerza del deseo que está en el otro de esta manera.

* El Leviatán como está descrito en Job.

Pero el Deseo tiene una polaridad negativa porque no solo es el juego seguro de los brazos de la madre, en el otro sentido también rige la destrucción, porque los mejores juegos tienen un perdedor. La serpiente del Deseo es imparcial y le da igual quién gane y quién pierda siempre que el juego se de. De manera que es una fuerza caótica, oscura y salvaje que difícilmente podemos controlar y sin embargo nos controla. En uno de sus embistes una persona puede llegar a destruir el trabajo de toda su vida porque al Deseo le da igual el objeto, lo que le alimenta es la búsqueda, la transformación.

Al final Sri Lalita es el Leviatán de las religiones abrahámicas, son la misma Fuerza y sin embargo se representan de manera tan distinta. La mejor descripción del Deseo como criatura peligrosa es la que se hace en el libro de Job en la figura del Leviatán. En Job el deseo es una criatura marina, una serpiente maligna, oscura, poderosísima, a la que nadie puede imponerse, ante la cual caen hasta los más poderosos. Lo describen de esa manera porque así se siente cuando se despierta en tu interior, como un río caudaloso que te arrastra, una serpiente sibilina. Paso a transcribir el fragmento de Job:

JOB 41
1 ¿Sacarás tú a Leviatán con un anzuelo, O sujetarás con una cuerda su lengua?

2 ¿Pondrás una soga en su nariz, O perforarás su quijada con un gancho?

3 ¿Acaso te hará muchas súplicas O te hablará palabras sumisas?

4 ¿Hará un pacto contigo? ¿Lo tomarás como siervo para siempre?

5 ¿Jugarás con él como con un pájaro? ¿lo atarás para tus doncellas?

6 ¿Traficarán con él los comerciantes? ¿Lo repartirán entre los mercaderes?

7 ¿Podrás llenar su piel de arpones, O de lanzas de pescar su cabeza?

8 Pon tu mano sobre él; Te acordarás de la batalla y no lo volverás a hacer.

9 Falsa es tu esperanza; Con sólo verlo serás derribado.

10 Nadie hay tan audaz que lo despierte; ¿Quién, pues, podrá estar delante de Mí?

11 ¿Quién Me ha dado algo para que Yo se lo restituya? Cuanto existe debajo de todo el cielo es Mío.

12 No dejaré de hablar de sus miembros, Ni de su gran poder, ni de su agraciada figura.

13 ¿Quién lo desnudará de su armadura exterior? ¿Quién penetrará su doble malla?

14 ¿Quién abrirá las puertas de sus fauces? Alrededor de sus dientes hay terror.

15 Sus fuertes escamas son su orgullo, Cerradas como con apretado sello.

16 La una está tan cerca de la otra Que el aire no puede penetrar entre ellas

17 Unidas están una a la otra; Se traban entre sí y no pueden separarse.

18 Sus estornudos dan destellos de luz, Y sus ojos son como los párpados del alba.

19 De su boca salen antorchas, Chispas de fuego saltan.

20 De sus narices sale humo, Como de una olla que hierve sobre juncos encendidos.

21 Su aliento enciende carbones, Y una llama sale de su boca.

22 En su cuello reside el poder, Y salta el desaliento delante de él.

23 Unidos están los pliegues de su carne, Firmes están en él e inconmovibles.

24 Su corazón es duro como piedra, Duro como piedra de molino.

25 Cuando él se levanta, los poderosos tiemblan; A causa del estruendo quedan confundidos

26 La espada que lo alcance no puede prevalecer, Ni la lanza, el dardo, o la jabalina

27 Estima el hierro como paja, El bronce como madera carcomida.

28 No lo hace huir la flecha; En hojarasca se convierten para él las piedras de la honda.

29 Como hojarasca son estimados los mazos; Se ríe del blandir de la jabalina.

30 Por debajo tiene como tiestos puntiagudos; Se extiende como trillo sobre el lodo.

31 Hace hervir las profundidades como olla; Hace el mar como un recipiente de ungüento.

32 Detrás de sí hace brillar una estela; Se diría que el abismo es blanca cabellera.

33 Nada en la tierra es semejante a él, Que fue hecho sin temer a nada.

34 Desafía a todo ser altivo; él es rey sobre todos los orgullosos.

 

Se está hablando de domar al deseo o dejarse dominar por él.

