Una Serpiente llamada Deseo

February 25, 2024

Hay una fuerza universal que vive en las profundidades de todas las cosas. De ti, y de mí y de todo lo que existe. Su naturaleza es el ansia: una sed perpetua, un apetito insaciable, una necesidad irresistible, un flujo incoercible y un deseo ciego y salvaje.

Seguramente alguna vez la has sentido. Vive en tu interior. Es una sensación que arrastra con la urgencia de un impulso aunque sin ser momentáneo. Es permanente: a veces duerme y otras se despierta. La humanidad no la conoce, pero quienes nos gobiernan sí, y en el diferencial de ese conocimiento secreto se encuentra el origen de todo su poder. Ahora la voy a describir para que puedas reconocerla.

Imagina primero el típico impulso, una acción que ejecutas de manera automática, como por inercia. Coger el móvil cuando suena, por ejemplo, comerte algo que te gusta, fumarte un cigarrillo, o incluso algo más tenue como abrir twitter mientras esperas a que esté listo el arroz. Algo que haces sin pensar, de manera automática pero detrás de lo cual hay algo que te susurra que lo hagas sin demora. Ahora sostén ese impulso en el tiempo. Es decir, la misma urgencia de un impulso de estos pero no se sacia con la acción.

Esta sensación tiene una dirección pero no tiene un objeto así que se mantiene en el tiempo, como si dejas pulsada la tecla de un órgano, digamos que pulsas FA y lo dejas así pulsado. Al principio lo escuchas claramente pero llega un punto en el que por uniforme y permanente dejas de percibirlo. La Sed permanece pero no la ves. No sé si alguien lo pilla.

Esta fuerza permanece oculta, la Divina Providencia le pone un velo, la cubre con la materia que nos distrae con sus formas, y así vivimos la vida en un plano mientras que en el otro, de fondo, el drama de la Sed se desenvuelve soterrado. Si hablásemos de un ordenador la vida del Yo Consciente discurriría en el desktop mientras que esta Fuerza sería ese fondo de pantalla repetitivo que a veces se ve y a veces no. Reparamos en la Sed cuando se levanta grande y poderosa, pero incluso en reposo, cuando no la sentimos, allí está. Subraya toda nuestra existencia.

Esta sensación se manifiesta repentinamente en momentos puntuales, en situaciones de peligro, por ejemplo. Estás conduciendo y un coche se te aproxima a toda velocidad en sentido contrario, tienes que dar un frenazo. Esa acción de frenar no la ejecutas tú realmente. La ejecuta “eso”: algo más primario y subrepticio, una fuerza salvaje que está allí escondida, que es anterior a la Consciencia. La Consciencia llega después junto con la reflexión e intentan darle un sentido y una explicación a las acciones de la Sed, pero es solamente una justificación a posteriori de algo que nos anima, pero que no controlamos.

También se manifiesta en el enamoramiento. En presencia del amado la fuerza se exalta, se irrita, lo llamamos atracción. La sensación es casi idéntica a la de un imán, de hecho, con “ferrofluido” y con virutas de hierro se consigue un efecto bastante parecido. Imagina que en lugar de las ondas que se ven sobre ese líquido imantado lo que se “eriza” es cada fibra un ser orientándose hacia el otro.

Si te dejas arrastrar, como la mayoría, la fuerza querrá arrancártelo todo y redefinirte simplemente como ansia, como parte de sí. Pasas de ser una persona con una vida, un rol, unos objetos, unas rutinas, a convertirte en un ser muy simple, un ser que solo desea, uno con el Ansia misma, te conviertes en su vehículo, te posee y no puedes oponer resistencia a esta fuerza voraz e inagotable que busca por todos los medios satisfacer su sed a través de ti. El contacto con el amado es placentero porque aplaca brevemente la acción del ansia dolorosa que te castiga con una sed sobrecogedora en cuanto se interpone la distancia.

El adolescente en su transformación de niño a adulto es presa y sujeto de esta Fuerza que lo zarandea con violencia, que lo hace su presa. Así es víctima o susceptible, al igual que el enamorado, al igual que el que se enfrenta al peligro, de perder el control, sujeto de la acción no-razonada, de actuar antes de que entre en juego el Yo Consciente, y por eso no toma decisiones sino que las decisiones lo toman a él.

A esta fuerza los Sabios de la antigüedad la conocían por varios nombres. Fuego Viviente Universal, Hyle, Dragón Verde, Tripurasundari, Quintaesencia, Primera Substancia, Gran Agente Mágico, Kundalini, Leviathan. Yo te voy a revelar su nombre más llano pero más secreto: se llama DESEO.

El Deseo es la fuerza oculta que mueve toda la Creación. Es la Vida misma, lo que anima las cosas, el origen del movimiento. Cuidado, no estoy hablando de una Fuerza mitológica, de una fábula ni de un cuento de hadas. Esto no es un concepto abstracto que se da en el plano del intelecto. Hablamos de una fuerza real que rige todo lo que existe, a ti y a mí y a todo lo demás y de cuyo discurrir no nos enteramos como un perro que está encadenado a un palo no se entera de que tiene una cadena hasta que no intenta ir más allá de lo que la longitud de la misma le permite alejarse y entonces siente un tirón en el cuello que lo descoloca. Solo en ese momento comprende que puede desenvolverse libremente, sí, pero únicamente dentro de la circunferencia que le dibuja su cadena.

La mayoría de la gente vive en el patio del perro con la cadena al cuello. Su vida es un círculo de un metro y medio. Sus movimientos son cortos y lentos, capados por la longitud de la cadena. Van del trabajo a la casa, tienen su círculo social, unas leyes de un pacto que nunca firmaron, pero les rige igual. Es allí donde construyen sus vidas, no buscan los límites del patio, ni tantear la longitud de las cadenas, si alguien se las señala se ríen o se llenan de ira, si otro en el patio tira de su propia cadena tampoco les sienta bien. No llegan a vislumbrar esta fuerza bestial, no se familiarizan con ella ni la entienden, dejan que permanezca latente, dormida y que luego los posea con violencia cuando se les despierta.

