Ajedrez y democracia.

December 8, 2014

A menos de que tengas doscientos años lo más probable es que al escuchar la palabra “democracia” pienses en prosperidad, justicia, progreso, y paz. Pero para mí la palabra “democracia” significa tiranía, guerra, y atraso. De manera que es probable que si nos encontrásemos en alguna parte tú y yo tendríamos algunas cosas que decirnos.

Cuando frente a un hecho se desprenden dos explicaciones: una basada en la realidad y otra basada en una ficción, no siempre gana la primera. Es posible que en una disputa entre la verdad y la ficción, sea la ficción la que gane, y no solo que gane, sino que además, por atractiva o conveniente, suplante a la realidad.

Imagina que una persona comenta que está cansada y otra le dice que la mejor forma de descansar es salir a correr un rato. Todos sabemos que la solución no es esa sino precisamente la contraria, pero con el mensaje adecuado y la intensidad suficiente se puede llegar a convencer a todo un pueblo de que la solución al cansancio está en salir a correr. En especial si el gobernante es el dueño de la fábrica de zapatillas deportivas.

No siempre las ficciones son lo opuesto a la realidad como en el ejemplo anterior, muchas veces son simplemente explicaciones alternativas y ficticias, como señalar que la solución al cansancio pasa por comer brócoli. El caso es que casi siempre estas ideas ficticias se propagan porque quienes están en el poder tienen el motivo y los medios para propagarlas, y porque la marabunta carece del ingenio necesario para detectar el engaño.

El truco de las ficciones políticas está en que nadie las detecta. Se sostienen precisamente porque son capaces de suplantar a la realidad de forma completa. Hay que acotar que no son mentiras cogidas por los pelos, son ficciones creíbles, difíciles de desmentir, que evolucionan junto con la sociedad a lo largo de varios siglos, en el caso de la democracia son los últimos 200 años, y es una idea que está tan arraigada socialmente que planteársela trae consigo un estigma social.

El mejor ejemplo para ilustrar esto es el de la Monarquía Divina porque es una ficción difunta: ya nadie cree en esto, pero hace unos siglos todo el mundo creía que la Monarquía Divina era el gobierno perfecto: un sistema en el que el Rey es elegido y puesto allí por D-os para gobernar sobre todos. Dado que en el pasado sí creímos en esto de forma colectiva y hoy nadie cree en ello entonces la única conclusión que se puede sacar es que o bien la ficción suplantó a la realidad en el pasado y estuvimos todos engañados; o lo estamos ahora y la Monarquía Divina sí es, en efecto, un designio de los Cielos.

Convencer a un ciudadano egipcio del siglo 3 AdC de que la Monarquía Divina no era real, que D-os no seleccionó a nadie, y que por lo tanto el gobernante estaba allí de forma más o menos arbitraria, sería un ejercicio tan complicado como convencer al ciudadano del siglo 21 de que la Democracia Participativa es una ficción, que no produce igualdad ni trae bienestar ni paz a los pueblos, y que en definitiva está en el origen de las tiranías.

Quizás esto es un artículo que por lo extenso debería ir en la sección de artículos, pero dado que las ideas aunque forman un cuadro sólido, entre ellas son más o menos independientes prefiero hacer varias notas cortas, cada una explicando una idea puntual acerca de la ficción de la Democracia, que un artículo largo. Esta es la primera de ellas acerca de lo pernicioso que es el voto popular.

Imagina que hay un tablero de ajedrez. Tenemos las fichas negras, las fichas blancas, un jugador a cada lado. Alrededor del tablero hay además una audiencia. A medida que se desarrolla el juego la audiencia hace apuestas. Algunos apuestan a favor del jugador negro. Otros a favor del blanco. Dependiendo de los movimientos que hace cada uno las probabilidades de ganar o de perder aumentan y lo mismo ocurre con las apuestas.

