Los Reptilianos

January 19, 2024

Hoy quisiera explicar el trasfondo oculto del tema conspirativo de los reptilianos, ese que dice que nos gobierna una raza posiblemente alienígena de humanoides con forma de reptil con intenciones turbias y que a estos seres podemos adjudicarle la responsabilidad de que el mundo vaya tan mal. La teoría primigenia es de David Icke, pero la han desarrollado muchos autores con diferentes aproximaciones. Vamos a ello.

Cuando era niña, tendría 7 u 8 años, me entró un miedo irracional: pensaba que mis padres eran unos reptiles gigantes disfrazados de personas así que cuando me metía en el baño y cerraba la puerta me daba miedo volver a salir porque pensaba que asumían su forma “verdadera” cuando yo no estaba y que abriría la puerta y me los encontraría en modo lagarto allí afuera en la mesa del comedor, hablando en su lengua lagarta, verdes con escamas. Al mismo tiempo esto me daba risa porque me daba cuenta de que era una burrada, un miedo demasiado loco y me daba apuro que se me pudiera ocurrir algo tan retorcido. Nunca se lo conté a mis padres.

Años después escuché a mi madre (que es psicóloga) decir que un miedo común en los niños a esas edades es creer que son adoptados, o más bien preguntárselo, y entendí que lo mío era ese miedo pero a lo bestia. El miedo de los niños no es a ser adoptados sino que sienten que están desencajados, en un lugar al que no pertenecen. Llegué a la conclusión de que esto pasa porque es la única manera de integrar la sensación de impotencia y frustración que produce el hecho de vivir bajo el yugo de los padres que son unos seres gandes pero al mismo tiempo terribles que controlan toda tu existencia pero en los que además hay que depositar toda la confianza porque de ellos depende tu supervivencia cuando eres un niño. Digo que son terribles porque lo deciden todo por el niño, le dan órdenes, lo obligan a hacer cosas que no quiere hacer, cuando se rebela, lo castigan. La sensación de no ser aceptado por ser quien se es, es una parte primordial del crecimiento, del aprendizaje de que la convivencia requiere de la moderación del impulso individual, pero que en primera instancia duele. Lo de la adopción más que un miedo es prácticamente un DESEO. Tiene más de deseo que de miedo, porque al final el miedo y el deseo son lo mismo.

Entonces la fantasía es que eres adoptado y que de los padres hay una escapatoria a algún sitio diferente al hogar, un lugar donde igual estás peor pero eres más libre o se te acepta mejor, de ahí las historias de niños huérfanos y de orfanatos o internados, desde héroes mitológicos huérfanos como Hércules hasta historias fantasiosas más modernas como Harry Potter, Pippi Longstrumpf u Oliver Twist. Hay una confrontación entre el miedo de perder el calor del hogar y los brazos de la madre, y el deseo de ser libre, de no tener ataduras ni nadie a quién responder, de aprender a valerse por sí mismo.

Como veis este es un miedo muy antiguo, arquetípico, y su representación se repite a lo largo de milenios en diferentes mitologías. Tanto en el caso del héroe huérfano como en el caso de los reptiles que es la figura de la que me gustaría hablar en este post. Ese miedo es una herramienta que impulsa al niño que se desarrolla a buscar la individuación de la estructura primigenia que es su familia más que un miedo personal sacado de una experiencia, de una impresión circunstancial, o de la reflexión. Son figuras que viven en el Insconsciente Colectivo que es el nombre filocientífico de lo que se conoce en la Tradición desde la antiguedad, aquello que Éliphas Levi denominó “el Astral”.

Entonces, voy a utilizar este miedo/deseo para explicaros de qué va realmente el tema este conspirativo de los reptilianos. Como expliqué arriba esta teoría de los reptilianos nace con David Icke que hizo un paseo a lo largo de las mitologías de la historia para enumerar con detalle en cuántas de ellas se hablaba de seres con aspecto de reptil, y a estos reptilianos los identifica con los Iluminati, los masones, el poder en la sombra pero también con la persona de a pie, según Icke los reptilianos son quienes nos controlan, pero también nosotros que nos dejamos controlar por ellos, porque somos lo mismo. Y esta teoría tiene su explicación más materialista si se quiere, más “científica” de las psicopatías, de gente que se deja dominar por el pensamiento del tronco encefálico y el cerebelo, esas partes del cerebro que compartimos con los reptiles y que carece de emociones, sentimientos y moral, busca únicamente la supervivencia a toda costa. Hoy os voy a explicar la verdad perenne detrás de todo esto.

Volvamos por un momento al tema de mi miedo infantil de los lagartos. El origen material de mi miedo se encontraba en un programa de televisión de mi infancia. Era un programa de tertulia política en clave de humor que echaban por la televisión de Venezuela que se llamaba “El Camaleón”. Aunque te pueda parecer que las tonterías que echan por la tele en un país lejano no tienen nada que ver contigo, recuerda que estas conspiraciones son de corte global y a pesar de tener un origen distante producen un “eco” que resuena en cualquier lugar así que si estás mínimamente despierto seguramente podrás identificar de lo que estoy hablando con verlo.

Este programa lo llevaban tres comediantes y la idea del programa de cara a la galería era reírse de la corrupción y las contradicciones de la esfera política. El “lema” del programa era “Un rato con el gobierno y otro con la oposición”. A mí lo que me aterraba de este programa era el intro en el cual un lagarto con un antifaz bailaba y se subía a una moto, y en el que los comediantes del programa tenían colas de lagarto debajo de un frac. Encontré estas imágenes haciendo una búsqueda por internet, y estaréis de acuerdo conmigo en que más que risa dan repelús, hay algo que resuena como siniestro:

* Manuel Graterol “Graterolacho”, “Sargento Full Chola” y “Lumute” disfrazados de políticos con antifaz de villano

* En esta imagen se puede apreciar el disfraz completo que incluye una cola de lagato que sale por detrás del traje

 

* Aquí se aprecia el tono siniestro detrás del sketch, la diversión de hacer el mal, esa disonancia cognitiva presente cada vez que nos dicen a la cara lo que hacen. Cabe la posibilidad de que estos tres comediantes estuviesen metidos de alguna manera “en el ajo”.

Hablo de este programa porque tanto el programa, como mi miedo infantil, como la teoría de David Icke parten del mismo concepto: lo humano es solamente aparente ya que hay unos lagartos que están al mando de las cosas y que adoptan una forma humana que es como un disfraz. Es decir, no se disfrazan de lagartos para hacer el mal, el lagarto es su verdadera identidad y están disfrazados el resto del tiempo. ¿Se entiende? Como Supermán pero de la maldad.

QUÉ ES, EN REALIDAD, EL REPTIL

En el mundo de la Conspiración se manejan dos niveles. El nivel más grueso que señala que estos reptilianos serían alienígenas de otra dimensión o del espacio exterior que quieren controlar el planeta para hacerse con los recursos o para drenar a los humanos de su energía vital, posiblemente ambos al mismo tiempo. En esta teoría los reptiles se habrían quedado sin oro en su planeta para fabricar no sé qué objetos imprescindibles para su subsistencia y han tenido que venir a la Tierra a robarnos el nuestro. Aquí podemos añadir las teorías de los Annunakis. Esta gente se pasan el tiempo buscándole el doble párpado a los sospechosos de pertenecer a esta raza.

Un segundo nivel es el que ya hablamos, el que señala que no es que vengan de otra dimensión sino que todos somos reptilianos en potencia ya que se trata del dominio del cerebelo y el tronco encefálico sobre el resto del cerebro mamífero. Sería un dominio de corte psicopático ya que primaría sobre el lóbulo frontal y el neocortex que contienen la razón, los sentimientos y las nociones de moral. Se acerca un poco más a la verdad, pero sigue siendo una visión material y mecanicista de este fenómeno que es tenue.

Lo reptil ni es una raza alienígena ni es un componente del cerebro, es una realidad espiritual que discurre en una tercera capa más sutil. Como expliqué en mi último post detrás de la aparente realidad material del mundo subyace una Fuerza que es la que anima todo lo que existe. Esa fuerza tiene propiedades magnéticas y se le suele relacionar al elemento esotérico del AGUA que, repito por si acaso, no es el agua que te bebes en un vaso sino que es un agua también sutil con unas propiedades espirituales específicas. Aunque el concepto en su conjunto es más abstracto y más complejo, se le puede entender bastante bien usando su nombre más llano que es: DESEO. Si quieres entender esto con más profundidad puedes leer mi post de hace unos días en el que lo describí con todo detalle.

El Deseo es una fuerza poderosísima. Es el origen de toda la Manifestación. En algunas corrientes como el shaktismo se le identifica con Dios mismo, y la próxima vez que sientas deseo por algo, uno fuerte, si te detienes un momento y te permites sentir esa sensación en lugar de buscar aplacarla; intentas verla con el ojo interior, te darás cuenta de que se siente literalmente como una serpiente, como un río caudaloso y sinuoso al que te cuesta resistirte. Esta es la Serpiente. Todos tus deseos, tus pasiones, son debilidades que aumentan el caudal de este río ante el cual lo natural es dejarse arrastrar. Resistírsele es algo que se aprende en la Escuela de los Palos.