Como todos los Dioses, el Deseo es Maravilloso, pero también es Terrible. El Deseo en su forma más exuberante es Sri Lalita (Tripurasundari) la Diosa del Deseo del Shakta. En esta corriente es el Principio Último, o sea, Dios en su forma más primigenia.

Abajo podéis ver en la imagen su representación más gruesa, más material, y al lado su Yantra. Lo que rige Sri Lalita es el Deseo en su expresión positiva, encierra la Verdad Perenne de que Dios crea la Manifestación simplemente porque lo desea, porque quiere jugar y su forma de hacerlo es mediante fuerzas que se separan, juegan, luchan y se vuelven a unir. El Deseo, por lo tanto, es el agente que crea todo lo que existe y que con su Magia nos otorga la búsqueda que lleva a la plenitud y al gozo de la vida. Su naturaleza es esa efervescencia que se da en la lucha y el juego entre dos fuerzas que son iguales y que se buscan, o se repelen, pero que al final regresan siempre al lugar de partida.

 

* Sri Lalita (Tripurasundari) y su expresión de sutilidad intermedia, el Sri Yantra, en el que vemos las dos fuerzas que se oponen y juegan como un caleidoscopio.

El Juego de la creación es el que se representa también a pequeña escala entre los hombres. El juego es aquello que despierta el Deseo. No solo es el deseo de jugar, de ser quién juega, que sí, lo es, pero hay una segunda dimensión y es que en el juego también yace latente el deseo de ser el objeto, la pelota, aquello con lo que se juega, de ser movido por otro que lo encuentra a uno apetecible. Por eso un niño no suele conformarse con “jugar” con sus juguetes, requiere de otro que juegue con él. El otro puede ser el padre, o el amigo, pero si no se tiene a mano al otro, se le inventa, se anima al juguete que pasa a ser un objeto inerte a ser un personaje en las manos del niño.

La madre juega con su bebé: lo coge en brazos y le da vueltas, a veces lo tira al aire y vuelve a cogerlo. El bebé se ríe porque por un par de segundos experimenta la sensación de la posibilidad de caer, que rápidamente se disipa cuando la madre vuelve a cogerlo en brazos y así experimenta los dos polos del deseo y del miedo. En ese peligro de caer y la seguridad de los brazos de la madre está el juego de los dos.

Eso es lo que busca quien se deja seducir, volver a sentir esa fuerza que le da vueltas, que lo arroja, que lo saca de sus rutinas, sobre la que no tiene control, que lo pone en peligro y lo salva del mismo. La seducción es el arte de jugar con la fuerza del deseo que está en el otro de esta manera.

* El Leviatán como está descrito en Job.

Pero el Deseo tiene una polaridad negativa porque no solo es el juego seguro de los brazos de la madre, en el otro sentido también rige la destrucción, porque los mejores juegos tienen un perdedor. La serpiente del Deseo es imparcial y le da igual quién gane y quién pierda siempre que el juego se de. De manera que es una fuerza caótica, oscura y salvaje que difícilmente podemos controlar y sin embargo nos controla. En uno de sus embistes una persona puede llegar a destruir el trabajo de toda su vida porque al Deseo le da igual el objeto, lo que le alimenta es la búsqueda, la transformación.

Al final Sri Lalita es el Leviatán de las religiones abrahámicas, son la misma Fuerza y sin embargo se representan de manera tan distinta. La mejor descripción del Deseo como criatura peligrosa es la que se hace en el libro de Job en la figura del Leviatán. En Job el deseo es una criatura marina, una serpiente maligna, oscura, poderosísima, a la que nadie puede imponerse, ante la cual caen hasta los más poderosos. Lo describen de esa manera porque así se siente cuando se despierta en tu interior, como un río caudaloso que te arrastra, una serpiente sibilina. Paso a transcribir el fragmento de Job:

JOB 41
1 ¿Sacarás tú a Leviatán con un anzuelo, O sujetarás con una cuerda su lengua?

2 ¿Pondrás una soga en su nariz, O perforarás su quijada con un gancho?

3 ¿Acaso te hará muchas súplicas O te hablará palabras sumisas?

4 ¿Hará un pacto contigo? ¿Lo tomarás como siervo para siempre?

5 ¿Jugarás con él como con un pájaro? ¿lo atarás para tus doncellas?

6 ¿Traficarán con él los comerciantes? ¿Lo repartirán entre los mercaderes?

7 ¿Podrás llenar su piel de arpones, O de lanzas de pescar su cabeza?

8 Pon tu mano sobre él; Te acordarás de la batalla y no lo volverás a hacer.

9 Falsa es tu esperanza; Con sólo verlo serás derribado.

10 Nadie hay tan audaz que lo despierte; ¿Quién, pues, podrá estar delante de Mí?

11 ¿Quién Me ha dado algo para que Yo se lo restituya? Cuanto existe debajo de todo el cielo es Mío.

12 No dejaré de hablar de sus miembros, Ni de su gran poder, ni de su agraciada figura.

13 ¿Quién lo desnudará de su armadura exterior? ¿Quién penetrará su doble malla?

14 ¿Quién abrirá las puertas de sus fauces? Alrededor de sus dientes hay terror.

15 Sus fuertes escamas son su orgullo, Cerradas como con apretado sello.

16 La una está tan cerca de la otra Que el aire no puede penetrar entre ellas

17 Unidas están una a la otra; Se traban entre sí y no pueden separarse.

18 Sus estornudos dan destellos de luz, Y sus ojos son como los párpados del alba.

19 De su boca salen antorchas, Chispas de fuego saltan.

20 De sus narices sale humo, Como de una olla que hierve sobre juncos encendidos.

21 Su aliento enciende carbones, Y una llama sale de su boca.

22 En su cuello reside el poder, Y salta el desaliento delante de él.

23 Unidos están los pliegues de su carne, Firmes están en él e inconmovibles.

24 Su corazón es duro como piedra, Duro como piedra de molino.

25 Cuando él se levanta, los poderosos tiemblan; A causa del estruendo quedan confundidos

26 La espada que lo alcance no puede prevalecer, Ni la lanza, el dardo, o la jabalina

27 Estima el hierro como paja, El bronce como madera carcomida.

28 No lo hace huir la flecha; En hojarasca se convierten para él las piedras de la honda.

29 Como hojarasca son estimados los mazos; Se ríe del blandir de la jabalina.

30 Por debajo tiene como tiestos puntiagudos; Se extiende como trillo sobre el lodo.

31 Hace hervir las profundidades como olla; Hace el mar como un recipiente de ungüento.

32 Detrás de sí hace brillar una estela; Se diría que el abismo es blanca cabellera.

33 Nada en la tierra es semejante a él, Que fue hecho sin temer a nada.

34 Desafía a todo ser altivo; él es rey sobre todos los orgullosos.

 

Se está hablando de domar al deseo o dejarse dominar por él.