Supongamos que el juego acaba de empezar. El tablero está intacto. En este momento tanto el blanco como el negro tienen las mismas probabilidades de ganar, y por lo tanto colocar una apuesta a favor de uno o a favor del otro paga lo mismo: 50-50.

El blanco abre con un movimiento tradicional, como podría ser el Peón del Rey. Es un movimiento típico para el que existe una amplia gama de respuestas predeterminadas y que por lo tanto no afecta en gran medida el desenlace del juego. Si decides apostar en este punto las probabilidades siguen siendo 50-50 o supongamos que son algo así como 49-51 dado que el blanco ya ha movido.

Ahora imagina que en lugar de abrir de la forma tradicional, el blanco abre con una jugada torpe como el Peón del Alfil. Es difícil recuperarse si cometes un error estúpido al principio de un juego. Sabemos que la audiencia considera que el blanco tiene menos probabilidades de ganar porque las apuestas rondan el 30-70 a favor del negro.

Considera las posibilidades de este arreglo y piensa en lo que pasaría si tú pudieras conocer de antemano las apuestas que haría la audiencia en base al juego que se está desarrollando. Sabrías qué apuestas haría la audiencia dependiendo de cada movimiento, y podrías elegir cómo reaccionar en base a eso. Es decir, serías capaz de eliminar al jugador. Es una idea radical y hasta cierto punto genial. No dependes de la capacidad del jugador para elegir de qué forma mover las fichas y parece que has logrado desprenderte del error humano.

Pero aquí viene el problema y es el siguiente: para que este ejercicio tenga un final feliz la audiencia ha de cumplir con tres requisitos:

1) La audiencia ha de conocer el juego.

2) La audiencia ha de estar involucrada con el desenlace del juego.

3) No debe haber un conflicto de interés.

La audiencia ha de conocer cómo funciona el ajedrez y debe tener experiencia jugando. Si la audiencia no conoce la diferencia que existe entre abrir con el Peón del Rey y abrir con el Peón del Alfil, están apostando a ciegas y sus elecciones tendrán poca relación con la realidad por lo que guiarte por ellas no será mejor que lanzar una moneda.

Si a la audiencia le da igual el desenlace del juego porque no ha invertido nada en él entonces también tenderán a apostar por diversión. No apostarán de manera rigurosa ni estudiarán las posibilidades con atención. Quizás una manera de corregirlo sería observar cuánto dinero apuesta cada cual. Una persona que no ha invertido nada, o casi nada, en la apuesta tiene menos que perder que alguien que ha invertido una cuantiosa suma, podemos pensar que la tendencia es que la gente que invierte fuertemente lo hace con convicción: sabe a qué está apostando. El dinero se toma simplemente como una medida de cuánto confía el que apuesta en su elección: mientras más ha arriesgado una persona en una empresa, tanto más importante es para él el desenlace.

En última instancia es necesario que no existan conflictos de interés. Supongamos que a un miembro de la audiencia se le ocurre que si apuesta fuertemente a un resultado determinado puede ganar mucho dinero pero para ello necesita que el resto de la audiencia apueste al escenario contrario aunque no tenga mucho sentido hacerlo. Si esta persona puede utilizar su dinero para alterar el patrón de apuestas de la audiencia e influir en sus elecciones lo hará siempre y cuando le reporte un beneficio. Digamos que él sabe que apostar a cierto resultado le generará una cantidad de dinero, llamémoslo X. Y él determina que para influenciar las apuestas de la audiencia de manera que su apuesta funcione debe invertir una cantidad de dinero, llamémoslo Y. Esta persona cambiará el resultado de las apuestas siempre que Y sea menor que X. Así que podríamos estar basando nuestras jugadas sobre el tablero no en lo que verdaderamente la audiencia considera que es la movida acertada, sino en un espejismo: en lo que una persona de la audiencia eligió de antemano por su propio beneficio.