La Serpiente es el Deseo mismo como entidad. El cuerpo de ese Deseo está conformado por todos “los caídos”, aquellos que se dejan vencer por él. Es decir, cuando te dejas arrastrar por el río, la Serpiente te engulle y tú como persona abandonas todo lo que te hace un individuo, pasas a convertirte en parte de la Serpiente, uno con el Ansia misma, un títere de esta Fuerza. Solo puedes pensar en satisfacerle para aplacar su Ansia un rato. La Serpiente te posee un poco como el Agente Smith en Matrix. La Serpiente está hecha de las voluntades de todas las personas a las que previamente se ha “tragado” y por eso los vemos como “borregos” como “NPCs”. Se convierten simplemente en materia, en pasta maleable, en combustible de la Magia.

* Tradición del Dragón Chino. El cuerpo del dragón está conformado por personas que parecieran estar llevándolo, pero lo que ocurre es justamente el fenómeno inverso, es el Dragón quien los lleva, ya que sin el Dragón no tendrían ni razón ni motivo para ese ritual. Al llevarlo pasan a formar parte del cuerpo del dragón, a adoptar sus colores, dejan a un lado su individualidad. El Dragón LGBT

Lo podemos ver en los juegos infantiles, hay una canción infantil en Hispanoamérica que tiene su origen en los romances españoles que se llama “A la Víbora de la Mar” y que acompaña a un juego en el cual los niños forman una “serpiente” que pasa por debajo de un arco y la serpiente se va dividiendo en dos serpientes que después pelean tirando de un trapo. Todo en este juego es simbólico, no vamos a desgranarlo pero ahí queda para el que quiera tirar del hilo.

Se puede decir que cuando una persona nace está de por sí inscrita dentro de esta Serpiente del Deseo que tira de él hacia abajo, hacia el fango de lo no-diferenciado en el que solo es ansia y en el que se mezcla con el grupo al que pertenece bajo el estandarte de la serpiente que los lleva, es una fuerza que borra su identidad. Solo a través del crecimiento espiritual puede una persona empezar a separarse y por lo tanto definirse como un ser único y diferente, para eso es primordial aprender a controlar el Deseo. De esto van casi todas las historias con trasfondo simbólico y esotérico.

La conquista de la Consciencia pasa necesariamente por la individuación, la separación del Yo Consciente de la Serpiente del Deseo. Se puede hacer en principio por medio del ascetismo, del rechazo de todo lo que despierta a la Serpiente, pero eventualmente hay que aprender a controlarla para que siga los designios de la Consciencia y así utilizar su poder. Esta última es la única manera de trascender la dualidad. Es la Conquista última del Arte Real.

* Chihiro al final de su Travesía subida a su Serpiente

La Serpiente es la fuerza perfeccionadora de las Formas, es la fuerza de resistencia contra la cual tiene que imponerse la voluntad del Hombre para elevarse y Trascender lo mundano. Se puede ver como la lucha misma del hombre por alcanzar lo Divino, en ese juego de aprender a dominar a la Serpiente es donde el hombre se ve forzado a significarse. El Asceta elige el camino de en medio, la no-significación, y eso tiene su lugar dentro del crecimiento espiritual, pero dominar a la Serpiente no pasa por abandonar el juego sino por elegir un camino. Elegir el Bien o elegir el Mal, en esa elección se encuentra el Regreso a Casa que tanto anhelan quienes se inician en la búsqueda.

QUIÉN ES EL REPTILIANO

En el Mago de Oz vemos que Dorothy empieza su recorrido sobre un camino de ladrillos dorados hacia la Tierra de Oz. El camino es serpentino, es la Serpiente misma, y sobre él se encuentra con sus tres amigos que en apariencia son tres criaturas separadas pero que en realidad representan partes fragmentadas de sí misma. El Deseo de tener un corazón (agua), un Intelecto (aire), coraje (fuego) con los que separarse de esa Serpiente que la domina y llegar a vivir no desde el ansia inconsciente, sino desde las partes más elevadas del Yo. El Deseo último es el de regresar a casa, que es el sueño de Dorothy, pero volver como otra diferente, no siendo la misma que partió sino dotada del corazón, mente, y coraje, es decir, de la capacidad de controlar su propia Serpiente interior, de ser quien traza sus propios caminos. Se trata de una historia del despertar de la Consciencia. Por cierto, su perro Toto simboliza la estrella Sirius, pero de eso hablaremos más adelante en otro post cuando toquemos el tema de la Iluminación espiritual.

* El Camino de ladrillos dorados que conforma lo que podemos reconocer a nivel simbólico como una Serpiente, al camino se suman los acompañantes de Dorothy que en realidad es ella misma, cada uno con un Deseo particular, creen que al final del camino el Mago de Oz cumplirá sus Deseos.

En el Mago de Oz hay dos representaciones del Reptiliano. La primera y más obvia es la del Mago de Oz. Que desde el principio del libro se le atribuyen maravillosos poderes, la capacidad de cumplir cualquier deseo. Cuando llegan finalmente a conocerle se manifiesta como una bestia terrible que ruge y les dice: “Soy Oz, el Grande y Terrible, ¿Quiénes sois y por qué me buscáis?” pero su forma verdadera es la de un hombrecillo corriente que ha montado esta gran Serpiente con un espectáculo de luces, humos, y sombras. No tiene en realidad ningún poder más allá del que le dan por su propia voluntad Dorothy y sus amigos.

* Aquí vemos a Dorothy engullida ya por la Serpiente, su firma convicción de que el Mago le cumplirá su deseo de regresar a su hogar.

El segundo personaje Reptiliano es la Cruel Bruja del Oeste, y se le puede señalar como tal porque al igual que al Mago de Oz se le ha identificado con el color verde. La bruja tiene también su Serpiente con la que controla a los Winkies, los monos voladores y otras criaturas que utiliza para sus diversos fines, y en el libro se narra cómo los diferentes magos de esta tierra de Oz viven de trazar alianzas entre sí, independientemente de su moral, para debilitar y ganar terreno sobre los otros magos. Por ejemplo, la Bruja Cruel del Oeste había hecho una alianza con la del Este y con la Bruja Buena del Sur para derrotar al Mago de Oz y quedarse con su territorio.

También podemos verlo en el Señor de los Anillos, quizás te has preguntado alguna vez concretamente ¿cuál es el poder del Anillo Único? porque lo que vemos en los libros es que hace a quien lo porta invisible a quienes le rodean (y visible a los ojos de Sauron y de los Nazgûl). ¿Es ese su poder? No. El Poder del anillo es el Deseo en sí mismo, es el Deseo de poseer el anillo lo que tuerce las voluntades de quienes lo portan, por eso Gandalf se rehúsa a llevarlo y se lo da a un ser de ambiciones cortas y corazón sencillo como un hobbit. Es el Deseo de poseer el anillo lo que conduce la voluntad de Smeagol, por ejemplo, quien pierde su Forma y se convierte en una especie de criatura anfibia (reptil) que vive en el agua, en el fondo de una cueva oscura, llamada Gollum a quien Sauron no tiene ninguna dificultad en dominar a través de este para que cumpla su voluntad. Lo de la invisibilidad es un simple efecto secundario de transportar a quien lo porta del Reino de lo visible al Reino de lo Sutil donde están Sauron y los Nazgûl, por eso quien se lo pone se hace invisible para aquellos que ven con ojos normales, pero de repente salta a la vista de las entidades espirituales.

Gandalf en su propia búsqueda se enfrenta a la posibilidad de su muerte y al Abismo al luchar contra el Balrog en las Minas de Moria. Cuando lo vence es el momento en el que pasa de ser conocido como Gandalf el Gris (del Sendero Intermedio) a ser Gandalf el Blanco, que se identifica ya directamente con el Bien y la Pureza de la Luz de la que proviene. Gandalf sin embargo es en todo momento un Mago porque se sirve de los deseos y las voluntades de los demás para hacer cumplir lo que considera que es el Bien para la Tierra Media, es él y no otro quien conspira para conformar la Comunidad del Anillo, es él quien conspira a favor de Aragorn, para que sea reconocido como heredero de Isildur y coronado Rey de Gondor y del Reino Unificado.

Este es un buen ejemplo de lo que es, en realidad, el reptiliano. Es un Mago. Un Mago que en lugar de dejarse arrastrar o tragar por la Serpiente aprende a controlarla y se SUBE a una Serpiente con la que arrastra la voluntad de otros y que utiliza para alcanzar sus fines. Así opera el Poder en la Sombra, así maneja y controla el mundo, utilizando el DESEO de la gente normal y encausándolo hacia los objetivos que busca.

Por eso en la fantasía al Mago casi siempre se le relaciona con los Dragones, que no son otra cosa que Serpientes, y el mago es un reptiliano porque la Serpiente a la que controla pasa a formar parte de SU cuerpo al que controla, es como un tercer brazo o una tercera pierna, una varita enorme de la que dispone.

* El Mago conjura la Serpiente, la alimenta para hacerla crecer y volar, con la intención de subirse a ella y controlarla.

Este concepto se puede ver en muchas ficciones, en Dune con el Gusano de Arena, en Beetlechús con el mismo concepto, es Danaerys Targaryen en Juego de Tronos, la “Madre de los Dragones” que consigue que la sigan ejércitos enteros bajo la promesa de hacer cumplir sus sueños, y en fin, es la moneda de cambio del Mago, del Reptiliano.