Cuando el Deseo está alineado con tu Consciencia y te lleva en la dirección que quieres ir es Sri Lalita, todo funciona, las puertas se te abren, y es un gozo infinito. Cuando el deseo está en tu contra, actúa de forma áspera y te quiere meter por caminos raros empiezan los problemas, te encuentras de repente en los rápidos con un kayak, sin un chaleco y sin un remo. Se le puede ver como la marea de resaca, esa que te arrastra hacia adentro del mar, amenaza con ahogarte y por mucho que nades hacia la orilla no avanzas. Es el Leviatán de Job.

Por eso a esta fuerza hay que aprender a controlarla, hay que domarla y para eso primero hay que conocerla. Búscala en tu interior. Aprende a notar su presencia. Espíala. Déjale señuelos, invítala a salir, diviértete con ella cuando la veas aparecer con la intención de llevarte con más fuerza por el camino que te has trazado. Peléate con ella a muerte cuando quiera tirarte por otro lado descúbrete a ti mismo en la lucha al medirte con ella.

Es sobre esta fuerza que trabaja la magia. Como está en todas las cosas quien tiene dominio del Deseo tiene dominio sobre todo lo que existe. Es a través de esta fuerza que se controlan todas las cosas, animadas e inanimadas, hombres, animales, los elementos que conforman el Cosmos. El asceta cree que controlar el Deseo es no encontrarse de frente con él nunca y así eliminan de su vida cualquier fuente de dolor, pero también de placer. Se deshacen del juego.

El adepto teme al Deseo pero quiere conocerlo y sobre todo quiere dominarlo por eso se tiene que exponer a él, es el camino de la magia aprender a controlarlo. Hay aún un paso más allá, un camino más oscuro, que pasa por aprender a controlar el deseo de los demás, despertárselo, hacer que los domine y tirar así a cualquiera por donde más te conviene. En el amor a este arquetipo se le conoce como el de “seductor” el que busca una doncella virgen y la seduce usando en su contra su propio deseo para robarle su pureza y marcharse después. Quienes controlan el mundo son “seductores” de hombres que trabajan sobre todas las esferas en las que funciona el deseo.

Estos son sus sortilegios, imágenes y formas que despiertan la Sed en el que los escucha y los lleva a actuar de una o de otra forma. Como el Flautista de Hammelin o el Encantador de Serpientes. También sobre esta fuerza actúan los astros, es lo que manipulan, por eso se planifican las psyops a gran escala para que coincidan con los movimientos de los astros

Tomemos la Pandemia como un ejemplo, que no es solo un ejemplo, quizás sea el mejor de ellos. En la Pandemia vimos estos actos de magia desenvolverse en tiempo real y a lo largo de 2 o 3 años. No fue otra cosa que un gran sortilegio llevado a cabo, que no quepa la duda, por Magos con intereses últimos que no conocemos bien. Fue una operación a gran escala en la que se tiraron de todos los sortilegios imaginables con el único fin de despertar la Serpiente en la mayor cantidad de gente posible y llevárselas por delante.

El primero de los sortilegios fue el de la sopa de murciélagos, el virus lo sacaron del caldero de una bruja, burbujeante, espeso, con alas de murciélago dentro. Así la conjuraron en la imaginación de todos y acto seguido vimos caer a cientos o a miles de personas en China y en Italia por la televisión. Había empezado el hechizo más grande de todos los tiempos. A partir de allí se apilaron uno sobre otro los embrujos hasta que estuvo la población perfectamente encantada.

El Deseo que despertaron es el Miedo a la Muerte que es al mismo tiempo el Deseo de Vivir. Y a cada paso le enseñaban a la gente el vacío, para después arroparlos con las medidas que los tranquilizaban, como el bebé al que la madre arroja al aire para después volverlo a coger. Así vendieron las mascarillas, los encierros y finalmente las vacunas, el veneno edípico que se inoculó todo el mundo por miedo a morir.

Una vez atrapados por ese Deseo las personas ya no actúan desde la Consciencia, sino que esta queda en un segundo plano y pasan a ser poseídos por la Serpiente que los tira por donde quiere sin que opongan resistencia. Los engulle porque se convierten en parte de la Serpiente misma, en su cuerpo, y buscan que tú también te dejes engullir, así te increpan y te gritan “póngase la mascarilla” y le piden al policía que haga lo que tenga que hacer para que tú también te subas a la Serpiente a dar unas vueltas.

Este es el arte del Cabal, así mueven los hilos del mundo, si quieres mantenerte a salvo tienes que dominar a la Serpiente.

El Yoto

January 23, 2024

No sé si queda algún despistado haciendo compras de último minuto, pero quería enseñaros algo que a pesar de ser un simple objeto, ha transformado mi relación con los espacios de mi casa y por lo tanto me ha hecho muy feliz. Creo que sería un regalo perfecto de Reyes para alguien especial.

Se llama “Yoto”, es un reproductor de audio: “bueno y qué”, pero es que en realidad el Yoto más que un reproductor, es un sistema de individuación de la música, que le devuelve a la música esa cualidad un tanto más conceptual que solía tener cuando venía agrupada en “paquetes”: en casettes, en CDs, y que ha perdido desde que se digitalizó.

 

Es una especie de cubo con dos botones a los lados y una ranura en la parte superior. Tiene una pantalla de “píxeles” no es un touch screen ni nada que se le parezca, su función es la de ser un “mapa” de lo que estás escuchando y poco más: pone la hora, el clima, el número de la pista que está sonando, pero también puedes asignarle iconos a las pistas que suenan, como el rayo de la imagen de arriba que se lo asigné a una canción de esa tarjeta de música “Pop” que está sonando.