Es probable que de cada 100 personas que lean este artículo las que tienen experiencia alguna en política, y entienden de qué manera se gobierna sean exactamente 0. Sin embargo cuando llegan las elecciones todos pueden ir a votar. Su voto es tan valioso como la apuesta del que no sabe diferenciar entre el Peón del Rey y el Peón del Alfil. Elegir el destino de una Nación en base a las elecciones arbitrarias de millones de personas es tan absurdo como lo es elegir tu estrategia sobre el tablero de ajedrez en base a las elecciones aleatorias de cientos de espectadores que están viendo por primera vez un partido de ajedrez.

Supongamos que mis 100 lectores han decidido ir a votar. Es probable que la mayoría de ellos no tenga nada invertido en el país: no tienen una propiedad a su nombre, ni son dueños de una empresa que opera y genera beneficios en España. Alguno habrá que tenga una familia y sea responsable por la vida de sus hijos, pero pocos son los padres que se dan cuenta de ese hecho y lo asumen con la debida responsabilidad. Habrá varios con múltiples nacionalidades, o españoles por el mundo que viven en otro país pero votan por el destino de España aunque ni siquiera vivan allí. Por lo tanto la mayor parte de quienes votan en unas elecciones son personas que tienen poco invertido en el país. Es como el miembro de la audiencia del juego de ajedrez que apostó un céntimo y lo único que arriesga es su propio aburrimiento: elegirá en base al que prometa mayor entretenimiento a corto plazo.

Es evidente que cuando se trata de gobernar los conflictos de interés son múltiples y comprar votos es rentable. A veces ni siquiera hace falta dinero para comprar votos, basta con promesas y discursos. Así que el voto popular que es el principal mecanismo de la Democracia Participativa es un mecanismo pernicioso que desemboca en movimientos estúpidos.

Aunque al voto popular es la cura al cansancio –nos lo venden como “el gobierno de todos”, es “el gobierno del pueblo”– en realidad es el gobierno de nadie porque se parece más a jugar ajedrez con los ojos vendados o seguir las direcciones de un tercero cuyo interés está en conflicto con el interés del pueblo que la ficción que nos venden.

La Democracia Participativa también la presentan como la alternativa a otros sistemas primitivos. En lugar de tener un Jefe de Jefes como las mafias o las tribus de gorilas en la selva, nosotros tenemos la Democracia, ese maravilloso antídoto a la opresión y a la violencia.

La realidad, sin embargo, es que la nación que elige como modelo la Democracia Participativa está en un estado de constante fricción. La lucha por el poder entre diferentes facciones o partidos en períodos de cuatro años es una especie de guerra limitada en la que no se pueden usar armas, sólo el número de cabezas. Este sistema sólo lo soportan sociedades homogéneas y estables en las que hay una idea de destino compartido con pocas variaciones. La Democracia en esas sociedades es un mal que a duras penas se soporta, y las sociedades que no consiguen soportarlo desembocan en guerras civiles y el posterior gobierno de gorilas.

La verdad acerca de Pablo Iglesias y su partido político Podemos

July 20, 2014

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Sé que lo que estás a punto de leer es largo y habla mucho acerca de Venezuela. Pero ten paciencia: si lo lees al completo entenderás no solamente lo que está haciendo ahora mismo Podemos, sino que si ganan conocerás de antemano todo lo que va a pasar en España en los próximos diez o quince años.

El artículo es bastante largo así que si quieres saltar a un apartado en específico puedes usar estos enlaces:

El Escepticismo| Mi vida con Chávez | El golpe de Estado blando | Franquicia dictatorial | Proceso constituyente | Nacionalizaciones y expropiaciones | Eliminar la libertad de expresión | Control de cambio y devaluación | Reelección indefinida | Manual del Buen Dictador | El peregrinaje comunista

Mi amigo Dayron Padilla nació en La Habana bajo el régimen de Fidel Castro. Cuando tenía 15 años su familia arriesgó la vida para escapar a Venezuela. Lo lograron y se quedaron en Caracas.