Por esta razón es que los Magos, es decir, los Reptilianos que controlan esto no pueden ir en contra del Libre Albedrío de la gente. No es porque teman a alguna ley oculta del karma en el mundo, es porque su poder reside en el DESEO que solo puede darse de manera VOLUNTARIA. Es un trabajo de Seducción. Y no puede ser de otra manera porque si tu Serpiente que es tu Poder se traga un individuo que no desea formar parte de ella, dividirá tu Serpiente en partes, no seguirá tus órdenes y podría terminar arrastrando a tu Serpiente por otros caminos. Es preferible fabricar dos Serpientes que se opongan la una a la otra que diluir una con fragmentos que le son ajenos. En esto de las serpientes, la pureza es importante.

Todo Reptiliano al final del día está obsesionado con la búsqueda del Poder, sea bueno o sea malo su fin último, es decir, de engordar a su Serpiente tragándose la voluntad de los demás. Llevar la Serpiente es una carga que se puede llegar a hacer muy pesada y el Entendimiento último es que estar encima de ella es lo mismo que estar debajo, y por lo tanto lo único que hace el que se ha pasado el juego de las Serpientes es abandonarlas y alejarse, no por miedo a sucumbir a su poder sino por el entendimiento que dirigirla te convierte también en su sirviente, en sirviente de tu propio deseo de Poder.

Así que lo de los reptilianos no va de razas extraterrestres, es una pérdida de tiempo buscarle el doble párpado a los periodistas de los telediarios, tampoco reside la naturaleza reptil en un componente material dentro del cerebro que es un cuerpo al que desconocemos y que la Ciencia, como en todo, pretende hacernos creer que conoce y que domina sin tener mucha idea de nada. Es un drama que se representa en Otro Reino, Reino que nos gobierna pero que es invisible a los ojos.

Una Serpiente llamada Deseo

January 16, 2024

Hay una fuerza universal que vive en las profundidades de todas las cosas. De ti, y de mí y de todo lo que existe. Su naturaleza es el ansia: una sed perpetua, un apetito insaciable, una necesidad irresistible, un flujo incoercible y un deseo ciego y salvaje.

Seguramente alguna vez la has sentido. Vive en tu interior. Es una sensación que arrastra con la urgencia de un impulso aunque sin ser momentáneo. Es permanente: a veces duerme y otras se despierta. La humanidad no la conoce, pero quienes nos gobiernan sí, y en el diferencial de ese conocimiento secreto se encuentra el origen de todo su poder. Ahora la voy a describir para que puedas reconocerla.

Imagina primero el típico impulso, una acción que ejecutas de manera automática, como por inercia. Coger el móvil cuando suena, por ejemplo, comerte algo que te gusta, fumarte un cigarrillo, o incluso algo más tenue como abrir twitter mientras esperas a que esté listo el arroz. Algo que haces sin pensar, de manera automática pero detrás de lo cual hay algo que te susurra que lo hagas sin demora. Ahora sostén ese impulso en el tiempo. Es decir, la misma urgencia de un impulso de estos pero no se sacia con la acción.

Esta sensación tiene una dirección pero no tiene un objeto así que se mantiene en el tiempo, como si dejas pulsada la tecla de un órgano, digamos que pulsas FA y lo dejas así pulsado. Al principio lo escuchas claramente pero llega un punto en el que por uniforme y permanente dejas de percibirlo. La Sed permanece pero no la ves. No sé si alguien lo pilla.

Esta fuerza permanece oculta, la Divina Providencia le pone un velo, la cubre con la materia que nos distrae con sus formas, y así vivimos la vida en un plano mientras que en el otro, de fondo, el drama de la Sed se desenvuelve soterrado. Si hablásemos de un ordenador la vida del Yo Consciente discurriría en el desktop mientras que esta Fuerza sería ese fondo de pantalla repetitivo que a veces se ve y a veces no. Reparamos en la Sed cuando se levanta grande y poderosa, pero incluso en reposo, cuando no la sentimos, allí está. Subraya toda nuestra existencia.

Esta sensación se manifiesta repentinamente en momentos puntuales, en situaciones de peligro, por ejemplo. Estás conduciendo y un coche se te aproxima a toda velocidad en sentido contrario, tienes que dar un frenazo. Esa acción de frenar no la ejecutas tú realmente. La ejecuta “eso”: algo más primario y subrepticio, una fuerza salvaje que está allí escondida, que es anterior a la Consciencia. La Consciencia llega después junto con la reflexión e intentan darle un sentido y una explicación a las acciones de la Sed, pero es solamente una justificación a posteriori de algo que nos anima, pero que no controlamos.

También se manifiesta en el enamoramiento. En presencia del amado la fuerza se exalta, se irrita, lo llamamos atracción. La sensación es casi idéntica a la de un imán, de hecho, con “ferrofluido” y con virutas de hierro se consigue un efecto bastante parecido. Imagina que en lugar de las ondas que se ven sobre ese líquido imantado lo que se “eriza” es cada fibra un ser orientándose hacia el otro.

Si te dejas arrastrar, como la mayoría, la fuerza querrá arrancártelo todo y redefinirte simplemente como ansia, como parte de sí. Pasas de ser una persona con una vida, un rol, unos objetos, unas rutinas, a convertirte en un ser muy simple, un ser que solo desea, uno con el Ansia misma, te conviertes en su vehículo, te posee y no puedes oponer resistencia a esta fuerza voraz e inagotable que busca por todos los medios satisfacer su sed a través de ti. El contacto con el amado es placentero porque aplaca brevemente la acción del ansia dolorosa que te castiga con una sed sobrecogedora en cuanto se interpone la distancia.

El adolescente en su transformación de niño a adulto es presa y sujeto de esta Fuerza que lo zarandea con violencia, que lo hace su presa. Así es víctima o susceptible, al igual que el enamorado, al igual que el que se enfrenta al peligro, de perder el control, sujeto de la acción no-razonada, de actuar antes de que entre en juego el Yo Consciente, y por eso no toma decisiones sino que las decisiones lo toman a él.

A esta fuerza los Sabios de la antigüedad la conocían por varios nombres. Fuego Viviente Universal, Hyle, Dragón Verde, Tripurasundari, Quintaesencia, Primera Substancia, Gran Agente Mágico, Kundalini, Leviathan. Yo te voy a revelar su nombre más llano pero más secreto: se llama DESEO.

El Deseo es la fuerza oculta que mueve toda la Creación. Es la Vida misma, lo que anima las cosas, el origen del movimiento. Cuidado, no estoy hablando de una Fuerza mitológica, de una fábula ni de un cuento de hadas. Esto no es un concepto abstracto que se da en el plano del intelecto. Hablamos de una fuerza real que rige todo lo que existe, a ti y a mí y a todo lo demás y de cuyo discurrir no nos enteramos como un perro que está encadenado a un palo no se entera de que tiene una cadena hasta que no intenta ir más allá de lo que la longitud de la misma le permite alejarse y entonces siente un tirón en el cuello que lo descoloca. Solo en ese momento comprende que puede desenvolverse libremente, sí, pero únicamente dentro de la circunferencia que le dibuja su cadena.

La mayoría de la gente vive en el patio del perro con la cadena al cuello. Su vida es un círculo de un metro y medio. Sus movimientos son cortos y lentos, capados por la longitud de la cadena. Van del trabajo a la casa, tienen su círculo social, unas leyes de un pacto que nunca firmaron, pero les rige igual. Es allí donde construyen sus vidas, no buscan los límites del patio, ni tantear la longitud de las cadenas, si alguien se las señala se ríen o se llenan de ira, si otro en el patio tira de su propia cadena tampoco les sienta bien. No llegan a vislumbrar esta fuerza bestial, no se familiarizan con ella ni la entienden, dejan que permanezca latente, dormida y que luego los posea con violencia cuando se les despierta.

Como todos los Dioses, el Deseo es Maravilloso, pero también es Terrible. El Deseo en su forma más exuberante es Sri Lalita (Tripurasundari) la Diosa del Deseo del Shakta. En esta corriente es el Principio Último, o sea, Dios en su forma más primigenia.

Abajo podéis ver en la imagen su representación más gruesa, más material, y al lado su Yantra. Lo que rige Sri Lalita es el Deseo en su expresión positiva, encierra la Verdad Perenne de que Dios crea la Manifestación simplemente porque lo desea, porque quiere jugar y su forma de hacerlo es mediante fuerzas que se separan, juegan, luchan y se vuelven a unir. El Deseo, por lo tanto, es el agente que crea todo lo que existe y que con su Magia nos otorga la búsqueda que lleva a la plenitud y al gozo de la vida. Su naturaleza es esa efervescencia que se da en la lucha y el juego entre dos fuerzas que son iguales y que se buscan, o se repelen, pero que al final regresan siempre al lugar de partida.

 

* Sri Lalita (Tripurasundari) y su expresión de sutilidad intermedia, el Sri Yantra, en el que vemos las dos fuerzas que se oponen y juegan como un caleidoscopio.

El Juego de la creación es el que se representa también a pequeña escala entre los hombres. El juego es aquello que despierta el Deseo. No solo es el deseo de jugar, de ser quién juega, que sí, lo es, pero hay una segunda dimensión y es que en el juego también yace latente el deseo de ser el objeto, la pelota, aquello con lo que se juega, de ser movido por otro que lo encuentra a uno apetecible. Por eso un niño no suele conformarse con “jugar” con sus juguetes, requiere de otro que juegue con él. El otro puede ser el padre, o el amigo, pero si no se tiene a mano al otro, se le inventa, se anima al juguete que pasa a ser un objeto inerte a ser un personaje en las manos del niño.