 

El Yoto funciona muy parecido a como funcionaban los reproductores de casettes en apariencia. Es decir, hay unas tarjetas de plástico en las que puedes “meter” música, y entonces al introducir la tarjeta en la ranura del Yoto la música se reproduce como “por arte de magia”.

La forma técnica en la que funciona esto es un poco “un truco” porque las canciones no están físicamente dentro de las tarjetas como sí lo estaban en la cinta de un cassette. Es decir, las tarjetas no tienen un “chip” con la música dentro ni nada así. Van por medio de playlists en “la nube” y la tarjeta sencillamente la puedes enlazar a un playlist específico. El Yoto descarga la música que esté en tu carpeta de la nube y al meter la tarjeta suena lo que esté asignado a ella. No tiene que estar conectado a internet una vez que se ha descargado.

A mí me encanta por varios motivos, el primero es que es nostálgico. Veréis, para mí la música era esto:

 

Había una relación directa y material, táctil entre la música y quien la escuchaba. En esa relación se obligaba al que escuchaba a hacerle un sitio concreto dentro de la mente a esa música en específico, es decir, como si cogías una caja en tu cabeza y le ponías una etiqueta con el nombre del album y metías allí la música. La materialidad de un casette o de un CD hacía que escuchar música fuese un acto consciente. Manoseabas el librito que venía dentro con las letras, te las aprendías, veías las fotos mientras escuchabas la música. Cada álbum vivía en un espacio separado y delimitado de todo lo demás en tu mente.

Un gesto de aprecio era hacerle un mixtape a otra persona, para hacerlo había que elegir cuidadosamente una serie de canciones que de alguna manera reflejasen lo que sentías o querías expresarle, y después había que cazarlas en la radio para que cuando las pusieran le dieras al botón de play y rec… o había que ir a casa del amigo que había comprado el casette original para pedirle que te permitiese grabarlo. No era simplemente cuestión de “descargarlo” mágicamente a través de internet. Y después, con mucho mimo y un rotulador o varios le hacías la lista de canciones y algún dibujo o detalle en la portada.

El artista, el músico a la hora de plantearse su música no estaba buscando solamente el “hit” sino que el “hit” solo podía venderse acompañado de 12 canciones más y en esas canciones adicionales vivía la experimentación, el juego, el fracaso también, por qué no. Pero te forzaba a explorar cosas menos brillantes, que se quedaban entre el fango y la gloria, y que de alguna manera tu cerebro podía jugar a redimir.

Eso ya no existe, se ha perdido. Escuchamos batiburrillos de hits fabricados por otra persona en playlists interminables que no tienen ni principio ni fin y en el que el arte del album responde a aquello que sea más tuiteable, mas instagrameable. Si acaso se le asigna una emoción a la lista. Cuando abres spotify eres CONDUCIDO, entras en una corriente que te arrastra y te da igual lo que suene mientras suene algo. La música en sitios como Spotify se funde en una especie de fango uniforme, un puré de sonidos, sin identidad propia, sin contornos definidos. Un poco como le pasa a la gente también en según qué contextos cuando se dejan arrastrar demasiado por el entorno, que se funden entre sí y ya es imposible diferenciarles.

El “manoseo” es importante en toda relación, jajaja. Cuando manoseas la música, la haces tuya. No solo la escuchas con el oído sino que empiezas a entenderla, a relacionarte con ella con todo el cuerpo. Es una manera muy diferente de aprehender las cosas. Es además un idioma que el inconsciente entiende mucho mejor y puede sincronizarse con la parte despierta. Por eso en lo que respecta a la música ganamos tecnología, comodidad y amplitud con internet pero perdimos ese contacto, esa familiaridad de lo que se manosea.

Este aparato, el Yoto, me ha regalado la posibilidad de volver a manosear la música por medio de sus tarjetas y eso me gusta mucho. Imagina que te regalan esto y una tarjeta, un mixtape hecho especialmente para ti. Que fantasía.

De más está decir que nadie me ha pagado para escribir esto, lo escribo porque me gusta de corazón y creo que a más de uno podría gustarle. Si nunca antes habías oido hablar de esta cosa es porque está diseñado para niños y porque sospecho que se darán cuenta de que para un adulto es, si cabe, aún más divertido en un futuro próximo y entonces empezaremos a verlo en todas partes. Yo es que siempre me adelanto a todo dos o tres años.

Pon la otra mejilla

January 8, 2024

Una de las frases más famosas del Sermón de la Montaña es la de poner la otra mejilla. En esencia significa que frente a un conflicto no hay que reaccionar a él con la misma energía, no hay que oponer resistencia, sino facilitar el proceso. Este principio que podría parecer una apología del masoquismo a simple vista encierra verdades que tienen aplicaciones espirituales, claro, pero también prácticas.

Para poder entender esto no hay que pasar por encima de la idea, sino meterse dentro de ella. Cuando se leen las cosas hay que hacerlo así. Es fácil leerlo o escucharlo e imaginarse a Jesús poniendo la otra mejilla, o una pelea de bar en la que a uno le dan un puñetazo y en lugar de defenderse permite que le sigan pegando. Si se lee así, proyectándolo hacia afuera es poco lo que hay que rascar y se pueden concluir muchas cosas, entre ellas la conclusión de Nietzsche de que las religiones abrahámicas responden a una moralidad de esclavo, o la versión youtuber de la misma idea, que esto está pensado y formulado para apaciguar a los borregos y facilitar el paso por el redil.

Hay que entender las cosas a profundidad, más bien, rotarlas en la cabeza para que vayan soltando la luz que encierran. Hay que imaginar con la mayor cantidad de detalle posible que uno está peleándose con otra persona, y entre las posibles peleas hay que elegir una que sea particularmente dura o dolorosa, y preguntarse con toda sinceridad si uno sería capaz de poner la otra mejilla. Hay que trasladarse mentalmente a la situación utilizando la memoria, recordar alguna pelea en la que uno haya reaccionado con particular ferocidad y en ese recuerdo preguntarse qué hubiese tenido que pasar para que, en lugar de la ferocidad, uno hubiese podido dar la otra mejilla.