Cuando el Deseo está alineado con tu Consciencia y te lleva en la dirección que quieres ir es Sri Lalita, todo funciona, las puertas se te abren, y es un gozo infinito. Cuando el deseo está en tu contra, actúa de forma áspera y te quiere meter por caminos raros empiezan los problemas, te encuentras de repente en los rápidos con un kayak, sin un chaleco y sin un remo. Se le puede ver como la marea de resaca, esa que te arrastra hacia adentro del mar, amenaza con ahogarte y por mucho que nades hacia la orilla no avanzas. Es el Leviatán de Job.

Por eso a esta fuerza hay que aprender a controlarla, hay que domarla y para eso primero hay que conocerla. Búscala en tu interior. Aprende a notar su presencia. Espíala. Déjale señuelos, invítala a salir, diviértete con ella cuando la veas aparecer con la intención de llevarte con más fuerza por el camino que te has trazado. Peléate con ella a muerte cuando quiera tirarte por otro lado descúbrete a ti mismo en la lucha al medirte con ella.

Es sobre esta fuerza que trabaja la magia. Como está en todas las cosas quien tiene dominio del Deseo tiene dominio sobre todo lo que existe. Es a través de esta fuerza que se controlan todas las cosas, animadas e inanimadas, hombres, animales, los elementos que conforman el Cosmos. El asceta cree que controlar el Deseo es no encontrarse de frente con él nunca y así eliminan de su vida cualquier fuente de dolor, pero también de placer. Se deshacen del juego.

El adepto teme al Deseo pero quiere conocerlo y sobre todo quiere dominarlo por eso se tiene que exponer a él, es el camino de la magia aprender a controlarlo. Hay aún un paso más allá, un camino más oscuro, que pasa por aprender a controlar el deseo de los demás, despertárselo, hacer que los domine y tirar así a cualquiera por donde más te conviene. En el amor a este arquetipo se le conoce como el de “seductor” el que busca una doncella virgen y la seduce usando en su contra su propio deseo para robarle su pureza y marcharse después. Quienes controlan el mundo son “seductores” de hombres que trabajan sobre todas las esferas en las que funciona el deseo.

Estos son sus sortilegios, imágenes y formas que despiertan la Sed en el que los escucha y los lleva a actuar de una o de otra forma. Como el Flautista de Hammelin o el Encantador de Serpientes. También sobre esta fuerza actúan los astros, es lo que manipulan, por eso se planifican las psyops a gran escala para que coincidan con los movimientos de los astros

Tomemos la Pandemia como un ejemplo, que no es solo un ejemplo, quizás sea el mejor de ellos. En la Pandemia vimos estos actos de magia desenvolverse en tiempo real y a lo largo de 2 o 3 años. No fue otra cosa que un gran sortilegio llevado a cabo, que no quepa la duda, por Magos con intereses últimos que no conocemos bien. Fue una operación a gran escala en la que se tiraron de todos los sortilegios imaginables con el único fin de despertar la Serpiente en la mayor cantidad de gente posible y llevárselas por delante.

El primero de los sortilegios fue el de la sopa de murciélagos, el virus lo sacaron del caldero de una bruja, burbujeante, espeso, con alas de murciélago dentro. Así la conjuraron en la imaginación de todos y acto seguido vimos caer a cientos o a miles de personas en China y en Italia por la televisión. Había empezado el hechizo más grande de todos los tiempos. A partir de allí se apilaron uno sobre otro los embrujos hasta que estuvo la población perfectamente encantada.