Desde el primer mítin Dayron se obsesionó con Chávez. Quería hacer entender a todo el mundo que votar por Chávez era el error más grave que podían cometer en sus vidas. Algunos venezolanos sospechaban que Chávez estaba de alguna manera vinculado a Fidel Castro, para Dayron la relación estaba clara como el agua. Para él votar por Chávez era como auto-infligirse una dictadura.  Sus amigos, y en general la sociedad venezolana, no creía que Chávez estuviera asociado con Cuba o con el comunismo, en primer lugar porque Chávez lo negaba en televisión, se proclamaba un demócrata y un liberal, en segundo lugar porque Dayron era un tío peculiar con un acento cubano marcado y la gente creía que estaba medio loco.

Un día nos trajo el cuaderno de ejercicios que usaba en el colegio en Cuba y entre los ejercicios obligatorios había una “Oda al rifle” y un dibujo de la cara del Ché Guevara que había que colorear sin salirse de las líneas. También trajo una libreta de racionamiento y nos sorprendimos mucho de las cantidades, por ejemplo, su familia tenía acceso al equivalente a dos kilos de arroz al mes por persona. Además la mayor parte de la libreta estaba vacía, no había nada anotado junto al nombre de los productos, imagino que por la escasez.
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Elevar el listón

June 26, 2014

Como he contado muchas veces, empecé sin grandes aspiraciones. Este blog era un simple blog de moda, y el único objetivo que me planteé en un principio fue escribir algo cada día. En retrospectiva suena sencillo, o al menos así me lo parece a mí, pero tal vez sea porque cualquier reto superado me resulta poca cosa cuando lo observo desde el otro lado de la meta.

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Politica 101

August 16, 2013

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Históricamente, la forma más efectiva de convertir a un socialista es echarlo de casa de sus padres, conseguirle un empleo, y hacerle pagar impuestos. Por eso los que llegan a la edad adulta siendo socialistas suelen ser en su mayoría vagabundos, desempleados, y profesores universitarios de artes liberales.

Si alguna vez caíste en alguna de sus clases o estudias una carrera como filosofía, sociología, o arte, te habrás dado cuenta de que todos tus profesores opinan lo mismo sobre los mismos temas y que la manera de aprobar las asignaturas es pensar como ellos. Si disientes y lo dices abiertamente no sólo suspenderás el curso, sino que probablemente serás objeto de burla del profesor.

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Camgirl

June 18, 2013

Aparecía en mi universidad y se sentaba en mi mesa sudando y tartamudeando como si hubiera llegado corriendo desde su casa. No era un acosador peligroso. Era más bien el acosador amigable, una especie de Casper del acoso, el tipo de persona que no tiene malas intenciones, sólo le cuesta entender las distancias, no sabe cuándo rendirse, ni lo que es y no es apropiado en público.

Como es natural no sólo estaba obsesionado conmigo. Muchas cosas le obsesionaban de la misma forma, como la teoría del pick up que ponía en práctica conmigo sin mucho éxito y de la que eventualmente me hizo partícipe enviándome a mi casa una copia de “The Game” de Neil Strauss. Este es un libro, una especie de manual de seducción, que explica al lector con todo lujo de detalles cómo follar con una chica el mismo día en que la conoces. Son cosas prácticas y detalladas, nada vago como “sé un caballero” o “dile cosas bonitas”, sino más bien un puñado de tácticas precisas con un orden, una estrategia de ligue diseñada para que funcione con todas y cada una de las mujeres, como si fuésemos una especie de monolito con forma de coño. Era genial. No podía parar de leerlo porque sabía que cada cosa que el libro decía funcionaría conmigo y con todas las tías que conozco. Así me interesé por ese tema.

