Mis libros: La Vida Simple La Buena Actitud Al desnudo

Las mentiras de la cosmética

Yo era una ilusionista prodigiosa. Cada vez que veía un programa de esos de “las celebridades sin maquillaje” sentía vergüenza. Yo sabía que al igual que las actrices de Hollywood, mi cara sin maquillaje era otra. Mi belleza era una ilusión. Mi lógica iba algo así: ¿Para qué quería tener una piel cuidada si iba a volver a taparla con una capa de base líquida de dos milímetros de espesor?, tampoco me preocupaba mucho por desmaquillarme antes de dormir. La piel de mi cara obviamente era un desastre y eso alimentaba el círculo vicioso porque para ocultarlo me echaba MÁS maquillaje.

Parte del problema era vivir en Venezuela, un lugar en el que cualquier mujer pasa una hora maquillándose para ir a comprar el pan. No miento. En mi universidad podías llegar a una clase de cálculo a las 7 am y te prometo que todas estaban tan maquilladas que parecía que iban a una discoteca. Eso le daña la brújula estética a cualquiera.

Cuando llegué a Europa lo primero que noté fue eso: es posible no maquillarse y aún así estar bien. Me pareció una revelación. Me costó abandonar el maquillaje porque después de años de usarlo al quitármelo me sentía desnuda.

Entonces descubrí el cuidado de la piel. Lógicamente, pensé, si logro que mi piel se vea lo suficientemente bien al natural, no tendré que maquillarme.

Comencé con lo más simple: me compré el sistema de 3 pasos Clinique porque como todo el mundo sabe, hay que limpiar, tonificar e hidratar.

LIMPIAR, TONIFICAR E HIDRATAR

Todos lo sabemos. Lo hemos escuchado mil veces. Las revistas lo recomiendan, la tele también. Las bloggers de belleza tienen trucos para ayudarnos a encontrar ese equilibrio ideal entre productos. Los dermatólogos dan su visto bueno. Nuestra confianza en la idea es tal que si buscas “limpiar, tonificar, hidratar” en google hay 341 mil resultados.

Pero cuando pregunto: “¿por qué es fundamental limpiar, tonificar e hidratar?” La gente se ríe. “¿Cómo que por qué?” No parecen tener una respuesta.

El problema no es la frase. Si el problema fuera “limpiar, tonificar e hidratar” bastaría con una rápida investigación en internet. La frase es el síntoma. El problema no es el ritual en sí, sino la fe. Porque cuando crees ciegamente en algo que no comprendes y te sometes a la opinión de una supuesta autoridad quedas desarmado. Así que no es casualidad que cada año se le agreguen nuevos pasos al ritual. Ahora hay que hacerlo dos veces al día, una no es suficiente. Por la mañana hidratar y por la noche nutrir. Hay que aplicarse mascarillas. Hay que exfoliarse una vez al mes, no, una vez a la semana, no, cada 3 días, se puede también a diario. Aparecen los sérums, las cremas para el contorno de los ojos, los glicólicos, el desmaquillante en dos fases, el gel emoliente, las cápsulas de colágeno, el anti-arrugas, los tratamientos de keratina. Para agregar reglas nadie explica nada y tú lo compras y te lo echas al pie de la letra. Si algún día con las rodajas de pepino en los ojos tienes un momento de claridad y te preguntas por qué estás haciendo lo que estás haciendo, tú misma te responderás: “Para ser guapa hay que sufrir”.

La idea de los rituales de belleza es contagiosa porque compartirlos es divertido. Es un pasatiempo social. El nombre del juego es “yo me pongo”. Funciona con cosméticos, ropa, recetas de cocina, etc. Cuando te acercas a un grupo de mujeres que está jugando una partida interesante de “yo me pongo” la conversación va así:
- Para la cara yo me pongo la crema de Hydralife de Dior porque…
- ¿Sí? Yo me pongo Moisture Surge de Clinique porque…
Pueden pasar horas soltando yomepongos en círculo. Puede ser que estén intercambiando información útil, pero la ganancia real es social. Por eso se repiten las mismas ideas muchas veces, y cuando ves que alguna idea tiene éxito en el grupo, tiendes a repetirla en otros.