La madre juega con su bebé: lo coge en brazos y le da vueltas, a veces lo tira al aire y vuelve a cogerlo. El bebé se ríe porque por un par de segundos experimenta la sensación de la posibilidad de caer, que rápidamente se disipa cuando la madre vuelve a cogerlo en brazos y así experimenta los dos polos del deseo y del miedo. En ese peligro de caer y la seguridad de los brazos de la madre está el juego de los dos.

Eso es lo que busca quien se deja seducir, volver a sentir esa fuerza que le da vueltas, que lo arroja, que lo saca de sus rutinas, sobre la que no tiene control, que lo pone en peligro y lo salva del mismo. La seducción es el arte de jugar con la fuerza del deseo que está en el otro de esta manera.

* El Leviatán como está descrito en Job.

Pero el Deseo tiene una polaridad negativa porque no solo es el juego seguro de los brazos de la madre, en el otro sentido también rige la destrucción, porque los mejores juegos tienen un perdedor. La serpiente del Deseo es imparcial y le da igual quién gane y quién pierda siempre que el juego se de. De manera que es una fuerza caótica, oscura y salvaje que difícilmente podemos controlar y sin embargo nos controla. En uno de sus embistes una persona puede llegar a destruir el trabajo de toda su vida porque al Deseo le da igual el objeto, lo que le alimenta es la búsqueda, la transformación.

Al final Sri Lalita es el Leviatán de las religiones abrahámicas, son la misma Fuerza y sin embargo se representan de manera tan distinta. La mejor descripción del Deseo como criatura peligrosa es la que se hace en el libro de Job en la figura del Leviatán. En Job el deseo es una criatura marina, una serpiente maligna, oscura, poderosísima, a la que nadie puede imponerse, ante la cual caen hasta los más poderosos. Lo describen de esa manera porque así se siente cuando se despierta en tu interior, como un río caudaloso que te arrastra, una serpiente sibilina. Paso a transcribir el fragmento de Job:

JOB 41
1 ¿Sacarás tú a Leviatán con un anzuelo, O sujetarás con una cuerda su lengua?

2 ¿Pondrás una soga en su nariz, O perforarás su quijada con un gancho?

3 ¿Acaso te hará muchas súplicas O te hablará palabras sumisas?

4 ¿Hará un pacto contigo? ¿Lo tomarás como siervo para siempre?

5 ¿Jugarás con él como con un pájaro? ¿lo atarás para tus doncellas?

6 ¿Traficarán con él los comerciantes? ¿Lo repartirán entre los mercaderes?

7 ¿Podrás llenar su piel de arpones, O de lanzas de pescar su cabeza?

8 Pon tu mano sobre él; Te acordarás de la batalla y no lo volverás a hacer.

9 Falsa es tu esperanza; Con sólo verlo serás derribado.

10 Nadie hay tan audaz que lo despierte; ¿Quién, pues, podrá estar delante de Mí?

11 ¿Quién Me ha dado algo para que Yo se lo restituya? Cuanto existe debajo de todo el cielo es Mío.

12 No dejaré de hablar de sus miembros, Ni de su gran poder, ni de su agraciada figura.

13 ¿Quién lo desnudará de su armadura exterior? ¿Quién penetrará su doble malla?

14 ¿Quién abrirá las puertas de sus fauces? Alrededor de sus dientes hay terror.

15 Sus fuertes escamas son su orgullo, Cerradas como con apretado sello.

16 La una está tan cerca de la otra Que el aire no puede penetrar entre ellas

17 Unidas están una a la otra; Se traban entre sí y no pueden separarse.

18 Sus estornudos dan destellos de luz, Y sus ojos son como los párpados del alba.

19 De su boca salen antorchas, Chispas de fuego saltan.

20 De sus narices sale humo, Como de una olla que hierve sobre juncos encendidos.

21 Su aliento enciende carbones, Y una llama sale de su boca.

22 En su cuello reside el poder, Y salta el desaliento delante de él.

23 Unidos están los pliegues de su carne, Firmes están en él e inconmovibles.

24 Su corazón es duro como piedra, Duro como piedra de molino.

25 Cuando él se levanta, los poderosos tiemblan; A causa del estruendo quedan confundidos

26 La espada que lo alcance no puede prevalecer, Ni la lanza, el dardo, o la jabalina

27 Estima el hierro como paja, El bronce como madera carcomida.

28 No lo hace huir la flecha; En hojarasca se convierten para él las piedras de la honda.

29 Como hojarasca son estimados los mazos; Se ríe del blandir de la jabalina.

30 Por debajo tiene como tiestos puntiagudos; Se extiende como trillo sobre el lodo.

31 Hace hervir las profundidades como olla; Hace el mar como un recipiente de ungüento.

32 Detrás de sí hace brillar una estela; Se diría que el abismo es blanca cabellera.

33 Nada en la tierra es semejante a él, Que fue hecho sin temer a nada.

34 Desafía a todo ser altivo; él es rey sobre todos los orgullosos.

 

Se está hablando de domar al deseo o dejarse dominar por él.

Cuando el Deseo está alineado con tu Consciencia y te lleva en la dirección que quieres ir es Sri Lalita, todo funciona, las puertas se te abren, y es un gozo infinito. Cuando el deseo está en tu contra, actúa de forma áspera y te quiere meter por caminos raros empiezan los problemas, te encuentras de repente en los rápidos con un kayak, sin un chaleco y sin un remo. Se le puede ver como la marea de resaca, esa que te arrastra hacia adentro del mar, amenaza con ahogarte y por mucho que nades hacia la orilla no avanzas. Es el Leviatán de Job.

Por eso a esta fuerza hay que aprender a controlarla, hay que domarla y para eso primero hay que conocerla. Búscala en tu interior. Aprende a notar su presencia. Espíala. Déjale señuelos, invítala a salir, diviértete con ella cuando la veas aparecer con la intención de llevarte con más fuerza por el camino que te has trazado. Peléate con ella a muerte cuando quiera tirarte por otro lado descúbrete a ti mismo en la lucha al medirte con ella.

Es sobre esta fuerza que trabaja la magia. Como está en todas las cosas quien tiene dominio del Deseo tiene dominio sobre todo lo que existe. Es a través de esta fuerza que se controlan todas las cosas, animadas e inanimadas, hombres, animales, los elementos que conforman el Cosmos. El asceta cree que controlar el Deseo es no encontrarse de frente con él nunca y así eliminan de su vida cualquier fuente de dolor, pero también de placer. Se deshacen del juego.

El adepto teme al Deseo pero quiere conocerlo y sobre todo quiere dominarlo por eso se tiene que exponer a él, es el camino de la magia aprender a controlarlo. Hay aún un paso más allá, un camino más oscuro, que pasa por aprender a controlar el deseo de los demás, despertárselo, hacer que los domine y tirar así a cualquiera por donde más te conviene. En el amor a este arquetipo se le conoce como el de “seductor” el que busca una doncella virgen y la seduce usando en su contra su propio deseo para robarle su pureza y marcharse después. Quienes controlan el mundo son “seductores” de hombres que trabajan sobre todas las esferas en las que funciona el deseo.

Estos son sus sortilegios, imágenes y formas que despiertan la Sed en el que los escucha y los lleva a actuar de una o de otra forma. Como el Flautista de Hammelin o el Encantador de Serpientes. También sobre esta fuerza actúan los astros, es lo que manipulan, por eso se planifican las psyops a gran escala para que coincidan con los movimientos de los astros

Tomemos la Pandemia como un ejemplo, que no es solo un ejemplo, quizás sea el mejor de ellos. En la Pandemia vimos estos actos de magia desenvolverse en tiempo real y a lo largo de 2 o 3 años. No fue otra cosa que un gran sortilegio llevado a cabo, que no quepa la duda, por Magos con intereses últimos que no conocemos bien. Fue una operación a gran escala en la que se tiraron de todos los sortilegios imaginables con el único fin de despertar la Serpiente en la mayor cantidad de gente posible y llevárselas por delante.

El primero de los sortilegios fue el de la sopa de murciélagos, el virus lo sacaron del caldero de una bruja, burbujeante, espeso, con alas de murciélago dentro. Así la conjuraron en la imaginación de todos y acto seguido vimos caer a cientos o a miles de personas en China y en Italia por la televisión. Había empezado el hechizo más grande de todos los tiempos. A partir de allí se apilaron uno sobre otro los embrujos hasta que estuvo la población perfectamente encantada.

El Deseo que despertaron es el Miedo a la Muerte que es al mismo tiempo el Deseo de Vivir. Y a cada paso le enseñaban a la gente el vacío, para después arroparlos con las medidas que los tranquilizaban, como el bebé al que la madre arroja al aire para después volverlo a coger. Así vendieron las mascarillas, los encierros y finalmente las vacunas, el veneno edípico que se inoculó todo el mundo por miedo a morir.