Seducir a una mujer es difícil. Si fuese sencillo cualquiera lo haría. Se imprimen toneladas de páginas, y se gastan litros de tinta en descifrar lo que desea una mujer. Pero nadie se pregunta si existe algo parecido pero para la situación inversa. ¿Qué tipo de estrategia puede usar una mujer para seducir a un hombre? Supongo que seducir a un tío no es un reto. A menos de que seas fea, vieja, o descuidada, la mayoría de los hombres te querrían follar sin pensarlo demasiado. Quizás las únicas mujeres que necesitarían un manual de seducción serían las casadas para follar con sus maridos después de tantos años juntos, yo qué sé.

Si el sexo no es un reto para las mujeres, ¿qué sería el equivalente? Durante algún tiempo pensé que si existiese un libro de seducción para las tías, el enfoque tendría que ser cómo lograr que el hombre se enamore de ellas. Cómo hacer que mantenga su interés por un tiempo prolongado. Pero eso tampoco es complicado: cualquier mujer normal ha tenido más de un satélite a su alrededor, pagándole las Fantas. La psicología del satélite no es complicada.

La respuesta a esta pregunta la encontré hace un mes en internet, en una página de webcams a la que me apunté como modelo. Mi interés era simplemente investigativo la primera vez que me quité la camiseta, pero no fue la investigación lo que me hizo regresar al día siguiente.

La mayoría de la gente cree que quitarse la ropa es un asunto feo. Creen que desnudarse se trata de miseria y desesperación, de salidas rápidas, de indocumentadas, trata de blancas y callejones sucios. De tías que necesitan pagar su universidad. Jóvenes que huyeron de sus casas. Nada de eso se puede ignorar, porque imagino que forma parte del mismo mundo, pero lo que jamás mencionan es lo divertido que es. Lo lucrativo que puede ser. Si no lo fuese no lo haríamos. No somos tontas, o al menos no tan tontas.

Imagina el mejor trabajo que puedas conseguir en toda tu vida. Ahora divide el esfuerzo entre tres. Agrégale al sueldo un cero y multiplica el resultado por cinco. Quítale al jefe. Añádele orgasmos. Añade también la posibilidad de trabajar cuando quieras, y donde quieras; y una tropa de gente autodeclarándose tus fans y diciéndote lo bueno que estás noche y día. Ok, todavía no te acercarías ni de lejos a lo increíble que es ser una camgirl.

La única pega en todo esto, es tener que lidiar con toda clase de imbéciles que comentan cosas como:

“Yo jamás haría nada como eso, ¿te imaginas? ¿fotos mías desnuda por ahí? Ni de coña”

“Lo que has hecho te va a marcar para toda la vida, internet no olvida”

“Cualquier oportunidad que hubieses podido tener te la has cargado con esto”

Estas opiniones son como toda opinión de la masa de gente. Parten de un total desconocimiento por el mundo. De la pereza intelectual. Una falta de curiosidad que sólo se encuentra en la gente que no sale mucho de su pueblo. Es una aflicción difícil de corregir porque estas personas ni siquiera saben que son de esta manera, creen que saben de tó. Cárcel mental.

No los culpo del todo por dos razones: la gente opina por opinar sobre cualquier cosa. No existe una experiencia humana lo suficientemente íntima como para que la gente no quiera discutirla en público, especialmente si forma parte de la vida de alguien más, alguien que no es ellos. Piénsalo: partos. Funerales. Quimioterapia. Sexo. Nada se salva. La segunda es porque para el fisgón ocasional de porno las webcams se resumen al pop-up que encuentran cuando cierran un pornotube, y aunque en esos pop-ups te prometen strippers californianas, cuando haces clic sólo encuentras:

1) La rumana en un estudio con la mirada perdida.

2) La puta retirada que fuma capris y llama a la gente “honey”

3) La dominatrix amateur que es madre de 3, usa botas de cuero, y tiene imanes en la nevera.