Todo eso está bien, siempre y cuando entiendas que es solamente un ritual. Según la RAE un ritual son todos los ritos de una religión o iglesia, y un sinónimo válido es “ceremonia”. Así que la próxima vez que estés frente al espejo con 4 o 5 tarros y a punto de comenzar piensa que estás participando en una ceremonia y toda ceremonia es simbólica.

Pero en lo personal, cada vez que yo escucho una secuencia de productos en pasos me entra un escalofrío. Es como el champú y el acondicionador. Me aterra porque es demasiado fácil para las cosméticas crear un círculo vicioso con sus productos y tú no te vas a enterar porque confías ciegamente en ellos.

LA PIEL ES UNA ESPONJA

Cuando pensamos en la piel creemos que es una especie de barrera, algo que nos separa del mundo y que nos protege de él. Eso es cierto en parte, pero en realidad la piel no se comporta como una barrera, se comporta como una esponja. Está en constante intercambio con el aire, el agua y todo lo que la rodea.

Así a grandes rasgos la piel tiene 3 capas: la epidermis, la dermis y el tejido subcutáneo. La parte expuesta al medio ambiente es la parte más superficial de la epidermis que se llama stratum corneum. Entender cómo funciona es importante porque esa es la parte visible de la piel, la que nos interesa que se vea hidratada y sana.

El stratum corneum es piel muerta. Está compuesto por lípidos y células sin núcleo. Su estructura es como la de una pared: las células son los ladrillos y los lípidos el cemento

Los corneocitos (los ladrillos) están hechos de keratina. Una de sus funciones es absorber agua del aire. Entre ellos hay una capa de lípidos (el cemento). Es la encargada de retener el agua.

Los corneocitos absorben el agua del aire porque están rellenas de un líquido llamado NMF. Ese líquido es capaz de atraer el agua que hay en el aire como si fuera un imán. Después se mezcla con él formando una solución. Es la forma que tiene la piel de preservar su humedad.

Así que el corneocito es como una esponja que se expande al recibir agua. Una vez que está lleno, el agua tiene tres maneras de salir: puede evaporarse, puede colarse hacia las capas inferiores de la epidermis, o ser arrastrado por agua corriente. Pero, como el NMF se disuelve en el agua, si el agua se va se lo lleva con él*. Cuando la célula se queda sin NMF ya no puede atraer más agua. Por eso aunque suene contradictorio el agua no es un humectante, el agua reseca tu piel.

Por suerte cada corneocito está envuelto con una capa de lípidos que repele el agua. Así, al agua le cuesta salir del corneocito y una vez que ha salido, muchas moléculas de agua se quedan atrapadas entre los corneocitos y la capa de lípidos (que también las repele). Eso permite a la piel retener humedad, porque evita que el agua se cuele hacia abajo, hacia la dermis y las capas inferiores de la epidermis.

En resúmen: para tener una piel hidratada sólo hacen falta 2 cosas:
1) Atraer agua del medio ambiente.
2) Retener el agua que ha sido atraída.

Eso es justamente lo que debe hacer una crema hidratante.
—–

* La excepción es la evaporación. El NMF no se evapora con el agua, se queda en la piel.

LAS COSMÉTICAS Y EL CONFLICTO DE INTERÉS

Es imposible escapar de los mensajes publicitarios. Nos tienen rodeados. Para escribir este post pensé que tendría que buscar un anuncio de cremas hidratantes en youtube, pero no hizo falta. Al poner un pie en CVS, una de las farmacias más grandes de Estados Unidos, me encontré de frente con un video de Vichy. Como me parecía increíble lo que estaba viendo, decidí grabarlo con el iPhone.