Si haces el ejercicio de arriba descubrirás que es muy difícil. Primero es difícil mantenerse sereno en un conflicto sobre todo si es de los gordos y segundo, aún más difícil es facilitarlo, dejar que se desenvuelva. Hay un fragmento casi bestial de uno mismo que sale a la superficie cuando uno se ve amenazado o en riesgo y que para preservarse intenta destruir al oponente antes de que el oponente lo ponga en peligro a uno, es decir, salta al frente, enseña los colmillos y muerde también.

De manera que para poder actuar de esa manera, para poder poner la otra mejilla, primero hay que gobernarse. No es un logro fácil, eso de gobernarse, implica llevar las riendas. Es decir, hay que domar la bestia que reside dentro de uno mismo, ponerle riendas, saber conducirla a voluntad, dirigirla con la Consciencia y no solo eso, llegar a refinar esa relación para que se de con amor y con delicadeza. Una alegoría bonita sobre este proceso interior se da en la película La Vida de Pi.

Lo natural ante el conflicto no es la reacción ordenada sino la caótica, es resistirse al palo, actuar sin pensar porque no se tiene un control sobre uno mismo, muchas veces se llegan a decir cosas que no se piensan o se sienten, se cruzan líneas que no se querían cruzar, se hace daño a la otra persona y todo esto se hace por miedo, por miedo al dolor. Nada de esto es irreparable, si se tiene un poco de autocrítica, pero a menos de que aprendas a gobernarte solo tendrás una posible reacción ante un conflicto: el caos. Si te gobiernas se te abren las puertas de múltiples soluciones a las peleas, primero no seguir hundiéndote cada vez más en el fango, no herir al otro sin necesidad y especialmente se te abre la puerta de la opción conciliadora, si es que deseas tomarla.

Pero ¿por qué poner la otra mejilla? Sencillo… cuando en una situación de conflicto facilitas la expresión de la otra persona, le permites desenvolverse a su antojo, no te opones ni juzgas y simplemente observas al principio puedes sentir dolor, incomodidad, pero si los dejas pasar como si fuesen nubes en el cielo y fijas la mirada en lo que hay detrás, si te centras en la observación consciente, llegas a vislumbrar la naturaleza verdadera de la otra persona. Aprendes más sobre él o ella de lo que podrías aprender en cien años de relaciones tersas o de explosiones combativas.

¿Cómo se conduce? ¿Hasta donde se deja arrastrar? ¿Es simplemente un espectáculo con poca sustancia o es un rencor duradero? Todas estas cosas te las revela la otra persona en un conflicto si lo dejas actuar. Aquí la clave es no juzgar, no solamente no emitir el juicio de manera verbal, es no juzgar ni siquiera en tu mente porque si empiezas a juzgar te dejas arrastrar por tus propios pensamientos e invitas a tu propia bestia a salir al ruedo. Aquí es la observación paciente y la reflexión se dará cuando la pelea haya concluido y los ánimos se hayan calmado.

Hay gente con bestias feroces, que los arrastran hacia un lado y hacia el otro con intensidad y a las que no dominan, pero que, pasado el momento de la pelea, cuando los ánimos bajan son capaces de reflexionar sobre lo que ha pasado y poner las cosas en orden. Cuando te cruzas con una persona así lo mejor es aprender que hay que dejarlos solos cuando se enfadan y darles tiempo para calmarse, de nada sirve entrar en una pelea con alguien que puede llegar a ser muy hiriente y después se arrepiente y se siente culpable por algo que no sabe controlar. Salís los dos perdiendo y es muy fácil evitarlo.

Luego hay gente que es fría y no se implica en una pelea, su bestia se parece más a una serpiente que a un león, y en lugar de saltar hacia adelante con ferocidad, se retrae y planifica. Lo que los domina es el rencor que es una especie de odio más largo placista, un odio que sabe esperar. Así que en estas peleas cualquier cosa que digas se puede torcer y ser usada después en tu contra, incluso si tu intención es conciliadora, es mejor callar y dejar estar que darle armas al otro. A veces no es fácil reconciliarse con alguien así, hay que permitirles saciar su sed de venganza y demostrar que uno permanece allí aún después de que se hayan cobrado lo que consideran que tienen que cobrarse.

Hay gente que en una pelea te demuestra que albergan sentimientos hacia ti que no conocías y que no se corresponden con la relación que creías tener. Otros que dan golpes tan bajos que sabes que están hiriendo a posta. Hay gente que en una pelea más bien demuestra su nobleza y sabes que podrían atacarte mucho peor de lo que lo hacen pero se cortan para no herir. En fin, hay de todo pero en una pelea si conservas la calma, pones la otra mejilla y los dejas actuar los verás revelarse a sí mismos como nunca los verás hacerlo en situaciones cotidianas y así sabrás de quién rodearte.

Coronavirus: mis dos directos

March 14, 2020

El unico momento en el que rompí mi silencio en los ultimos 6 años fue para alertaros de la pandemia, de que era todo una mentira. Como de costumbre fui la primera en hacerlo en internet ya que mis directos son del día 13 y 14 de marzo de 2020, apenas 4 días después de que Pedro Sanchez cerrase los colegios. Para poneros en contexto, en ese momento creíamos todos que el encierro sería de 15 días, y durante mi segundo directo fue el primer día que salió la gente a aplaudir al balcón, yo no me lo podía creer… en el directo llegué incluso a decir que “posiblemente sacarán una vacuna en el futuro” e intentarán que la gente se vacune, y que vacunarse sería una muy mala idea.

La historia de Cabeza de Condón

April 25, 2019

Empezaré diciendo lo siguiente:

TODOS CONOCEMOS A UN CABEZA DE CONDÓN. Puede ser que el tuyo sea más cercano a ti de lo que crees, puede que tengas un Cabeza de Condón en tu propio entorno familiar o en tu círculo de amistades, de manera que, aunque esta historia trate sobre algo muy puntual, a saber: el destino de los 55 millones de dólares que presuntamente un político sindicalista le robó a un grupo de mineros en México hace unos años, en realidad es una historia universal como la Guerra y la Paz o El Corazón de las Tinieblas del que todos podemos extraer algo.