Una vez atrapados por ese Deseo las personas ya no actúan desde la Consciencia, sino que esta queda en un segundo plano y pasan a ser poseídos por la Serpiente que los tira por donde quiere sin que opongan resistencia. Los engulle porque se convierten en parte de la Serpiente misma, en su cuerpo, y buscan que tú también te dejes engullir, así te increpan y te gritan “póngase la mascarilla” y le piden al policía que haga lo que tenga que hacer para que tú también te subas a la Serpiente a dar unas vueltas.

Este es el arte del Cabal, así mueven los hilos del mundo, si quieres mantenerte a salvo tienes que dominar a la Serpiente.

Gnosis I

January 11, 2024

EL ESPIRITUALISMO

El espiritualismo contemporáneo, esto es, el movimiento new age, la teosofía, los Sai Babas y Samaeles de turno, personalidades de youtube, tiene no un problema sino muchos, pero la cursilería, el desatino, y la falta de vergüenza son solo añadiduras, el problema de base es que intenta casar la Tradición mística con la modernidad, y eso es incompatible. Es un oxímoron. Así que a la hora de elegir, en lugar de quedarse con lo espiritual y sacrificar lo moderno, hacen una carnicería del conocimiento sagrado, lo trocean con descuido, eligen partes al azar y con eso se fabrican una cazadora a medida, a medida de la modernidad, un poco como el asesino del Silencio de los Corderos.

Como el mundo moderno es un mundo sin alma, una sociedad desencantada en el que lo que prima es la realidad material de las cosas, si se quiere hacer calzar el misticismo en la horma de lo moderno hace falta materializarlo. Así toquetean ideas que en la Tradición se refieren a objetos sutiles y las transforman en teorías sobre el mundo físico, sobre realidades materiales, procesos ásperos. Traducen una idea perenne como el primer principio del Hermetismo, ese que dice que “Todo es Mente”, que en el hinduísmo es el Sueño de Vishnu, y que se refiere a la Consciencia, a que todo lo que existe es una emanación ilusoria, y lo transforman en “El universo es una simulación” como si hubiesen seres de otra dimensión jugando a los SIMS con avatares humanos en un ordenador gigante.

Cuando en la Tradición se dice que la materia es una Ilusión no se refiere a que no exista, sino a que lo importante está más allá de esta y por lo tanto hay que saber trascenderla. Es decir, en lo mundano aprender a diferenciar el grano de la paja, o lo accesorio de lo esencial y en lo espiritual es un movimiento interior porque todo está dentro. Obviamente se trata de algo delicado, de una mirada, de un punto de vista, de no quedarse en la superficie aparente de las cosas. En el New Age a esta idea la transforman en que el mundo material en el que vivimos es una copia del mundo original que no es material, y este mundo entonces es una granja humana en la que unos seres más evolucionados, quizás de origen alienígena y sospechosos de parasitismo, nos drenan la energía como en la película Matrix. La Trascendencia ya no es una mirada ni un movimiento interior hacia lo Trascendente sino que implica salirse físicamente de la matrix, derrotarla.

El misticismo postula la idea de crearse un Cuerpo Sutil, o Cuerpo Solar, que se refiere a un proceso de purificación espiritual por el que se perfecciona la Forma del espíritu. A esa idea Jung la manoseó, la diluyó y la introdujo en el psicoanálisis como “Individuación”, pero el new age ya pasa directamente a enlodarla transformándola en la absurda teoría de la Raza Preadámica y Raza Adámica. Como si en lugar de hablar de estados de Consciencia por los que pasa un “adepto” en su búsqueda espiritual (o la formación y superimposición de un cuerpo que está a medio camino entre la materia y el espíritu sobre el cuerpo material y que dota a este de facultades especiales, como la diferencia entre estar “dormido” y estar “despierto”) estuviésemos hablando de ADN, de dos razas diferentes que existen o han existido en la historia material del mundo. Así con todo.

No puede ser de otra manera porque para poder ser gurú de youtube primero tienes que comer y para poder comer tendrás que vender tus cursos, tus pdfs de mierda o lo que toque, y si tienes que vender estas cosas tienes que tener un público que las compre. El público no vas a amasarlo si no trazas los paralelismos materiales y les hablas en el idioma de la materia que es el que entienden, de lagartos vivientes con doble párpado, annunakis, abducciones extraterrestres y baterías humanas hechas de masturbación y sufrimiento. Si no haces esa traducción de lo sutil a lo burdo ni van a pulsar en el botón de suscribirse ni le van a dar a la campanita ni van a mandarte un superchat, donarte por bizum si lo ven en diferido, ni se van a dar de alta en tu Patreón para apoyar al canal.

El proceso de materialización de lo sutil es exactamente el mismo que el que se hace en las religiones, la brecha que existe entre la lectura exotérica de los textos y la capa más interna de gnosis encriptada en símbolos que solo el que sabe rascar puede leer. Como el braille pero al revés, la capa visible para los ciegos y la invisible para los que saben ver. Porque no hay mucha diferencia entre creer que la Tierra Prometida y el Edén son espacios físicos, lugares materiales que se pueden ubicar en un mapa y no un símbolo de la Comunión Sagrada. No pensar, cuando se habla de la esclavitud en Egipto, que se trata de ti y de mi y de la realidad mundana del día a día, la esclavitud de las rutinas que rigen nuestras vidas en el desierto espiritual sino que estamos hablando de unos esclavos pobrecitos que construyeron las pirámides en un pasado muy antiguo. Es exactamente igual a aquellos gurús que te venden que el mundo real es una granja humana, es Egipto pero burdo, ordinario, sin la lírica y sin la onírica de los textos sagrados que mira, al menos eran poéticos.

Va el usuario sediento de espiritualidad, se topa con estas cosas, estos PDFs de Iluminados de internet en los que le cuentan que había una raza alienígena que sembró una raza esclava humana en una granja para drenarles la energía y piensa “sí, lo veo clarísimo, es que resuena, resuena a lo bestia”. Claro que resuena, resuena como resonaría si alguien te canta una nana de tu infancia pero en ruso, que hay algo en la melodía que crees recordar pero en un idioma que no entiendes. Resuena porque están usando retazos de las verdades perennes mal recortados, empatados a la prisa, de mala manera y cosidos sobre un muñeco.

LA ENTRADA CAPADA

El misticismo por su propia naturaleza no puede ser democrático, ni universal. No se puede expresar con lenguaje llano ni de forma secuencial. Son verdades últimas que subyacen más allá de las apariencias del mundo físico y por lo tanto no se habla en ningún momento de órganos del cuerpo ni de la forma real que pueda tener la Tierra. Se trata de una búsqueda interior, de la experiencia individual de lo que está más allá de la realidad manifiesta y que tiene una naturaleza dual, por un lado se “reciben” del Cosmos verdades que se revelan al convertir la mente en un receptáculo y por el otro se conquista por la fuerza la integración, que se arrebata, como Prometeo le arrebató el fuego a los dioses.

El entendimiento meramente teórico de las Verdades Perennes no surte efecto más allá del placer de estudiarlo, y mucho menos lo tiene el estudio de las profanaciones del New Age. La riqueza del estudio de estas verdades últimas está en la experiencia propia, en irlo descubriendo por ese proceso dual del que hablé arriba porque es un proceso transformador que otorga una serie de “dones” muy reales que se pueden aplicar en lo práctico, y por lo tanto exige entrega y sacrificio. En este plano no existe aquello que los americanos llaman el sandwich gratis. Lo que obtienes sin esfuerzo no te nutre porque es el proceso de conquista de las verdades el que te regala el entendimiento de estas. Cuando te lo dan hecho ya no obtienes el “ohhh” sino el “ah” que es muy diferente.

Este conocimiento si es que se transmite, solo puede transmitirse de forma oral y simbólica de un maestro a un adepto porque el símbolo en sí mismo es la clave de todo. Las verdades que contienen son importantes, pero es el proceso de entender el símbolo lo que te transforma. Desnuda la verdad del símbolo y pierdes la Gnosis. El pescado puedes repartirlo a cientos, pero si quieres enseñar a pescar tiene que ser de uno en uno. Por eso las escuelas iniciáticas tienen la entrada capada. Por eso no puede ser democrático ni egalitario. Por eso nunca aprenderás nada de un canal de youtube ni de una clase en un auditorio, pero sí puedes aprenderlo tú solo en tu dormitorio. Aclaro (antes de que salga alguien a interpretar este párrafo como una confesión de algún tipo) que jamás he participado en ninguna sociedad iniciática ni escuela esotérica, no he tenido maestro alguno, ni me he mezclado en ningún círculo, no pertenezco a ninguna religión, o más bien pertenezco a todas ellas, todo lo que sé lo he aprendido en soledad, como he dicho, en mi dormitorio o en el salón de mi casa. Mis maestros son los libros, mi propia mente y me mueve el deseo de conocer la Verdad trascendente. Pero si estoy diciendo esto es porque he llegado a comprender el por qué detrás del “ocultismo” de estas sociedades (al menos la causa primigenia, que después hayan devenido en otros menesteres es harina de otro costal) y es que si te revelan las verdades desnudas te están robando tu propio proceso de Gnosis, del desarrollo de tus dones.