Quiero que veáis el video con mirada crítica. No pulseis en el botón de play si estáis en modo piloto automático. Observad el tono del video, los colores, la música, y prestad atención a las palabras exactas. Parece un video sacado del futuro distópico de un libro de ciencia ficción:

Varias cosas llaman la atención.
1) Dedican más de la mitad del vídeo a convencerte de que sus productos funcionan sólo porque trabajan con dermatólogos internacionales. Esa figura discursiva existe desde que existe el discurso, se llama falacia de la autoridad.

2) Usan una terminología difusa, ambigua y general. Ellos desarrollan “moléculas eficientes” pero no aclaran cuál molécula en particular. El ácido sulfúrico es una molécula y no me gustaría aplicármelo en la cara. También desarrollan “texturas innovadoras” que no entiendo muy bien qué significa porque cualquier superficie tiene una textura.

3) Insinúan que tu piel está mal. Lo hacen de dos maneras, la primera es de forma directa: “reenergetizar las funciones de la piel y corregir sus fallos”. No queda muy claro si el fallo es de las funciones o de la piel como tal. Lo que queda claro es que hay que corregirlos. Después repiten unas tres veces que “toda piel tiene derecho a estar sana”. A mí lo único que me queda claro es que sólo con ponerte este vídeo Vichy te está vendiendo un problema y ese es su mejor producto.

No importa cuánto asesoramiento ofrezca Vichy. Nunca debes tomar el consejo de un dependiente. La razón es que entre tú y ellos existe un conflicto de interés. Ellos tienen un interés comercial (vender productos) que está por encima de tu bienestar. A algunos asesores les pagan por comisión así que además del interés de la marca tiene el interés propio (vender el producto más caro) y eso es lo más importante a la hora de asesorarte. Al final el compromiso de las cosméticas no es con la piel sana sino con sus ganancias a final de mes. Eso es normal, son una empresa y no una fundación benéfica. Pero tú eres responsable por tu bienestar así que para tomar una decisión lo primero que debes comprender es que las cosméticas no son tus amigas.

LA CREMA HIDRATANTE

Como comenté más arriba la crema humectante debe ayudar a absorber y retener el agua en el stratum corneum. Las cremas se pueden dividir según su función, aunque muchas de ellas mezclan varias funciones.

- Crema hidratante: su función es oclusiva: ayuda a tu piel a retener el agua porque evita que se evapore. Para eso cubre la piel con una capa protectora, un escudo que no permite que el agua se evapore. Se puede conseguir con siliconas, vaselina, lanolina o aceite mineral.

Pero el agua no es lo único que se evapora de tu piel. El sudor también es un líquido que necesita evaporarse. Pero la capa oclusiva no discrimina. Si el agua no se evapora, el sudor tampoco. Además frena todo el intercambio necesario con el aire. El agua no sale pero tampoco puede entrar.

Sin embargo, las siliconas parecen funcionar muy bien. Si te tocas la piel después de aplicarte una crema con siliconas se siente suave y uniforme. Pero no te engañes: no están reparando nada, lo que estás tocando no es tu piel, es plástico.

- Crema humectante: su función es higroscópica: atrae el agua a la piel. Para eso se puede usar glicerina, urea, sorbitol, alpha-hidroxy y beta-hydroxy y azúcares.

A las cosméticas les gusta mucho utilizar humectantes en sus cremas. Cuando le añades un higroscópico y agua a la piel las células lo absorben y se expanden como un globo. Eso le da a la piel una apariencia más lozana. Es como cuando llevas mucho rato en la bañera y se te arrugan los dedos de las manos, ocurre por la misma razón, la diferencia es que la cara tiene menos corneocitos que las manos y no llega a arrugarse, sólo se infla y se estira. El resultado es que después de aplicarte la crema te miras al espejo y tu cara realmente se ve más lisa y firme, y tú piensas: “Qué bien funciona esta crema”. Pero no te confundas, si tu piel no logra retener el agua, se colará hacia abajo arrastrando consigo el NMF. Como resultado tu piel estará más seca que antes.