Alguno podría preguntarme en este punto, ¿qué te lleva a dejar constancia de este episodio casi 3 años después de que ocurriera? ¿Por qué no lo dejaste por escrito en el momento? ¿Por qué hablar de esto ahora y no después? Y tendría que responderle que es por un mero capricho del destino. Da la casualidad de que hoy justamente andando con alguien por las calles de Madrid me encontré con el siguiente escaparate/cartel perteneciente a un negocio a pie de calle:

“CEREAL HUNTERS” ponía en el escaparate y no pude evitar mirar hacia adentro del local a ver si lograba ver algo que me indicara de qué iba el asunto, si era realmente un restaurante dedicado a servirle a los clientes cereales o si sencillamente era un nombre desafortunado. Lo que vi fue una barra como de un bar y detrás una estantería con muchas de cajas de cereales. No lo pude ver tan claramente como en estas fotos que me proporcionó Google…

Bien, el restaurante era, en efecto, un restaurante dedicado exclusivamente a vender cereales con leche a sus clientes adultos. Puedes elegir el tipo de leche y la variedad de los cereales, te lo ponen en un bol. Se lo señalé a la persona con la que estaba y no tuve que señalar nada más porque conoce La Historia de Cabeza de Condón y sabía perfectamente qué era lo que estaba pensando. Que la idea de poner un restaurante de cereales sólo podría ocurrírsele a un Cabeza de Condón. Todo esto ocurrió en un paso de peatones con el semáforo en rojo. La tienda estaba en la otra acera, y detrás nuestro iba una pareja de turistas americanos que entre risas se preguntaban:

Mujer: “Is that a cereal restaurant?”
Hombre: “It looks like it!”
Mujer: “Can you make any money selling cereal like that?”
Hombre: “It seems like you can…?”

Los americanos que iban detrás se hacían las mismas preguntas que se haría cualquier persona normal: ¿cómo ganas dinero vendiendo bols de cereales en un restaurante?, ¿cómo pagas el alquiler de un restaurante a pie de calle vendiendo bols de cereales? Pero por mucho que tu sentido común te diga a gritos: “¡ES IMPOSIBLE! ¡UN RESTAURANTE DE CEREALES ES UNA PÉSIMA IDEA! ¡JAMÁS FUNCIONARÍA!” Ahí, en la acera de en frente, está la viva prueba de que sí es posible. Hay un restaurante que vende cereales, está abierto, tú no tienes un restaurante, así que tienes que terminar por aceptar que quizás no tienes olfato para los negocios o que un triunfador verdadero no tiene miedo de arriesgarse y tú sí y ese es todo tu problema.

Pero el problema no lo tienes tú. El problema es que no tienes todos los datos en la mano y con toda probabilidad el restaurante de cereales pertenece a un Cabeza de Condón. La diferencia entre tú y yo es que yo sé lo que es un Cabeza de Condón porque me he visto rodeada de Cabezas de Condón toda mi vida y tú no los conoces todavía, o al menos no has llegado a atar los cabos aún, por eso he tenido a bien escribir esto hoy y no ayer, y echaros a todos una mano a la hora de interpretar esos casos extraños, esos errores en la matriz que veis a vuestro alrededor y que no sabéis cómo explicar.

¿Qué es un Cabeza de Condón?

Para explicar lo que es un Cabeza de Condón tenemos que remontarnos a Enero de 2014. Fue el año en el que decidí irme de vacaciones a Canadá, puntualmente a Vancouver, a un loft que encontré a través de AirBnB. Era un lugar excepcional: era un loft verdadero, el edificio en el que estaba había sido construido en 1800 como almacén de una fábrica y había sido reconvertido en un edificio de apartamentos hace unos años respetando los espacios y la construcción original. Estaba ubicado en Gastown que según lo que había leído en internet era el barrio con más restaurantes y cafés de la ciudad, y el loft como tal era un ático de 200 metros con vistas a toda la ciudad de Vancouver y a Whistler (la montaña).

Aquí podéis ver un breve vídeo del loft que subió una inmobiliaria que lo vendía a Youtube:

Llegué a Vancouver en pleno invierno, sin ropa adecuada para tanto frío porque me habían dicho que Vancouver era una ciudad dentro de todo cálida para los estándares de Canadá, que en cuestiones de temperatura era parecida a Madrid (mentira) y con intenciones de quedarme solamente un mes.

No sé si conocéis cómo funciona AirBnB pero a veces la página tiene unas salidas perroflautiles, quieren que intimes con los dueños de los pisos, que no solo te hospedes sino que CREES AMIGOS allí a donde vas. A mí lo de crear amigos no me interesa, pero tuve suerte porque el dueño estaba de viaje y me dejó las llaves con otra persona que se limitó a explicarme para qué servía cada una.

La primera noche en Vancouver fue un poco rara, fui al supermercado más cercano que estaba lleno de yonquis (pero eso es un tema para otro post) y cuando regresé al loft me puse a revisarlo todo y encontré algunos libros que los dueños del piso habían dejado en las mesitas de noche… entre los títulos había varios libros comunistas incluyendo una especie de versión infantil ilustrada de El Capital de Marx (no es broma) y una tira de cómics de la lucha palestina.

Cuando faltaba una semana para que se terminaran mis vacaciones se me ocurrió que quizás podía quedarme en Vancouver un año más. Las razones:

1) La comunidad asiática en Vancouver y sus grandes restaurantes de ramen y sushi

2) La ciudad en sí es muy bonita si omites el East Side y su problema de yonquis chutándose en las esquinas.

3) Es mucho más sencillo que vivir en otras partes del mundo gracias a ciertas leyes que no viene a cuento discutir en este post.