El Deseo que despertaron es el Miedo a la Muerte que es al mismo tiempo el Deseo de Vivir. Y a cada paso le enseñaban a la gente el vacío, para después arroparlos con las medidas que los tranquilizaban, como el bebé al que la madre arroja al aire para después volverlo a coger. Así vendieron las mascarillas, los encierros y finalmente las vacunas, el veneno edípico que se inoculó todo el mundo por miedo a morir.

Una vez atrapados por ese Deseo las personas ya no actúan desde la Consciencia, sino que esta queda en un segundo plano y pasan a ser poseídos por la Serpiente que los tira por donde quiere sin que opongan resistencia. Los engulle porque se convierten en parte de la Serpiente misma, en su cuerpo, y buscan que tú también te dejes engullir, así te increpan y te gritan “póngase la mascarilla” y le piden al policía que haga lo que tenga que hacer para que tú también te subas a la Serpiente a dar unas vueltas.

Este es el arte del Cabal, así mueven los hilos del mundo, si quieres mantenerte a salvo tienes que dominar a la Serpiente.

Pon la otra mejilla

January 8, 2024

Una de las frases más famosas del Sermón de la Montaña es la de poner la otra mejilla. En esencia significa que frente a un conflicto no hay que reaccionar a él con la misma energía, no hay que oponer resistencia, sino facilitar el proceso. Este principio que podría parecer una apología del masoquismo a simple vista encierra verdades que tienen aplicaciones espirituales, claro, pero también prácticas.

Para poder entender esto no hay que pasar por encima de la idea, sino meterse dentro de ella. Cuando se leen las cosas hay que hacerlo así. Es fácil leerlo o escucharlo e imaginarse a Jesús poniendo la otra mejilla, o una pelea de bar en la que a uno le dan un puñetazo y en lugar de defenderse permite que le sigan pegando. Si se lee así, proyectándolo hacia afuera es poco lo que hay que rascar y se pueden concluir muchas cosas, entre ellas la conclusión de Nietzsche de que las religiones abrahámicas responden a una moralidad de esclavo, o la versión youtuber de la misma idea, que esto está pensado y formulado para apaciguar a los borregos y facilitar el paso por el redil.

Hay que entender las cosas a profundidad, más bien, rotarlas en la cabeza para que vayan soltando la luz que encierran. Hay que imaginar con la mayor cantidad de detalle posible que uno está peleándose con otra persona, y entre las posibles peleas hay que elegir una que sea particularmente dura o dolorosa, y preguntarse con toda sinceridad si uno sería capaz de poner la otra mejilla. Hay que trasladarse mentalmente a la situación utilizando la memoria, recordar alguna pelea en la que uno haya reaccionado con particular ferocidad y en ese recuerdo preguntarse qué hubiese tenido que pasar para que, en lugar de la ferocidad, uno hubiese podido dar la otra mejilla.

Si haces el ejercicio de arriba descubrirás que es muy difícil. Primero es difícil mantenerse sereno en un conflicto sobre todo si es de los gordos y segundo, aún más difícil es facilitarlo, dejar que se desenvuelva. Hay un fragmento casi bestial de uno mismo que sale a la superficie cuando uno se ve amenazado o en riesgo y que para preservarse intenta destruir al oponente antes de que el oponente lo ponga en peligro a uno, es decir, salta al frente, enseña los colmillos y muerde también.

De manera que para poder actuar de esa manera, para poder poner la otra mejilla, primero hay que gobernarse. No es un logro fácil, eso de gobernarse, implica llevar las riendas. Es decir, hay que domar la bestia que reside dentro de uno mismo, ponerle riendas, saber conducirla a voluntad, dirigirla con la Consciencia y no solo eso, llegar a refinar esa relación para que se de con amor y con delicadeza. Una alegoría bonita sobre este proceso interior se da en la película La Vida de Pi.