- Crema emoliente: prometen sellar las irregularidades de la piel rellenándolas con sustancias aceitosas, algunas prometen restaurar los lípidos de la piel. Para esto se utiliza vitamina E, lanolina, aceite de coco, aceite de jojoba, colesterol, squalane, ácidos grasos, y aceite refinado vegetal.

El efecto de las cremas emolientes no está comprobado pero además hay que tener cuidado con el aceite refinado vegetal porque es una fuente conocida de radicales libres que es justamente lo que hace que tu piel envejezca.

- Crema nutriente: prometen rejuvenecer la piel y restaurarla con proteínas como colágeno, elastina, keratina. Está comprobado que NO funcionan.

Las moléculas de esas proteínas son demasiado grandes para ser absorbidas por las células de la piel. Es como poner una pelota de ping pong al lado de una esponja: la esponja no va a absorber la pelota de ping pong.

Ahora que sabemos lo básico podemos analizar con más calma los productos. Quizás lo del video de Vichy no es más que una estrategia publicitaria y sus productos no sean dañinos. Quizás sean beneficiosos para la piel. Vamos a revisar qué contiene la crema hidratante LiftActiv, la más popular de Vichy, y ya que estamos en eso vamos a revisar las cremas de las marcas más populares. En la galería están Lancome Aqua Vital, Dior Hydralife, L’Oreal Revitalift, Olay regenerist y Clinique Moisture Surge SPF.

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Vichy LifeActiv tiene aceites vegetales refinados (prunus armenica kernel oil y apricot kernel oil. Sus moléculas eficientes no eran ácido sulfúrico pero sí eran varios tipos de silicona. Pero esas moléculas no son exclusivas de Vichy, el resto de las cremas también están llenas de silicona.

En rosa marqué los químicos que son de cuidado. Si tu crema no está entre las que puse arriba puedes traerla y comparar. Aquí te pongo una lista de los ingredientes que debes evitar en tu crema hidratante:

Total, que cuando te pones tu crema hidratante crees que es algo fundamental y tu piel no puede vivir sin ella, cuando en realidad la mayor parte de sus componentes son siliconas. Quiero decir, que tu piel necesita estar hidratada pero muchas de las cremas no resuelven el problema. Puede ser que tu piel se sienta más firme, uniforme, suave, pero lo que estás tocando no es tu piel, es plástico. Digamos que lo que te venden como hidratante es en realidad maquillaje transparente, y al igual que el maquillaje tapa tus poros, retiene el sudor y puede causar acné. Pero no importa, porque para resolver este problema hay una plétora de opciones.

JABÓN, TÓNICOS Y EXFOLIANTES

Para combatir el acné y el exceso de grasa la compañías cosméticas desarrollan tónicos. La gente que tiene la piel seca o mixta no lo necesita, es suficiente limpiarse con jabón. La gente que tiene la piel grasa lo usa para controlarla, pero los tónicos para pieles grasas contienen alcohol y astringentes. Esas sustancias son agresivas, secan la piel que reacciona produciendo aún más grasa.

El exfoliante es algo útil pero que tampoco se usa como deberían usarlo. Las cosméticas siempre refuerzan la idea de que hay que eliminar la piel muerta para tener una piel sana. Pero resulta que LA PIEL ES TEJIDO MUERTO. O al menos la parte que vemos. Los corneocitos carecen de núcleo. Si eliminas las células muertas de tu piel te quedas en carne viva.
Los corneocitos no “murieron” por entrar en contacto con el medio ambiente o por negligencia tuya. La dermis produce los corneocitos muertos A PROPÓSITO. Es un acto deliberado de tu piel. Se supone que el stratum córneum debe protegerte, debe ser fuerte y resistente, y la única forma de lograrlo es con esas células muertas.