En un principio busqué un piso en otra área de Vancouver porque Gastown resultó ser el área más hipster de todas, llena de restaurantes de cereales, de matrimonios homosexuales, yonquis chutándose y Cabezas de Condón. Pero nada de lo que vi me gustó más que el loft, así que contacté con el dueño para proponerle un trato, para hacer un contrato de alquiler mes a mes por un año. El dueño dijo que sí y se personó en el loft con una botella de vino de regalo para mí. La verdad es que fue un bonito gesto por su parte, en contraste con los malos tratos a los que me iba a someter después, pero eso es harina de otro costal. Le abrí la puerta a Ernesto Gomez Casso a las 9 PM:

Era un hombre en sus 30 vestido con un fular, un gorro de lana, y lo que parecía ser una chaqueta de terciopelo, que me contó que había estudiado para ser chef y por eso le había puesto una cocina gourmet al loft. Me contó que solía vivir con su mujer en el loft, pero después de divorciarse se había mudado a una casa en Kitsilano y que tenía otra en Yaletown. Que trabajaba diseñando menús (“¿se puede vivir de eso?” se preguntaría la pareja de americanos “pues parece que sí y muy bien” respondería el hombre) que administraba un restaurante libanés llamado Nuba cerca del loft, que además era DJ de música tropical. Firmamos el contrato y me dejó porque tenía prisa, se iba de viaje a no sé qué cabaña en no sé qué paraje y me dejó el contacto de Claudia, su ex-mujer, con quién tendría que hablar para lo que necesitara. Dejo por aquí alguna foto más que encontré por internet de su restaurante libanés:

A Claudia la conocí un tiempo después, me llamó porque quería llevarse unas cosas del loft. Era una chica simpática con un marcadísimo acento mexicano a la que todo “le daba pena”. Claudia llevaba unos leggins con calaveras, una camiseta negra y botas, el pelo rubio platino y tenía las uñas pintadas de varios colores distintos. Hablaba y fumaba sin parar. Me habló sobre su separación de Ernesto, que ahora vivía en otro loft muy cerca, que Ernesto la obligaba a llevar todos los temas del loft a través de AirBnB y que estaba muy contenta de poder alquilármelo por un año porque así podría irse de Vancouver a Europa, creo que era a Frankfurt, a hacer no sé qué curso de audio.

Fue ella la que me contó que estudió bellas artes en Vancouver para poder tener una visa de estudiante y permanecer de manera legal en el país y que Ernesto hizo lo mismo con sus cursos de chef. Cuando le pregunté a qué se dedicaba me contó que era representante de bandas de música independiente de la escena local (“¿se puede ganar dinero con eso?” “parece que sí”) También me habló largo y tendido del hotel quebrado que Ernesto y ella habían alquilado durante una temporada para hacer fiestas culturales temáticas y que al final tuvieron que abandonar porque no les funcionó.

Pues bien, tenía frente a mí a dos personas de 30 años que habían logrado hacerse con un loft de un millón de dólares, una casa en Kitsilano, una cadena de restaurantes libaneses, mientras trabajaban él diseñando menús y como DJ y ella representando bandas independientes de la escena local. Esta pareja, pensé en el momento, seguramente había heredado un patrimonio de sus respectivas familias, o les tocó la lotería, porque mi lógica me indicaba que una pareja no se puede comprar un apartamento de un millón de dólares diseñando menús.

Meses después a raiz de ciertas desaveniencias que quizás relataré más adelante, me dio por buscarlos en Google y lo que encontré fue muy interesante. Ni les había tocado la lotería ni eran herederos de un gran patrimonio familiar. Ernesto Gomez Casso es uno de los hijos de un político sindicalista mexicano llamado Napoleón Gómez Urrutia que tuvo que huir de México a Canadá como prófugo de la justicia porque lo acusaron de robarle 55 millones de euros de un fideicomiso a los mineros a los que se suponía que representaba. La Interpol llegó a involucrarse en algún punto de la historia.

El tema fue el siguiente… los mineros conformaron una empresa llamada Minera México. La empresa junto con el sindicato de mineros presidido por Napoleón Gómez Urrutia abrieron una cuenta en ScotiaBank con un fideicomiso correspondiente al 5% de las acciones de la empresa que era 55 millones de dólares y que en teoría se iba a dividir entre los miles de mineros que formaban parte de la empresa. El dinero, de la noche a la mañana desapareció y Minera México dijo que Napoleón Gómez Urrutia había liquidado la cuenta y se lo había llevado. Minera México demandó a Napoleón Gómez Urrutia y a ScotiaBank por dejarle retirar unos fondos que en teoría no podía retirar. Por su parte Napoleón Gómez Urrutia se declaraba inocente de todo cargo y decía que era una estrategia política en su contra, que había tenido que huir de México porque era un perseguido político de Vicente Fox.

Mientras todo esto se desenvolvía Napoleón Gómez Urrutia se mudó con su familia a Vancouver, escribió un libro contando su verdad, le compró al hijo un loft, una casa y una cadena de restaurantes libaneses, y publicó estas fotos en Facebook:

Años después de alguna forma que no entiendo muy bien, los abogados de este hombre consiguieron que tanto la compañía de los mineros como el Estado Mexicano retiraran todos los cargos en su contra. No llegaron a ir a un juicio, simplemente retiraron todos los cargos.

Los 55 millones de dólares nunca aparecieron y no se conoce el responsable de esa desaparición. Los mineros siguen enfadados y los mexicanos son expertos en lo que viene siendo el resentimiento y la venganza así que durante años acosaron a Ernesto Gomez Casso en internet hasta el punto de que tuvo que cerrar sus cuentas y ponerse otro nombre para evadirse de los trolls pero antes de que eso pasara un usuario de Twitter se creó una cuenta únicamente para cagarse en él y en su padre. Uno de los tweets en los que lo mencionaba tenía una foto de Ernesto con un gorro de lana y llevaba de título “CABEZA DE CONDÓN”. El tweet ha desaparecido, imagino que lo denunciaron cuando Twitter implementó lo del bullying, pero el gorro que Ernesto llevaba en esa foto era como este:

Al parecer es común en México llamar “Cabeza de Condón” al que usa este tipo de gorros de lana. Ernesto los usaba mucho y me dio tanta risa el insulto que pasé a llamarlo así en la intimidad.