Lo natural ante el conflicto no es la reacción ordenada sino la caótica, es resistirse al palo, actuar sin pensar porque no se tiene un control sobre uno mismo, muchas veces se llegan a decir cosas que no se piensan o se sienten, se cruzan líneas que no se querían cruzar, se hace daño a la otra persona y todo esto se hace por miedo, por miedo al dolor. Nada de esto es irreparable, si se tiene un poco de autocrítica, pero a menos de que aprendas a gobernarte solo tendrás una posible reacción ante un conflicto: el caos. Si te gobiernas se te abren las puertas de múltiples soluciones a las peleas, primero no seguir hundiéndote cada vez más en el fango, no herir al otro sin necesidad y especialmente se te abre la puerta de la opción conciliadora, si es que deseas tomarla.

Pero ¿por qué poner la otra mejilla? Sencillo… cuando en una situación de conflicto facilitas la expresión de la otra persona, le permites desenvolverse a su antojo, no te opones ni juzgas y simplemente observas al principio puedes sentir dolor, incomodidad, pero si los dejas pasar como si fuesen nubes en el cielo y fijas la mirada en lo que hay detrás, si te centras en la observación consciente, llegas a vislumbrar la naturaleza verdadera de la otra persona. Aprendes más sobre él o ella de lo que podrías aprender en cien años de relaciones tersas o de explosiones combativas.

¿Cómo se conduce? ¿Hasta donde se deja arrastrar? ¿Es simplemente un espectáculo con poca sustancia o es un rencor duradero? Todas estas cosas te las revela la otra persona en un conflicto si lo dejas actuar. Aquí la clave es no juzgar, no solamente no emitir el juicio de manera verbal, es no juzgar ni siquiera en tu mente porque si empiezas a juzgar te dejas arrastrar por tus propios pensamientos e invitas a tu propia bestia a salir al ruedo. Aquí es la observación paciente y la reflexión se dará cuando la pelea haya concluido y los ánimos se hayan calmado.

Hay gente con bestias feroces, que los arrastran hacia un lado y hacia el otro con intensidad y a las que no dominan, pero que, pasado el momento de la pelea, cuando los ánimos bajan son capaces de reflexionar sobre lo que ha pasado y poner las cosas en orden. Cuando te cruzas con una persona así lo mejor es aprender que hay que dejarlos solos cuando se enfadan y darles tiempo para calmarse, de nada sirve entrar en una pelea con alguien que puede llegar a ser muy hiriente y después se arrepiente y se siente culpable por algo que no sabe controlar. Salís los dos perdiendo y es muy fácil evitarlo.

Luego hay gente que es fría y no se implica en una pelea, su bestia se parece más a una serpiente que a un león, y en lugar de saltar hacia adelante con ferocidad, se retrae y planifica. Lo que los domina es el rencor que es una especie de odio más largo placista, un odio que sabe esperar. Así que en estas peleas cualquier cosa que digas se puede torcer y ser usada después en tu contra, incluso si tu intención es conciliadora, es mejor callar y dejar estar que darle armas al otro. A veces no es fácil reconciliarse con alguien así, hay que permitirles saciar su sed de venganza y demostrar que uno permanece allí aún después de que se hayan cobrado lo que consideran que tienen que cobrarse.

Hay gente que en una pelea te demuestra que albergan sentimientos hacia ti que no conocías y que no se corresponden con la relación que creías tener. Otros que dan golpes tan bajos que sabes que están hiriendo a posta. Hay gente que en una pelea más bien demuestra su nobleza y sabes que podrían atacarte mucho peor de lo que lo hacen pero se cortan para no herir. En fin, hay de todo pero en una pelea si conservas la calma, pones la otra mejilla y los dejas actuar los verás revelarse a sí mismos como nunca los verás hacerlo en situaciones cotidianas y así sabrás de quién rodearte.