El proceso por el cual la piel elimina tejidos que ya no sirven se llama descamación. El ciclo de vida de un corneocito promedio es de un mes. Se genera en la dermis y sube lentamente hasta la última capa de la epidermis. Tarda dos semanas en viajar esa distancia. Cuando la piel considera que el corneocito ya ha cumplido su función segrega una encima que corta el puente de proteínas entre esa célula y las que la rodean (ver dibujo). Entonces el corneocito se desprende. Ahora bien, los dermatólogos todavía no entienden cómo ocurre ese proceso. Creen que debe tener algo que ver con el agua y el PH. En realidad no tienen mucha idea. Hay poca información. Pero te recomiendan forzar mecánicamente el proceso restregándote la piel con un exfoliante, y encima te recomiendan hacerlo cada tres días cuando tu piel tarda dos semanas en reemplazar cada una de las células. Uno no debería, por prudencia y respeto, utilizar un exfoliante más de una vez al mes.

El jabón se usa con dos intenciones: eliminar bacterias y eliminar grasas. Todo estaría bien si no fuera porque muchos contienen sulfatos entre sus ingredientes. Los sulfatos son corrosivos que las cosméticas agregan a sus productos para producir espuma. Puedes leer más sobre sulfatos en este artículo. Un ejemplo clásico de jabón corrosivo es el de Vichy contra el acné:

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Para que veas que no solamente le agregan sulfato de sodio a los jabones contra el acné agrego dos ejemplos más: Cetaphyl para pieles sensibles y Código juventud de L’Oreal.

Total, que haciendo un recuento de todo tenemos lo siguiente:

LIMPIAR con jabones que irritan tu cara y secan la piel. TONIFICAR con alcoholes que eliminan la grasa y hacen que tu piel se defienda produciendo más grasa aún. Finalmente puedes pasar a a HIDRATAR con siliconas que no resuelven ningún problema pero sí te pueden producir acné. Acné que querrás eliminar con jabones y tónicos después. Otro ciclo vicioso.

No digo que eso ocurra en todos los casos, hay gente a la que la silicona no le produce acné, yo soy una de esas personas. Pero aunque con la silicona me vaya fantástico, son químicos que no puedo eliminar de mi piel sin utilizar un tensioactivo fuerte como los sulfatos. A fin de cuentas son cosas que no necesito.

LA SOBERBIA DEL PROGRESO

El primer ser humano apareció hace 200 mil años. Su cuerpo era anatómicamente igual al nuestro. Desde entonces y hasta ahora el cuerpo humano se adaptado sutilmente a las condiciones del medio ambiente en el que vive. Para ponerlo todo en perspectiva imagina lo siguiente: tú tienes 2 padres 4 abuelos y 8 bisabuelos, tuviste 16 tatarabuelos. Por cada generación se duplica tu número de antepasados. Si fuésemos capaces de rastrear hacia atrás lo suficiente nos daríamos cuenta de que en algún punto de la historia toda la humanidad fue tu antepasado. Si de todas esas personas una sóla hubiese muerto antes de tiempo tú no hubieras nacido. De manera que cada vez que hubo una plaga o una guerra en el pasado tu vida corrió peligro. En realidad cada persona que nace es un superviviente. Su ADN ha viajado 200 mil años en el tiempo. A lo que voy con esto es que hay una línea sin interrupción entre tú y el primer hombre. Tu piel, al igual que la mía, ha sorteado con éxito 200 mil años de agresiones para poder estar aquí.

El cuerpo ha evolucionado en el laboratorio químico más complejo que existe: la naturaleza. Ha desarrollado mecanismos para defenderse de todo, incluyendo bacterias y gérmenes. Durante milenios el hombre vivió en pantanos, desiertos y junglas en contacto directo con todo tipo de sustancias. No quiero decir que todo lo natural sea bueno, el arsénico es natural y lo quiero lejos de mí. Pero sí puedo decir que el cuerpo está muy bien preparado para afrontar las condiciones normales de nuestro día a día.