EL SÍMBOLO SAGRADO

Cuando te enfrentas al símbolo tienes que buscarle los significados. Se trata de sujetarlo en la cabeza en acto reflexivo, irlo rotando y con un trapito sacarle el brillo. Luego cansarte, enfadarte, atarlo a una silla y tratar de sacarle la confesión a palos, darte cuenta de que no va a funcionar y aceptar la derrota, dejarlo ir. Tres días después te puede ocurrir que estés haciendo algo mundano, no sé, duchándote y pensando en cualquier cosa que no tiene relación y de repente, de la nada, tu intuición te tira un paquete en el regazo como si fuese magia, aparece en tu Consciencia el símbolo perfectamente decodificado. Nadie te lo explicó, no leíste un ensayo de cinco páginas, no te lo explicó un gurú de youtube, lo hiciste tú, o tu inconsciente, mejor dicho gracias a tu entrega, al trabajo previo que hiciste con devoción y mimo. Este es el primer indicio de que estás haciendo Gnosis.

La Gnosis es un conocimiento universal al que todos tenemos acceso a través del Inconsciente. Son verdades ancestrales que tenemos dentro y que solo tenemos que descubrir cavando. El símbolo mediante el cual se expresan estas verdades es el mapa del tesoro que te indica “más o menos” dónde es que tienes que cavar. Los tratados no sirven porque aunque son descripciones llenas de florituras acerca del cofre y su contenido, descripciones que te pueden dar una idea de lo que es, no llega a ser el cofre en sí y si no cavas por ti mismo no lo tendrás jamás entre tus manos.

Cuando me dicen que en mi blog tengo un punto de vista especial o que le doy “la vuelta” a todo, que mis posts han sido premonitorios o que me adelanto a todo lo que ocurre, es porque lo que hago es justamente eso, estudio una situación invitando al Insconsciente a participar. Es un proceso que requiere de una especie de salto al vacío, de mezclar lo que se sabe con lo que se intuye, de confianza en el proceso y en ti mismo, y que como toda práctica las habilidades solo se fortalecen mediante el ejercicio.

La mayoría de los gurús del New Age no son capaces ni siquiera de hacer este, el más simple de los ejercicios de la Gnosis, no han conquistado la intuición interior, y por eso no entienden que es eso lo que deben transmitirle a los demás, el proceso quiero decir. No el significado descrito de los símbolos, no se trata de abrir de par en par las puertas sino con dedicación y en actitud de servicio transmitirle a alguien que está dispuesto a hacer sacrificios de tiempo, energía y entrega las herramientas que necesita para encontrar sus propios tesoros. Pero ese enfoque no es moderno, claro. Ni democrático. No iguala a todo el que escucha, es un enfoque que busca conectar con la individualidad de quien se acerca para señalarle por dónde tiene que tirar, es un psicopompo.

LA POLARIDAD DEL ESPÍRITU

La Gnosis es un tipo de magia que se consigue cuando las dos polaridades de la mente, la femenina y la masculina, empiezan a integrarse para formar la Consciencia. En la modernidad que, como hemos dicho requiere del enfoque material, se suele hablar de los hemisferios cerebrales para explicar este fenómeno que NO ES material sino sutil. En realidad el cerebro no sabemos bien ni cómo funciona ni qué hace cada parte con certeza, tenemos algunas ideas de cosas puntuales, pero no sabemos casi nada sobre su funcionamiento a ciencia cierta, y en realidad tampoco lo necesitamos, da igual en dónde se dan los procesos, son procesos del espíritu.

Pero como sé que casi todo el que me lee todavía está sujeto al paradigma moderno y requiere de un asidero material para poder aceptar lo que estoy explicando, podéis referiros a las supuestas funciones de las partes del cerebro, esas que ponen en los libros para niños, para entender la estructura que voy a explicaros, la del trinomio Intuición-Consciencia-Intelecto. Es lo que en anatomía se describe como Hemisferio Derecho – Cuerpo calloso – Hemisferio Izquierdo.

Se suele decir que el cerebro está dividido en dos hemisferios, el izquierdo que es el racional, secuencial, intelectual, el que está despierto durante el día… y el derecho que es el creativo, el intuitivo, el responsable por las emociones, el de la capacidad simbólica, el que sueña cuando dormimos. Esto, que estén divididas estas facultades en dos mitades del cerebro es manifiestamente falso, se sabe que las facultades se distribuyen de manera más o menos uniforme, pero como he dicho a veces hay que tirar de estas cosas para explicar algo que las trasciende porque hay que atravesar primero la resistencia del rebaño a estos temas.

El hemisferio izquierdo del cerebro, ese que es racional, es a lo que se le conoce desde la antigüedad como la razón, el intelecto, es la polaridad masculina del espíritu humano, es decir que es Solar, Activa, Directa, Diáfana, es donde reside la identidad que percibimos como propia. Es la parte que está despierta durante el día y que contiene la voluntad, que conduce la acción.

El hemisferio derecho, el imaginativo, es el que correspondería a la noción antigua de Intuición, y es la polaridad femenina de la mente. Es decir, corresponde a la parte lunar, receptiva, opaca, holística, indirecta. Es la parte que está despierta durante la noche y contiene los deseos y las pasiones.

La mayoría de la gente tiene toda esta estructura medio adormecida. No sueñan durante la noche ni están despiertos durante el día. Es decir… ni recuerdan haber soñado algo al despertar, ni tampoco dirigen sus acciones de forma razonada y voluntaria. Más bien se dejan arrastrar por la inercia, las rutinas cotidianas del mundo mundano, las corrientes del rebaño.

Las personas en su estado “dormido” no actúan realmente desde su interior sino que las acciones que toman están definidas primordialmente por su entorno, su mente forma parte de una colmena, de una amalgama social, ámbito dentro del cual han nacido y se han criado. Todo en el mundo moderno facilita la inmersión del niño en esta modalidad de pensamiento porque lo que prima es la estandarización de la experiencia humana a través de instituciones como el Colegio. Hay un abandono de las inquietudes individuales, las búsquedas personales, en favor de la conformidad. Se obliga en cambio a conformarse, es decir que no te formas como persona sino dentro del conjunto, bajo unos parámetros establecidos a priori.

Apartarse del rebaño tiene consecuencias inmediatas e ineludibles, no puedes individuarte, expresar la individualidad y seguir formando parte del rebaño como cualquier otro de sus miembros. La expresión individual tiene que ser contenida y sosegada si es que se le permite expresarse. Cuanto más organizada se vuelve una sociedad, más conformidad requiere de sus miembros y más se relegan los rasgos individuales al fondo de la psique, allí a donde va a parar todo lo que se suprime en concordancia con el pacto social.

El despertar es un proceso arduo, difícil que requiere de la transgresión o el aislamiento y en el que se tiene que renunciar a una cosa en favor de la otra. Hay que romper lazos con el rebaño. Una manera simple de ver esto es darse cuenta de que la gente que es capaz de expresarse de manera individual suele vivir al margen de la sociedad, bien porque los han “echado” como solía ocurrirle a los homosexuales hace unas décadas o porque han decidido retirarse por voluntad propia. Así que el ciclo de expresión se retroalimenta, cuánto más te separas mejor te puedes expresar como individuo y esa expresión te aísla aún más del rebaño. Ese movimiento tiende al absoluto. Por cierto, aquí cabe lo del Hijo Pródigo, y voy a soltar este símbolo y a dejarlo allí para llamar a la puerta de vuestra intuición. Trazad vosotros el paralelismo.

Así que una vez que se empieza a cortar lazos con el entorno, se puede empezar a hacer el trabajo real de definirse empezando por los polos del espíritu. Abrirse a la expresión de las pasiones, de los sueños, del instinto, y también al aprendizaje intelectual, al uso de la lógica y del método. Iba a contar más sobre este tema en este post, pero creo que he dado demasiada información densa por hoy, y es mejor irlo desgranando a lo largo de varios artículos.

Pon la otra mejilla

January 8, 2024

Una de las frases más famosas del Sermón de la Montaña es la de poner la otra mejilla. En esencia significa que frente a un conflicto no hay que reaccionar a él con la misma energía, no hay que oponer resistencia, sino facilitar el proceso. Este principio que podría parecer una apología del masoquismo a simple vista encierra verdades que tienen aplicaciones espirituales, claro, pero también prácticas.

Para poder entender esto no hay que pasar por encima de la idea, sino meterse dentro de ella. Cuando se leen las cosas hay que hacerlo así. Es fácil leerlo o escucharlo e imaginarse a Jesús poniendo la otra mejilla, o una pelea de bar en la que a uno le dan un puñetazo y en lugar de defenderse permite que le sigan pegando. Si se lee así, proyectándolo hacia afuera es poco lo que hay que rascar y se pueden concluir muchas cosas, entre ellas la conclusión de Nietzsche de que las religiones abrahámicas responden a una moralidad de esclavo, o la versión youtuber de la misma idea, que esto está pensado y formulado para apaciguar a los borregos y facilitar el paso por el redil.

Hay que entender las cosas a profundidad, más bien, rotarlas en la cabeza para que vayan soltando la luz que encierran. Hay que imaginar con la mayor cantidad de detalle posible que uno está peleándose con otra persona, y entre las posibles peleas hay que elegir una que sea particularmente dura o dolorosa, y preguntarse con toda sinceridad si uno sería capaz de poner la otra mejilla. Hay que trasladarse mentalmente a la situación utilizando la memoria, recordar alguna pelea en la que uno haya reaccionado con particular ferocidad y en ese recuerdo preguntarse qué hubiese tenido que pasar para que, en lugar de la ferocidad, uno hubiese podido dar la otra mejilla.