Es deprimente, pero no todas las páginas son así. Existen un par de páginas en Estados Unidos que son distintas. En la mayoría de las páginas de webcams los usuarios no ven nada hasta que compran un ticket de tiempo, por ejemplo, 50 minutos. En esos 50 minutos pueden ver a la modelo y chatear con ella, y hacer cosas, que generalmente implican desnudez y masturbación, pero que también pueden incluir otras cosas como fetiches, BDSM o roleplay. La “modelo” se dedica a esperar en su silla a que llegue alguien a comprar un ticket, mientras tanto mira al techo.

Las páginas de las que yo hablo son diferentes porque no funcionan de la misma manera. Los usuarios compran “tokens” que pueden gastar como quieran. Pueden comprar tiempo privado con una modelo, pero también pueden darles propinas, y muchas de las modelos venden cosas a cambio de tokens. En esas páginas las modelos tienen la cámara encendida todo el tiempo y hacen shows en público para todo el mundo a cambio de propinas. Entiéndeme, una propina en Europa son las monedas que te sobran después de pagar el café. En las webcams una propina puede ser cualquier cosa desde un dólar hasta mil o más. Piensa que para muchos usuarios es una forma de demostrar estatus. Tanto para impresionar a la modelo como para impresionar al resto de los tíos que la están viendo. Nunca en mi vida había visto dinero moverse a una velocidad tan rápida.

Por la manera en la que la página funciona, más que ser una página de webcams por tiempo, son una especie de red social. Se parecen a un casino online. Son lugares en el que la gente se conoce porque vuelven cada día a ver a la misma modelo y se hacen amigos, no sólo van para hablar con las modelos, sino para hablar entre ellos. Gastan su dinero en propinas más que en privados, como quien lo gasta en un casino, o en ir a ver un partido de fútbol. Van a divertirse, a entretenerse. Y las modelos, las hay de todo tipo.

Hay modelos que son strippers. Tienen cuerpo de stripper, actitud de stripper, y hacen cosas de stripper en la webcam, imagino que solían ser strippers hasta que descubrieron que se gana muchísimo más con las webcams y sin riesgo alguno. Otras hacen sorteos de todo tipo de cosas compras tickets del sorteo con tokens, desde fotos suyas en pelotas hasta X-box o botellas whiskey, su habitación es una especie de teletienda sexy. Hay tías que sólo hacen topless y poco más. Las hay que jamás se desnudan y sólo conversan con los tíos o bailan para ellos. Yo he visto pagar privados de 80 tokens el minuto (4 dólares) para que la modelo encienda la tele de su casa y vea con él un capítulo de Game of Thrones.

Algunas son amateurs, tienen un trabajo “normal” por el día y ponen la webcam unas horas antes de irse a dormir para ganar un poco de dinero extra o porque les pone. Hay muchas que son jóvenes, de 20 o 21, que van a la universidad y podrían ser perfectamente tu vecina o la tía guapa de tu clase de cálculo. Las más divertidas a mi parecer son las alt-babes, tatuadas, con pelos rosa o verde, a cambio de tokens te agregan al Steam o te dan su gamertag de la Xbox. Una de ellas juega a Magic todos los jueves y hay otra que tiene un hamster llamado Sarah Palin.

Lo más sorprendente de las webcams no es el tipo de mujer que lo hace, sino la cantidad de dinero que mueve ese mundo. La primera noche que encendí mi webcam gané 1200 dólares en poco menos de 3 horas. Las tías que están en el top 20 de la página a la que me apunté hacen más de 50 mil dólares al mes. Medio millón de dólares al año. Sin salir de su casa, y después de dejarle la mitad a la página por comisión. Esta es una sóla de las decenas de páginas de webcams que hay. Si crees que en el mundo no hay dinero y que hay que sobrevivir con lo que hay, es porque no entiendes que el dinero migró hacia internet y específicamente hacia las páginas de webcams 24 horas después de que prohibieran los casinos online en EEUU.