Lo que plantean las cosméticas es lo siguiente: “No queremos bacterias ni gérmenes en la piel. No queremos grasas en nuestra piel. Para tener una piel saludable es necesario limpiarla hidratarla manualmente. No consideramos que la piel está preparada para afrontar las inclemencias de su entorno. Vamos a desarrollar todos estos químicos a los que el cuerpo JAMÁS HA SIDO EXPUESTO, que seguramente resolverán el problema”.

Pero nuestro cuerpo no ha evolucionado para entrar en contacto con siliconas. Ni aceites vegetales refinados. Ni parabenos. Ni sulfatos de sodio. Nuestro cuerpo NO TIENE EXPERIENCIA manejando estas sustancias y dos años de tests no van a cambiar la realidad. Pretender proteger a la piel de su entorno natural usando químicos sintéticos es absurdo.

La piel es una esponja. Es capaz de absorber casi cualquier líquido. Si no te beberías una taza de jabón para la cara, no tiene mucho sentido que se lo pongas a tu piel. Al final la piel absorbe al igual que tu estómago y todo puede terminar en tu torrente sanguíneo. Los químicos son capaces de viajar a través de la sangre a cualquier parte del cuerpo. Si agregas algo a la piel quizás no produzca una reacción EN la piel. Pero quizás sí produzca una reacción en tu hígado, o en tu metabolismo o en tu sistema nervioso. El cuerpo por dentro es un equilibrio impresionante de interacciones químicas entre compuestos. Si agregas algo a la ecuación no sabes qué estás alterando.

Nos relacionamos con el mundo a través de la soberbia. Nos sentimos superiores porque creemos que podemos controlar la naturaleza y doblegarla. La razón por la que nos llenamos la cara de químicos es la misma por la que reciclamos, aunque parezca contradictorio. Pretendemos “salvar” a nuestra piel de la misma forma en la que pretendemos “salvar al planeta”. Ambas ideas parten de la soberbia. De la idea de que tú como ser humano vas a salvar a un planeta que existió perfectamente sin ti y que continuará existiendo cuando tú ya no estés. El planeta tiene 400 billones de años. Tú y yo tenemos 200 mil. La química como disciplina tiene alrededor de 200. ¿Tú y yo vamos a salvar al planeta? ¿Vamos a salvar a nuestra piel? George Carlin tiene un acto de stand up genial en el que explica esta idea mucho mejor de lo que yo podría explicarla aquí.

LAS SOLUCIONES

Podríamos dejar la piel que haga sus funciones en paz. Estoy segura de que eso sería más saludable que saturarla con químicos raros. Pero también es posible ayudarla a funcionar mejor. Es posible mantener nuestros rituales porque nos gustan. Lo único que hay que cambiar es el paradigma.

si revisas las fotos de los ingredientes que puse arriba verás que no todo lo que contienen las cremas hidratantes es malo. Casi todas tienen varios ingredientes naturales y otros químicos que son buenos para la piel. Pero el problema es que vienen mezclados con sustancias tóxicas o irritantes que tu piel definitivamente no necesita y que se las agregan por elegancia cosmética o porque suenan bien. Por eso si puedes usar solamente las cosas buenas, ¿por qué no hacerlo?

Así que mi idea de utilizar sustitutos naturales no es porque crea que todo lo natural es bueno, ni por un tema filosófico o moral, y tampoco tiene nada que ver con el dinero. La razón por la que prefiero usar sustitutos naturales es porque no me fío de las cosméticas. Si sé que algo es lo suficientemente bueno como para comérmelo, entonces es lo suficientemente bueno como para ponerlo en mi piel.