No sé si su padre robó o no los 55 millones de dólares de los mineros, pero me parece un poco raro que una persona consiga tener tantas propiedades y empresas en otro país con un sueldo de sindicalista. Independientemente del origen del dinero de Cabeza de Condón, el punto de la historia no es ese, es que no le debe su riqueza o sus triunfos al trabajo sino que lo que tiene lo ha heredado y eso le ha dado la libertad de dedicarse a hacer lo que le place en todo momento porque no ha tenido que preocuparse por el dinero en toda su vida. Puede ser un artista, un DJ, un diseñador de menús. Puede darse el lujo de emprender y arriesgarse con ideas absurdas que no lo van a llevar a ninguna parte como alquilar el sótano de un hotel arruinado para hacer fiestas culturales, o abrir un restaurante de cereales. No tiene sentido común ni lo necesita, y posiblemente nunca te enteres de cuál es el verdadero objetivo detrás de la empresa que ha montado, bien pudiera ser conseguir una residencia a través de la inversión privada, como es el caso de Napoleón Gomez Urrutia que a día de hoy es ciudadano de Canadá gracias a sus inversiones en el país.

Ernesto no es el único Cabeza de Condón. Por alguna razón ese gorro de lana estaba muy de moda en Vancouver y puntualmente en Gastown entre los artistas jóvenes que no daban un palo al agua. Salías a la calle y te cruzabas con 5 o 6 de estos jóvenes artistas con gorros similares. Gastown también era el epicentro de los Cabezas de Condón empresarios, estaba lleno de restaurantes de cereales. Había una supuesta fábrica de pan en la esquina de en frente del loft, me entusiasmé cuando la vi pero solamente fabricaban un tipo de pan que además estaba asqueroso (se llama Sourdough y es un pan ácido). En la fábrica tenían 4 mesas y servían el pan ese con aguacate como si el aguacate fuese mantequilla. Los dueños del restaurante que además eran los que horneaban el pan llevaban gorros de Cabeza de Condón.

En la esquina siguiente había un bar que parecía soviético o más bien parecía el decorado de una película de Wes Anderson ambientada en la posguerra, en el que había unas fiambreras vacías y lo único que servían era sopas. Duró un mes. En frente de ese restaurante abrieron una carnicería en la que también había unas 50 máquinas de pinball antiguas para que jugaras una partida mientras te cortaban la carne y tampoco duró mucho.

Había una tienda exclusivamente de sombreros y otra llamada Litchfield en la que un mariquita con un corte de pelo nazi vendía toda clase de cachivaches de lujo: cuadernos de papel de arroz, tés caros, un kit para afeitarse como lo hacía tu abuelo, etc. El mariquita de Litchfield me enseñó un anillo de oro que llevaba en el meñique y me contó que era una reliquia, un anillo con el escudo de su familia. Semanas después caminando por otra calle de Gastown terminé frente a una joyería independiente en la que te fabricaban cualquier pieza de oro que quisieras si le llevabas el diseño y en el escaparate tenían la misma “reliquia familiar” que Litchfield llevaba en el meñique.

El edificio del loft también estaba lleno de Cabezas de Condón, en uno de los lofts de abajo vivía Tobías, un hombre de unos 30 años que de la mitad para abajo de la cabeza estaba rapado y se podía leer un tatuaje en su cuero cabelludo que ponía “FMILIA” de la mitad para arriba tenía el pelo largo y pintado de color negro cogido con un moño en la coronilla. Tenía un piercing de un diamante sobre el labio y túneles en las orejas. Era un inglés de profesión DJ y me contó que se enamoró de Vancouver y su madre le regaló el loft.

La de en frente tenía un loft tan grande como el que yo había alquilado pero decorado enteramente de blanco, se llamaba Jacqueline y tenía unos 50 años. No había dado un palo al agua en su vida pero según internet era una “consultora de moda”. Buscando en internet he dado con un anuncio de su loft que publicó en Craigslist:

Esta es la dueña:

Que podría parecer que se trata de una chica de 20 años algo alocada que se ríe en Facebook de que los vecinos hayan tenido que enviarle a la policía del ruido que hizo con su fiesta, pero no, la señora tiene por lo menos 50 años, es la del flequillo:

El otro ático le pertenecía a un fotógrafo que mandó a traer unas jardineras de aluminio especiales para montar huertos urbanos en el tejado donde pensaba sembrar todo tipo de hierbas aromáticas para su consumo personal.

Un Cabeza de Condón es difícil de identificar si lo ves por la calle porque no suelen llevar ropa de marca, al revés, suelen vestir con ropa barata en parte porque les gusta sentirse auténticos artistas, en parte porque no saben cuidar de sí mismos, y en parte porque sus padres posiblemente no les dan tanto dinero como para gastárselo en ropa cara. Sin embargo, aunque visten con ropa normal viven en apartamentos de 2 millones de euros que están a su nombre, tienen ocupaciones ridículas como profesor de yoga o diseñador de menús y cuando montan una empresa suelen terminar con restaurantes de cereales. La gente normal los ve y puede llegar a creer que se puede vivir muy bien del yoga o que montar una fábrica de panes que solo fabrica un tipo raro de pan es una ideaza de un millón de dólares.

Los Cabeza de Condón suelen vivir agobiados por sentimientos de culpa y angustias de todo tipo porque la relación con sus padres suele ser disfuncional. Los padres de estos especímenes por lo general también heredaron el dinero, no han dado un palo al agua y han dedicado su vida a administrarlo para que les dure, de manera que consideran que cualquier gasto de sus hijos es una carga para el patrimonio que podría llevarlos a tener que trabajar algún día. Por lo tanto la vida de artista de sus hijos les decepciona y les dan pocas libertades con el dinero a menos de que se trate de un inmueble. Por eso se suele dar el caso del Cabeza de Condón que tiene un loft de 800 mil euros a su nombre amueblado con muebles de Ikea y tiene que estar dándole al padre explicaciones por email de lo que está haciendo con el piso si no está viviendo en él, de ahí que lo alquile por AirBnB y ponga a la ex de encargada.

Cada vez que veas un negocio que no tiene ni pies ni cabeza y en el que ninguna persona en su sano juicio invertiría su dinero estás viendo un negocio de un Cabeza de Condón que posiblemente fracasará en menos de un año o se mantendrá abierto pero en números rojos porque cumple con una función que nada tiene que ver con lo que pone el escaparate.