Si haces el ejercicio de arriba descubrirás que es muy difícil. Primero es difícil mantenerse sereno en un conflicto sobre todo si es de los gordos y segundo, aún más difícil es facilitarlo, dejar que se desenvuelva. Hay un fragmento casi bestial de uno mismo que sale a la superficie cuando uno se ve amenazado o en riesgo y que para preservarse intenta destruir al oponente antes de que el oponente lo ponga en peligro a uno, es decir, salta al frente, enseña los colmillos y muerde también.

De manera que para poder actuar de esa manera, para poder poner la otra mejilla, primero hay que gobernarse. No es un logro fácil, eso de gobernarse, implica llevar las riendas. Es decir, hay que domar la bestia que reside dentro de uno mismo, ponerle riendas, saber conducirla a voluntad, dirigirla con la Consciencia y no solo eso, llegar a refinar esa relación para que se de con amor y con delicadeza. Una alegoría bonita sobre este proceso interior se da en la película La Vida de Pi.

Lo natural ante el conflicto no es la reacción ordenada sino la caótica, es resistirse al palo, actuar sin pensar porque no se tiene un control sobre uno mismo, muchas veces se llegan a decir cosas que no se piensan o se sienten, se cruzan líneas que no se querían cruzar, se hace daño a la otra persona y todo esto se hace por miedo, por miedo al dolor. Nada de esto es irreparable, si se tiene un poco de autocrítica, pero a menos de que aprendas a gobernarte solo tendrás una posible reacción ante un conflicto: el caos. Si te gobiernas se te abren las puertas de múltiples soluciones a las peleas, primero no seguir hundiéndote cada vez más en el fango, no herir al otro sin necesidad y especialmente se te abre la puerta de la opción conciliadora, si es que deseas tomarla.

Pero ¿por qué poner la otra mejilla? Sencillo… cuando en una situación de conflicto facilitas la expresión de la otra persona, le permites desenvolverse a su antojo, no te opones ni juzgas y simplemente observas al principio puedes sentir dolor, incomodidad, pero si los dejas pasar como si fuesen nubes en el cielo y fijas la mirada en lo que hay detrás, si te centras en la observación consciente, llegas a vislumbrar la naturaleza verdadera de la otra persona. Aprendes más sobre él o ella de lo que podrías aprender en cien años de relaciones tersas o de explosiones combativas.

¿Cómo se conduce? ¿Hasta donde se deja arrastrar? ¿Es simplemente un espectáculo con poca sustancia o es un rencor duradero? Todas estas cosas te las revela la otra persona en un conflicto si lo dejas actuar. Aquí la clave es no juzgar, no solamente no emitir el juicio de manera verbal, es no juzgar ni siquiera en tu mente porque si empiezas a juzgar te dejas arrastrar por tus propios pensamientos e invitas a tu propia bestia a salir al ruedo. Aquí es la observación paciente y la reflexión se dará cuando la pelea haya concluido y los ánimos se hayan calmado.

Hay gente con bestias feroces, que los arrastran hacia un lado y hacia el otro con intensidad y a las que no dominan, pero que, pasado el momento de la pelea, cuando los ánimos bajan son capaces de reflexionar sobre lo que ha pasado y poner las cosas en orden. Cuando te cruzas con una persona así lo mejor es aprender que hay que dejarlos solos cuando se enfadan y darles tiempo para calmarse, de nada sirve entrar en una pelea con alguien que puede llegar a ser muy hiriente y después se arrepiente y se siente culpable por algo que no sabe controlar. Salís los dos perdiendo y es muy fácil evitarlo.

Luego hay gente que es fría y no se implica en una pelea, su bestia se parece más a una serpiente que a un león, y en lugar de saltar hacia adelante con ferocidad, se retrae y planifica. Lo que los domina es el rencor que es una especie de odio más largo placista, un odio que sabe esperar. Así que en estas peleas cualquier cosa que digas se puede torcer y ser usada después en tu contra, incluso si tu intención es conciliadora, es mejor callar y dejar estar que darle armas al otro. A veces no es fácil reconciliarse con alguien así, hay que permitirles saciar su sed de venganza y demostrar que uno permanece allí aún después de que se hayan cobrado lo que consideran que tienen que cobrarse.

Hay gente que en una pelea te demuestra que albergan sentimientos hacia ti que no conocías y que no se corresponden con la relación que creías tener. Otros que dan golpes tan bajos que sabes que están hiriendo a posta. Hay gente que en una pelea más bien demuestra su nobleza y sabes que podrían atacarte mucho peor de lo que lo hacen pero se cortan para no herir. En fin, hay de todo pero en una pelea si conservas la calma, pones la otra mejilla y los dejas actuar los verás revelarse a sí mismos como nunca los verás hacerlo en situaciones cotidianas y así sabrás de quién rodearte.

Se puede volver

January 2, 2024

Quizás no debería volver, pero me apetece escribir. No quiero que este post se tome como una promesa porque no sé si voy a quedarme, no tengo un mapa, ni siquiera un destino en mente, simplemente me apetece, es una sensación. Prefiero que se tome como eso, como lluvia que cae o una flor que brota en una acera. Un evento fortuito sin mucho significado y que lo mismo se repite mañana, o no.

El caso es que el silencio se me está empezando a hacer un poco pesado. Tengo ganas de escribir, o sea, siento el deseo de hacerlo. En realidad si me sincero con vosotros tengo que admitir que en el fondo el deseo ha estado allí siempre porque la escritura “es lo mío”, aunque quiera contenerlo se me desborda sin querer, y con un lápiz o sin él en mi mente estoy siempre escribiendo. Si no había vuelto era por la que se lía cada vez que lo hago, es un riesgo.

De manera que le he estado dando vueltas a la idea de volver. Si merece o no la pena. El concepto de volver en sí mismo, lo que significa.

Volver puede verse como dar marcha atrás, querer vivir de nuevo una experiencia que ha pasado, que ha concluido y que quizás no sea inteligente repetir. Como quien movido por la nostalgia decide volver con un novio con el que terminó años atrás pretendiendo encontrar algo diferente a aquello que dejó y termina cayendo en cuenta de que sigue siendo el mismo error que fue en su día. Redescubrir lo acertada que pudo ser una decisión del pasado en el presente tiene su valor, claro, pero cuál, ¿cuál es el coste? Hay formas más dignas que el bastonazo.

Para volverse hay que dar una vuelta sobre sí mismo, es un giro también interior. La persona que regresa lo hace porque hay algo en su vida que le falta o que le sobra y se pregunta por las causas de su malestar. A veces lo hace porque recuerda la última vez que las cosas “estaban bien”, entiende cuál fue el punto de inflexión, el punto específico en el tiempo en el que todo empezó a torcerse, y cree que regresando de manera física será capaz de recomponer lo que está roto. Esto casi nunca funciona, suele ser un error.

Así que volver, si es que se hace, hay que hacerlo bien. Desde la reflexión. Hay que evitar confundirse en el origen del movimiento, y para eso lo ideal es hacerlo cuando prácticamente no te hace falta. Sobre todo hay que tener la fortaleza de aceptar el error propio porque si estás regresando es para rectificar. Es porque conoces tus carencias, te has ubicado en un mapa, aceptas que te has equivocado, y tienes la voluntad de resarcirte mediante la acción. Es decir, es un ejercicio moral.

Ahora sé pasado el tiempo que volver puede ser, según el caso, un error, pero esa búsqueda de la que hablo arriba no lo es. La búsqueda es ese acto reflexivo que te descubre tus carencias y que conecta la voluntad con el mundo exterior. La búsqueda es la construcción del puente entre la Consciencia y el espacio, que no es otra cosa que el hijo de ambos: la acción consciente. En el camino se observa, se evalúa, se miden las proporciones, se mezclan elementos, es una alquimia en la que se quiere encontrar la fórmula, la transmutación de lo ordinario en algo trascendente o como mínimo verdadero.

En la creación del calendario el mes de Enero se consagró al dios romano Ianus, un dios de dos caras, una que mira hacia adelante y otra hacia atrás:

 

En ocasiones se le representaba como la dualidad, sin más, con dos caras idénticas como en la imagen de la izquierda y en otras se hacía uso del contraste y se le representaba con caras diferentes. Casi siempre tenía la cara de un joven mirando hacia su diestra y de un viejo mirando hacia la siniestra.

El caso es que a Ianus normalmente se le describe como “el dios de las puertas”, si lo buscas en la wikipedia probablemente eso es lo que vas a encontrar, pero en realidad Ianus rige algo más sutil, es el dios del Umbral. El dios de aquello que se ubica entre dos cosas definidas, del espacio que existe entre ellas, es decir, el dios de la frontera y de las transformaciones.

La frontera tiene una cualidad divina porque es lo que separa pero también une las cosas. Es infinita porque el espacio tiene la cualidad de que siempre puede seguir subdividiéndose en secciones más pequeñas así que expresar el punto exacto en el que existe una frontera es tan difícil como describir el infinito, de ahí la divinidad. Al ser infinito está preñado de posibilidades, y el riesgo que corre quien atraviesa un umbral es el de caer en la frontera y quedarse allí, indeterminado frente a la puerta.