Para que te hagas una idea de cómo es el tema, las mejores modelos de estas páginas ganan en 1 hora lo que tú ganas en un mes. Mientras tú has estado trabajando más de 8 horas al día durante 30 días para conseguir tu cheque, en la hora que tardaste en llegar al banco para cobrarlo, una camgirl se conectó, saludó, se bebió una lata de Coca-cola, y ganó lo mismo que tú.

El día siguiente después de poner la webcam por primera vez me invadió un sentimiento similar al que debió sentir Cristóbal Colón cuando descubrió América. La había encendido por curiosidad, por la tontería, pero descubrí algo, un territorio nuevo que no tenía idea que existía. Miraba a la gente por la calle con sus preocupaciones del día a día, sus trabajos miserables y sus cuentas por pagar y sentí que estaba en posesión de un secreto muy grande. Algo que si tan sólo ellos lo supieran (y tuvieran los huevos de hacerlo) podrían resolver muchos de sus problemas.

Hay dos caminos para la vida. Uno está lleno de tráfico, todos tocan el cláxon. Quieren llegar al mismo sitio por la misma vía y no hay espacio para todos. El día que encendí la webcam descubrí la autopista. Un camino libre en el que vas a 100kmph cuando todo el mundo está prácticamente aparcado. No tengo idea de qué planes tienen las otras camgirls con lo que ganan. Imagino que muchas lo usarán en comprarse bolsos Coach y sandalias de Net-a-porter. Las hay que viven en penthouses de 10 mil dólares al mes, lo ves por sus webcams. Algunas tendrán planes para retirarse en una casa en Cozumel. Y las más listas estarán guardando el dinero para acumular capital, ponerlo en su cuenta de Ameritrade, o invertirlo en cualquier otro proyecto que les de dinero de verdad.

Así fue como resolví el acertijo. Para ponerlo de la manera más básica posible. Si para un hombre el reto es follar con una tía sin el esfuerzo del romance, el verdadero reto de seducción de una mujer es sacarle dinero a un tío por ser guapa. La diferencia está en que los hombres lo dicen de frente, y entre las mujeres decir algo como eso es el equivalente a autodenominarse puta. Por eso ninguna tía escribe libros de seducción, y nadie te enseña cómo ser efectivamente una gold digger.

Independientemente de lo fascinante o no que te parezca el mundo de las webcams, o cualquier otra elección parecida, hay un punto del camino en el que toda persona ha de tomar una decisión. El camino se divide en dos y no hay otra salida, hay que elegir uno sólo. La autopista o el tráfico.

Por un lado puedes vivir una vida ordinaria, cómoda, correcta. Vivirás muchos años y colorearás sin salirte de las líneas. Tendrás un trabajo 9-5 (si lo consigues), una hipoteca a 40 años, tres hijos, cuentas que no sabes si podrás pagar al final del mes, y toda una serie de preocupaciones impuestas por las expectativas de alguien más. O puedes tomar el camino rápido. No saldrás ileso y no tienes ni idea de a dónde vas a ir a parar, pero pase lo que pase será una sorpresa. Tu vida será una explosión.

Yo no quiero pasar de nada. Quiero intentarlo todo, probar todo lo que me apetezca. Viajar a todas las ciudades que pueda. Tragarme el mundo. Quiero conocerlo todo, y quiero hacerlo bien. Sin remordimientos. Sin lamentaciones. Vivir a toda máquina, y sobre todo, quiero escribir sobre ello. Elegí pasar del guión y empezar por aquí.
¿Por qué? No hay un por qué. No hay una razón. ¿Quién necesita razones cuando tienes una webcam?

Mi idea es ser una camgirl durante 365 días. Llevo 72. Quiero ganar todo lo que pueda, aprender todo lo que pueda, y escribir un libro al respecto. No acerca de cómo seducir siendo mujer, o cómo conseguir que te den dinero por ser guapa, eso se aprende a través del ensayo y error. Un libro exponiendo todo lo que le pasa a una camgirl en su día a día, cómo es la experiencia, y cómo es un mundo al que la mayoría de la gente no tiene acceso.