Para cambiar el paradigma lo primero es no aceptar como válido una serie de pasos sólo porque todo el mundo considera que son fundamentales. Para saber exactamente qué necesita tu piel primero tienes que dejarla tranquila un tiempo, hacer una especie de “detox” de los químicos. Deja de usar los productos que tienes en tu casa y observa los cambios. Cuando sepas qué productos son los que tu piel necesita DE VERDAD, puedes buscar un sustituto natural que cumpla la misma función que el que te ofrece la cosmética.

Antes de ofrecer ideas quiero comentar que no he probado la mayoría de las cosas que voy a poner a continuación. Son cosas que he leído por internet en foros y blogs. Las propiedades de los sustitutos las contrasté, pero no sé mucho más que vosotras. Quiero decir, que esto es un proceso de experimentación, y yo apenas estoy comenzando. Por lo tanto si queréis probar algo de lo que pongo aquí debajo tened en cuenta eso. Antes de aplicarte cualquier cosa, sea natural o no, es prudente probarlo en un área reducida de tu piel para asegurarte de que no te dará una reacción alérgica.

Sustituye el jabón para la cara por una opción natural. El jabón de Castilla está hecho únicamente con aceite de oliva y sosa cáustica. Es muy suave y no irrita la piel. También hay otras opciones: en la naturaleza ya existen tensioactivos y antibacteriales tan eficaces como los de cualquier jabón sintético:

Si quieres maximizar el impacto de tu mezcla natural usa uno de cada columna. Por ejemplo: mezclas agua con miel, limón y un poco de azúcar moreno si tienes la piel seca o mixta. He leído que si mezclas 1 cucharadita de vinagre de manzana con una taza de agua y zumo de jengibre ayuda a controlar la piel grasa. Los exfoliantes son opcionales, yo sólo los uso una vez al mes. Si vas a usar sal o azúcar hazlo con delicadeza y aclaralo muy bien después.

Hay gente que se lava la cara únicamente con una mezcla de miel y agua. Dicen que es genial. El agua de rosas también le gusta a la gente con piel grasa, dicen que funciona mejor que un tónico porque no elimina la grasa sino que equilibra la producción de grasa de la piel. Un consejo es ponerlo en el congelador en el molde para hacer cubos de hielo y pasartelos por la cara como si fuera el algodón con tónico.

Sustituye tu crema hidratante por una opción natural: si miras las etiquetas verás que en casi todas las cremas el segundo componente es glicerina. Los ingredientes se ordenan por porcentaje, lo que quiere decir que la mayor parte de las cremas hidratantes están compuestas principalmente por agua y glicerina. La glicerina es comestible y natural.

La razón por la que las cosméticas no te venden una solución de glicerina es porque carece de elegancia cosmética. La glicerina es pringosa y si la mezclas con agua parece agua pura, no es nada espesa. Pero la glicerina es un higroscópico fantástico, su poder hidratante es tal que a veces la usan para tratar la psoriasis. Para usarla de forma adecuada debes mezclar 1 parte de glicerina por 3 partes de agua. Yo la puse en una botella con spray y estoy experimentando con eso.
(La glicerina tiene muchos usos además de hidratar: es un buen fijador así que puedes usarlo como primer de maquillaje y también como sustituto para MAC Studio Fix+. Es dulce y se usa en repostería. Como atrae el agua si cubres los tallos de las flores con glicerina aguantan mucho más tiempo en el florero)

Más interesante que eso es intentar fortalecer los lípidos de tu piel que son los que repelen el agua y la retienen. Para eso se puede usar aceite de coco y de jojoba.

Yo todavía estoy en una fase experimental. No tengo suficiente tiempo sobria de cosméticos como para saber qué necesita mi piel y qué no. Por ahora estoy usando glicerina y me va bien.

Yo no estudié química ni dermatología. Lo que pongo aquí no es más que mi opinión. La investigación la hice por internet con la poca información disponible. Si eres dermatólogo, químico, o te gustan las ciencias y ves algún error en el contenido del artículo por favor avísame, con mucho gusto lo corregiré.

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Esta entrada fue publicada el 23 January 2012