Ianus es el dios de todo aquello que está en proceso de transformación, de convertirse en otra cosa, de salir de un estado para entrar en otro, porque al final las fronteras las hay físicas y espirituales. Cuando se entra en un estado necesariamente se sale del otro y por lo tanto conlleva implícita la dualidad del nacimiento y de la muerte, del saludo y la despedida: una de sus caras es joven y mira hacia adelante, hacia el porvenir, y la otra, la cara del viejo mira hacia atrás, observa aquello de lo que se tiene que despedir para poder avanzar. La despedida es una pérdida de la que muchas veces no somos conscientes en el frenesí de la apertura hacia lo nuevo y solo lo descubrimos en retrospectiva.

Por eso es que Ianus rige las puertas que no son solo objetos sino símbolos de ese proceso alquímico y también rige el mes de enero que da la bienvenida a un año nuevo.

Inciso: acabo de mirar el reloj y son las 11:11 am, muy buen guiño, muy apropiado.

Sigo: las expresiones de la psique humana se ven reflejadas en los movimientos de los astros sobre la bóveda celeste. Enero no fue elegido al azar como momento de inicio del calendario, ni Ianus como el regente de dicho mes. Es en el mes de enero que empieza una nueva historia para el Sol que ha cerrado su último capítulo durante el Solsticio de Invierno alrededor del 21 de Diciembre.

Hasta ese momento el Sol estaba de retirada, cada día la noche se extendía un poquito más y ganaba terreno sobre el día, haciéndose las noches más largas, los días más cortos, y las temperaturas más frías. Pero en el Solsticio el Sol se detiene y le toca cambiar de dirección, le toca darse la vuelta y REGRESAR por donde vino. Junto con él regresan también en sucesión los días largos, la tibieza, el manto vegetal, los animales que hibernan.

Esa vuelta del Sol se da en tres movimientos: primero viene el Solsticio que es el extremo, el día más corto de todo el año, luego viene un período de 3 días en los cuales el Sol pareciera detenerse y no avanzar ni retroceder, y finalmente al cabo de esos tres días el cambio de dirección ha sido completado y el Sol abre la puerta de un nuevo ciclo, comienza a ganar terreno y a volver sobre sus pasos.

En el relato del calendario entonces Navidad sería la puerta que se cierra. San Nicolás representa la cara de viejo que mira el año que ha pasado, que evalúa aquello que se ha ganado y lo que se ha perdido, y en consecuencia tenemos a San Nicolás si se ha actuado bien o a Krampus. Se obtiene de los Reyes Magos regalos o carbón.

Ianus tiene dos caras y ambas están de perfil pero quizás sería incluso más acertado representarle con una cara mirando hacia adelante y la otra hacia atrás. La cara posterior de Ianus miraría hacia atrás aunque el cuerpo se moviese hacia adelante y por lo tanto su mirada no controla ni las manos ni los pies porque cuando recordamos lo que ha concluido no tenemos la capacidad de cambiarlo, se ha cristalizado, y que queda es la mirada reflexiva en la distancia del tiempo y la alegría de haber actuado bien o el peso de las malas decisiones.

Los tres días después del Solsticio en los que el Sol se detiene en el cielo tienen su eco en ese movimiento de reflexión y de búsqueda interior que se da entre los capítulos, cuando pasado el tiempo hay algo que echamos en falta, o algo que nos sobra, y nace en nosotros la idea de un camino que nos lleve de regreso para resarcirnos, para reparar lo que se ha estropeado, para descargar el peso de la energía sobrante o recargarnos con la que nos falta. Pero no podemos regresar así que la conclusión es que los errores hay que repararlos hacia adelante, hacia el futuro, en la progenie.

Y Enero entonces es la apertura de la nueva puerta, la acción que la cruza, es la entrada en el territorio desconocido que yace más allá de la frontera del año que hemos dejado atrás y que se abre ante nosotros lleno de posibilidades. Por eso ponemos coronas de navidad en las puertas y hacemos listas de resoluciones de año nuevo.

En el judaísmo hay otra tradición con los umbrales, la de las mezuzot. Son unas cajas alargadas que se pegan en los marcos de las puertas y que contienen un pergamino pequeñito con un rezo, el más importante de todos que dice que Dios es nuestro y es UNO y que se pone en las puertas para proteger el recinto pero también a quien pasa a través del portal. Abajo podéis ver una foto.

Las mezuzot no son simbología muerta, cosa que quizás sea un poco difícil de entender para una persona que no tiene contacto con esta religión, quiero decir que no se trata simplemente de una cosa ornamental ni de cosas que se ponen en las sinagogas, en lugares dedicados a la práctica religiosa. No. Es una tradición que vive en las puertas de todas las casas, las familias judías las ponen en todos los umbrales, las tocan cada día.

La explicación judía del mandato de la mezuzá es que es un recordatorio de las Diez Plagas de Egipto porque después de los diez tormentos a los que Dios sometió al pueblo egipcio para liberar al pueblo judío, el último –que fue el más grave– es el de la muerte de los primogénitos, es decir, se supone que Dios envió un ángel de destrucción que pasó por las casas de los egipcios y “se cobró” la vida de los varones primogénitos de cada familia. Macabro ¿no? Bueno

Como se relata en Éxodo, los judíos creyentes no perdieron a sus hijos porque Dios les previno y les dijo que la última plaga sería terrible y para que no la sufriesen los judíos tenían que sacrificar un cordero y con su sangre pintar los umbrales de sus puertas. Creo recordar que a los judíos no les contó el plan pero su idea era decirle al ángel que ignorase las casas que tenían sangre en los portales, que “pasara por encima” de sus casas sin entrar en ellas.

Todo esto es súper macabro y traumático en su capa exotérica de programación para las masas, pero la religión judía al igual que todas tiene varias capas de entendimiento superpuestas en sus textos sagrados, las más externas para el vulgo y a las internas solamente se puede acceder con el conocimiento simbólico mediante la gnosis si se ha desarrollado tal capacidad. Es decir… la Biblia no es un solo libro, son muchos al mismo tiempo y depende del ojo con el que lo leas.

En realidad lo de las Diez Plagas lo que relata es las etapas del despertar de la Consciencia, el proceso dual de individuación y unión con el Uno. La muerte de los primogénitos no es otra cosa que un símbolo de la muerte del YO inocente y primigenio que se deja atrás cuando se accede al conocimiento de la propia naturaleza, cuando se integra la sombra. Es el Tonto del Tarot cuando atraviesa el arcano de la Muerte y deja tras de sí la inocencia infantil que le permitió encarnarse. El sacrificio del cordero y el uso de su sangre es exactamente lo mismo, es llover sobre mojado. El cordero es la inocencia manifiesta y si su muerte se produce de mano de la voluntad (como en un sacrificio) entonces su sangre es en realidad la luz que limpia de impurezas el alma para que pueda gestarse en ella algo divino.

Esto también tiene su paralelismo en la bóveda celeste. Durante los eclipses la Luna se tiñe de rojo y a esto se le conoce como “Luna de Sangre”, la luna se torna blanca como un cordero y luego roja. La Luna es el umbral de las puertas de la casa tiñéndose con la sangre del sacrificio de la inocencia.

Por si acaso quedase alguna duda podemos referirnos a la Novena plaga, la que viene antes de la Muerte de los Primogénitos que es la Oscuridad total. Todo Egipto se vio sumido en una oscuridad densa y palpable que duró tres días y que representa lo que San Juan de la Cruz describió como la Noche Oscura del Alma. Que es la oscuridad, la desolación que hay que atravesar por fuerza antes de llegar a la luz, a la Plenitud del encuentro místico. El de las plagas es un relato de Iluminación.

Entonces, después de atravesar las diez plagas y de encarar la muerte de “su primogénito” es que el corazón del Faraón se ablanda y permite que se libere al pueblo judío de su servidumbre. Aquí vemos que en realidad los judíos y el Faraón son la misma cosa. Se está hablando de un proceso que se da en la mente humana. De la transformación por la que pasa una persona que está atada a la servidumbre de su vida diaria, de sus rutinas, que es esclavo de las mismas, y que al despertar que se da al cruzar el Umbral puede verse reflejado en un espejo de dos caras, una que es plácida y que recibe la luz, que es liberada, pero hay otra que es oscura, de duelo, de pérdida de la inocencia, pérdida del lugar de pertenencia, de dolor en el alma, la cara posterior que se despide. La liberación es el resultado de este proceso que muchas veces se da a pesar de uno mismo.

Pero al final del proceso toca volver. Toca volver DESPUÉS y no antes. Los judíos se van de Egipto y no van a cualquier otro lugar, no, lo que buscan es regresar al lugar del que partieron, a la Tierra Prometida. Este, el de volver es el Tercer Acto en la Travesía del Héroe, cuando es capaz de regresar al lugar del que partió y gracias a sus experiencias puede ponerlo todo en orden.

Así que si fuese a volver, tendría que ser desde este lado, después de haber atravesado todo, con el corazón blando y con la única intención de volver a encontrarme conmigo misma a través de este espacio. Posiblemente no me lea nadie porque ya no tengo 24 años, ni esto es internet de 2010. O igual sí, igual vuelvo a despertar la misma oleada de locura, me criticarán, me alabarán… o no, pero creo que he aprendido dónde está la parte en mi interior que es más estable y a la que difícilmente se le zarandea.

Voy a ir poco a poco, cuando me apetezca y a ver qué sale.